jueves, 31 de julio de 2014

Capítulo 251:Día de la felicidad

Relatado por Tinet


-Piénsatelo, de verdad-Tinet.
-Ya lo he pensado y yo no puedo. Vendré el día que me llaméis. Pero no puedo estar aquí siempre. Todo me recuerda.
-Ya sé, sé que será difícil pero sólo es por un tiempo. Luego volverás a tu casa y no tienes por qué saber de nosotros más-Tinet.
-Me sabe mal hacerte esto, Tinet, pero de verdad que no puedo. Lo siento.
Estoy manteniendo una conversación bastante delicada. Me duele en el alma esto, pero tampoco puedo retenerla contra su voluntad. Si no quiere seguir en el programa, tendré que dejar que se marche. Eso sí, ¿ahora qué hago yo? Me tengo que buscar la vida de nuevo. Miro a esta mujer rubia que me mirada con mirada de tristeza, brillo en los ojos como si fuese a llorar. La entiendo perfectamente. Esto es duro para toda la gente que estuvo y trabajó con ella. Para mí también es duro.
-Tranquila, me las arreglaré. Si necesitas algo, tienes mi número ¿verdad?-ella asiente-Pues que te vaya bien en la vida y suerte con todo lo que hagas.
Se levanta de su asiento y yo hago lo mismo. Me acerco a ella y la abrazo para despedirme. Volveré a verla pronto, pero es mejor así. Que no se vaya mal la mujer. Carolina se acerca a la puerta sin mirar atrás y sale de mi despacho. Vuelvo a mi escritorio y cojo el teléfono. Saco la agenda y voy llamando a gente. Va a tener que ser así, aunque nos sea doloroso. Nunca es fácil llevar una muerte y menos si es alguien conocida. Sylvia fue una compañera, una gran concursante y se volcaba con su trabajo. Llamo a gente del entorno y compañeros. Abro también el correo y mando e-mails a toda la gente que puedo. Hoy va a ser un día ajetreado. Llaman a la puerta y entra Laia.
-Ya está todo preparado para el lunes-Laia.
-¿Has hablado con Manel?-Tinet.
-Todo hablado con él y con los guionistas. Está preparado para llevar el programa del lunes-Laia.
-De acuerdo. Habla con los técnicos para que pongan a punto el plató para el lunes. Que en nada nos ponemos en fin de semana y aquí no se toca nada. Y apenas tenemos tiempo-Tinet.
-Yo se lo digo. Pero tranquilo, Tinet. Hay tiempo aún. Tenemos hoy, mañana y la mañana del lunes-Laia.


Relatado por Mónica Naranjo


Los ojos se me anegan en lágrimas, lágrimas de emoción, cariño, ternura, felicidad. Qué bonito es todo lo que me está pasando en este día. Creo que a este día le voy a llamar el día de la felicidad. He sido valiente y por fin he podido contarle a Àngel que estoy embarazada. No sé por qué, pero no me atrevía a contárselo. Supongo que por lo de Sylvia. Él estuvo con ella un tiempo y le ha debido afectado un poco más. Además por su estado de salud, el hecho de no poder moverse. Pero creo que esta noticia le ha dado fuerzas para luchar. Y parece que va habiendo mejoría. No debemos confiar, pero ha sentido mi caricia. Ya es algo, es un paso en su larga lucha para rehabilitarse y volver a andar. Y ahora este hombre me sorprende con flores y bombones y me pide en matrimonio. Le miro con lágrimas en los ojos, pero una sonrisa en los labios, en el alma y en el corazón. Estoy muy contenta por todo lo bonito que nos está pasando. Y claro que quiero compartir mi vida con él. Ahora mismo comparto su dolor, su sufrimiento, pero también su alegría, su emoción, esperanza de recuperarse. Yo soy sus piernas para andar, si hace falta; su corazón para amar; el motivo por que sonreír cada día. Quiero ser el motor que lleve su vida y la de nuestro futuro hijo. Me coloco una mano en mi tripa y la otra la coloca encima de su mano. Le miro directamente a los ojos. Nuestras miradas lo dicen todo. Sé que me lo pide de corazón y que me ama con todo su ser, igual que yo a él.
-Te contesto después de la publicidad-le digo riendo. Creo que tanto tiempo con Manel, se me ha pegado algo de él. Quiero dejarle un poco con la intriga y que sufra un poquito por saber la respuesta.
-Mónica...-me suplica con la mirada.
Me empiezo a reír mirándole esa mirada que tiene sobre mí. Aparto la mirada y le miro de reojo. No puedo evitar seguir riéndome. La expresión de Àngel ahora es seria, como si me fuese a regañar. Pero me gusta verle así: como un papi que va a  regañar a su hija, pero que en el último momento se retrae porque le da pena por la forma de mirar de su hijita. Se le ablanda y le da todo lo que quiere.
-¿Cuánto me vas a tener así en vilo, bonita?-me pregunta Àngel. Está muerto de la curiosidad.
Me muerdo el labio inferior y le sonrío maliciosamente. Me gusta verle así: dependiendo de mí, de mis palabras. ¡Oh, oh! Ya está aquí la diva, el personaje que creé para "Amor y lujo". Hazle sufrir un poco más, siitita. Es sólo un hombre y no está a tu altura. Que te suplique un poco más. Mi conciencia la hace callar diciendo que no es sólo un hombre, es el padre de mi futuro hijo o hija y mi novio perfecto.
-¿No sabes que es muy malo interrumpir a las damas cuando están pensando?-Mónica.
Le estoy desesperando y me divierte esta situación. Y a vosotros os estoy desesperando también, ¿verdad? ¿Qué tal van esas uñas? Jajaja. Ay, qué mala eres siitita. ¿Cómo les haces esto a tu angelito y a tus fans? Intento encerrar a la diva de nuevo en lo más profundo de mi ser. Sólo la debería sacar en los conciertos y cuando interprete tal canción. Se resiste a irse, es una revolucionaria. Y pues yo que soy una gamberra, me gusta la situación y sonrío ante tal. Intento ponerme seria para contestarle a Àngel y no tome esto como que le estoy gastando una broma. Tengo que ir al baño a relajarme y a beber un poco de agua porque me ha dado un ataque de risa de los míos. Vuelvo más calmada junto a Àngel.
-Veamos, tras deliberarlo conmigo he decidido que...-hago una pausa que para él es una eternidad.-¡Sí! Quiero casarme contigo, mi vida. Eres la persona con la que quiero amanecer cada día, con la que irme a dormir. Tú eres, o eso lo creo y espero, el marido y padre perfecto. Quiero casarme contigo Àngel Llàcer Pinós.
-Mónica Naranjo Carrasco, me haces el hombre más feliz del mundo con tu respuesta-sonríe. Al momento siguiente se pone serio-Pero ya podrías haber tardado menos en darme la respuesta, cabrona.

miércoles, 30 de julio de 2014

Capítulo 250:Un día en la Warner y una pedida de mano

Relatado por Arturo Valls


Hoy estoy con Patri y con mi hijo. Hemos venido a la Warner todos los papis con sus parejas e hijos. Bueno los que no tienen hijos también se han venido ¿eh? Aquí no discriminamos a nadie por no tener hijos. ¿Eh María, Javi, Roko, Anna, Vane? Roko ha llamado a Dan y Vane a su chico, el médico éste... ¿Cómo se llamaba? ¡Ah sí! ¡Rai! Hoy no me puedo ni acercar a ella porque está mi mujer y se puede liar. No quiero estropear este día porque un calentón tonto que tenga. Además está el nene con nosotros y no quiero que presencie una escena de celos de su madre o una discusión. Hablando del nene, el mío y los demás están alrededor de Vane. La verdad es que les cae genial y se lo pasan genial con ella. Ahora mismo están haciendo rabiar a María. Es divertidísimo verlo. Dan vueltas alrededor de ella y se ponen a darle con el dedo índice en el brazo o en la pierna de María para que les hagan caso. Cada uno da donde puede porque algunos no llegan hasta los brazos, son muy pequeños.
-Vane, eres peor que los críos. Pero ya te pillaré a solas, ya...-la amenaza María con expresión seria.
Todo forma parte del juego. Vane le sigue el juego.
-No me pillarás, agüela. ¿No ves que no puedes correr?-le dice Vane riendo y empezando a correr. Los niños la siguen y se ponen entre María y Vane. Calma se acerca a María y Carla se pone enfrente con una mano al frente, deteniéndola.
-Reduzca la velocidad, señora, o la multaré-Carla.
-¿Señora? ¡Pero bueno!-María pone las manos en las cadera en forma de jarra.
-Abuelita, cógeme-le pide Calma a su lado echando los brazos.
María se agacha y coge a la pequeña en brazos. Carla le saca la lengua y se aleja para ir con Vane y los demás.
-A ti ya te cogeré también, bonita-le grita María a la niña.
Sonrío viendo esta bonita estampa. Me gusta que estemos todos juntos, en familia, con juegos, con chinches. Ellos se lo pasan genial y nosotros nos lo merecemos. No llevamos la mejor de las rachas y trabajamos muy duro. Hablando de trabajo: mañana me toca doble turno de Ahora Caigo por pedir hoy el día libre para venir aquí. No era plan de irme a media tarde y dejar a mi hijo solo. Aunque ahora no me haga ni caso, la verdad. Pero así disfruto un tiempo con mi chica. Vamos paseando juntos. Yo la tengo cogida de la cintura y ella va muy cerca mío, pegada a mi cuerpo.
-Amor, ¿nos montamos en algo?-Arturo.
-¿Y Martín?-Patri.
-Está bien cuidado por Vane y además están María, Carolina y los demás-Arturo. Resumo porque somos un montón y ya sabemos los que estamos, no hace falta que los vuelva a nombrar. Estamos todos menos Mónica y Àngel. ¿Ya? ¿Contentos? ¡Pues eso!


Relatado por Vanessa


Los niños me siguen a todas partes, me insisten en que monte con ellos. Voy a acabar agotada, pero no me importa porque me encantan los niños. Son un amor y demuestran su cariño con cosas simples. Tengo ganas de trabajar con peques en un cole o guardería. Sería el trabajo de mi vida. Pero también os digo que me van a volver loca: unos quieren ir a una atracción, otros a otra. Se nota la diferencia de edad.
-A ver, todos a la vez no. Poco a poco me voy a ir montando con vosotros, pero no me puedo partir-Vane.
-Primero conmigo-me dice Carla, la más pequeña de los presentes.
-No, primero con nosotros. ¿A que sí?-le dice Martín a Galileo. Se parece un montón a su padre.
-Pues claro, ganamos los chicos-Galileo.
-Yo soy la mayor de nosotros y propongo que vayamos primero a la noria-dice Candela.
Carla se para y me echa los brazos. La cojo en brazos, pero Carolina se acerca.
-No la cojas que si no se va a acostumbrar-Carolina.
-Pero mami, es que estoy cansada...-Carla.
-Pues a la silla-le dice Carolina.
-No, no-Carla.
La suelto en el suelo y le doy la mano. Martín se acerca a mi otra mano y me la ofrece también. Galileo, al ver que no tiene sitio para darme la mano, se va con Candela y le da la mano. Es genial pasar un día así de bien. Reconozco que si los tengo que cuidar, soy responsable. Pero también me puedo volver como ellos y jugar como una niña. Nos llaman y nos damos la vuelta. Vamos con los demás a una zona de mesas y bancos.
-Quedamos aquí a las 2 para comer-dice Carolina.
-Vale-le dice Carla tirando de mí.
-Vamos abuelita-le dice Calma en sus brazos.
-¡Vamos chiquitina!-María.
Vamos a las atracciones María, Javi y yo con los niños. Los demás se han quedado con sus parejas. Roko está con Dan, Anna con Dani. Vamos, todos en parejitas. Y me preguntaréis que dónde está Rai. Pues tenía trabajo en el hospital y no ha podido quedar. Quedamos cuando vamos compaginando nuestros horarios. Entre sus horarios en el hospital y los míos con los ensayos, nos vemos menos de los que desearíamos. Y esta semana que están los niños es una locura para mí. La mayoría del tiempo los cuido yo, cosa que hago encantada. Pero me quita tiempo, claro. María y yo nos picamos a ver en cuántas atracciones nos montamos.
-Vale, pues vamos a dividirnos-Vane.
-Vale, ¿cómo?-María.
-Tú te quedas con Calma y Carla y yo con Candela, Martín y Galileo. Si quieres, claro-Vane.
-¡Pues claro que quiero!-María.
-Pero yo quiero contigo, Vane...-me dice Carla mirándome con cara de cachorrito.
-Luego te vienes conmigo ¿vale?-le digo agachándome, poniéndome a su altura.
-Bueno-Carla.
Carla se va con Javi que le da la mano. María y yo nos miramos desafiantes y tiramos cada una para un lado del parque.


Relatado por Mónica Naranjo


Me siguen llegando notificaciones de twitter. La que ha liado este hombre poniendo esa pregunta. Está muy loco, pero a pesar de todo le quiero. Es mi loco favorito, mi niño, mi angelito. Bueno angelito cuando duerme porque cuando está despierto... ¡qué peligro tiene! Jaja. Me llega un whatsapp que abro de inmediato. Es de Àngel. Le miro divertida. Mira que es tonto, estoy aquí al lado y me escribe.
-¿Por qué me escribes? ¿No ves que estoy aquí?-Mónica.
-Es que... soy así...-dice encogiéndose de hombros.
Le acaricio su pierna izquierda. No lo notará, pero al menos sabe que estoy aquí para estimularle y que vuelva a tener confianza en sí y a recuperarse.
-¡No te lo vas a creer, Mó!-dice entusiasmado Àngel.
-¿El qué?-le pregunto mirándole con una sonrisa,.
-¡He notado esa caricia! Cariño, ¿sabes lo que eso significa? ¡Que estoy mejorando!-Àngel.
-Y volverás andar y a ser el de antes, igual de movido e inquieto-termino de decir.
-¿Me puedes traer algo de la máquina, por favor?-me pide Àngel.
-Enseguida vengo-Mónica.
Me levanto, le doy un pequeño beso en los labios y salgo de la habitación. De camino a la sala de visitas me encuentro con Kim, mi sobrina. Me dice que me acompaña. Hombre, ya que ha venido la voy a invitar a algo y a quedarnos un rato a hablar.
-¿Con quién has venido?-Mónica.
-Con mi padre-Kim.
-¿Y mamá?-Mónica.
-Trabajando-Kim.
-Ah bueno. ¿Qué quieres? Yo te invito-Mónica.
-Un chocolate, por favor-Kim.
Me acerco a la máquina, meto el dinero y le doy al botón del chocolate. Lo saco con cuidado porque quema. Cojo un café con leche para mí. Lo llevo a la mesita y vuelvo a la otra máquina y saco una chocolatina para Àngel. Debe tener hambre. La comida del hospital no suele estar muy buena que digamos.


Relatado por Àngel Llàcer


Entra por la puerta alguien. Veo quien es y sonrío.
-¿Me has traído lo que te he pedido?-Àngel.
-Sí, aquí tienes-dice enseñándomelo.
-¿Cuánto te debo?-Àngel.
-¡Anda tonto! Ya me harás algún favor y en paz. No hace falta que me pagues. Sé por quién lo haces y se lo merece. Y tú te mereces ser feliz.
-Pero la verdad es que no sé qué decirle...-Àngel.
-Haz caso al corazón y las palabras te saldrán solas, te lo aseguro.
-Muchas gracias, hermanito. Te debo una-Àngel.
-Y ya te pediré el favor cuando lo necesite. De momento no te preocupes por nada más que por este momento-Cristian.
Me deja lo que me ha comprado encima de la cama y me levanta el pulgar. Se va yendo hacia la puerta. Ahora ¿qué hago? ¿Cómo se lo digo? Mi hermano me ha dicho que hable desde el corazón. Pero es tan grande esta mujer que cualquier palabra me parece poca cosa para ella. Ensayo lo que voy a decir cogiendo uno de los regalos que Cristian ha dejado entre mis piernas. Estoy nervioso, pero son nervios antes de lo que va a suceder. Quiero que este momento y este día sea perfecto. Me ha dicho que voy a ser padre y es lo mejor que me ha podido pasar en la vida. Y ahora quiero yo decirle algo. Creo que me va a costar más de lo que pensaba. Llaman a la puerta y me doy prisa por ocultar con la sábana los regalos. Mónica me trae una chocolatina que me da. Me mira rara. Sospecha algo.
-¿Tienes calor, Àngel? Como te has desarropado...-Mónica.
-Cierra los ojos, por favor-Àngel.
Dejo la chocolatina, sin abrir, encima de la mesilla. Cuando compruebo que Mónica no ve nada, me arropo de nuevo y saco las cosas. Me pongo una cosa den cada mano y le pido que abra los ojos.
-Antes de que digas nada, déjame hablar a mí-Àngel.
-Vale-dice Mónica con una sonrisa.
-Lo estaba pensando desde hace mucho esto que te voy a decir, pero hasta hoy no he tenido el valor de hacerlo. No estoy en condiciones, pero como puedo ¿vale?-ella asiente-Estas flores significan toda la belleza que tú tienes, el buen olor que desprendes, que eres única y todos quieren tenerte pero yo soy de los pocos privilegiados que te puede tener. Y estos bombones simbolizan la dulzura, el que estás muy buena y cuando te prueban quieres repetir y no puedes parar. Mónica, eres lo más importante que me ha pasado en mi vida, me haces muy feliz, contigo soy capaz de cualquier cosa y por ti lucharía para que no te pasase nada malo. Y ahora que llevas algo nuestro dentro de tu ser... Abreviando: ¿quieres casarte conmigo?-le ofrezco el ramo de rosas y las caja de bombones que coge con gusto.
Me mira incrédula y sonriente, feliz. La veo radiante de feliz. Yo estoy muerto de nervios y emoción en estos momentos. Aguardo impaciente su respuesta.

Capítulo 249:Un jueves lleno de emociones

Relatado por Carlos Latre


Acompaño a Carolina Ferre al hotel. Está muy afectada por la muerte de Sylvia y ese comentario de María no ha ayudado que digamos. Quería irse a casa a estas horas. Para que le pase algo, ¿no? Mañana que se vaya tranquilamente después de haber dormido unas horitas. Además preferiría que se fuese en tren. Voy a mi habitación acompañado por Carolina. Que se quede un rato con Yoli para que se distraiga. Llamo a la puerta y Yoli viene a abrir. Me susurra que Candela está dormida.
-Ella es Carolina Ferre, sustituta de Àngel. No está muy bien y... ¿podría quedarse aquí esta noche?-Carlos.
-Por mí vale, pero ¿y tú?-Yoli.
-Ya me buscaré la vida, tranquila mi amor-Carlos.
Le doy un beso en los labios, entro a ver a mi hija y le doy un beso en la frente.
-Bueno, me tengo que ir que estarán preguntándose que a dónde he ido-Carlos.
Le doy un beso en la mejilla a Carolina y otro beso en los labios a mi mujer antes de irme. Menos mal que los niños no se han enterado de esta triste noticia. Mando un whatsapp a Carolina Cerezuela para saber dónde están. Me contesta diciendo que están en el restaurante. Así que para allá que me voy. Veo a todos sentados a la mesa. Bueno, casi todos:Mónica, Ángeles y Santi no están. Carolina me hace un hueco a su lado y me siento. Se acerca el camarero y me da la carta para que elija lo que quiero cenar.
-Carlos-me llama María.
Levanto la cabeza para mirarla.
-Lo siento por lo de antes. Me he pasado un poco, pero sólo intentaba animar.
-No pasa nada-Carlos.
-Querría disculparme también con Carolina...-María.
-Mejor mañana-Carlos.
-Vale-María.
Tengo decidido qué quiero cenar. Llamo al camarero y pido. Se lleva la carta y espero pacientemente a la comida. Bueno, pacientemente no. Verles comer mientras yo espero... Me muero de hambre.
-Toma un poco-me ofrece un muslo de pollo Carolina C.
-Gracias-le digo con una sonrisa y cogiendo lo que me ofrece.


Relatado por Ángeles Muñoz


Mónica y Santo me colman de atenciones. Cuando estoy más tranquila, dejo de llorar. Mónica me ofrece un pañuelo.
-Salid por la puerta de atrás mejor y nos vemos en el restaurante-Mónica.
Asiento lentamente. Que tenga que pasar esto... No merecemos sufrir esto, vivir con miedo. Sospecho quién es. A lo mejor me equivoco, pero estoy casi segura. Miro a Santi con la mirada suplicante.
-Ven conmigo, por favor-Ángeles.
-Claro, mi niña-Santi.
-Ponte las gafas por si acaso. ¿Tienes o te dejo?-me pregunta Mónica.
Busco en el bolso. Pues no, no las llevo conmigo. Niego con la cabeza. Ella busca en su bolso y saca unas gafas oscuras.
-Toma, póntelas-Mónica.
-Gracias-Ángeles.
-No hay de qué-Mónica.
Me levanto despacio de la silla y le doy la mano a Santi, que me la coge de inmediato. Salimos de la sala y nos dirigimos hacia el lado contrario del pasillo. Vamos a utilizar la puerta de atrás para que no nos vea nadie. Sigo teniendo miedo, pero con Santi a mi lado sé que nada me va a pasar. No olvidéis que él es mi príncipe y yo su princesa. La mano que tengo libre me la llevo a mi cuello. Llevo la gargantilla que me regaló al principio de nuestra relación. Hemos sufrido baches, pero los hemos solventado como hemos podido. Y podremos con este problema también. Salimos por la puerta de atrás, desde la cual quienquiera que estuviese entre los matorrales no puede vernos. ¿O me estaré volviendo loca y ya me imagino cosas? ¡Madre mía! ¡Qué mal estoy! Santi me saca de mis pensamientos.
-Amor, ¿estás bien? ¿En qué piensas?-Santi.
-Pues...-me quedo pensando en qué decirle. Si le digo lo que realmente estoy pensando, se preocupará. Pero tampoco quiero mentirle. ¿Qué hago? Todo esto en un segundo-...en ti, mi vida. En la suerte que tengo de tenerte.
-Yo sí que tengo suerte. Nunca pensé que podría tenerte. ¿Te acuerdas cómo te entré? Me presenté en tu casa...-Santi.
-Auto invitándote a desayunar-recuerdo divertida y me empiezo a reír.
Si está intentando distraerme para que no piense en lo que me ha pasado, va por el buen camino. Le miro muy enamorada y con una sonrisa en los labios. Creo que es la primera que saco desde que me ha pasado esto. Estamos llegando ya al restaurante y siento como un escalofrío recorre mi cuerpo.
-Entremos ya, por favor-digo bastante asustada.
Quien quiera que sea que se aleje. Que no nos haga nada. No hemos hecho nada malo. En un sitio público como éste no va a aparecer nadie y se va a descubrir, ¿no?


Relatado por Daniel Diges


Veo entrar por la puerta a Ángeles y Santi. Ángeles está temblando, le castañean los dientes. Me levanto deprisa y me acerco a ella.
-¿Qué pasa?-Dani D.
-No sé-Santi.
-Venid y sentaros-Dani D.
Ayudo a Santi a llevar a Ángeles. Parece una muñeca de porcelana que si se cae, se pueda romper en mil pedazos. Ésta no es nuestra Ángeles. ¿Qué le ha podido pasar? ¿Quién será el cabrón que ha hecho que esté así? Y yo pensando que podría ser Santi... No puede ser él. Sólo hay que ver cómo la cuida, cómo la trata. Jamás dejarían que la hiciesen daño. Lucharía por ella. Como lo haría yo por Patri y por Galileo. Por la puerta entra Mónica que se acerca a Santi y se alejan un poco. Acompaño a Ángeles a la mesa y le ofrezco mi silla, cogiendo yo otra. Miro donde están Mónica y Santi. La cara de Santi es una mezcla de susto con ira. Ángeles está abstraída mirando al frente, mirando a la nada. Creo que mira al frente por hacer algo. No está aquí. Empieza a temblar. Me quito la chaqueta y se la pongo por los hombros. Miro de nuevo a la zona donde están Mónica y Santi. Santi da un puñetazo en la pared y sale cabreado por la puerta. Mónica se acerca a nosotros y se sienta donde puede. Aprovecha que le traen la comida a Carlos para pedir ella. Tiene claro lo que va a cenar, por lo que no necesita la carta.


*A la mañana siguiente*


Ya es jueves y nuestras familias aún siguen aquí. Creo que vamos a aprovechar todos para estar juntos esta semana. Vinimos por Mónica y al final la que está peor y necesita más de nosotros es Ángeles. Hemos quedado a las 12 en el hall para ir con los niños a la Warner. Son las 11 y me acabo de despertar. Hoy nos han dado el día libre los profes. Además con esto de Sylvia... El lunes se celebra el funeral en Madrid.
-¡Papi! Papi! ¡Venga vamos!-Galileo está saltando encima de la cama para que me levante y me vista. Tiene prisa por ir. Bueno, yo creo que todos los niños. Para unos días que están con sus padres, quieren aprovecharlo a tope.
-Ve con Vanessa, anda...-le digo somnoliento, a pesar de estar sentado en la cama.
-No sé dónde está...-Galileo.
-Anda Dani...-me dice Patri, aún acostada.
-¿Dani qué? Te recuerdo que hemos quedado a las 12 y son las 11-Dani D.
-¡Venga mami!-Galileo.
Le guiño el ojo a mi hijo y me termino de levantar y voy la ducha.


Relatado por Àngel Llàcer


Anoche no quise molestar a Mónica porque sé lo que es la gala y cómo se sale de ella. Se sale agotado de plató y lo único que quieres es ir a cenar y a dormir. Pero hoy empiezo a la carga con mis whatsapp. Tiene una noticia que darme que quiero que me dé. Me ha dejado con la intriga bastantes días, demasiados para mí. Así que a bombardearla a mensajes hasta que me lea y venga.
-"Cuando vas a venir?"-Àngel.
-"Tienes algo que contarme eh?"-Àngel.
-"Por cierto, buenos días, preciosa (beso) (corazón)"-Àngel.
-"Espero que hayas dormido bien"-Àngel.
De repente la veo en línea. Los estará leyendo. Y pocos que han sido porque podría haber seguido durante mucho más tiempo. Su en línea cambia por un escribiendo.
-"Buenos días, mi Angelito. Espero que hayas dormido bien"-Mónica.
-"Aunque ya veo que sí, eh pesado? ;)"-Mónica.
-"Voy a aprovechar a ir esta mañana ya que los concursantes se van con sus familias a la Warner"-Mónica.
-"Ah, y tú no vas?"-Àngel.
-"No, yo no pinto nada ahí. Es para niños y..."-Mónica.
-"Y?"-Àngel.
-"Que te tengo muy lejos, mi niño. No estás aquí para poder venir"-Mónica.
-"Ay cuanto te quiero (emoticono con corazones en los ojos) (corazón)"-Àngel.
-"Y yo a ti más"-Mónica.
-"No, yo más"-Mónica.
-"Anda tonto! Me voy a vestir y voy para allá"-Mónica.
-"Uy tú desnuda a estas horas? (emoticono de sexy)"-Àngel.
-"Estaba en la ducha, mal pensao"-Mónica.
-"Sí, sí. En la ducha... (emoticono sexy)"-Àngel.
-"Anda! Luego en un ratito te escribo"-Mónica.
-"Vale, bonita. Hasta ahora"-Àngel.


*11:45*


Llaman a la puerta y la abren a continuación. Veo a Mónica más guapa que nunca y sonrío más que nunca.
-Estás guapísima. ¿Cómo puedes estar tan buena, morena?-Àngel.
-Calla, tonto. Tú que me ves con buenos ojos...-dice Mónica sonrojándose.
-No sólo lo digo yo. Ya verás-Àngel.
-¿Qué vas a hacer?-me pregunta Mónica con duda.ç
No le voy a decir lo que voy a hacer. Ella me tiene intrigado desde el sábado con lo que me tiene que decir. Cojo el móvil y entro a twitter.
"A que no hay persona más buena que @monicanaranjo?" Adjunto una foto de Mónica que le hice hace poco y lo subo. Enseguida me llegan un montón de notificaciones, igual que a Mónica porque la he mencionado. Muchos rts, favs y contestaciones de los fans. Dicen que ella es la mejor, que está muy buena, que la cuide mucho, que tengo suerte por estar con ella. Sonrío. La verdad que sí: soy un afortunado por estar al lado de esta maravillosa mujer.
-Y ahora, el tema que nos trae hasta aquí. ¿Qué me tienes que contar?-le insisto mirándola.
Dejo el móvil encima de la mesilla de noche y espero impaciente. ¡Dios! Esta mujer es la reina de la intriga. Se queda callada frente sonriendo maliciosamente.
-¡Venga!-le pongo cara de pena para que me lo cuente.
Se acerca lentamente hasta mi cama y coloca la silla al lado mío. Me mira sonriente y feliz.
-Verás, mi vida... ¿Te acuerdas de las vacaciones en Málaga?-Mónica.
-Sí-Àngel.
-Fueron unas vacaciones geniales porque estabas conmigo y, sobre todo, por aquella noche espectacular en la playa-Mónica.
-¡Como para olvidarla!-digo acordándome del momento en cuestión.
-Pues de aquella noche de placer en la playa, aquí tenemos el resultado-dice Mónica llevándose una mano hacia su vientre. Me mira y me sonríe.
No será lo que sospecho, ¿verdad? Miro con los ojos abiertos como platos.
-¿En serio es lo que creo?-pregunto.
-Sí-dice sonriendo-Estoy embarazada. De 7 semanas-Mónica.
-¡Eso es una maravillosa noticia, mi vida! Te quiero demasiado. Y te juro que voy a luchar para recuperarme y volver cuanto a estar como siempre contigo, y para cuando nazca nuestra criatura-Àngel.
-Te lo quería contar, pero nunca encontraba el momento-se disculpa Mónica.
-Shh, mi niña. Es normal estando como estoy... Pero te juro que voy a hacer todo lo que me digan los médicos para estar bien como siempre-Àngel.
Mónica se echa hacia delante para besarme y nos damos un beso lleno de amor, de ilusión, de cariño. Hasta ahora no luchaba demasiado, me estaba rindiendo y no hacía caso a los consejos médicos. Pero a partir de ahora los voy a seguir todos a rajatabla.

lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 248:Se tensa el ambiente

Relatado por Santiago Segura


Vuelvo a la sala de concursantes, nuestra sala, con Javi, Arturo y Dani (Diges). Vamos a recoger nuestras cosas. Cuando la luz se enciende, podemos ver a Carolina (Cerezuela) sentada en el sofá.
-¿Pasa algo, Carolina?-Santi.
Esto no me da buena espina. Quedamos fuera, en la puerta y de repente nos encontramos a Carolina aquí con cara seria.
-¿No habrá pasado nada...?-pregunto con miedo.
-Tranquilo, no pasa nada. Sólo que Ángeles no se encontraba bien y se ha ido con Mónica. Que luego van ellas-Carolina.
-Está todo bien, tío, tranquilo-me intenta tranquilizar Dani.
-¿Tú sabes algo de Ángeles? Viniste con ella...-le pregunto a Diges.
Llegan las chicas y Dani Martínez  con la mano en la cintura de Anna. Se les ve muy felices. María se acerca a Javi en cuanto le ve y Arturo a Vanessa. Aquí los únicos que estamos sin pareja somos Diges y yo.
-Amiguete, nos faltan nuestras chicas a ti a mí-Santi.
-Ale me ha dicho que estaba cansada y que se iba al hotel-Dani D.
-Igual que la mía-Arturo.
-A lo mejor se han ido juntas...-Anna.
-Muy bueno tu ingenio, Annita-Dani M.
-Ja ja, qué gracioso-dice Anna siendo irónica.
-Tú no deberías tontear tanto-le regaña María a Arturo.
-Ya has oído a la agüela-Vane.
-Y tú no le sigas la corriente-le dice María a Vane.
-Aquí hay para todos-dice Javi conteniendo la risa.
-Y como se tercie, tú también caes-dice riendo Carolina C.
Llegan Carlos Latre y Carolina Ferre. Carlos viene con cara seria, más que la de Carolina si cabe.
-Chicos, hay una noticia que tenéis que saber...-hace una pausa dramática que tensa la situación.
-¡Venga! ¡Contadlo ya! Sea lo que sea-Santi.
-Total no nos vamos a asustar...-Arturo.
-Veréis: es que la concursante Sylvia Pantoja ha... ha...-le cuesta continuar.
Carolina Ferre le coge de la mano para darle fuerza, aunque se le nota más afectada a ella. Fueron compañeras.
-Ha muerto-termina la frase Carolina Cerezuela.
Esta noticia nos cae como un jarro de agua fría. Vale que no se portó muy bien con nosotros, pero supongo que en el fondo sería buena chica. Carolina mira su móvil, ya que ha recibido un mensaje. O al menos ha sonado así.
-Santi, acompáñame por favor-Carolina C.
Carolina se levanta del sofá con ayuda de Dani Diges y Dani Martínez. Salimos de nuestra sala y avanzamos por el pasillo. Llegamos a la sala de reuniones, eso pone en la placa.
-Me ha pedido Mónica que vengas, que te tienen que contar algo. Cuando acabéis, id al restaurante. Os esperamos allí-Carolina C.
Carolina se marcha y me quedo frente a la puerta. Tras un instante de duda, llamo con los nudillos. Me abre Mónica y me dice que pase. Me encuentro a Ángeles muy mal, llorando, la cara hecha un cristo y pálida. Me acerco corriendo a ella, me pongo de rodillas a su lado y le cojo de la mano.
-Siéntate Santi, por favor-me pide Mónica ofreciéndome la silla enfrente de Ángeles. Ella coge otra y la pone muy cerca de nosotros. Se sienta y nos mira.
-Mi vida, ¿estás bien?-le pregunto acariciándole, con cuidado, cada rincón de su delicada y magullada cara. Pero no me dice ni una palabra.
-Santi, no estamos seguras pero podemos sospechar que Ángeles está en peligro-me suelta Mónica.
Otro jarro de agua helada ha caído sobre mí. ¿Qué pasa? ¿Hoy no hay buenas noticias o qué?


Relatado por María del Monte


Pues a mí la verdad no me ha dado pena lo de Sylvia. Tengo mis razones para odiarla. El ambiente está como amuermao y hoy ha ganado mi niño.
-Tendremos que cenar y esas cosas, ¿no? Esto está como muerto-digo para animar el ambiente.
-Yo me voy a casa-dice Carolina F. llorando.
-No te vayas ahora, mañana te vas tranquilamente-Carlos.
-Lo siento, no me apetece cenar nada. Yo me voy a dormir-Carolina F.
-Te acompaño-Carlos.
Carlos me mira con el semblante muy serio. Miro a mi alrededor y veo caras serias que me miran.
-Yo creo que te has pasado---Javi.
-¡Pero si no he dicho nada!-María. No entiendo qué ha podido molestarle.
Vuelve Carolina (Cerezuela) y se unen a nosotros Manel (cosa poco habitual en él porque nunca cena con nosotros y David Bustamante, nuestro invitado de hoy. Nos ponemos rumbo hacia el restaurante.
-¿Qué ha pasado aquí? ¿Me voy y la liais?-´pregunta Carolina C. con una sonrisa.
-¡Que la vida son two days! ¡Arriba ese ánimo!-Dani M.
Eso intentaba yo y mira cómo se lo han tomado. Voy más rápido que ellos, enfadada. O sea lo digo yo y se enfadan, ¿no?
-María, venga no te enfades-me dice Anna, que se acercado hasta mí.
-Yo intentaba animaros...-María.
-Lo sé, pero ten cuidado al elegir las palabras. Es normal que a Carolina le haya afectado más. Eran compañeras-Anna.
-Vale, ya está. Lo siento-digo incómoda. No me gusta estar en esta situación.
Llegamos al restaurante y nos vamos sentando cada uno con nuestra pareja. Anna, antes de irse con su chico, me dice que esté tranquila.


Relatado por Anna Simon


Recibo un whatsapp cuando estamos cenando. Saco el móvil y lo pongo encima de la mesa. Lo abro y lo miro por encima.
-"Mi niña, estás bien?"
-"Sí, por?"-Anna.
-"Me ha mandado un whatsapp Santi, que vaya a Barcelona".
-"Vas a venir, padre?"-Anna.
-"Me ha dejado preocupado, así que mañana voy".
Suelto un grito de emoción y sonrío. A mi alrededor me miran sorprendidos.
-Es de Mollet...-les dice Dani M. para explicar mi comportamiento.
-¡Tonto!-digo pegándole en el brazo.
Vuelvo a la conversación en mi móvil.
-Anna. pero ¡come niña!-me dice María desde la otra punta de la mesa.
Le saco la lengua divertida y sigo a lo mío.
-Tiene razón María- Guarda el móvil o dámelo-Dani M.
-Voy, pesado...-le digo como si fuese una adolescente a su padre.
-"Padre, avísame cuando vayas a venir. Dani no sabe nada, ya verás qué sorpresa!"-Anna.
-"Pues no le cuentes nada, eh?"
-"No, no. Y ahora te dejo que estamos cenando. Hasta mañana!!! :) :)"-Anna.
-"Hasta mañana mi niña :) (beso)"
Guardo el móvil feliz de la vida y sigo cenando. Miro a Dani y le saco la lengua queriendo decir "¿satisfecho?". Tengo una sonrisilla mientras ceno que no me la puede quitar nadie. Que vaya a venir aquí me llena de felicidad. Le echo mucho de menos. Hace 2 semanas que no está por aquí y le echo en falta. Ya veréis qué sorpresa se va a llevar Dani, él no sabe nada. Bueno vosotros tampoco, pero a lo mejor habéis intuido algo por los mensajes.

domingo, 27 de julio de 2014

Capítulo 247:Tengo miedo. ¿Qué he hecho mal?

*Sábado a la tarde*


Relatado por XXX


Esa zorra no se puede salir con la suya. La dejé porque me daba pena. Pero ahora iré a por ella, aunque sea lo último que haga. Hago una llamada a un buen amigo, le doy la descripción y cuelgo. Le mando una foto por whatsapp. Ya está todo listo. No se va a librar de mí tan fácilmente. Eso se lo aseguro a ella y al cabrón que me la ha arrebatado. Eso no se le hace a Manuel Sánchez Torres. Y me preguntaréis que quién soy yo. Alguien que va a ir a por cada uno de vosotros como os crucéis en mi camino y me pongáis de mala hostia. Recibo una llamada.
-Manu, tío, tren con destino a Barcelona. Ha montado hace unos 10 minutos.
-Pues móntate y averigua dónde va y con quién se queda.


*Miércoles tarde*


Aún no he recibido noticias de mi contacto. Si todo va bien, en breve me avisará para ir a Barcelona a por ella. Se va a enterar de quién soy yo.


Relatado por Ángeles Muñoz


Es mi turno de ponerme la ropa para ensayar de nuevo. Hoy me tiene que ayudar María porque no puedo ni con mi alma, me duele todo el cuerpo.
-Deberías ir al médico-me vuelve a insistir María.
-¿Para qué? ¿Para que insinúen que me lo ha hecho Santi? ¡No me da la gana!-digo bastante enfadada.
-Pero, mi niña, mira cómo estás...-María.
-Se me pasará... ¿Y ahora me ayudas o me visto sola?-Ángeles.
María no vuelve a decir una palabra mientras me termino de vestir. Sé que hay miradas hacia mi persona y que Santi tendrá que aguantar miradas de reproche, de desconfianza. Voy a tener que hacer un comunicado para desmentirlo y que nos dejen en paz. Al que deberían mirar mal es al que me hizo esto. Ese cabrón que no merece seguir paseando libremente por la calle. Se debería pudrir en la cárcel. A saber a cuántas se lo habrá hecho. ¿O seré yo la única?


Relatado por Tinet


-Yo no soy nadie para meterme en la vida de Ángeles, ella sabrá...
-Pero, ¿tú has visto cómo está?
-No, aún no la he visto.
 -Pues su cara parece un cuadro. Y ni decir de su cuerpo. Tiene unos moratones... Me la encontré en el suelo, no se podía mover.
-Hablaré con ella pero si ella no quiere, no puedo hacer nada.
- Al menos inténtalo. Gracias.
Vale, creo que os habéis perdido un poco, ¿no? Pues que ha venido Diges a contarme lo de Ángeles y a pedirme que la convenza de que la vea un médico. Pero tal y como habéis leído: si no quiere, yo no puedo hacer nada. Tenemos médico aquí, pero a nadie se le puede obligar. Ángeles ya es mayorcita para elegir lo que quiera hacer. Dani ha salido del despacho y me quedo pensando en cómo decírselo. Nunca había tenido que lidiar con esto. ¿Y si hablo con Mónica y Carolina para que me ayuden? Entre chicas, seguro que es más fácil. Me levanto y salgo de mi despacho. Voy en busca de las chicas. Miro al reloj, a estas horas estarán en maquillaje. No es que nos quede mucho para la gala. ¿Por qué se complica todo hoy? Avanzo a toda prisa por el pasillo esperando encontrarlas allí. Llego asfixiado y me apoyo en el marco de la puerta. Mónica me mira a través del espejo y se da la vuelta.
-Tinet, ¿te pasa algo?-Mónica.
-Os tengo que contar una cosa seria, chicas. Tenéis que ayudarme, por favor-Tinet.
-¿Qué pasa? No me asustes-Carolina C.
-Tranquila, churri-tranquiliza Mónica a Carolina.
Las maquilladoras nos dejan a solas y me siento en una silla cerca de ellas. Les cuento lo que me ha explicado Dani sobre Ángeles. Las 2 se sorprenden mucho y se preocupan.
-Pues no me había dado cuenta-se disculpa Carolina C.
-Nos lo ha estado ocultando a todos, no quiere que se sepa-Tinet.
-¿Se sabe qué ha pasado?-pregunta Mónica.
-Dani me dijo que no le contó nada, que fueron al hospital y se fueron de allí sin que le curasen las heridas de la cara-Tinet.
-Pues hay que hablar con ella muy seriamente-dice, muy seria, Mónica.
-¿Podría ser después del programa, por favor?-les pido amablemente.
-Claro-Carolina.
-Y es el mejor momento pa pillarla-corrobora Mónica.
-¡Gracias chicas! Os debo una. Yo no tenía  ni idea cómo decírselo...-Tinet.
-Pero estás tú presente que impones al ser el jefe-me dice Mónica seria, a lo que le sigue una sonrisa.
-De acuerdo. ¡Hasta luego!-Tinet.
Salgo de la sala de maquillaje saludando a las maquilladoras y diciéndoles que ya pueden entrar.


Relatado por Carolina Cerezuela


Seguimos en maquillaje y entra alguien. A través del espejo veo que es Carolina Ferre. Debe venir a sustituir a Àngel.
-¡Hola chicas!-Carolina F.
Me quiero levantar para saludarla, pero Sonia no me lo permite.
-Después os saludáis.
Miro de reojo a Mónica que está en la misma situación.
-Si no queréis parecer un cuadro, más os vale estaros quietecitas-nos dice Cristina, la que está maquillando a Mónica.
Mi tocaya se sienta al lado de Mónica y viene Lucía a maquillarla. Carolina sonríe al mirarnos. Cierra los ojos y se deja maquillar.


*23:05*


En cuanto se apagan las luces, Mónica y yo nos acercamos a Ángeles para hablar con ella.
-¿Podemos hablar un momento, por favor?-Carolina C.
-¿Vosotras también me vais a insistir en lo del médico?-Ángeles.
-Sólo queremos saber qué te pasa-Mónica.
-No me pasa nada, ¿vale?-Ángeles.
Se va al vestuario a cambiarse. Mónica y yo intercambiamos miradas y asentimos. Decidimos seguirla. Se nota que no está bien. Nos ponemos a una distancia considerable y nos cambiamos nosotras también. Esta gala la ha ganado Javi y vamos a ir a celebrarlo. Se lo merece, la verdad. Ángeles termina de cambiarse y sale. Nos damos toda la prisa que podemos para no perderla de vista.  Ángeles no se da cuenta de nuestra presencia detrás suyo, va a lo suyo. Salimos de Getmusic y esperamos en la puerta hasta que salgan todos para ir al restaurante. Estamos solas, creo que es hora de hablar con ella.


Relatado por Mónica Naranjo


Estamos la churri y yo al lado de Ángeles en la puerta de Getmusic esperándoles. Ahora que se ha quitado la ropa, la peluca y el maquillaje es cuando se le nota lo de la cara. Los moratones no se pueden apreciar porque lleva un jersey de manga larga. Se ha puesto las mangas de tal manera que le ocultan las manos. La noche es fresca, pero no hace frío.
-Ángeles, sabemos que no estás bien. ¿Por qué no nos lo cuentas? A lo mejor te podemos ayudar...-Mónica.
Ángeles mira al frente, a unos arbustos que hay enfrente y empieza a temblar. La abrazo y me susurra que tiene miedo. Le hago una seña a Carolina para que vayamos dentro hasta que se tranquilice.
-Carolina, por favor, dile a los chicos que ahora iremos-le pido a Carolina.
-Tranquila-Carolina.
Carolina se queda en la sala de concursantes a esperarles. Tienen que ir a por sus cosas, por tanto la verán y les avisará. La llevo hasta el despacho de Tinet. Entre los 2 podremos hacer algo y tranquilizarla.
-Por favor, Mónica, no quiero ver a nadie-me dice con la voz rota. Veo que unas lágrimas ya están resbalando por sus mejillas.
-De acuerdo. Tranquila, guapa-Mónica.
La llevo a la sala donde tenemos las reuniones los del jurado, que ahora se encuentra vacía. Abro la puerta y enciendo la luz. Envío un whatsapp a Tinet diciéndole que ya hablaremos con ella, que no está en condiciones ahora mismo. Guardo el móvil y acompaño a Ángeles hasta una de las sillas. Se sienta con cuidado y yo a su lado.
-¿Qué pasa, amore? Soy toda oídos-Mónica.
-¿Lo de ahora o lo de antes?-Ángeles.
-Por donde quieras empezar, nena-Mónica.
-Esto-se señala la cara y se levanta las mangas del jersey, poniendo a la vista muchos moratones-me lo hizo mi ex el sábado. Todos creen que han sido Santi, pero...-no puede seguir porque se derrumba.
-Está claro que Santi no te iba a hacer algo de esto, no es su estilo... ¿Y lo de... ahora?-me da miedo preguntarle porque se ha asustado mucho.
-Es que... me ha parecido ver a alguien... entre los matorrales... Me da miedo que él me haya seguido...-dice temblando. La abrazo para que se sienta protegida, para que sienta que estando conmigo nada malo le va a pasar.
Opino que se lo debe contar a Santi, él se preocupará por ella, la cuidará. Mucho más que lo que pueda hacer yo. La miro con preocupación, su aspecto no tiene la vitalidad de siempre, ni su eterna sonrisa angelical. Ángeles no es Ángeles en estos momentos. Me duele verla así. Sigo abrazándola sin decir nada. Parece que nos haya mirado un tuerto y todas las desgracias caigan sobre nosotros.
-Mónica, ¿qué he hecho mal?-me saca Ángeles de mis pensamientos.

sábado, 26 de julio de 2014

Capítulo 246:Una noticia que dar

Relatado por Àngel Llàcer


Me siento frustrado. Los médicos me dicen que mejoraré y volveré a andar. Pero han pasado unos días y no veo mejoría. Hoy hay grabación y ni siquiera puedo estar allí. Me entretengo viendo la tele. Están dando una noticia de última hora que me deja paralizado. ¡Dios! ¿Qué ha pasado? Alargo la mano para coger el móvil. Escribo un whatsapp a esta gente. Lo verán cuando puedan. Unas lágrimas asoman de mis ojos. Pero bueno, ¿y a mis lágrimas que le han dado ahora? No, Àngel no llores. No lo merece. Mira cuanto daño te ha hecho. Ya, pero también me ha dado buenos momentos. Y no volver a verla... Nadie merece acabar así y menos sola. Mi mente se debate en una lucha interna. Conmigo se portaba bien y estoy seguro que me quiso como yo a ella. A pesar de... bueno, de lo que pasó aquel día. Dejo el móvil encima de la mesilla de nuevo y sigo viendo la tele.. Pasa un rato y suena mi teléfono. Lo cojo de nuevo y es un whatsapp. No me lo puedo creer, esto es increíble. ¿En serio ahora me contesta?


Relatado por Mónica Naranjo


Con todo este lio de Roko no he pasado ni por casa ni he ido al hospital a visitar a Àngel. Recibo un whatsapp de Àngel en el grupo que tenemos los del jurado. Miro nuestra conversación personal y aún está el mensaje ahí sin mandar. Le doy a enviar y me disculpo por no haberle contestado. Ahora que Roko está mejor, voy al despacho de Tinet y toco la puerta.
-Adelante-me dice Tinet desde dentro.
Abro la puerta y entro. Tomo asiento y le empiezo a contar lo que quiero.
-Pero Mónica, estamos a punto de grabar... ¿Y si no llegas a tiempo?-Tinet.
-Llegaré a tiempo, te lo prometo. Por favor, Tinet-Mónica.
-Estáaaa bieeen-accede arrastrando las palabras-Pero como no llegues...
-Gracias míster, te debo una-le digo levantándome deprisa, tropezándome con la silla, y saliendo del despacho. Voy todo lo rápido que puedo a la salida.
Voy caminando hasta la parada de taxis y monto en uno. En cuanto le doy la dirección, nos ponemos en marcha. Me doy toda la prisa que puedo en cuanto llego y le pago al hombre.
-¡Aquí no se puede correr!-oigo que me gritan. Pero no me importa.
Me desespero con el ascensor y subo por las escaleras. ¡Dios! Me voy a matar un día de éstos con los tacones. Al fin llego ante la puerta blanca. Llamo y abro la puerta. Cruzo el pequeño tramo que me oculta de él y en cuanto le veo, no puedo disimular mi emoción.
-¡Àngel!-alzo la voz para que me vea.
Sé que no se lo esperaba, por eso he venido ahora.
-Mónica, ¿qué haces aquí?-me pregunta asombrado.
-Hacer una visita al tonto de mi novio, ¿le has visto?-Mónica.
Àngel me mira confundido, pero enseguida pilla por donde voy.
-¿Y cómo es ese novio tuyo?-Àngel.
-Pues usted se le parece mucho, la verdad-digo con una sonrisa.
-A ver si vamos a ser clones o gemelos...-Àngel.
-Va tonto, que te he venido a visitar a ti-Mónica.
Me acerco a la cama y le doy un pico.
-¿Qué tal todo por allí? ¿Os la arregláis bien sin mí?-me pregunta Àngel con cara de pena.
Sé cuánto echa de menos su trabajo, a los concursantes, las grabaciones. Resumiendo: se lo pasa pipa trabajando.
-¡Ay mi niño!-le digo acariciándole la barbilla-Se nota que tú no estás porque no es lo mismo. No tengo ni idea a quién van a llevar de jurado hoy...-Mónica.
-¿Y tú?-Àngel.
-¿Yo qué?-Mónica.
-¿Me echas de menos?-me pregunta como con tristeza.
-No, para nada...-digo irónicamente.
-¿No?-Àngel.
-¡Que sí, tonto! ¡Un montón! ¿Crees que me hubiese venido si no te echase de menos?-Mónica.
-No llegues tarde, mi vida-Àngel.
-No, tranquilo. Se lo he dicho a Tinet que venía y me ha dejado-Mónica.
-Pero, ¡qué buena eres, mi niña!-Àngel.
-Ni la mitad que tú. Por cierto, Àngel, tengo una noticia que darte.
-Dime-Àngel.
Abro la boca para darle la noticia. Ahora que lo hemos solucionado, se lo puedo decir. Pero en ese momento entra una enfermera con la comida. Miro el reloj y veo que me tengo que marchar o llegaré tarde.
-Cari, me tengo que ir. Ya nos veremos-digo despidiéndome de él y yendo hacia la puerta.
-¡Mónica, no te vayas! ¡Pero cuéntamelo!-me grita Àngel desde la cama.
Pero si quiero llegar a comer y luego prepararme, tengo que irme ya. Salgo por la puerta y voy al ascensor.


Relatado por Myriam Beneditted


Hemos parado un rato para comer y luego seguiremos. Tengo ganas de que vuelva Àngel porque sin él no es lo mismo. Me he tomado un pequeño descanso de este día de locos. Cuando termino de comer, me dispongo a ir a plató a hacer el ensayo general y empezar a grabar. En mitad del pasillo, Tinet me llama.
-Myriam, un momento por favor-Tinet.
Me acerco hasta él y me pongo frente a él.
-Dime-Myriam.
-Aquí en mi despacho hay alguien que va a sustituir a Àngel en el jurado-Tinet.
Entramos al despacho y me encuentro a una mujer rubia, de espaldas a mí. En cuanto se da la vuelta, sé quién es. La conozco bastante bien, pero como concursante.
-¡Carolina! ¡Cuánto tiempo!-Myriam.
-¡Myriam!-Carolina.
Carolina y yo nos abrazamos. Es mucho tiempo sin vernos, desde el último ensayo de la temporada que tuvimos. Me estoy refiriendo a Carolina Ferre.


Relatado por Carlos Latre


Creo que los concursantes tienen derecho a saberlo. Lo discuto con Mónica y Carolina.
-Es mejor cuando acabe la gala, no les pongas nerviosos-Carolina.
-Aunque no fuera santo de nuestra devoción, nunca es agradable comentar esas cosas...-Mónica.
-De acuerdo, yo sólo comentaba-Carlos.
-Se lo diremos, pero no ahora. No queremos más disgustos-Mónica.
Estamos discutiendo si decirles o no a los concursantes la noticia que nos ha dado Àngel. ¿Que queréis saberlo vosotros? A ver cómo lo cuento para que no suene frívolo. Es que... Sylvia Pantoja... ha... muerto.

jueves, 24 de julio de 2014

Capítulo 245:Una locura de día

Relatado por Vanessa


Este Arturo está loco. No va y me coge y pretende meterme en la ducha con él... ¡con ropa y todo! Yo intento hacer que me baje, pero me tiene bien cogida. Hace como que me voy a caer y me coge de nuevo y me toca el culo. Me quedo anonadada. Mete un pie en la ducha. No se le ocurrirá meterse con ropa y menos conmigo, ¿verdad? Me resigno ya porque no puedo hacer nada. Se va metiendo poco a poco y me va echando hacia delante. El agua cae por mi cabeza.
-¡Aaaaaaah! ¡Arturo, está helada!-grito.
Se mete él también y siente un escalofrío, pero lo intenta disimular.
-¡Qué va! ¿Pero qué dices? ¿Eres del norte y no aguantas un poco de agua fría?-me pregunta Arturo.
Poco a poco me va soltando para acabar de pie frente a él. Pero hace una pared con sus brazos para que no pueda salir corriendo. La verdad es que eso había pensado. Cómo me conoce ya, el jodío. Le voy pegando en su pecho. Empiezo a sentir bastante frío, estoy tiritando.
-De verdad, Arturo. Déjame salir-le pido como súplica.
-Dame un beso y te dejo irte-me pide Arturo y pone cara de cachorrito.
Sonrío y me empiezo a reír. Me pongo de puntillas para darle un beso en la mejilla y cuando ya he llegado, Arturo gira la cara haciendo que nuestros labios se junten. No voy a negar que no me gusta, pero que está casado y su mujer es bastante (por no decir mucho) celosa. Estamos un rato más en el beso y nos separamos. El calor ha subido a mi cara de repente. Y ya ni me acuerdo del agua fría.
-¿Tú no tenías prisa por salir?-me pregunta Arturo divertido.
-Sí, es que me lías-Vane.
Salgo de la ducha con cuidado de no caerme pues estoy mojada de arriba abajo, zapatillas incluidas. Voy a matar a Arturo, juro que le voy a matar y su muerte será lenta y dolorosa. Sonrío maliciosamente y le miro con esa sonrisa.
-¡Eh! A mí no me mires así, ¿eh Vanessa?-me dice Arturo.
Sale detrás mío y salimos a la habitación. Mónica y Roko nos miran sorprendidas. Además Mónica tiene una mirada pícara.
-¿Qué habéis hecho ahí dentro, golosos?-pregunta con su voz sexy.
Entre lo que me pone esta mujer y que me hable así, a mí, me voy a acabar de derretir como un trozo de hielo. Ahora soy como un cubito de hielo derritiéndose. No puedo contestarla, noto que un nudo se empieza a formar en mi garganta y las lágrimas pronto brotarán de mis ojos.
-No es lo que piensas, Mónica-Arturo.
-Ya, ya... ¡Anda! Iros a cambiar que os vais a resfriar-Mónica.
Mis lágrimas ya no tratan de ocultarse y salen por su cuenta. Miro a Mónica con mis ojos empañados en lágrimas y resbalándome por la cara hasta caer en mi camiseta. Las lágrimas se funde con el agua de la camiseta. Así apenas se nota. Mónica se levanta y me abraza.
-No llores, amore. ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo éste? Tú cuéntamelo que le pego, ¿eh?-me dice Mónica.
-¡Eh, que yo no he hecho nada!-protesta Arturo como un niño pequeño.
-Mira como me has dejado a la muchacha...-le regaña Mónica. Yo sonrío. La verdad es que es una situación bastante divertida.
Me gusta que le regañen aunque no haya hecho malo, aunque estas lágrimas sean de emoción. Pero quiero verle un poco sufrir por haberme hecho esto. A veces me sorprendo de lo mala que puedo llegar a ser mala. Pero una mala sin maldad. Bueno, dejadlo porque soy pésima explicándome. ¡Y yo voy a ser profe! Más me vale saber explicar en clase a los niños o sino no tendré futuro. Lo preveo. De repente un estornudo. Creo que ya me he resfriado.
-Vete a cambiar, cariño. Que de ésta, te coges una pulmonía-me dice Mónica frotándome los brazos para que entre en calor.
-¡Eh! ¿Y yo qué?-se queja Arturo.
-Envidioso-Mónica
Mónica me da un beso en la mejilla y salimos de la habitación.


*Miércoles por la mañana*


Relatado por María del Monte


Desde por la mañana estamos con la locura, ¡madre! No se tiene ni un momento libre el día de grabación. Hoy grabamos la quinta gala. A mí me toca imitar a Sara Montiel. He ensayado por última vez la coreografía y ando con la voz puesta para que no se me vaya el personaje. Esto va a ser una locura. Àngel sigue en el hospital, el domingo le fuimos a visitar. Parece que está mejor, pero no se puede mover. Se le nota que no lo está pasando bien. Él que es puro nervio. Llego a estar yo en su situación y me da algo. Me preguntaréis qué pasó al final con Ángeles y Santiago, ¿verdad? ¿Que si hablaron? Pues sí, pero no sé qué se dijeron. No soy una cotilla, ¿eh? Así que no insinuéis lo que no es porque me enfado con vosotros. Me llaman ya para maquillaje, así que voy para allá. Pero podéis ir sabiendo lo que me hacen. O mejor lo veis en la gala del lunes. Que se supone que es secreto y no os puedo contar nada de la gala. Como cuente algo, me cuelgan. Y no querréis quedaros sin mí, ¿verdad? En maquillaje me encuentro con Arturo, con Anna, Santi y Dani. Los demás estarán en vestuario o ensayando. Hay mucho cachondeo con las pelucas. La verdad es que tenemos unas pintas... En cuanto me ponen la peluca de Sara, me posee y no puedo dejar de hablar como ella. Me encuentro con Javi que va a maquillaje y yo ya he terminado.
-Pero, ¡qué guapa estás, María!-me dice Javi sonriendo.
-Yo soy María, soy Sara-digo con la voz de Sara Montiel.
-Pues cánteme usted la violetera-me dice Javi entre risas.
Sale Santi con la peluca de El Fary y se para frente a nosotros. Se pone a cantar el carabirubi. Nos empezamos a reír.
-Señor, le veo en el comedor para comer-le digo a Javi. No me puedo quitar la voz de Sara. Desde que me han puesto la peluca, sólo me sale hablar como ella.
-Vale-me dice Javi sonriendo-Luego te busco.
Myriam me viene a buscar. Está muy nerviosa y bastante acelerada. Bueno más bien nos viene a buscar a los que hemos terminado de maquillarnos y peinarnos. Hoy tiene que hacer su trabajo y el de Àngel al no estar él. Pobre. Le va a dar algo tanto estrés.
-Relájate un poco, mujer-María/Sara.
-No puedo. Ahora id al escenario para hacer otro ensayo todos. Después de comer, os vestís y hacemos el ensayo general-Myriam.
Se va corriendo y habla con los bailarines. Bueno más bien creo que les está dando las últimas indicaciones.

miércoles, 23 de julio de 2014

Capítulo 244:Hablando con la pareja

Relatado por Javier Herrero


Estamos en la sala de la tele María, Ángeles, Santiago y yo. Santi y Ángeles están como distanciados. Apenas se han dicho un hola y cada uno a lo suyo. No sé qué les pasará. Además Ángeles ha venido con heridas y sangre en la cara y moratones por el cuerpo. Lo que se ve a simple vista. María y yo nos miramos. Nuestras miradas son de mucha complicidad. Ya sabemos lo que tenemos que hacer. María se levanta y se acerca a Ángeles, yo me acerco donde Santi. Le pongo el brazo por encima de los hombros. Se gira y me mira. Tiene la mirada triste.
-¿Qué te pasa, tío? ¿Qué pasa con Ángeles?-Javi.
Echa un vistazo donde están Ángeles y María hablando. Echo un rápido vistazo y veo que María la está consolando porque está llorando.
-¿Por qué lo hago todo mal? Cuando parece que va todo genial, hay algo que lo estropea. Y ahora no sé que ha sido-Santi me cuenta todo esto mirando a Ángeles.
-¿Y sabes lo que le ha pasado a ella?-le pregunto por sus heridas y moratones.
-No tengo ni idea. ¡Yo no sé lo hice!-me dice Santi enfadado.
-Yo no he dicho eso...-digo cortado.
-Pero lo piensas que es peor... Como todos... Pensáis que yo la he pegado y por eso no nos hablamos-Santi.
-Pues cuéntame qué ha pasado para que hayáis llegado a esta situación-le pido a Santi.
Echa una última mirada a Ángeles y me mira. Ya estamos frente a frente. Que lo que me tenga que contar, aquí estaré para escucharle e intentar ayudarle con lo que sea. Porque eso hacen los verdaderos amigos. Me empieza a contar lo que pasó en Madrid, en casa de la madre de Ángeles. A cada palabra me voy quedando más atónito. Pero alguna razón tendría Ángeles para irse así. No sé, María sabrá qué decirle. Ahora mismo está hablando con ella y es buena aconsejando. Es como la madre de todo. A veces parece hasta la mía. Ella pone la cordura pero también el humor a nuestra relación. Me termina de contar todo lo que lleva dentro y le doy un abrazo. No soy muy bueno para esto de los consejos. Pero que sepa que puede apoyarse en mí y que puede contar conmigo.


Relatado por Ángeles Muñoz


María viene a hablar conmigo. Quiere que le cuente que nos pasa a Santi y a mí porque nos nota raros. La verdad es que no sé ni qué me pasa a mí. Debería ser la mujer más feliz del mundo porque el chico que más quiero me ha pedido matrimonio, pero en lugar de eso huyo. Me fui corriendo por miedo a represalias de su mujer o a que vuelva con ella. Y por la calle, cuando iba sin mirar, distraída, me choqué con alguien que resultó ser mi ex. Me pidió que volviese con él y le dije que no. Se puso hecho una fiera y empezó a insultarme y a pegarme. Yo no era capaz de defenderme y no pasaba nadie para pedir ayuda. Así que cuando se cansó y se fue, me quedé en el suelo tumbada. No tenía fuerzas para levantarme y me dolía todo el cuerpo. Empiezo a llorar recordando todo lo sucedido. María me acaricia el pelo y me abraza.
-Tú desahógate todo lo que tengas que desahogarte, mi niña. Aquí estoy yo-me dice María en el abrazo.
¿Qué sería yo sin María, sin mi agüela como yo la llamo? Ahora mismo estaría llorando por las esquinas sin dirigirme a Santi.
-¿Es que sabes lo que pasa, agüela?-Ángeles.
-Dime, mi niña-María.
Me separo en el abrazo para mirarla a los ojos.
-Que creo que me da miedo el compromiso, me da miedo a que esta vez salga mal de nuevo, a que Santi sea como él con el tiempo...-Ángeles.
-Eso no va a pasar nunca. Él no es así. Él te ama demasiado como para hacerte daño y creo que deberíais hablarlo y solucionarlo. No podéis estar así por una tontería-me aconseja María.
-Tienes razón-saco una sonrisa, la primera sincera de este día.
-¡Así me gusta, mi niña! Que sonrías y que nadie te la quite jamás. El que te haga daño se tendrá que enfrentar a mí cabreada. Y juro que no le gustaría a nadie verme cabreada-María.
-Gracias-le digo con la sonrisa puesta.
-¿Gracias por qué?-María.
-Por lo que haces por mí, por estar ahí para todo-Ángeles.
-¿Tú estás tonta o qué? Voy a quitar esa palabra del diccionario. ¿Tienes el teléfono de la RAE?-María.
María consigue hacerme reír y la abrazo. Esta vez yo para agradecerle, sin palabras, todo lo que ha hecho por mí.
-¡Y ahora a hablar con el novio, niña!-me dice María con una sonrisa y guiñándome el ojo.

martes, 22 de julio de 2014

Capítulo 243:Tarde caliente

Relatado por Carlos Moyà


Cojo a Carolina de la mano y empezamos a correr hasta la puerta del ascensor. Allí esperamos hasta que venga. Hoy tengo ganas de jugar. Hace tiempo que no hacemos nada y mi cuerpo lo nota. Espero ansioso hasta que venga. En cuanto viene, montamos y subimos a nuestra planta. Pero a nuestra habitación no podemos ir porque están Mónica y Roko. Pero hoy me toca a mí ser travieso, así que busco una habitación libre (los concursantes están por ahí con sus familias) y abro la puerta. Es una puerta al azar, no sé quién duerme aquí.
-Carlos... ¿qué haces?-me pregunta Carolina entre suspiros. Le estoy dando besos por el cuello y la oreja.
Voy hasta su boca y la empiezo a besar apasionadamente. Aún estamos en la puerta, apoyados en ella. Poco a poco nos vamos acercando a una de las camas. Con cuidado la tumbo en ella mientras nos seguimos besando. Meto mis manos dentro de su camiseta y poco a poco se la voy quitando. Ella hace lo mismo con la mía. Me va dando besos por mis cuerpos, por mis pectorales, mi tripa. Llega a zona sensible. Aún están mis pantalones. Pero tan pronto me los desabrocha, acaban en el suelo. Le beso la tripita donde está nuestro futuro hijo y sigo bajando. Tengo muchas ganas de poseerla así que no me entretengo mucho y voy a su pantalón. Se lo quito, pero aún estamos en desventaja. Ella tiene 2 prendas y yo sólo una.
-Elige: ¿arriba o abajo?-le pregunto con una mirada sexy.
Me mira con una mirada pícara y va a mi parte interior.
-No, no. ¿Que qué prefieres perder primero? ¿Parte de arriba o parte de abajo?
Con el dedo me hace gesto de que me hace y se acaricia los pechos. Mensaje recibido Carlitos. ¡Al ataque! Le acaricio los pechos con el sujetador y mientras vuelvo a su boca, busco el cierre para quitárselo. Me está costando un poco hoy desabrochárselo, pero al fin lo consigo. Bajo recorriendo su cuerpo con mi lengua y le engancho con los dientes la goma de sus braguitas. Me separa la cara y me hace el gesto de que no con el dedo mientras se muerde el labio. Me agarra el culo y me lo estruja. Mete las manos por dentro de mis bóxer y me los va bajando. ¿Así que quiere jugar, eh? Meto yo mi mano dentro de sus braguitas y le acaricio su zona íntima, ya húmeda. La hago sufrir un poco porque aún no se las quito. Ella da pequeños gemidos de placer, pero también de desesperación. Me está queriendo decir que me dé prisa. Le voy bajando lentamente las braguitas y las tiro por ahí. A saber dónde han acabado. Nuestra ropa estará desperdigada por el suelo. Y me da mucho más morbo pensar que no es nuestra habitación y nos pueden pillar. Con cuidado de no hacer daño a Carolina me tumbo encima de ella entrando poco a poco en su interior. Nos vamos moviendo suavemente entre gemidos y besos. Carolina me acaricia la espalda. Me la acaricia de arriba a abajo y se detiene en mi culo donde está un buen rato disfrutando de mi anatomía.


Relatado por Arturo Valls


Invito a Vane a mi habitación. A hablar y a pasar el tiempo, ¡mal pensaos! Es una muy buena amiga después de lo que pasó. Además yo no me arriesgo a perder a mi mujer por un calentón. Hemos ido a dar una vuelta por los alrededores y estamos en el hotel de vuelta. Abro la puerta y lo que veo me deja de piedra. Cierro la puerta rápidamente y sin hacer ruido. Creo que no me han visto.
-¿Qué pasa?-me pregunta Vane intrigada.
-Nada, nada. Vamos a ver cómo está Roko, ¿vale?-Arturo.
-Bueno... Pero... ¿qué ha pasado? ¿Qué has visto?-Vane.
Noto que mi temperatura va subiendo y que mi Arturín tiene vida propia. Sí, es lo que estáis pensando. Ahora sí. Me he empalmado.
-¿Te apetece...?-le pregunto a Vane con mirada pícara y sonriendo.
Sonríe y me mira. Se muerde el labio y eso me pone más.
-No-dice sonriendo.
-¡Venga!-digo con voz de niño pequeño.
-Que no...-Vane.
-¿Me vas a dejar así?-le pregunto con cara de pena y de vicioso.
Vane mira hacia la zona levantada de mi cuerpo. Pone una cara de asombro totalmente. Me mira y se empieza a reír, a descojonar literalmente.
-Vamos donde Roko, anda...-me dice Vane entre carcajadas.
Como puedo avanzo por el pasillo. No es que me deje andar muy bien esto, pero se hace lo que se puede. Vane llama a la puerta y esperamos hasta que nos abra alguien. Nos abre Mónica. Me lanzo hacia ella, cual desesperado y le toco las tetas. Oigo a Vane y sus carcajadas.
-Que te doy con la mano abierta, ¿eh Arturo?-me avisa Mónica.
Pero no me importa. Ahora mismo estoy muy salido y no pienso yo, piensa Arturín. Le abro la camisa dejando sus pechos al aire. No lleva sujetador y babeo con sus pechos. Lo siguiente ocurre muy deprisa. Mónica me da un bofetón y Vane me tira un vaso de agua por encima.
-Uy, la has liado chiquilla-amenazo a Vane. A Mónica no me atrevo a decirle ni hacerle nada.
-Pero, ¿qué le pasa a éste?-le pregunta Mónica a Vane sin entender.
-Cosas de hombres-le dice Vane.
Mónica por fin se percata de lo que me pasa y se empieza a reír también. Bueno, ya está bien de tanto cachondeo con mi problema ¿no? No he mirado ni a Roko, pero en cuanto se me pase esto que se me va a pasar, me preocuparé cómo está. Cojo a Vane en brazos por la cintura mientras Mónica intenta taparse. Creo que le he roto la camisa. Llevo a Vane al baño y le doy al grifo del agua fría.
-¡Arturo! ¡Ni se te ocurra!-me avisa Vane. No le veo la cara porque está a mi espalda, pero seguro que la tiene seria.
-Lo siento pero no tienes opción, bonita-Arturo.

lunes, 21 de julio de 2014

Caítulo 242:Amore, ¿qué ha pasado?

Relatado por Roko


No me puedo creer lo que ven mis ojos. No puede ser. Creía que eran cosas del programa, para picarme y por crear audiencia. Pero esto no, por favor.
-Santiago, ¿qué haces tú aquí?
Santiago me coge por los hombros y me obliga a sentarme en una silla. Yo me agito para liberarme de él. Vuelvo a repetir: no me lo puedo creer. ¿Vosotros os lo creeríais? Parece tan bueno... Empiezo a gritar y Santiago saca una cuerda (no sé de dónde la ha sacado) y me empieza a atar a la silla. Sigo gritando. Llego a un chillido. Me cruza la cara de un bofetón. Me coge por los hombros y me zarandea. Esto tiene que ser una pesadilla, no puede ser real.
-¿Qué te creías? ¿Que te ibas a ir de rositas? ¡Nadie me vacila ni me supera!-Santiago.
-Yo...-le digo con la voz rota. Apenas tengo voz para seguir.
Santi saca una navaja del bolsillo y la agita delante de mi cara. Me la acerca al cuello. Trago saliva. Estoy muy asustada. No muevo ni un musculo para que no me haga daño. No me esperaba esto de él.


Relatado por Carolina Cerezuela


Roko se agita en la cama. Parece que está teniendo una pesadilla. Mónica se acerca a ella y le acaricia el pelo para que se relaje. Poco a poco se va quedando más tranquila.
-Mami, ¿qué le pasa?-me pregunta Carla señalando a Roko.
Pobre mi niña, que se preocupa. Hay que decirle algo para que no se preocupe más.
-Estará teniendo una pesadilla...-Carolina.
-Pues despiértala, mami-me dice Carla. Pone fácil cualquier cosa.
-Se tiene que despertar ella sola-pienso que si la despertamos ahora, le va a pasar algo-¿Vamos a la sala de juegos?-le propongo a mi hija.
-¡¡¡Síiiiii!!!-me dice entusiasmada.
Me levanto de la cama, voy donde Mónica para ver si estará bien. Sin hablar nos entendemos. Le doy un beso en la mejilla y cojo la mano de Carla.
-¡Voy con vosotras, chicas!-dice mi marido.
-Churri, ¿estarás bien?-Carolina.
-Claro-me dice Mónica alzando la cabeza para mirarme-¡Tira, anda!
Después de comprobar que tanto Mónica como Roko van a estar bien, salimos de la habitación y cierro la puerta. Bajamos hasta la sala de juegos donde dejamos a nuestra niña con los demás niños. La observamos un poco y salimos. Está bien cuidada por monitoras. Después del día que se está sucediendo hoy, necesitamos un poco de relax. Por tanto vamos a la cafetería y nos pedimos algo para estar un rato sin preocupaciones. Sólo Carlos y yo, disfrutando de la presencia el uno del otro. Nos sonreímos, nos miramos a los ojos. Sigo enamorada de él como el primer día que le conoí. Tendremos nuestras peleas, pero siempre nos reconciliamos y es lo más bonito. Vamos a tener a nuestro segundo hijo en breve y eso suele unir a la pareja. No voy a permitir que nos separe cualquier tempestad. Que por otra parte estoy para apoyar a cualquiera de mis compañeros o de los concursantes. Parece que Roko estaba sufriendo. Pero se ha quedado a cargo de una buena madre, una buena amiga. Resumiendo: una buena persona. Pongo mi mano encima de la mesa. Carlos posa su mano sobre la mía. Miro nuestras manos y le miro enamorada. Se me forma una sonrisilla que no puedo ni quiero evitar. Cuando terminamos nuestras bebidas y pagamos, nos levantamos. Le cojo la mano a Carlos. Él se acerca a mi oreja y me deja un beso.
-Vamos a jugar un poco-me susurra al oído.
-Vale, pero ten cuidado-le digo por el embarazo.
-¿Crees que voy a hacerte daño, cariño? ¡Vamos! Se me acaba de ocurrir una idea-Carlos M.
Tira de mí para que corra y esperamos al ascensor. ¿Qué se le habrá ocurrido?


Relatado por Mónica Naranjo


Roko sigue agitándose entre sueños. Parece que está teniendo una pesadilla. Pero mientras esté yo aquí, nada malo le va a pasar. De pronto me suena el móvil y lo saco para mirarlo. Es un whatsapp de Àngel. Mi cara se transforma en una de pena. Que más me gustaría a mí que ir a verle, pero con todo lo que está pasando... Además él me echó de su lado cuando más me necesitaba. Pero este mensaje... Me da penita. Lo está pasando realmente mal y no quiere que sufra. Pero sabe que por él sería capaz de cualquier cosa. ¿Que tengo que cuidarle hasta que se recupere o toda la vida? No me importa porque él es mi vida. ¡Cómo me gustaría vivir juntos! Y no sólo vernos por el hotel y en las galas...
-"Claro que te perdono, tonto. En cuanto pueda estoy allí para hacerte compañía. Ahora mismo no puedo..."-Mónica.
No sé si ponerle lo de Roko o no. Me quedo sin saber qué hacer. Aún no he enviado el mensaje. Oigo un grito, dejo el móvil encima del mueble y voy junto a Roko que se ha despertado. Está un poco aturdida y mira a su alrededor, como si no supiese dónde está. Abrazo a Roko y le acaricio el brazo.
-Amore, ¿qué ha pasado?-Mónica.
-La navaja no...-dice asustada.
No entiendo nada pero la sigo calmando. Cree que todavía sigue en el sueño, pobre.

domingo, 20 de julio de 2014

Capítulo 241:Avisada quedas.


Relatado por Dani Martínez


Estamos en la puerta de la habitación, ya que todos no entramos. Estoy abrazo a Anna para ver lo que ocurre dentro de la habitación. ¿Y por qué engañarnos? Para estar más cerca de Anna todavía. No soy listo ni nada, ¿eh? Yo cuando pienso, pienso bien. Sonrío pícaramente.
-¿Qué me he perdido?-pregunta Manel a mi espalda con voz de cansado, como si hubiese venido corriendo..
-Aquí estamos viendo a ver qué pasa...-le contesto.
-¡Roko!-dice sobresaltada María.
Todos dejamos de mirar a la habitación y miramos a nuestro lado. Roko está tumbada en el suelo.
-Apartaos-nos ordena y pidiendo paso Mónica.
Mónica sale de la habitación y se acerca a Roko. Le toma el pulso en la muñeca. Anna se da la vuelta y observa todo abrazada a mí. Mónica asiente sonriendo, no le ha pasado nada y tiene pulso.
-Pero dejad respirar a la muchacha-Arturo.
Entre Carlos y Santiago la cogen y la llevan dentro de la habitación. Seguimos al detalle todos los movimientos. Me hago paso como puedo entre los concursantes y con Anna cogida a mí.
-En lo que pueda ayudar, contad conmigo-Dani M.
-Gracias Dani-me dice Mónica.
-¿Y si llamamos al médico?-pregunta preocupada Anna.
-Habrá sido un mareo...-Carolina.
-Pero mejor asegurarnos-Santiago.
-¡Manel!-llama Mónica.
Manel entra a la habitación.
-Llama a Tinet para que avise a nuestro médico-le pide Mónica.
Manel vuelve a salir de la habitación. Tendríamos que hacer nosotros lo mismo. La vamos a agobiar tanta gente aquí. Y Carolina embarazada.
-Deberíamos salir de aquí-propone María.
-Eso pienso yo también-Dani M.
Anna se acerca a mi oído y me susurra que nos vayamos a casa. El ambiente no está para lo que hemos planeado. Y se ve que Mónica saca fuerzas de donde no las hay para lo que sea. Asiento a Anna y nos despedimos de los presentes. Aunque vaya de tipo duro, en el fondo soy frágil y me preocupo por mi gente. Y si los compañeros de Anna se han convertido en su familia, para mí también. Porque estamos juntos en esta aventura.
-Vamos a tomar algo y te relajas, mi vida-le digo al notar que tiembla sobre mí.
-Estoy bien, Dani-Anna.
-Venga va, a mí no me engañas-Dani M.
Al final la convenzo y vamos a un bar de la zona. Ella se pide un zumo y yo una cerveza.


Relatado por Vanessa


Veo como a Roko le dan aire. Los demás se están yendo y yo me he quedado en la puerta, inmóvil. Veo a Mónica tan maternal que no puedo apartar la vista de ella. Hace un rato estaba tan mal, según nos dijo Carolina, y ahora se la ve tan fuerte... No me dejará de sorprender nunca esta mujer. Por eso la quiero tanto y es mi ídola. Estoy en silencio observando cada movimiento. A mí también me ha dejado preocupada Roko. ¿Qué le habrá pasado? No merece sufrir porque ella es una luchadora. No como yo. Empiezan a caer unas lágrimas por mis mejillas. No hago por frenarlas, por intentar ocultarlas. Creo que estoy sola, todos se han ido. Y los de dentro están ocupadas en Roko. No se van a percatar de mi presencia.
-¿Estás bien?
Me sobresalto un poco. Pensaba que estaba sola. Pero veo a Arturo a mi lado mirándome. Intento sonreír para hacerle ver que estoy bien, pero no puedo engañarle porque más lágrimas traviesas salen de mis ojos.
-Ven, cariño-Arturo.
Me ofrece su mano y se la doy después de echar un último vistazo a la habitación donde están Mónica y Carolina con Roko. Me dejo llevar por Arturo, él me guía. Y entramos a una sala con una mesa larga blanca. Me pide que me siente y así lo hago Él se sienta a mi lado y me ofrece un pañuelo que yo cojo. Me limpio las lágrimas de la cara.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta Arturo.
-Debí evitar esto, la culpa es mía-Vanessa.
-Pero, ¿de qué hablas? Nadie ha tenido la culpa de esto, son cosas que pasan-me dice Arturo sin comprender lo que le digo.
-No les dije nada cuando se metieron con ella. Incluso yo me pasé con ella-Vanessa.
-Cuéntamelo desde el principio que creo que me estoy perdiendo... ¿O quieres que tire por la trampilla?-me pregunta Arturo con una sonrisa.
-No, eso no-le digo sonriendo un poco.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Avisada quedas-me dice divertido.
Le explico que a unas amigas y a mí nos caía mal Roko (a mí ya no, al irla conociendo por pasar ratos con ellos) y que empezamos a meternos con su físico y con su perfección en las imitaciones. Nos pasamos y esto puede ser una consecuencia de nuestras palabras. A veces las palabras duelen más, son más hirientes que cualquier golpe. Igual ha dejado de comer por nuestra culpa, pero sobre todo por la mía. Yo soy culpable de tantas cosas.
-Arturo, soy mala-termino diciendo.
-¡Anda! ¡No digas tonterías, niña. Tú eres una de las personas más buenas que he visto. No me cabrees que también vas pa la trampilla, ¿eh?-me dice serio mirándome directamente a los ojos.
-¡Mira lo que ha pasado! Si me hubiese callado...-Vanessa.
Arturo me coge en brazos como si fuese una niña pequeña, sin ningún esfuerzo.
-Arturo, suelta, suelta-digo entre risas.
-Sí, ahora te suelto-Arturo.
Veo como el pasillo va desapareciendo. Llegamos a una escaleras que Arturo sube conmigo a cuestas. Estamos en el plató de Ahora Caigo.
-¿Tú ves esto?-Arturo.
Me pone cara a cara suyo y yo asiento.
-Pues como vuelvas a decir algo malo contra ti, cojo el botón que abre las trampillas y lo pulso. Y tú irás para abajo. ¿Entendido?-Arturo.
Sonrío y asiento divertida. La verdad es que con que poco me ha conseguido animar este hombre. Es un crack junto a Santiago. Me hacen reír siempre, hasta en el peor de mis momentos. Me vuelve a poner a su espalda y bajamos las escaleras. Nos vamos de este plató. Por lo menos lo he visto y es algo que agradezco, aunque sea a través de "amenazas". Voy con una sonrisa en el hombro de Arturo.

sábado, 19 de julio de 2014

Capítulo 240:Algo terrible ocurre en Getmusic

Relatado por Àngel Llàcer


Sigo en esta cama de hospital, solo. De vez en cuando vienen mi hermano, mi cuñada y mi sobrina. Pero no es lo mismo sin Mónica. No debería haberla echado, haberle hablado así. La echo de menos. Ladeo la cabeza en señal de tristeza, de apatía. Oigo como llaman a la puerta y la puerta se abre. Me levanto emocionado. Espero que sea Mónica. Pero al acercarse veo que son mi hermano y mi sobrina. No es que no me alegre de verlos, pero no es lo mismo. Me recuesto de nuevo sobre la almohada.
-Hermanito, ¿qué tal estás?
-Tirando como se puede... Oye, ¿sabes algo de Mónica?-Àngel.
-Ki, ¿sabes algo?-le pregunta mi hermano a su hija.
-Desde que estuvimos juntas las perrys, no-Kim.
-¿Podrías mandarle un whatsapp para preguntar?-le pido a mi sobrina.
-Claro. Pero, ¿qué os ha pasado tito?-Kim.
-No quería involucrarla en esto, ¡joder! Que no tenga que sufrir esto. Por eso la aparté de mi lado. Y ahora a lo mejor la he perdido para siempre...-digo en una mezcla de enfado y pena.
-Tito, tienes que hablar con ella y solucionarlo. Por ti y por ella-me aconseja, sabiamente, Kim.
-Sí, ya hablaré con ella...-Àngel.
Kim viene a la cama y se sienta a los pies. Saca el móvil y empieza a escribir. Mi hermano Cristian coge la silla y la pone al lado de la cama. Es tan frustrante no poder levantarme... No me puedo ni mover y es algo con lo que no puedo. ¡Maldita sea la persona que me atropelló! No sé ni quién fue porque quedé inconsciente tras el impacto. Pero espero que la vida lo ponga en su lugar. No soy rencoroso, pero como esto acabe con mi carrera o con mi relación... ¡No respondo de mis actos! Venga Àngel, cálmate me digo a mí mismo. Que no me ponga nervioso o va a ser peor. Cojo el móvil para mirar si tengo mensajes. Tengo mensajes de familiares y amigos preocupándose por mí. Veo uno de Javi escrito en mayúsculas.
-"ANGEL MI ARMA NO HAGAS SUFRIR A MONICA O IRE A POR TI"
Esto me deja descolocado. ¿Javi escribiéndome este tipo de mensajes? Tiene toda la pinta de ser María desde el móvil de Javi. ¿Que por qué lo sé? Lo intuyo por el mi arma ese, tan característico suyo.


Relatado por Roko


Sin dar una explicación me alejo de la puerta. Ángeles me pregunta que si me pasa algo, pero no la contesto. Por el camino me choco sin querer con Manel. Después de disculparme sigo mi camino. En cuanto viene el ascensor, me meto y me meto en el ascensor. Voy todo lo deprisa que puedo. Ese mensaje no me ha gustado nada y me ha dejado muy preocupada. Salgo y cruzo el hall aparentando normalidad. Pero en cuanto estoy en la calle, echo a correr. No puede ser, ¿por qué me tiene que pasar esto a mí? Cualquier cosa menos esto. Él no se merece sufrir. La puerta de Getmusic está abierta, por lo que entro. Y avanzo a toda velocidad. Busco por las salas abriendo las puertas, voy a plató pero no encuentro nada.
-Hombre, has venido. Y sabia yo que vendrías si te ponía ese mensaje...
-Pero, ¿quién eres? ¿Dónde estás?
Oigo una voz, pero no sé de dónde procede. ¿Me estaré volviendo loca? Saco el móvil y empiezo a escribir a toda velocidad. No me fijo en las letras. Las lágrimas empiezan a nublar mi vista. A lo lejos distingo un cuerpo tumbado sobre el clonador. Alguien ha subido. Me acerco corriendo. Y lo que veo no me gusta nada y me derrumbo aún más. Le cojo la mano temblorosa y me derrumbo sobre su pecho.
-Dan, no por favor. No me dejes-digo entre lágrimas.
Siento un dolor en el pecho muy grande. Le acaricio la mano que tengo cogida.
-Esto es lo que has conseguido por tu actitud-me vuelve a decir la voz.
De pronto oigo unos aplausos y a alguien reír muy fuerte y maliciosamente. La persona se está acercando. Pero ni me levanto ni me giro. Sólo importa Dan ahora mismo. Unas manos me agarran por detrás, de la cabeza. Me intento soltar agitando la cabeza y no separarme de Dan. Pero consigue que suelte a Dan por mucho que yo no quiera. Ahora su brazo me tiene agarrada la cintura y me coge en brazos. Me lleva a la fuerza. Grito y pataleo, pero no me sirve de nada. Me lleva a una sala llena de ropa. Imagino que será la sala de vestuario. Allí me suelta cayendo al duro suelo. Me llevo un buen golpe al caer. Busco la cara de mi captor entre las sombras y las prendas.
-No lo intentes, Roko, nadie te va a salvar.
Ahora que lo tengo cerca reconozco su voz. No puede ser...  Me levanto como puedo apoyándome en la pared y avanzo siguiendo la voz. Cuando la luz alumbra su cara me quedo anonada.
-¡Tú!