Relatado por Roko
Estamos adentrándonos en Andalucía. Falta poco para mi parada. Dejo la maleta en el portaequipajes y salgo del compartimento. Atravieso pasillos y cruzo vagones hasta llegar donde quiero. Toco la puerta del compartimento y la abro. Ya hay confianza hasta para entrar sin que te digan adelante.
-¡Roko! ¿Qué haces tú por aquí?-me pregunta María.
-Es que como voy a llegar en nada... La siguiente parada es la mía y quería despedirme de vosotros-Roko.
Javi se levanta y María hace lo mismo. Viene primero Javi a donde mí.
-Que te vaya bien, bonita. Nos mantendremos en contacto-Javi.
-Claro que sí. A ver si María se hace también whatsapp y hablo con ella...-digo mirando a María con una sonrisa.
-A mí déjame de guasá... No lo entiendo, ni quiero entenderlo. Que estáis pegaos al móvil-María.
-Es para mantenernos en comunicación...-le intento explicar a María.
-¡Pues los mensajes de toa la via!-exclama María.
-Déjalo Roko que con ella es imposible...-me dice Javi.
-¿Qué estás queriendo decir con eso, Javier?-le dice con tono grave María.
-Nada, nada...-Javi.
-No, no. Ahora me lo explicas-le exige María a Javi.
-Bueno yo me voy no me vaya a pasar de parada...-digo intentando salir de esta situación.
-¿No te irás sin darme un abrazo, no?-me pregunta María. Viene hacia mí y me abraza con efusividad. Tras soltarme salgo de su compartimento y vuelvo al mío.
Bajo la maleta y me dirijo a la puerta. El tren va aminorando la marcha. Estamos llegando a Jaén. Desde aquí ya me queda menos recorrido hasta mi pueblo, hasta mi casa. El tren se detiene del todo. Cojo la maleta y bajo al andén.
Relatado por Daniel Diges
Me están gustando estos findes que vuelvo a casa y me reciben en la estación mi chica y mi hijo. Mi hijo se ha venido corriendo a abrazarme. Normal, toda la semana sin verme que me echa de menos. Ahora mismo le tengo contándome qué ha hecho en el cole, qué ha comido en el comedor. Ale le obliga a contarme algo que hizo el miércoles.
-Eh... nada...-Galileo.
-Cuéntale a tu padre por qué te castigó la profe...-le insta Alejandra.
-¿Qué pasó, hijo?-le pregunto mirándole a los ojos. Tampoco demasiado agresivo, pero con autoridad.
-Eh... le corté el pelo a Julia...-me dice avergonzado mi hijo.
-¿Y por qué hiciste eso, cariño?-le pregunto a mi hijo.
-.Porque... quería... que se pareciese a ti...-Galileo.
Reprimo una risita. Miro a Alejandra que me mira seria y me vuelvo a poner serio.
-Pero eso no se hace, Galileo. ¿A ti qué te parecería que te cortasen el pelo como...-pienso un poco-el tito Santi?-termino la pregunta.
Galileo se queda pensativo. Supongo que estará pensando en el aspecto de Santiago. Su carita cambia a una de tristeza.
-No me gustaría...-Galileo.
-Pues a Julia tampoco le habrá gustado... ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Le pediste perdón a tu compañera?-Dani.
-No, eso no es lo peor-empieza a decir Ale-El señorito fue castigado por su profe y se puso a pegar patadas a la pared.
-Yo que te iba a llevar conmigo a Barcelona... Ahora no sé si llevarte, ¿eh?-Dani.
-Porfi papi. ¡Que voy a portarme bien! ¿Va a estar Calma?-pregunta Galileo.
-Pues no sé si la llevará el tito Santi o se quedará aquí en Madrid... ¿Sabes quién ha estado estos días también?-Dani.
-¿Quién?-me pregunta Galileo intrigado.
-Carla-Dani.
-Pero ésa es muy pequeña...-suelta Galileo.
-Uy perdone usted, que es muy mayor usted, ¿eh?-le digo mientras le empiezo a hacer cosquillas.
-Eh... ¿Y Martin ha estado?-como ve que no es su terreno, opta por cambiar de tema. ¡No son listos ni nada los niños!
-No, Martin no ha estado...-Dani.
-Pues dile a su padre que lo lleve, así tengo alguien con quien jugar-Galileo.
-Pero, ¿tienes tan claro que te voy a llevar?-Dani.
-No sé yo, ¿eh?-Patricia.
Galileo empieza a poner pucheritos, está a punto de llorar. Cuántas veces me habrá dicho, desde que empecé en el programa, que le llevase conmigo a Barcelona para verme actuar en directo y conocer a mis compis de juegos. Así es como les llama. Nos ve disfrazados, imitando y lo ve como un juego. Y no se equivoca realmente. Yo me lo estoy pasando genial en esta experiencia. Ojalá nunca se acabe. Llegamos a casa y me siento en el sofá. Estoy agotado. He dejado la maleta en la habitación y me he venido al salón. Galileo se ha venido aquí y está intentando que juegue con él. Pero estoy cansado de toda la semana de ensayos, el miércoles la grabación, el viaje desde Barcelona. Me suena el móvil, es un whatsapp.
-"¿Qué tal tío? ¿Has llegado ya a casa?!"-Arturo.
-"Sí, hace nada he llegado. Aquí tengo al nene encima mío, que quiere jugar"-Dani.
-"El mío estaba igual hasta hace un rato, pero ya se cansará... Martin se ha ido a su cuarto a jugar"-Arturo.
-"A ver si es verdad lo que dice. Oye! Vas a llevar a Martin la semana que viene a Barcelona? Es que me dice el mío que lo lleves para jugar con alguien... :)"-Dani.
-"Pues lo hablaré con Patri y a ver si se viene... Porque para llevármelo solo y tenerlo que dejar con alguien..."-Arturo.
-"Pues ya me dirás lo que te dice"-Dani.
-Claro, no problema bro ;)"-Arturo.
Me sale una sonrisa automática. Qué payaso es, en el buen sentido ¿eh?
-¿De qué te ríes, papi?-me pregunta Galileo.
-He estado hablando con el tito Arturo...-Dani.
-¿Y qué te ha dicho?-pregunta Galileo saltando encima mío.
-Deja de saltar, que me haces daño...-le pido al niño.
-Pero dime, dime, dime-Galileo.
-¡A cenar!-nos llama Alejandra desde la cocina.
-Salvado por la cena, pero luego me dices ¿eh?-me dice Galileo, se levanta y va corriendo a la cocina. Le miro asombrado. Pero qué morro tiene el niño... Me levanto y voy también a la cocina para cenar.
Relatado por Kim
Nos hemos quedado solas en Barcelona Natalia y yo. Vanessa y Nekane han vuelto a Bilbao, Silvia a Valencia y Noelia a Sevilla. Mañana tenemos planeado ir a visitar a mi tío al hospital y de paso ver cómo está Mónica. No ha querido apartarse de su lado y no ha querido que nadie se quedase para que fuese a casa a descansar. Yo si pudiese quedarme en el hospital, también lo haría. Confío en que Àngel se ponga bien. Él es fuerte y puede con esto. Se recuperará y volverá a ser el de siempre. Y volveremos a ver a la parejita feliz haciéndose carantoñas, dándose besos, diciéndose piropos y alguna que otra bronca. Pero siempre se reconcilian porque su amor es fuerte y va a ser eterno. Se nota que se quieren y que se necesitan. Eso sí, mi tita necesita descanso sino va a estar agotada para la semana que viene.
*A la mañana siguiente. 9:00*
Me despierto muy pronto para ser sábado. Miro el reloj, son las 9 de la mañana. Sé que la visita en fin de semana empieza a las 12 de la mañana y voy a aprovecharlo. Me levanto de la cama y voy a la cocina a prepararme el desayuno. La verdad es que no me apetece mucho, pero algo habrá que meter al cuerpo. En la cocina me encuentro a mi madre calentándose el café en el microondas.
-¿Qué haces tan pronto levantada, hija?-me pregunta mi madre.
-Es que quiero ver al tito y cuanto antes, mejor. ¿Nos vas a llevar tú o papá?-Kim.
-Pero tranquila, cariño, que hasta las 12 no empieza el horario de visita...-mamá.
-Ya, pero tengo de ver al tito, a la tita...-Kim.
-Lo sé, pero tranquilízate. ¿Qué quieres para desayunar?-mamá.
-Un Cola cao, por favor. Voy a ir llamando a Natalia-me doy la vuelta para salir de la cocina, pero mi madre me detiene.
-Pero déjala dormir un poco más... Es muy pronto...-mamá.
-Está bien-me doy la vuelta y vuelvo a entrar a la cocina. Cojo una silla y la acerco a la mesa y me siento.
*12:30*
Al final nos ha traído mi madre y está buscando sitio para aparcar. Llamé a Natalia para que se despertase sobre las 11 y se ha tenido que duchar y desayunar. No es que haya tardado una eternidad, sino que mi madre tenía que dejar todo hecho antes de irnos. Encuentra un sitio para aparcar y aparcar. No está muy lejos del hospital, pero para mí todo lo que no sea la puerta es lejano. A ver, entendedme, es mi tío, una tía... (mejor me callo lo que pienso, ¿no?) le atropelló. Subimos en el ascensor y vamos a su habitación. Ahora que estoy aquí me quedo en la puerta. ¿Qué me pasa? Estaba deseando venir, verle, ver a mi tía... Oigo cantar a Mónica. Me armo de valor y abro la puerta y entro dentro. Mónica ni se gira hasta que no oye la puerta cerrarse.
-No os había oído llegar...-dice limpiándose los ojos con el dorso de la mano.
Me acerco lentamente. Le doy un beso a Mónica y me acerco a Àngel y le doy otro. Mónica le tiene cogido de la mano.
-¡Me la ha apretado! ¡Me ha apretado la mano!-dice emocionada y muy contenta Mónica.
-¿En serio? ¿No habrá sido un espasmo? ¿O...?-le pregunta mi madre.
-¿O que me lo he imaginado? ¡No! ¡Yo lo he notado!-dice Mónica.
-Tranquila mujer, yo sólo decía...-mamá.
-Mamá, por favor... avisa al médico para que venga-le digo a mi madre.
Mi madre sale y Natalia sigue donde se ha quedado cuando hemos quedado.
-Natalia, acércate que no muerde-Kim.
Mónica se gira y ve a Natalia. Se levanta y se dirige a ella. Habla con ella en voz baja que no me entero lo que le dice. Al momento se acercan las 2 a la cama de Àngel.
miércoles, 19 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
Capítulo 231:¡Nos vamos pa Sevilla!
Relatado por Arturo Valls
Estamos ya en el comedor cenando. Estamos cenando pronto por las niñas que no se pueden acostar tarde. Vanessa se entretiene jugando con ellas. Ni come ella ni deja comer a las chiquillas. Aunque todos la querríamos para que estuviese así con nuestros hijos.
-¿Y si un día traemos a nuestros chiquillos para que se conozcan y jueguen juntos?-Arturo.
-¡Por mí perfecto!-dice Vane sonriendo.
-Vane, ha dicho los niños-le dice Natalia.
-Pero a mí me encantan los niños-Vane.
-No, si ya se te nota-María.
-¿En serio? Nunca lo hubiese sospechado...-Santi.
-Mira que llegas a ser tonto, ¿eh?-le dice Ángeles riendo y dándole en el brazo a Santi.
-Vanessa, pero no las distraigas que a este paso no comen-la regaña Carolina con una sonrisa.
-Ya habéis oído a mami y a la tita:¡a comer se ha dicho!-les dice Vane a Carla y Calma.
-Pero yo quiero jugar contigo...-le pide Carla poniendo carita de pena. Calma enseguida la imita.
-Papi, ¿a que puedo jugar?-le pregunta Calma a su padre.
-Después de cenar o mañana...-Santi.
-Papi, porfa... Que lo estamos pasando bien con Vanessa...-le dice Carla a su padre.
-¿Qué te ha dicho mamá? ¡Pues a comer!-Carlos M.
-Vanessa, no te vas a poder poner al lado de las niñas... En la hora de la cena por lo menos-Myriam.
-Y de las comidas-Arnau.
-Se daba por supuesto...-Roko.
-Si me das permiso, la cambio de sitio-le dice María a Carolina.
-Tú misma...-Carolina.
-Dani, cámbiate con Vane-le pide María a Diges.
Ahora la voy a tener más cerca. Justo enfrente. Ella va a estar al lado de María y de Roko. María ha sido un poco mala porque con Roko es con la que menos confianza tiene. No la he visto hablar con ella ni una sola vez.
-Y ahora a comer, señorita-le ordena María a Vane-Y lo mismo a ti-le dice a Kim.
-Es que no me apetece...-Kim.
-¡Pues arriba ese ánimo! Hoy os venís con nosotros de fiesta-Arturo.
-¿Y con las niñas quién se queda?-pregunta Ángeles.
-La tita Carol-Arturo.
-¡Qué morro tienes! Yo cuidaré de mi hija, pero Calma tiene a su padre y a Ángeles-Carolina.
-Si queréis, ya las cuido yo...-Vane.
-¿Y tú no sales?-Dani M.
-Cari, no todos tienen la marcha que tienes tú-Anna.
--Por eso soy el mejor-dice Dani M. subiéndose el cuello de la camisa.
-¡Sí! Que se quede Vanessa con nosotras-empieza a decir Carla.
Carlos se levanta de la mesa sin haber terminado de cenar y sale del comedor.
Relatado por Santiago Segura
A Carlos le pasa algo, se le nota en la cara. Y la forma en que ha salido tampoco es muy buena que digamos.
-Calma, Ángeles salgo un momento, ¿vale?-Santiago.
-Vale cariño-Ángeles.
Le doy un pico y la gente empieza a vitorear. Meneo la cabeza, le doy un beso a mi hija y salgo del comedor. Me encuentro a Carlos tras la puerta. Tiene el móvil en la mano, como si esperase alguna llamada.
-Carlos, ¿qué te pasa, amiguete?-Santiago.
-Nada, estoy bien. No te preocupes, Santi-Carlos.
-¿Seguro?-le pregunto.
-Seguro, no pasa nada-Carlos.
-Si necesitas hablar, ya sabes dónde me tienes-Santiago.
Me doy la vuelta para volver al comedor. En cuanto atravieso las puertas del comedor le oigo hablar. Habrá llamado por teléfono.
*Viernes por la tarde*
Relatado por Javier Herrero
He acabado el último ensayo y estoy en la habitación haciendo la maleta. Me voy con María a Sevilla. Me lo ha dicho esta mañana. Esto se avisa con un día de antelación, por lo menos, para que haga la maleta con calma. Pero María es una cabra loca y lo dice cuando le apetece y cuando se acuerda. Que ya no soy un chaval para estar con estas prisas, que tengo una edad... Hemos quedado en media hora en el hall para ir a la estación. Y me preguntaréis que qué pasa con mi mujer. Pues aún no le he dicho nada. Si me llama, ya le diré algo. Pero si no me llama, no le voy a decir nada. Soy así. La quiero y no la quiero hacer daño. Pero de quien estoy enamorado como un adolescente es de María. Por Blanca siento cariño porque han sido años juntos, pero no siento esa magia del principio, esa chispan que se siente cuando se está enamorado. Termino de hacer la maleta y salgo. Veo que casi todos estamos igual porque nos vamos a casa o simplemente a pasar el fin de semana fuera. Yo no vuelvo a mi casa, voy a casa de María a conocer a su familia. Me lo ha propuesto y me ha parecido porque así voy conociendo a su gente. El siguiente finde vamos a Madrid a conocer a los mios. En el ascensor me encuentro con Vane, Nekane, Silvia, Noelia y Roko.
-¿Qué? ¿Vosotras también os vais?-Javi.
-Sí, yo me voy para casa-Roko.
-Y yo a acompañar a ésta a casa, que el lunes tiene clase-Vane.
-Que no pasa nada porque falte algún día más-le replica su prima Nekane.
-¡Pero bueno!-Vane.
-¿Qué? ¿Y tú te vas a Madrid?-me pregunta Roko.
-No, me voy a Sevilla.
-¿Con quién?-pregunta Silvia.
-Es evidente...-Noelia.
-¿Con la agüela?-pregunta emocionada Vane.
-Sí-digo sonriendo.
El ascensor llega al hall y bajamos. Junto a la puerta me está esperando María. La saludo con la mano para que me vea que ya estoy aquí.
-Bueno chicas, profe-me detengo en Vane-pasadlo bien y tened buen viaje.
-Yo me voy con vosotros que vamos en el mismo tren-dice Roko.
Nos despedimos de las chicas, a Vane la volveremos a ver el lunes porque creo que todavía no tiene clase. Me parece que dijo que hasta noviembre no empezaba teatro.
-¡Hola amor!-saludo con entusiasmo a María y le doy un beso.
-Mi niño, cuánto has tardado ¿no?-María.
-¡Claro! Me avisas esta mañana que no me da tiempo ni a hacer la maleta en condiciones...-Javi.
-Bueno, no pasa nada. Roko, ¿tú también te vas a casa?-María.
-Sí, me voy para casa así que me voy con vosotros-Roko.
Optamos por compartir un taxi los 3 que pagamos a medias. Llegamos 20 minutos antes que salga el tren. No os voy a engañar:; estoy nervioso por conocer a la familia de María, cómo les caeré, si seré bien recibido. Vamos a la cafetería a tomar algo rápido. Cuando quedan 10 minutos, anuncian nuestro tren. Vamos terminando de beber y paga María. Cogemos la maleta y nos vamos al control para pasar la maleta y montarnos en el tren.
Estamos en el compartimento María y yo, Roko tenía otro. Pero estoy hablando con ella por whatsapp. María no gasta de eso, no lo entiende.
-¿Con quién te escribes tanto?-María.
-Con Roko-sinceridad ante todo.
-A ver qué dice...-María se pone al lado mío para qué pone en los mensajes.
Estamos ya en el comedor cenando. Estamos cenando pronto por las niñas que no se pueden acostar tarde. Vanessa se entretiene jugando con ellas. Ni come ella ni deja comer a las chiquillas. Aunque todos la querríamos para que estuviese así con nuestros hijos.
-¿Y si un día traemos a nuestros chiquillos para que se conozcan y jueguen juntos?-Arturo.
-¡Por mí perfecto!-dice Vane sonriendo.
-Vane, ha dicho los niños-le dice Natalia.
-Pero a mí me encantan los niños-Vane.
-No, si ya se te nota-María.
-¿En serio? Nunca lo hubiese sospechado...-Santi.
-Mira que llegas a ser tonto, ¿eh?-le dice Ángeles riendo y dándole en el brazo a Santi.
-Vanessa, pero no las distraigas que a este paso no comen-la regaña Carolina con una sonrisa.
-Ya habéis oído a mami y a la tita:¡a comer se ha dicho!-les dice Vane a Carla y Calma.
-Pero yo quiero jugar contigo...-le pide Carla poniendo carita de pena. Calma enseguida la imita.
-Papi, ¿a que puedo jugar?-le pregunta Calma a su padre.
-Después de cenar o mañana...-Santi.
-Papi, porfa... Que lo estamos pasando bien con Vanessa...-le dice Carla a su padre.
-¿Qué te ha dicho mamá? ¡Pues a comer!-Carlos M.
-Vanessa, no te vas a poder poner al lado de las niñas... En la hora de la cena por lo menos-Myriam.
-Y de las comidas-Arnau.
-Se daba por supuesto...-Roko.
-Si me das permiso, la cambio de sitio-le dice María a Carolina.
-Tú misma...-Carolina.
-Dani, cámbiate con Vane-le pide María a Diges.
Ahora la voy a tener más cerca. Justo enfrente. Ella va a estar al lado de María y de Roko. María ha sido un poco mala porque con Roko es con la que menos confianza tiene. No la he visto hablar con ella ni una sola vez.
-Y ahora a comer, señorita-le ordena María a Vane-Y lo mismo a ti-le dice a Kim.
-Es que no me apetece...-Kim.
-¡Pues arriba ese ánimo! Hoy os venís con nosotros de fiesta-Arturo.
-¿Y con las niñas quién se queda?-pregunta Ángeles.
-La tita Carol-Arturo.
-¡Qué morro tienes! Yo cuidaré de mi hija, pero Calma tiene a su padre y a Ángeles-Carolina.
-Si queréis, ya las cuido yo...-Vane.
-¿Y tú no sales?-Dani M.
-Cari, no todos tienen la marcha que tienes tú-Anna.
--Por eso soy el mejor-dice Dani M. subiéndose el cuello de la camisa.
-¡Sí! Que se quede Vanessa con nosotras-empieza a decir Carla.
Carlos se levanta de la mesa sin haber terminado de cenar y sale del comedor.
Relatado por Santiago Segura
A Carlos le pasa algo, se le nota en la cara. Y la forma en que ha salido tampoco es muy buena que digamos.
-Calma, Ángeles salgo un momento, ¿vale?-Santiago.
-Vale cariño-Ángeles.
Le doy un pico y la gente empieza a vitorear. Meneo la cabeza, le doy un beso a mi hija y salgo del comedor. Me encuentro a Carlos tras la puerta. Tiene el móvil en la mano, como si esperase alguna llamada.
-Carlos, ¿qué te pasa, amiguete?-Santiago.
-Nada, estoy bien. No te preocupes, Santi-Carlos.
-¿Seguro?-le pregunto.
-Seguro, no pasa nada-Carlos.
-Si necesitas hablar, ya sabes dónde me tienes-Santiago.
Me doy la vuelta para volver al comedor. En cuanto atravieso las puertas del comedor le oigo hablar. Habrá llamado por teléfono.
*Viernes por la tarde*
Relatado por Javier Herrero
He acabado el último ensayo y estoy en la habitación haciendo la maleta. Me voy con María a Sevilla. Me lo ha dicho esta mañana. Esto se avisa con un día de antelación, por lo menos, para que haga la maleta con calma. Pero María es una cabra loca y lo dice cuando le apetece y cuando se acuerda. Que ya no soy un chaval para estar con estas prisas, que tengo una edad... Hemos quedado en media hora en el hall para ir a la estación. Y me preguntaréis que qué pasa con mi mujer. Pues aún no le he dicho nada. Si me llama, ya le diré algo. Pero si no me llama, no le voy a decir nada. Soy así. La quiero y no la quiero hacer daño. Pero de quien estoy enamorado como un adolescente es de María. Por Blanca siento cariño porque han sido años juntos, pero no siento esa magia del principio, esa chispan que se siente cuando se está enamorado. Termino de hacer la maleta y salgo. Veo que casi todos estamos igual porque nos vamos a casa o simplemente a pasar el fin de semana fuera. Yo no vuelvo a mi casa, voy a casa de María a conocer a su familia. Me lo ha propuesto y me ha parecido porque así voy conociendo a su gente. El siguiente finde vamos a Madrid a conocer a los mios. En el ascensor me encuentro con Vane, Nekane, Silvia, Noelia y Roko.
-¿Qué? ¿Vosotras también os vais?-Javi.
-Sí, yo me voy para casa-Roko.
-Y yo a acompañar a ésta a casa, que el lunes tiene clase-Vane.
-Que no pasa nada porque falte algún día más-le replica su prima Nekane.
-¡Pero bueno!-Vane.
-¿Qué? ¿Y tú te vas a Madrid?-me pregunta Roko.
-No, me voy a Sevilla.
-¿Con quién?-pregunta Silvia.
-Es evidente...-Noelia.
-¿Con la agüela?-pregunta emocionada Vane.
-Sí-digo sonriendo.
El ascensor llega al hall y bajamos. Junto a la puerta me está esperando María. La saludo con la mano para que me vea que ya estoy aquí.
-Bueno chicas, profe-me detengo en Vane-pasadlo bien y tened buen viaje.
-Yo me voy con vosotros que vamos en el mismo tren-dice Roko.
Nos despedimos de las chicas, a Vane la volveremos a ver el lunes porque creo que todavía no tiene clase. Me parece que dijo que hasta noviembre no empezaba teatro.
-¡Hola amor!-saludo con entusiasmo a María y le doy un beso.
-Mi niño, cuánto has tardado ¿no?-María.
-¡Claro! Me avisas esta mañana que no me da tiempo ni a hacer la maleta en condiciones...-Javi.
-Bueno, no pasa nada. Roko, ¿tú también te vas a casa?-María.
-Sí, me voy para casa así que me voy con vosotros-Roko.
Optamos por compartir un taxi los 3 que pagamos a medias. Llegamos 20 minutos antes que salga el tren. No os voy a engañar:; estoy nervioso por conocer a la familia de María, cómo les caeré, si seré bien recibido. Vamos a la cafetería a tomar algo rápido. Cuando quedan 10 minutos, anuncian nuestro tren. Vamos terminando de beber y paga María. Cogemos la maleta y nos vamos al control para pasar la maleta y montarnos en el tren.
Estamos en el compartimento María y yo, Roko tenía otro. Pero estoy hablando con ella por whatsapp. María no gasta de eso, no lo entiende.
-¿Con quién te escribes tanto?-María.
-Con Roko-sinceridad ante todo.
-A ver qué dice...-María se pone al lado mío para qué pone en los mensajes.
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