Relatado por Anna Simon
Me quedo pensando en cómo será una semana alejada de Dani, mi Dani, mi Martínez. No me malinterpretéis. Me gusta estar con mis compañeros y me lo paso bien, pero no es lo mismo. Ahora mismo la ansiedad me puede. Me giro hacia Ángeles, que está hablando con Roko.
-¿Te vienes a fumar?-Anna.
-¿No lo sabes? Lo dejé a principio de año-Ángeles.
-¿Qué? ¿Y cómo lo llevas?-le pregunta Roko.
Ángeles suspira. Entonces se gira María y me dice:
-Y tú también lo deberías dejar, Simon. Es malo para tu salud-María.
-Sí, mamá-le digo con voz cansina.
Me llevo una colleja.
-¡A mí no me des la razón como a los locos!-exclama indignada.
-Es como a los tontos-la corrige Roko.
-Vamos fuera para que la niña se fume su cigarrito-dice María con guasa.
Me levanto y me siguen ellas detrás.
-Y así de paso hablamos de nuestras cosas-dice María apoyándose en Ángeles y en mí.
Ya me temo una regañina por su parte. Nos escaqueamos del castigo que dijimos de ayudar a Roko. La dejamos sola. Miro de reojo a Ángeles que me devuelve una mirada cómplice. Roko va a mi lado y me susurra que qué pasa.
-Mejor no preguntes-le digo en voz baja mientras caminamos por el pasillo.
Y María, que parece que tiene el oído muy fino, me oye.
-Sí, sí. Tú pregunta. Pregunta por qué no vinieron estas 2 a lo que se comprometieron contigo-María.
-Te quejarás de compañía, agüela-le dice Ángeles divertida.
Empiezo a reír, pero al instante me callo por la mirada fulminante que nos echa. A eso que ya estamos en el patio. María aún está apoyada en nosotras 2. Ahora no me atrevo a decirle nada y estoy dispuesta hasta que ella se aparte.
-¿Qué os parecería ahora que yo os dijese que tenéis que limpiar todos los días de la semana que viene?-insinúa amenazante.
-Tampoco es para tanto. Sólo ha sido un día-digo sin atreverme a rebatirle del todo.
María se quita de nuestros hombros. Me lo masajeo, dolorido, y la miro.
-La cuestión es que me lo esperaba de ti, Annita. Pero no de Ángeles...-dice tranquilamente.
Tanta tranquilidad me está tensando. De modo que tengo que sacar el paquete de tabaco y coger un cigarrillo. Me lo coloco en los labios y lo enciendo. Le doy una calada y exhalo.
-No te enfades con ellas, yaya-Roko intenta apaciguar el ambiente tenso, que parece haber en el lugar.
-¿Tú no te sientes estafada por haberte prometido algo y luego no cumplirlo?-le pregunta María a Roko.
Miro a Ángeles, que mira a ambas con cara de culpabilidad.
-Quizá deberías hacerle algo en la casa... Algo un día y ya está-le aconseja Roko.
No puedo aguantar más la presión y estallo.
-Ángeles no ha tenido nada que ver. Yo fui la que le dijo que no había que venir. Yo la que les dije a Santi y Arturo que tenían que cumplir el castigo de limpiar. De modo que si hay algún castigo, me lo tenéis que hacer a mí-suelto todo de golpe, sin respirar. Después inhalo una gran bocanada de aire y le doy otra calada al cigarro.
-No Anna, no te eches todas las culpas. Yo tampoco he venido esta mañana a limpiar. Podía no haberte hecho caso y venir. Sin embargo, me he quedado en la cama y dejar que venga Santi. Ni siquiera se lo he dicho a él. ¡Dios!-dice tapándose la cara.
-¡Venga! No pasa nada-veo que Roko la rodea el cuello en un abrazo.
-Está bien. Por esta vez no ha pasado nada. Pero a la próxima... te tiro el cubo de agua encima, Simon-me amenaza María. Al instante se empieza a reír y sé que se le ha pasado y no se ha enfadado de verdad.
-¿Entonces ya está?-le pregunto insegura. No me fío del todo de esta mujer.
-De momento...-me lanza una mirada llena de intriga y malicia.
-Yo que tú evitaría que te tocase en la habitación con ella-me dice Roko, que se encuentra al lado de Ángeles.
-Por cierto, ¿dónde creéis que iremos?-pregunta Ángeles.
-Yo espero que no sea muy lejos. Como haya que pagar mucho...-digo seria.
-¡Anna! ¡Que lo paga el programa!-me dice Roko entre risas.
Suspiro aliviada. Veo que las 3 se están riendo a mi costa y las miro mal. Me centro en mi tabaco e intento ignorarlas.
-Ten amigas pa esto-digo indignada.
-No te enfades, rubia-me dice Ángeles sonriente.
-Y acaba eso que hay que hacer las maletas-comenta Roko.
-Tú organizada hasta en los viajes ¿eh?-le dice María con una sonrisa.
-¿No vais a ir a casa o qué?-pregunta ella excusándose.
-Yo me voy con Santi y la niña a pasar el finde en Madrid-dice Ángeles.
-Pues yo aún no lo he hablado con Javi, pero supongo que este finde toca Madrid-María.
-Yo me quedo aquí con Dan-Roko.
-¿Y tú?-me pregunta María, realmente interesada.
-Pues seguramente me vaya a Mollet, a estar con mi familia-Anna.
-¿Cómo? ¿No vas a pasar tiempo con tu chico?-me pregunta Roko asombrada.
-Pues la verdad no lo sé-le veo por el pasillo junto a Flo y sonrío.-Bueno os dejo que me tengo que ir.
Relatado por María del Monte
-Ve, anda-sonrío pensando en qué le puedo hacer. Tal vez Roko tenga razón y tenga que hacerle algo durante la semana que viene.
Me quedo mirándola de forma pensativa. ¿Cómo podría molestarla para devolvérsela?
-¡María!-oigo mi nombre y me saca de mis pensamientos.
Miro a Roko, que es la que me ha llamado. Veo que Ángeles ya no está. Y Roko se encuentra en la puerta. Tengo que medir estos momentos de distracción. No puede ser.
-¿Te vienes o esperas aquí hasta el lunes?-me dice Roko con una sonrisa.
-Qué guasa tienes, hija. Estaba pensando en lo que has dicho antes...-digo pausadamente.
-¿En lo de hacerle algo a Anna? ¿No habías dicho que ya estaba olvidado?-me pregunta Roko con extrañeza.
Me acerco a ella y vamos caminando por el pasillo para salir. Sólo faltaría que nos encerrasen aquí dentro. ¡Lo que me faltaría ya, vamos!
-Es para que se confíe... Ella me ha quitado algo que no se recupera-Roko me mira con una expresión de incertidumbre-,el tiempo. Si me hubiese dicho a mí también, no hubiera pasado nada. Yo en principio me negué...
-Me acuerdo. ¿Y qué pretendes hacer?-Roko.
-Aún no lo sé. Por eso quiero que me ayudes-María.
-Ya se nos ocurrirá algo. Ahora vamos al hotel y preparemos las maletas-Roko.
-Está bien, vamos a preparar esas maletas-digo accediendo al fin.
Llegamos al hotel y vamos al ascensor que nos lleva a nuestra planta. Roko saca la llave de nuestra habitación. Es lo bueno de compartir habitación con ella: que nunca me voy a quedar en el pasillo si se me olvida la llave. Ella es muy meticulosa con ese detalle. A mí, sin embargo, se me puede olvidar.
-Así que hoy no te vienes conmigo en el tren, ¿no?-me pregunta Roko.
-Sabes que a la semana que viene sí que voy. Bueno, de hecho, iremos Javi y yo. Pero ahora toca Madrid. ¿Tú qué? ¿Te vas con tu chico a tu tierra?-le pregunto dándole un codazo cómplice y sonriendo pícaramente a ver si me cuenta algo.
-Aún no hay nada confirmado. Básicamente porque no se lo he dicho. Pero sí, quiero enseñarle mi pueblo a Dan-me contesta con una sonrisa.
-Ya, ya. El pueblo...-le digo para picarla.-¿No querrás presentarle a tus padres?
-¿Pero cómo puedes ser tan cotilla?-me dice Roko fingiendo enfado, pero en realidad asoma una sonrisilla.
-Porque yo hice lo mismo con Javi. Cuando fuimos a Sevilla, le presenté a mi madre. No tengas vergüenza, mi arma, que es lo más normal del mundo. ¿Y qué? ¿Para cuándo la boda?-María.
-¡María!-me dice poniéndose roja de repente y bajando la cara rápidamente.
-A mí me lo puedes contar, chiquilla. Si fuese Anna, pues te entendería. Pero que soy yo-María.
-Ya te contaré a la vuelta, maruja-me dice empezando a reír.
Terminamos de guardar ropa en la maleta y las cerramos. He quedado con Javi, Ángeles y Santi en el hall para ir juntos a la estación. Y de ahí a Madrid. Tengo ganas también de estar con mi ahijada en Madrid. Y sé que Santi y Ángeles no nos lo van a impedir. Somos como los abuelos de la niña. De hecho somos sus abuelos adoptivos. Por eso nos vamos a Madrid.
No hay comentarios:
Publicar un comentario