jueves, 6 de abril de 2017

Capítulo 386:Pensando en el finde

Relatado por Anna Simon


Me quedo pensando en cómo será una semana alejada de Dani, mi Dani, mi Martínez. No me malinterpretéis. Me gusta estar con mis compañeros y me lo paso bien, pero no es lo mismo. Ahora mismo la ansiedad me puede. Me giro hacia Ángeles, que está hablando con Roko.
-¿Te vienes a fumar?-Anna.
-¿No lo sabes? Lo dejé a principio de año-Ángeles.
-¿Qué? ¿Y cómo lo llevas?-le pregunta Roko.
Ángeles suspira. Entonces se gira María y me dice:
-Y tú también lo deberías dejar, Simon. Es malo para tu salud-María.
-Sí, mamá-le digo con voz cansina.
Me llevo una colleja.
-¡A mí no me des la razón como a los locos!-exclama indignada.
-Es como a los tontos-la corrige Roko.
-Vamos fuera para que la niña se fume su cigarrito-dice María con guasa.
Me levanto y me siguen ellas detrás.
-Y así de paso hablamos de nuestras cosas-dice María apoyándose en Ángeles y en mí.
Ya me temo una regañina por su parte. Nos escaqueamos del castigo que dijimos de ayudar a Roko. La dejamos sola. Miro de reojo a Ángeles que me devuelve una mirada cómplice. Roko va a mi lado y me susurra que qué pasa.
-Mejor no preguntes-le digo en voz baja mientras caminamos por el pasillo.
Y María, que parece que tiene el oído muy fino, me oye.
-Sí, sí. Tú pregunta. Pregunta por qué no vinieron estas 2 a lo que se comprometieron contigo-María.
-Te quejarás de compañía, agüela-le dice Ángeles divertida.
Empiezo a reír, pero al instante me callo por la mirada fulminante que nos echa. A eso que ya estamos en el patio. María aún está apoyada en nosotras 2. Ahora no me atrevo a decirle nada y estoy dispuesta hasta que ella se aparte.
-¿Qué os parecería ahora que yo os dijese que tenéis que limpiar todos los días de la semana que viene?-insinúa amenazante.
-Tampoco es para tanto. Sólo ha sido un día-digo sin atreverme a rebatirle del todo.
María se quita de nuestros hombros. Me lo masajeo, dolorido, y la miro.
-La cuestión es que me lo esperaba de ti, Annita. Pero no de Ángeles...-dice tranquilamente.
Tanta tranquilidad me está tensando. De modo que tengo que sacar el paquete de tabaco y coger un cigarrillo. Me lo coloco en los labios y lo enciendo. Le doy una calada y exhalo.
-No te enfades con ellas, yaya-Roko intenta apaciguar el ambiente tenso, que parece haber en el lugar.
-¿Tú no te sientes estafada por haberte prometido algo y luego no cumplirlo?-le pregunta María a Roko.
Miro a Ángeles, que mira a ambas con cara de culpabilidad.
-Quizá deberías hacerle algo en la casa... Algo un día y ya está-le aconseja Roko.
No puedo aguantar más la presión y estallo.
-Ángeles no ha tenido nada que ver. Yo fui la que le dijo que no había que venir. Yo la que les dije a Santi y Arturo que tenían que cumplir el castigo de limpiar. De modo que si hay algún castigo, me lo tenéis que hacer a mí-suelto todo de golpe, sin respirar. Después inhalo una gran bocanada de aire y le doy otra calada al cigarro.
-No Anna, no te eches todas las culpas. Yo tampoco he venido esta mañana a limpiar. Podía no haberte hecho caso y venir. Sin embargo, me he quedado en la cama y dejar que venga Santi. Ni siquiera se lo he dicho a él. ¡Dios!-dice tapándose la cara.
-¡Venga! No pasa nada-veo que Roko la rodea el cuello en un abrazo.
-Está bien. Por esta vez no ha pasado nada. Pero a la próxima... te tiro el cubo de agua encima, Simon-me amenaza María. Al instante se empieza a reír y sé que se le ha pasado y no se ha enfadado de verdad.
-¿Entonces ya está?-le pregunto insegura. No me fío del todo de esta mujer.
-De momento...-me lanza una mirada llena de intriga y malicia.
-Yo que tú evitaría que te tocase en la habitación con ella-me dice Roko, que se encuentra al lado de Ángeles.
-Por cierto, ¿dónde creéis que iremos?-pregunta Ángeles.
-Yo espero que no sea muy lejos. Como haya que pagar mucho...-digo seria.
-¡Anna! ¡Que lo paga el programa!-me dice Roko entre risas.
Suspiro aliviada. Veo que las 3 se están riendo a mi costa y las miro mal. Me centro en mi tabaco e intento ignorarlas.
-Ten amigas pa esto-digo indignada.
-No te enfades, rubia-me dice Ángeles sonriente.
-Y acaba eso que hay que hacer las maletas-comenta Roko.
-Tú organizada hasta en los viajes ¿eh?-le dice María con una sonrisa.
-¿No vais a ir a casa o qué?-pregunta ella excusándose.
-Yo me voy con Santi y la niña a pasar el finde en Madrid-dice Ángeles.
-Pues yo aún no lo he hablado con Javi, pero supongo que este finde toca Madrid-María.
-Yo me quedo aquí con Dan-Roko.
-¿Y tú?-me pregunta María, realmente interesada.
-Pues seguramente me vaya a Mollet, a estar con mi familia-Anna.
-¿Cómo? ¿No vas a pasar tiempo con tu chico?-me pregunta Roko asombrada.
-Pues la verdad no lo sé-le veo por el pasillo junto a Flo y sonrío.-Bueno os dejo que me tengo que ir.


Relatado por María del Monte


-Ve, anda-sonrío pensando en qué le puedo hacer. Tal vez Roko tenga razón y tenga que hacerle algo durante la semana que viene.
Me quedo mirándola de forma pensativa. ¿Cómo podría molestarla para devolvérsela?
-¡María!-oigo mi nombre y me saca de mis pensamientos.
Miro a Roko, que es la que me ha llamado. Veo que Ángeles ya no está. Y Roko se encuentra en la puerta. Tengo que medir estos momentos de distracción. No puede ser.
-¿Te vienes o esperas aquí hasta el lunes?-me dice Roko con una sonrisa.
-Qué guasa tienes, hija. Estaba pensando en lo que has dicho antes...-digo pausadamente.
-¿En lo de hacerle algo a Anna? ¿No habías dicho que ya estaba olvidado?-me pregunta Roko con extrañeza.
Me acerco a ella y vamos caminando por el pasillo para salir. Sólo faltaría que nos encerrasen aquí dentro. ¡Lo que me faltaría ya, vamos!
-Es para que se confíe... Ella me ha quitado algo que no se recupera-Roko me mira con una expresión de incertidumbre-,el tiempo. Si me hubiese dicho a mí también, no hubiera pasado nada. Yo en principio me negué...
-Me acuerdo. ¿Y qué pretendes hacer?-Roko.
-Aún no lo sé. Por eso quiero que me ayudes-María.
-Ya se nos ocurrirá algo. Ahora vamos al hotel y preparemos las maletas-Roko.
-Está bien, vamos a preparar esas maletas-digo accediendo al fin.
Llegamos al hotel y vamos al ascensor que nos lleva a nuestra planta. Roko saca la llave de nuestra habitación. Es lo bueno de compartir habitación con ella: que nunca me voy a quedar en el pasillo si se me olvida la llave. Ella es muy meticulosa con ese detalle. A mí, sin embargo, se me puede olvidar.
-Así que hoy no te vienes conmigo en el tren, ¿no?-me pregunta Roko.
-Sabes que a la semana que viene sí que voy. Bueno, de hecho, iremos Javi y yo. Pero ahora toca Madrid. ¿Tú qué? ¿Te vas con tu chico a tu tierra?-le pregunto dándole un codazo cómplice y sonriendo pícaramente a ver si me cuenta algo.
-Aún no hay nada confirmado. Básicamente porque no se lo he dicho. Pero sí, quiero enseñarle mi pueblo a Dan-me contesta con una sonrisa.
-Ya, ya. El pueblo...-le digo para picarla.-¿No querrás presentarle a tus padres?
-¿Pero cómo puedes ser tan cotilla?-me dice Roko fingiendo enfado, pero en realidad asoma una sonrisilla.
-Porque yo hice lo mismo con Javi. Cuando fuimos a Sevilla, le presenté a mi madre. No tengas vergüenza, mi arma, que es lo más normal del mundo. ¿Y qué? ¿Para cuándo la boda?-María.
-¡María!-me dice poniéndose roja de repente y bajando la cara rápidamente.
-A mí me lo puedes contar, chiquilla. Si fuese Anna, pues te entendería. Pero que soy yo-María.
-Ya te contaré a la vuelta, maruja-me dice empezando a reír.
Terminamos de guardar ropa en la maleta y las cerramos. He quedado con Javi, Ángeles y Santi en el hall para ir juntos a la estación. Y de ahí a Madrid. Tengo ganas también de estar con mi ahijada en Madrid. Y sé que Santi y Ángeles no nos lo van a impedir. Somos como los abuelos de la niña. De hecho somos sus abuelos adoptivos. Por eso nos vamos a Madrid.

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