jueves, 27 de abril de 2017

Capítulo especial:1 mes (XIX)

Relatado por Carolina Cerezuela


Llegamos a la sala donde hemos dejado a Javi solo y abro la puerta. En ese momento María me dice el nombre del tercer implicado. Su revelación me deja anonadada y por lo que veo a Javi también.
-Pero... ¿cómo es posible que...?-le pregunta Javi sin saber muy bien qué decir. Yo me he quedado sin palabras.
-No lo sé, nunca le creí capaz de hacer eso. Pero no podemos juzgar a las personas por sus apariencias. Muchas veces nos equivocamos. Tanto para bien como para mal-María.
-Está visto que no era quien pensamos. Pero ahora poco podemos hacer. Es el momento de dejarlo en manos de las autoridades-Carolina.
Javi asiente de acuerdo conmigo, pero María no está del todo convencida. Está asustada. Tiene miedo que le pase algo, que las amenazas las lleven a cabo. Pero eso no lo vamos a permitir de ninguna manera. Paso mi brazo por su hombro y le dedico una sonrisa tranquilizadora, una que le diga que no va a pasar nada.
-Y ahora vayamos al hospital. Alguien necesita ver a su mami-miro a la niña de Mónica con ternura.
Javi me quiere entregar a la niña, pero niego. Quiero que estén tranquilos y que la tengan hasta que lleguemos al hospital. Además tengo que cerrar las puertas. Javi y María salen delante de mí y cierro la puerta. La siguiente imagen me saca una sonrisa de ternura: María sostiene a la niña en brazos y Javi le ha pasado el brazo por los hombros. Parecen una familia feliz. Lástima que sea la hija de Mónica y haya sido vendida. Pero ellos son víctimas. Los verdaderos culpables son los que se la han vendido. Han jugado con las ilusiones y desesperación de unas personas que lo tienen difícil para tener hijos biológicos y para adoptar. Hablaré con Mónica para contarles lo que ha pasado. Porque supongo que se puede liar si se entera de todo esto. Saco el móvil y envío un mensaje.
-"La he encontrado. Vamos para allá"-Carolina.


Relatado por Carlos Latre


Me suena el móvil, un whatsapp. Lo abro y leo. Se me ilumina la cara al leerlo. Por fin buenas noticias. Tecleo una respuesta.
-"Dónde estaba? La tenía María?"-Carlos.
La veo conectada y enseguida su "en línea" se cambia a "escribiendo".
-"Sí, pero no la agobies en cuanto llegue. Te suena el robo de niños?"-Carolina.
-"Sí. No me digas que...?"-Carlos.
-"Se la vendieron en el hospital. Un tal doctor Dávila y una enfermera (que no sabe el nombre) están metidos en el ajo..."-Carolina.
-"No creía que esto seguía pasando..."-Carlos.
-"Ni yo. Pero hay una tercera persona implicada. No tengo ni idea qué hacía o por qué... María tampoco lo sabe"-Carolina.
-"Quién?"-Carlos.
-"Pero no se lo cuentes a nadie todavía, déjame hablar con la churri primero"-Carolina.
-"Claro, tranquila"-Carlos.
-"Francisco"-Carolina.
-"Qué Francisco?"-Carlos.
-"El que estás pensando, el que participó en el primer Tu cara me suena"-Carolina.
-"En serio?"-Carlos.
-"Lo que te cuento. Bueno, te dejo que vamos de camino"-Carolina.
-"Tened cuidado"-Carlos.
-"Lo tendremos"-Carolina.
Y tras esa última frase se desconecta. Miro a Àngel tumbado en la camilla. Debería contarle a Àngel que ya han encontrado a su hija y que la traen para aquí. Pero si le cuento, tal vez en cuanto aparezca María se encara con ella. No sé qué debo hacer.

jueves, 20 de abril de 2017

Capítulo 387:Encantador-intrigante

Relatado por Javier Herrero


Ya he terminado de hacer la maleta y voy por el pasillo para ir al ascensor. Voy hablando con Santi de nuestro fin de semana y de la sorpresa que le va a preparar a Ángeles. Me hace prometer de nuevo que no se lo cuente a María.
-Tranquilo, que no le contaré nada. Ya sabes que queremos ver a nuestra ahijada-le digo con una sonrisa.
-En cuanto a eso...-se para y hace que yo me detenga-Muchas gracias, tío. No sé qué haría sin ti.
Tras esto me da un abrazo que yo le sigo.
-Sabes que no me tienes que agradecer nada. Lo hice, o más bien hicimos, porque no podíamos verte así. Merecéis ser felices y estar con tu hija. Y en cuanto a lo de Ángeles... o te mata o te llena de besos-le digo entre risas.
Reanudamos la marcha y montamos en el ascensor.
-Realmente prefiero que sea la segunda. Y ya sabes como es, así que no creo que me mate-le digo devolviéndole la sonrisa.
-A no ser que te mate a besos-le comento entre risas, imaginando cómo será.
-Bueno, yo espero que no-Santi.
-Que se junta con mi María...-le digo sonriendo de manera cómplice.
Pero un carraspeo hace que me ponga en tensión. Y es que el ascensor ya ha llegado al hall y hemos seguido hablando mientras íbamos andando. Miro a la persona que tengo delante. Justo está esperando con Ángeles.
-¿Decías?-me pregunta María con cara asesina.
Ángeles reprime la risa, pero me dedica una sonrisa ya que María no la ve. Una sonrisa que quiere decir "te ha pillado".
-¿Y a quién te referías que se junta conmigo?-me vuelve a preguntar sin haber contestado a la primera pregunta.
-Nada, estábamos hablando en general-dice rápidamente para salir del paso.
Ángeles se acerca a Santi y le da un corto beso en los labios.
-¿No tendrás algo que ver, verdad?-le pregunta Ángeles con una sonrisa.
-¿Yo? ¿Por quién me tomas?-Santi.
-Ya... A saber lo qué habláis estando solos...-Ángeles.
-Eh... ¿Nos vamos?-Javi.
-Sí, vamos anda. Que no sé si matarte o besarte-me dice María divertida acercándose a mí.
-Pues yo prefiero lo segundo-le digo siguiendo el ambiente bueno que se ha colado entre nosotros. Miro de reojo a Santi sonriendo. Nosotros nos entendemos.
Caminamos hacia la puerta con las maletas. El taxi tarda poco en llegar y nos montamos en él. Le decimos de ir a Atocha y nos ayuda a guardar las maletas en el maletero. Me monto en la parte del copiloto y así dejo que Ángeles y Santi vayan juntos. Aunque tenga que dejar a mi María sola. Pero ya tendremos tiempo de ir juntos en el tren. Así que no pasa nada que en este trayecto estemos separados. Además que vamos en el mismo coche. Podemos hablar. Pronto llegamos a la estación y el taxista nos saca las maletas. Santi se empeña en pagar la carrera.
-Pues por lo menos déjame invitarte a algo mientras esperamos-le digo.
-¿Con lo caro que es aquí?-me pregunta María asombrada.
-¡María! ¿No me digas que eres catalana?-le pregunta Ángeles divertida.
-La Simon que me lo ha pegado, mi arma-y tras decir esto empieza a reír.
-Además, ¿no decís que mal influencio o mal influenciamos a Javi?-le pregunta Santi a su chica. Yo sonrío divertido. Están hablando de mí como si no estuviese delante.
-Pero eso lo digo yo, quillo-le contesta María.


Relatado por Roko


No es que me haya confundido antes con María. Cuando le he dicho que iba al tren a mi tierra, es porque voy a ir. Pero también dije que me quedaría con Dan en Barcelona y es verdad. Esto merece una explicación porque parece que he mentido y no. Voy a estar con Dan en Barcelona hasta que nos vayamos en tren a Jaén. Le quiero presentar a mis padres y que nuestra relación se asiente.
Estoy en la estación de Sants. Me he ido antes que María y Ángeles porque mi tren salía antes que el de ellos. Además que he quedado aquí con mi chico. Me tapan con los ojos.
-¿Quién soy?
-Espera, déjame que piense...-hago como que no sé quién, aunque sepa perfectamente que es Dan-¿Arturo?
-No
-¿Dani?-vuelvo a preguntar para ver qué me dice.
-No, pero casi-empieza a reír brevemente.
-¿Quién vas a ser? Pues el chico más maravilloso, guapo y bueno de toda Barcelona-digo con una sonrisa.
Me quita las manos, me giro y le dedico una sonrisa. Me levanto y le doy un beso de película.
-Voy a tener que ir más veces contigo, ¿eh? Si sé que me vas a recibir así...-me dice Dan con una sonrisa.
-Pues vente todas las veces que quieras-Roko.
-Todas las que me invites-Dan.
-Date por invitado-le digo sonriente y feliz.
Estoy feliz por tenerle aquí a mi lado y que se venga conmigo en el tren a mi tierra. Este finde va a ser inolvidable porque voy a tener a todas las personas que quiero conmigo, bajo el mismo techo. Le miro con una sonrisa que me delata lo bien que estoy. No dejo de mirarle con una sonrisa boba en la cara, hasta que me dice:
-Hay que ir bajando, han anunciado nuestro tren-Dan.
Salgo de mi ensimismamiento y cojo la maleta. Le agarro de la mano y nos dirigimos a las escaleras mecánicas que nos conducen al andén. Saco el billete y miro nuestro número de coche y asiento. Vamos hasta él y esperamos a que la gente suba. Dan sube primero y me ayuda a subir mi maleta. Dejamos las maletas en el lugar dedicado a ello y vamos a nuestros asientos. Me siento al lado de la ventanilla y miro brevemente la estación de Barcelona. Después miro a mi novio.
-Te quería contar algo, Dan-empiezo a decir.
-¿Y tiene que ser ahora? Porque yo también te quiero decir algo, pero hasta que no lleguemos...-Dan.
-¿Tú a mí? ¿Qué?-Roko.
Se me olvida lo que le quería decirle y me centro en lo que me quiera decir él. Pero me dice que es sorpresa y que hasta que no lleguemos a casa, nada.
-¿Me vas a tener intrigada todo el viaje?-le pregunto poniendo cara de buena.
-Depende de cómo te portes-Dan.
Me cruzo de brazos indignada.
-¡Hale! ¡Pues ya no te cuento lo mío!-Roko.
-No sería tan importante-me dice vacilándome.
Le saco la lengua y dirijo mi mirada al paisaje.
-¿Te has enfadado? ¿No me digas que te has enfadado?-pero no le respondo nada. Se me dibuja una sonrisa que él no puede ver-Roko... Va, no te enfades... Que te va a gustar, tonta.
Saco el móvil para disimular. Pero veo que tengo whatsapp y los leo y voy contestando. Mis compañeros son tan majos que apenas nos hemos separado, ya nos estamos escribiendo. Si es que nos hemos cogido cariño.
El tren tarda más de lo que quisiera, pero al fin llega a Jaén. Pero ahora falta llegar a mi pueblo. No, si se me va a hacer eterno este viaje. Más que otras veces. Y la culpa la tiene mi novio encantador-intrigante Dan. No niego que sea encantador, pero me ha dejado con toda la intriga y eso no puede ser. Él me sigue hablando, intentando distraerme.
-Pero en cuanto lleguemos me lo dices, ¿eh?-me giro y le miro amenazante.
-Bueeeno...-me dice como resignado.
-Parece como que te costase-Roko.
-Bueno... digamos que sí...-Dan.
Cogemos el autobús que nos lleva a mi pueblo. Esta vez es Dan el que se sienta en la ventana. Saca el móvil y empieza a escribir. Pero no me deja ver lo que pone. No es que sea una cotilla, pero... ¿Y si tiene que ver con mi sorpresa? Estoy como un niño el día de Navidad, esperando a ver que le ha traído Papá Noel.

jueves, 6 de abril de 2017

Capítulo 386:Pensando en el finde

Relatado por Anna Simon


Me quedo pensando en cómo será una semana alejada de Dani, mi Dani, mi Martínez. No me malinterpretéis. Me gusta estar con mis compañeros y me lo paso bien, pero no es lo mismo. Ahora mismo la ansiedad me puede. Me giro hacia Ángeles, que está hablando con Roko.
-¿Te vienes a fumar?-Anna.
-¿No lo sabes? Lo dejé a principio de año-Ángeles.
-¿Qué? ¿Y cómo lo llevas?-le pregunta Roko.
Ángeles suspira. Entonces se gira María y me dice:
-Y tú también lo deberías dejar, Simon. Es malo para tu salud-María.
-Sí, mamá-le digo con voz cansina.
Me llevo una colleja.
-¡A mí no me des la razón como a los locos!-exclama indignada.
-Es como a los tontos-la corrige Roko.
-Vamos fuera para que la niña se fume su cigarrito-dice María con guasa.
Me levanto y me siguen ellas detrás.
-Y así de paso hablamos de nuestras cosas-dice María apoyándose en Ángeles y en mí.
Ya me temo una regañina por su parte. Nos escaqueamos del castigo que dijimos de ayudar a Roko. La dejamos sola. Miro de reojo a Ángeles que me devuelve una mirada cómplice. Roko va a mi lado y me susurra que qué pasa.
-Mejor no preguntes-le digo en voz baja mientras caminamos por el pasillo.
Y María, que parece que tiene el oído muy fino, me oye.
-Sí, sí. Tú pregunta. Pregunta por qué no vinieron estas 2 a lo que se comprometieron contigo-María.
-Te quejarás de compañía, agüela-le dice Ángeles divertida.
Empiezo a reír, pero al instante me callo por la mirada fulminante que nos echa. A eso que ya estamos en el patio. María aún está apoyada en nosotras 2. Ahora no me atrevo a decirle nada y estoy dispuesta hasta que ella se aparte.
-¿Qué os parecería ahora que yo os dijese que tenéis que limpiar todos los días de la semana que viene?-insinúa amenazante.
-Tampoco es para tanto. Sólo ha sido un día-digo sin atreverme a rebatirle del todo.
María se quita de nuestros hombros. Me lo masajeo, dolorido, y la miro.
-La cuestión es que me lo esperaba de ti, Annita. Pero no de Ángeles...-dice tranquilamente.
Tanta tranquilidad me está tensando. De modo que tengo que sacar el paquete de tabaco y coger un cigarrillo. Me lo coloco en los labios y lo enciendo. Le doy una calada y exhalo.
-No te enfades con ellas, yaya-Roko intenta apaciguar el ambiente tenso, que parece haber en el lugar.
-¿Tú no te sientes estafada por haberte prometido algo y luego no cumplirlo?-le pregunta María a Roko.
Miro a Ángeles, que mira a ambas con cara de culpabilidad.
-Quizá deberías hacerle algo en la casa... Algo un día y ya está-le aconseja Roko.
No puedo aguantar más la presión y estallo.
-Ángeles no ha tenido nada que ver. Yo fui la que le dijo que no había que venir. Yo la que les dije a Santi y Arturo que tenían que cumplir el castigo de limpiar. De modo que si hay algún castigo, me lo tenéis que hacer a mí-suelto todo de golpe, sin respirar. Después inhalo una gran bocanada de aire y le doy otra calada al cigarro.
-No Anna, no te eches todas las culpas. Yo tampoco he venido esta mañana a limpiar. Podía no haberte hecho caso y venir. Sin embargo, me he quedado en la cama y dejar que venga Santi. Ni siquiera se lo he dicho a él. ¡Dios!-dice tapándose la cara.
-¡Venga! No pasa nada-veo que Roko la rodea el cuello en un abrazo.
-Está bien. Por esta vez no ha pasado nada. Pero a la próxima... te tiro el cubo de agua encima, Simon-me amenaza María. Al instante se empieza a reír y sé que se le ha pasado y no se ha enfadado de verdad.
-¿Entonces ya está?-le pregunto insegura. No me fío del todo de esta mujer.
-De momento...-me lanza una mirada llena de intriga y malicia.
-Yo que tú evitaría que te tocase en la habitación con ella-me dice Roko, que se encuentra al lado de Ángeles.
-Por cierto, ¿dónde creéis que iremos?-pregunta Ángeles.
-Yo espero que no sea muy lejos. Como haya que pagar mucho...-digo seria.
-¡Anna! ¡Que lo paga el programa!-me dice Roko entre risas.
Suspiro aliviada. Veo que las 3 se están riendo a mi costa y las miro mal. Me centro en mi tabaco e intento ignorarlas.
-Ten amigas pa esto-digo indignada.
-No te enfades, rubia-me dice Ángeles sonriente.
-Y acaba eso que hay que hacer las maletas-comenta Roko.
-Tú organizada hasta en los viajes ¿eh?-le dice María con una sonrisa.
-¿No vais a ir a casa o qué?-pregunta ella excusándose.
-Yo me voy con Santi y la niña a pasar el finde en Madrid-dice Ángeles.
-Pues yo aún no lo he hablado con Javi, pero supongo que este finde toca Madrid-María.
-Yo me quedo aquí con Dan-Roko.
-¿Y tú?-me pregunta María, realmente interesada.
-Pues seguramente me vaya a Mollet, a estar con mi familia-Anna.
-¿Cómo? ¿No vas a pasar tiempo con tu chico?-me pregunta Roko asombrada.
-Pues la verdad no lo sé-le veo por el pasillo junto a Flo y sonrío.-Bueno os dejo que me tengo que ir.


Relatado por María del Monte


-Ve, anda-sonrío pensando en qué le puedo hacer. Tal vez Roko tenga razón y tenga que hacerle algo durante la semana que viene.
Me quedo mirándola de forma pensativa. ¿Cómo podría molestarla para devolvérsela?
-¡María!-oigo mi nombre y me saca de mis pensamientos.
Miro a Roko, que es la que me ha llamado. Veo que Ángeles ya no está. Y Roko se encuentra en la puerta. Tengo que medir estos momentos de distracción. No puede ser.
-¿Te vienes o esperas aquí hasta el lunes?-me dice Roko con una sonrisa.
-Qué guasa tienes, hija. Estaba pensando en lo que has dicho antes...-digo pausadamente.
-¿En lo de hacerle algo a Anna? ¿No habías dicho que ya estaba olvidado?-me pregunta Roko con extrañeza.
Me acerco a ella y vamos caminando por el pasillo para salir. Sólo faltaría que nos encerrasen aquí dentro. ¡Lo que me faltaría ya, vamos!
-Es para que se confíe... Ella me ha quitado algo que no se recupera-Roko me mira con una expresión de incertidumbre-,el tiempo. Si me hubiese dicho a mí también, no hubiera pasado nada. Yo en principio me negué...
-Me acuerdo. ¿Y qué pretendes hacer?-Roko.
-Aún no lo sé. Por eso quiero que me ayudes-María.
-Ya se nos ocurrirá algo. Ahora vamos al hotel y preparemos las maletas-Roko.
-Está bien, vamos a preparar esas maletas-digo accediendo al fin.
Llegamos al hotel y vamos al ascensor que nos lleva a nuestra planta. Roko saca la llave de nuestra habitación. Es lo bueno de compartir habitación con ella: que nunca me voy a quedar en el pasillo si se me olvida la llave. Ella es muy meticulosa con ese detalle. A mí, sin embargo, se me puede olvidar.
-Así que hoy no te vienes conmigo en el tren, ¿no?-me pregunta Roko.
-Sabes que a la semana que viene sí que voy. Bueno, de hecho, iremos Javi y yo. Pero ahora toca Madrid. ¿Tú qué? ¿Te vas con tu chico a tu tierra?-le pregunto dándole un codazo cómplice y sonriendo pícaramente a ver si me cuenta algo.
-Aún no hay nada confirmado. Básicamente porque no se lo he dicho. Pero sí, quiero enseñarle mi pueblo a Dan-me contesta con una sonrisa.
-Ya, ya. El pueblo...-le digo para picarla.-¿No querrás presentarle a tus padres?
-¿Pero cómo puedes ser tan cotilla?-me dice Roko fingiendo enfado, pero en realidad asoma una sonrisilla.
-Porque yo hice lo mismo con Javi. Cuando fuimos a Sevilla, le presenté a mi madre. No tengas vergüenza, mi arma, que es lo más normal del mundo. ¿Y qué? ¿Para cuándo la boda?-María.
-¡María!-me dice poniéndose roja de repente y bajando la cara rápidamente.
-A mí me lo puedes contar, chiquilla. Si fuese Anna, pues te entendería. Pero que soy yo-María.
-Ya te contaré a la vuelta, maruja-me dice empezando a reír.
Terminamos de guardar ropa en la maleta y las cerramos. He quedado con Javi, Ángeles y Santi en el hall para ir juntos a la estación. Y de ahí a Madrid. Tengo ganas también de estar con mi ahijada en Madrid. Y sé que Santi y Ángeles no nos lo van a impedir. Somos como los abuelos de la niña. De hecho somos sus abuelos adoptivos. Por eso nos vamos a Madrid.