martes, 21 de mayo de 2013

Capítulo 89:Tienen que operar a Àngel

Relatado por Carlos Latre

Estamos en la sala de espera del hospital. Hace un momento han llegado Anna, Flo y Dani que Flo ha venido sangrando. Por lo que han dicho María se ha pasado. Creo que es por mí, por lo que le dije esta mañana.
-Creo que sé lo que le pasa...
-¿El qué?-me preguntan los 3 a la vez. Mónica está ausente, es normal estará pensando en Àngel y en cómo estará.
-¿Cómo decirlo? El lunes yo la invité a mi cuarto a celebrar su triunfo en esa gala y parece ser que nos pasamos con el alcohol... El caso es que nos hemos levantado en mi cama, desnudos. Y me arrepentido de haberlo hecho, de haber engañado a mi mujer y se lo ha tomado a mal.
-Claro...-dice Anna.
"Florentino Fernández pase a zona de rayos" se oye por el altavoz.
-Bueno me tengo que ir, luego seguimos hablando.
-Te acompaño, padre.
-No hace falta, si es una radiografía de nada...
Flo se va y nosotros nos quedamos otra vez en silencio. Mónica está muy nerviosa, no hace más que mover la pierna. Se levanta, da paseos por la sala. Imagino lo que debe estar pasando, si le pasase algo a mi mujer o a mi hija... Pero no pensemos en eso. Hay que tranquilizar a Mónica, para eso estamos.
-Mónica...-no puedo terminar la frase porque se oye por el altavoz.
"Familiares de Àngel Llácer, pasen al box número 3"
Me levanto y acompaño a Mónica a la zona de boxes. Àngel está despierto ya, pero está débil.
-¿Ustedes son los familiares?-nos pregunta el mismo médico de antes.
-Yo soy su novia
-Y yo un amigo
Su cara es un poema, no puede haber nada bueno tras esa cara. Mónica se está desesperando ya.
-Pero, ¿qué le pasa? ¿Se va a recuperar?
-Tranquilicese, señora y no grite que esto es un hospital. Ha perdido mucha sangre y la bala está incrustada en el músculo. Hay que operar. Pueden entrar a verle, si quieren.
Entramos con el médico a donde está Àngel acostado en la cama blanca. Su aspecto es deplorable. Intenta sonreir, pero sólo hace una mueca de dolor.
-Àngel, te tenemos que operar esa pierna para sacarte esa bala. Esto conlleva un cierto riesgo, tienes que dar tu consentimiento.
-Claro, doctor. Amor, no llores. Me voy a poner bien. Carlos, crack.
-Les dejo solos entonces-nos dice el médico.
-¿Estás bien, amor? Me he llevado un susto de muerte-le empieza a decir Mónica en cuanto el médico se ha ido.
-Nos tenías preocupado, Angelito.

martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 88:Una de Torrente, pero ¿cuál?

Relatado por Santiago Segura

Me quedo asombrado por el espectáculo que ha habido aquí hace un momento. María... ¿bebiendo? La verdad es que no le pega nada porque ella no es de beber y no bebe nunca. Algo grave le ha tenido que pasar para que esté así. Ahora dormida en el suelo. Creo que ya nos debemos ir, pero no la podemos dejar aquí así. Me dirijo a Ángeles y me asiente, ha leído mi pensamiento. Me acerco a María.
-¡Venga María, guapa! ¡Arriba!-digo mientras la cojo del brazo.
Vienen Ángeles y Roko a ayudarme. Vamos, los que quedamos porque los demás se han ido. María se despierta, aún borracha.
-¿Qué pasa aquí? ¡Vamos a tomarnos otra!
-No, María. Vamos a la habitación-le dice Roko.
La verdad es que Roko, aparte de ser una muñeca biónica, tiene sentimientos; tiene los comportamientos de un ser humano como nosotros. A ver no me malinterpretéis; le digo muñeca biónica por lo perfecto que lo hace todo, pero luego la chica me cae bien, de puertas para adentro... y en el fondo, jaja.
Conseguimos levantar a María y llevarla entre los 3, arrastrándola hasta el hotel y hasta su habitación. En la puerta de su habitación Ángeles y yo nos despedimos de Roko, que se encarga de María, y nos vamos.
-Bueno, ¿y qué vamos a hacer hoy? Achís
-Hoy vemos una peli, no creo que te venga bien otro remojón con esos estornudos.
-Ha sido tu culpa, tonto. Que me tiraste al agua, yo no quería...
-Tú querías la playa y la playa tuviste...
-Bueno, lo que tú digas... ¿Qué peli vemos?
-¿Te apetece una de las mías?
-¿Una de Torrente?
-¡Claro! ¿Cuál sino? Creo que no he hecho más...
Ángeles se empieza a reír y saca un pañuelo porque vuelve a estornudar. Nos vamos a la habitación y busco entre mi equipaje los DVDs que me he traído.
-Tú metete en la cama y tápate bien. ¿Cuál quieres: la 1, la 2, la 3 o la 4?
-¿Cuál es la más divertida?
-Para mí todas. Va, di un número.
Cojo las 4 y se las llevo para que las vea Ángeles que se está metiendo dentro de la cama y se arropa con las sábanas.
-Pues la...

viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 87:Todos accidentados

Relatado por Anna Simon

-¡Flo!-me acerco corriendo hacia él-¿Estás bien?
Conmigo viene Dani que también está preocupado por Flo.
-Nada, no es nada-dice Flo quitándole importancia al asunto.
¿Pero cómo no me voy a preocupar? Le está sangrando el labio y se le ha caído un diente, por lo que he podido ver. Dani me coge de las manos para que me tranquilice, para que sepa que le tengo ahí, a su lado.
-Annita, tranquila. ¿No ves que no ha sido nada?
-¿Que no ha sido nada?-empiezo a gritar histérica-¡María! ¡María! ¡Despierta!
María está en el suelo hecha un ovillo y durmiendo como si nada, como si no hubiese pasado nada. Le ha dado un puñetazo que le ha partido el labio y le ha roto un diente a Flo.
-Vamos al médico, padre.
-Si así te quedas más tranquila...
Intuía que esto no iba a acabar bien cuando vi a una María diferente. María nunca ha bebido, o al menos nunca más de la cuenta y hoy se ha pasado. Además hoy estaba agresiva con todos. No debería haber venido. ¿Quién me habrá mandado a mí venir aquí? Yo me tenía que haber ido a Mollet ya con Dani en vez de estar aquí en Barcelona. Vale, que está súper cerca pero... que tendría que estar ya con mis padres y mi chico disfrutando de los días libres.
Dani ofrece su coche para ir al hospital para que le vean la herida a Flo. Vamos hasta donde lo ha aparcado y montamos. Antes de salir del bar nos hemos despedido de los demás y pedido hielo al camarero para que Flo se lo ponga en el labio. Llegamos y Dani aparca muy cerca de la entrada. Ha habido suerte y hay sitio libre.
-Buenas tardes-saludo a la chica del mostrador.
-Buenas tardes, ¿qué le ha pasado?-le pregunta a Flo.
-Me he cocado con la fuerta-dice sin apenas entendérsele.
-¿Perdón?
-Dice que se ha chocado con la puerta-le dice Dani. Dani mira a Flo sorprendido. Le mira tan sorprendido como yo. No entendemos nada. ¿Por qué no dice la verdad?
-¿Nombre, por favor?
-Florentino Fernández-le contesto yo.
-Muy bien, pasen a la sala de espera y ahora les avisarán.
-De acuerdo.
Vamos Dani, Flo y yo a la sala de espera y nos sentamos a esperar.
-¡Anna! ¡Dani! ¡Flo! ¿Qué hacéis aquí?-nos pregunta una voz muy conocida para mí.
Veo a quien me ha hablado, es Mónica.
-¡Mónica! ¿Qué haces aquí?
-Estoy con Carlos... Carol y Àngel... han tenido un accidente.
-¿Un accidente? Pero, ¿qué ha pasado?
-Carol ha tenido una falsa alarma y Àngel ha sido disparado en la pierna. Estamos esperando a que nos llamen de nuevo para verles. ¿Y a Flo qué le ha pasado?
-Pues que María se pasó bebiendo y no sé qué le dijo... que le dio un puñetazo en el labio...
-¿María? ¿María del Monte?-pregunta sorprendida.
-La misma. No sé qué le habrá pasado...
Carlos al oír el nombre de María se levanta y viene hacia nosotros.
-Creo que yo sí sé qué le ha pasado...

jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 86:Necesito olvidar

Relatado por María del Monte

Me ducho para quitar todo rastro de la noche pasada. Y luego, ¿cómo me puede decir eso? ¿Qué se arrepiente de haberlo hecho conmigo? Él tampoco es un adonis que digamos... Salgo del baño cambiada y veo a Roko levantándose. Hoy me apetece beber, beber para olvidar todo esto.
-¡Buenos días Roko! ¿Qué tal has dormido?-intento que no se me note que he llorado en el baño.
-Muy bien ¿y tú?
-Bien...-digo disimulando-Oye, ¿te apetece salir esta mañana a tomar algo? Que se venga quien quiera, avísales.
-¡De acuerdo!
Veo que coge el móvil y teclea. Avisará a los que se hayan quedado en Barcelona. Tengo entendido que Javi y Dani se han ido a Madrid para estar con su familia y Arturo a Valencia.
-¡Ya está! He avisado a Anna, que vendrá con Dani, a Ángeles, a Santiago, a Giuseppe, a Miryam y a Arnau. ¿Te parece bien?
-Por supuesto.
-Pues me ducho y nos vamos.
-Vale.
Hoy necesito salir y despejarme. Olvidarme de lo que ocurrió, pero que no me acuerdo. Ese recuerdo de levantarme al lado de Carlos tiene que dejar de existir. Me he duchado, pro el recuerdo sucio permanece en mi memoria y sólo hay una forma de limpiar la memoria.
Tras un rato esperando, sale Roko cambiada y lista para irnos. Salimos de la habitación y bajamos en el ascensor hasta el hall donde se supone que hemos quedado con los demás.
-¡María! ¿Estás bien? Como quieres salir de buena mañana, bueno... antes de comer-me dice Anna.
-Sí, estoy bien; no os preocupéis.
-Ola ke ase, ¿nos vamos o ke ase?-saluda Flo al llegar.
-¡Flo!-van a su encuentro Anna y Dani.
-No os importa que me una a la fiesta, ¿verdad?
Todos me miran a mí como si tuviese que dar autorización.
-¡Claro que no! Mientras más seamos, mejor.
Salimos del hotel y vamos al bar donde estuvimos cenando la noche en la que gané la gala. Juntamos 2 mesas para entrar todos y nos sentamos. Viene un camarero a tomarnos nota.
-¿Qué van a tomar?
-Un ron con cola-pide Dani
-Lo mismo-dice Anna
-Una Coca Cola-pide Miryam
Uno a uno van pidiendo, ya sea alcohol o simplemente un refresco o lo que sea. Es mi turno.
-Un whisky doble.
Todos me miran sorprendidos y les miro sonriendo.
-Un día es un día.
-¿Estás bien de verdad?-me pregunta Roko preocupada.
-Que sí, mujer. ¿Qué pasa? ¿Qué yo no puedo beber?
-No te pega, María...-me dice Flo.
Hago un gesto con la mano como diciendo "bah, me da igual" y espero a que traigan las consumiciones a la mesa. Empiezan a hablar de lo que van a hacer el fin de semana, pero yo no les presto atención. Yo debería ir con mi madre y es lo que haré esta tarde o mañana. Además que hay que ensayar para la siguiente gala. Traen lo que hemos pedido. Me bebo mi beso de un trago y pido otro mientras los demás terminan lo suyo. Mientras beben, hablan y eso me da más tregua a que van a tardar lo que necesito. Necesito tiempo para mí, para sentirme incluida entre la juventud pero a la vez me siento sola porque no les escucho. Vaso tras vaso me voy sintiendo mejor.
-María, deberías dejar de beber-me aconseja Ángeles.
-Y tú deberías dejar a Santiago... No hacéis buena pareja-digo ya borracha.
-María, por favor...-me dice Roko.
-¡Ni María ni leches! ¡Déjame en paz! Si os queréis ir... iros... No me importa...
Flo se acerca a mí y me intenta levantar. Me dejo arrastrar y nos apartamos de la mesa.
-¿Qué te pasa, María? A mí me lo puedes contar, no voy a decir nada.
Empiezo a llorar y decido contarle lo que me pasa. Total, ya no soy dueña de mis facultades y estoy siendo muy sincera.
-La otra noche me acosté con Carlos y luego se arrepintió de haberse acostado conmigo... Hip!
-Pero es normal, está casado...
-Pero no es por eso, es porque soy fea... y vieja... Lo sé. ¿Quién va a querer estar conmigo?
-No pienses eso, María, que no es verdad.
-Sí, es verdad. Y ahora déjame volver a la mesa o tráeme una copa.
-No voy a dejar que bebas más. Mira cómo estás.
-Estoy bien
Me intento soltar de él, pero me tiene agarrada por el brazo. Forcejeamos un rato hasta que acabo en el suelo con sangre en la mano.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 85:¿Se recuperará?

Relatado por Mónica Naranjo

-¿Tú crees que se pondrá bien? ¿Y Carol?
-Tranquila Moni, los 2 estarán bien; no te preocupes.
Estamos en la sala del hospital y llevamos un rato largo aquí. A mí se me está haciendo eterno. Ah! ¿Qué no sabéis que ha pasado? Pues ahora os lo explico:

*Flashback de Mónica*
Salgo con el hombre apuntándome con la pistola en la cabeza. A pesar de ser un atracador le quiero ayudar porque lo hace por dar de comer a su familia. Hay muchos policías en la puerta que le gritan que me deje y no le pasará nada. Paso la mirada rápidamente entre los presentes y veo a Àngel y a Carolina al otro lado del cordón policial. Àngel está tenso, se lo puedo notar en la cara.
-¡Quiero un coche y que me dejéis tranquilo!-les pide gritando el hombre a mi espalda.
Me asusto del grito y me giro concentrada en él y en lo que va a hacer.
-¡De acuerdo, pero suéltela!-le dice un policía a través del megáfono.
Me suelta, pero Àngel ya ha saltado el cordón policial y el hombre, nervioso, le dispara en una pierna. Y empieza a correr. Los policías le persiguen al grito de "¡que no escape!". Yo me acerco a Àngel para estar junto a él, cerca de él.
-¿Por qué lo has hecho? Estaba ya todo controlado...
-Me asusté y pensé que te podría hacer algo...-dice apenas sin voz y al instante se desmaya pudiéndole coger en brazos en el último segundo.
Carolina se acerca a nosotros agarrándose la tripa y quejándose de dolor.
-¿Qué tal... estáis? ¡Ay!
-¿Qué te pasa, Carol?
-La tripa... me duele mucho...
Saco mi móvil y llamo al 112 muy nerviosa. No sé ni como me entienden lo que digo. Enseguida viene la ambulancia y nos vamos al hospital. Llamo a Carlos para que venga para no estar sola y enseguida viene.
*Fin del flashback*

"Familiares de Àngel Llácer y Carolina Cerezuela pasen por celadores" se oye por el altavoz. Me levanto de un brinco y voy con Carlos al puesto de celadores. Allí vemos a un médico de bata blanca, gafas, pelo castaño y cara seria. Tendrá unos 30 años, se le ve joven.
-Acompáñenme, por favor.
Vamos con él hasta una sala de consulta y entramos. Él se sienta frente al escritorio y Carlos se sienta frente a él. Yo me quedo de pie, no puedo sentarme. Estoy demasiado nerviosa como para estarme quieta y paseo por la sala.
-Señora, siéntese por favor.
-Pero, ¿están bien? Dígame la verdad.
-Un momento, por favor. Pero siéntese.
Al final accedo a sentarme al lado de Carlos. Carlos me coge la mano para tranquilizarme.
-¿Por quién comienzo? ¿Por Carolina o por Àngel?
-Por... No sé, por Carol... O por Àngel... No sé, por quien sea...
-Tranquila, Mónica-me dice Carlos acariciándome la mano.
-Veamos lo de Carolina ha sido una falsa alarma provocado por algún tipo de estrés. ¿Ha ocurrido algo traumático a su alrededor?
-Sí... Ayer estuvimos presentes en un atraco.
-Ya veo... Pues ahora lo que necesita es descansar y tranquilidad y estará bien.
-¿Y Àngel?-pregunta, esta vez, Carlos.
-El caso de Àngel es un poco más delicado porque ha recibido un disparo que le ha dado en el nervio de la pierna.
-¿Se recuperará? ¿Volverá a... andar?-digo con lágrimas en los ojos.
-Tenemos que operarle y por eso os he mandado llamar, para saber si me dais vuestro consentimiento.
-¡Claro que sí! ¿Y con eso... se pondrá bien?
-Aún no lo sabemos, habrá que esperar.

Capítulo 84 : Cena sorpresa con mi mujer

Relatado por Javier Herrero

Voy de camino a Madrid. Àngel me ha dejado libre, a condición de que ensaye y trabaje el acento catalán y la canción de Jarabe de Palo en casa. ¡Claro que voy a ensayar! ¿Cuándo no he ensayado yo? La semana pasada con el Triki triki estuve ensayando un montón... Vale que n me salió muy bien, pero estuve ensayando mucho. Y sino que se lo pregunten a Blanca, mi mujer.
Llego a la estación y me bajo cogiendo la maleta. Paro un taxi en la puerta y le digo la dirección para ir a casa. Tengo ganas de ver a Blanca, con ella me siento a gusto, con ella me siento yo mismo sin vergüenza. Al llegar le pago al taxista y me bajo y cojo la maleta del maletero. Saco la llave. Le quiero dar una sorpresa y por eso no llamo al timbre. Abro la puerta del portal y subo hasta el ascensor. Le llamo y espero hasta que venga. Me fijo como baja y abro la puerta y entro. Son 2 pisos, así que me miro al espejo y me intento arreglar un poco mejor para ella. Pero nada, llego enseguida y lo dejo. Ella siempre estará más guapa que yo, tiene una belleza impresionante. Además que me dice siempre que estoy muy guapo. Así que por una vez la voy a hacer caso y dejo estar como estoy. Pero es que con el viaje y eso... pues puede que estuviera mal. Bueno aquí estoy, frente a la puerta de mi casa. Meto la llave en la cerradura y giro la llave intentando no hacer ruido.

Relata Blanca

Oigo la llave en la cerradura y me atuso el vestido y me toco el pelo como para arreglármelo. Le he preparado una cena sorpresa de bienvenida. La luz está apagada, la mesa puesta y las velas encendidas. El lugar sólo está iluminado por la luz de las velas. He hecho su cena favorita. Pongo mi mejor sonrisa.
-Cariño, ¿estás en casa?-pregunta desde el hall.
-Sí, en el salón.

Relata Javier

Entro hasta el salón, está oscuro, pero de repente veo las velas que iluminan la mesa puesta. Enciendo la luz principal y la veo a ella sonriéndome desde el otro lado del salón. Va con un vestido negro con un escote de pico, lleva el pelo suelto y me está sonriendo. La sonrío y voy hasta donde está ella. La beso cariñosamente.
-Hola cariño, estás guapísima. ¿Qué celebramos?
-Me apetecía darte una sorpresa y te he preparado una cenita...
-Y yo que pensaba que te iba a dar yo la sorpresa... Y fíjate que la sorpresa me la he llevado yo.
-¡Claro! Así te relajas que vendrás cansado de la gala, de los ensayos...
-Pues sí, la verdad...
Blanca se va y al rato vuelve con una cazuela. Empieza a servir en los platos. Ha hecho gambas a la plancha, mi plato favorito.
-Gracias, mi amor. Eres la mejor.
-Todo lo que te mereces, Javi.
-Pero te habrá costado mucho hacer todo esto, ¿no?
-Para nada. Lo he hecho con todo el amor del mundo y cuando se hace con cariño, no cuesta nada. Así que no te preocupes ahora por nada.
Empezamos a comer. La verdad es que esto no me lo esperaba para nada. Me ha gustado mucho la sorpresa. Además que ella está bellísima así vestida. La verdad es que se lo ha currado.

domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 83:Tarde con mi novio

Relatado por Ángeles Muñoz

Hoy me permito comer todo lo que me gusta. He comido hasta un helado de nata de postre. Un día es un día. Estoy disfrutando del día y más estando al lado de Santiago. Cuando terminamos de comer, Santiago paga y nos vamos a la playa que está enfrente. A ver no es para bañarnos ni nada, es para estar cerca del mar. En Madrid no tenemos playa y a mí me encanta, así que le he pedido a Santiago que vayamos. Por suerte me ha dicho que sí y allí que nos vamos. Nos sentamos en la arena y miro al horizonte. El mar es precioso, con sus pequeñas olas.
-Pero, ¿nos vamos a quedar aquí, tan lejos?-me pregunta Santiago-¡Venga! Vamos a acercarnos.
-No, estoy bien aquí...
-¡Venga! Y damos un paseo por la orilla cogidos de la mano...
-Bueno... vale...-accedo.
Me levanto de la arena y voy hacia la orilla seguida de Santiago.
-¡Ángeles!-me grita desde detrás. Viene y me coge en brazos como recién casados.
-¡Santiago! ¡Bájame!-le digo pataleando entre sus brazos.
Nos acercamos al agua y se va adentrando y me va bajando hacia el agua. Yo me aferro a su cuello, ahora no quiero que me suelte porque veo sus intenciones.
-¡Santiago! ¡Ni se te ocurra!-le digo amenazante.
-Venga, sólo un bañito, mi amor-me sigue bajando. El agua ya moja mi pelo. Me baja como si de un bebé se tratara y tuviese que bañarme.
Cuando ya me ha mojado entera, me coge en brazos y me deposita con cuidado en el agua quedando de pie ante él.
-¡Te vas a enterar!-voy donde él y le hundo la cabeza en el agua, pero me agarra del brazo y caigo encima de él hundiéndome yo también en el agua.
Salimos a la superficie y nos miramos sonriendo, como niños. Somos como niños jugando, haciéndonos ahogadillas, mojándonos. Nos vamos acercando y le abrazo. Nos fundimos en un beso con sabor salado. Buscamos nuestras lenguas para jugar con ellas, para recrearnos en el sabor del otro. Puede que esté mañana mal por haberme metido al agua. No hace precisamente el tiempo como para bañarse, pero estoy disfrutando de una tarde con mi novio. Sí, ya lo puedo decir: es mi novio, Santiago Segura es mi novio. Y me siento muy a gusto con él. Y creo que él siente lo mismo que yo.

Día de la madre (hablan los niños)

-Eh! Si nos permite aquí la escritora, queremos felicitar a nuestras madres.
-Pero antes os tenéis que presentar
-¡Vale! ¡Venga!

¡Hola! Soy Galileo y soy el hijo de Daniel Diges. Mami, te quiero mucho y para mí eres muy importante.
¡Hola! Yo soy Martín y soy el hijo de Arturo Valls. Mi papi me ha dicho que hoy es el día de las mamás y quiero felicitar. Mami, que aunque no sepas jugar a fútbol como papá, te quiero y eres muy guapa.
Y yo soy Calma, la hija de Santiago Segura. Qué sorpresa, ¿eh? ¿A qué no sabíais de mí? Mamá que te quiero un montón y papá me ha dicho que eres especial y que lo has hecho todo por mí.

Bueno ya está, gracias por dejarnos decirle a nuestras mamis cuanto la queremos y...
¡Felicidades mamá!

sábado, 4 de mayo de 2013

Capítulo 82:Tarde familiar

Relatado por Arturo Valls

Una vez que me he duchado voy a vestirme. Por suerte dejé algo de ropa en casa y no la he perdido toda. Tendré que ir a comprarme ropa, eso sí. Me pongo unos vaqueros y una camiseta y voy a la sala donde está Patricia con el niño jugando. Sí, reconozco que es buena madre y que sigo enamorado de ella como el primer día pero ha desconfiado de mí y eso me ha dolido. Se ha puesto celosa sin tener ningún motivo.
Voy hasta el sofá y me siento al lado de ella.
-¿Qué pasa?-digo a modo de saludo.
-¡Papá! ¿Vas a jugar conmigo a fútbol? Es que mamá no quiere...-se acerca a mí y me susurra-y además no sabe jugar.
Sonrío ante su susurro. Es tan inocente, tan bueno, tan guapo mi niño... Le miro cómplice y le sonrío.
-Luego jugamos, ¿vale? Que tengo que hablar con mamá.
-¡Vale!
-Venga, cariño, vete a jugar a tu habitación-le manda Patricia.
Martín se va dela sala y nos quedamos mi mujer y yo solos. Nos miramos un momento, nerviosos, y enseguida apartamos la mirada.
-Creo que querías hablar, ¿no?-le digo mirando hacia el otro lado, cabizbajo.
-Eh... sí...-dice mirando al suelo. Levanta la mirada, me mira.-Por favor, Arturo, mírame.
La miro sin mucha convicción. Se la ve apenada, triste como si lo que tuviéramos que hablar le doliese mucho. No sabe cómo empezar.
-Esto... yo... Arturo yo...-dice mientras unas lágrimas empiezan a deslizarse por sus mejillas-Lo siento, sé que no debería haberme puesto celosa pero... estando Anna Simon... y la de Camela... y Roko... Pues entiéndeme que desconfiara... Son unas chicas guapísimas y te pasas mucho tiempo con ellas en los ensayos y en las galas...
-Pero Patri,-vuelvo a llamarla Patri, ya no estoy enfadado con ella-yo te quiero a ti. Ninguna mujer será tan guapa como para que yo te deje. Tú me aguantas mis comportamientos infantiles, mis enfados, mis cambios de humor. Tú eres la responsable y yo el inmaduro y nos complementamos bien. Somos como el ying y el yang de los chinos. Tú eres mi yin y yo soy tu yang. No discutamos más. Yo te quiero a ti. Pero sobre todo hagámoslo por nuestro hijo.
-Te quiero mucho Arturo y siento todo eso que te dije y por perderte la maleta...
-Eso ya lo he olvidado, no pienses más en eso.
-Que por cierto; te tienes que comprar ropa. ¡Venga, vamos! Voy a llamar a Martín y vamos.
-Y que se lleve la pelota de fútbol que quería jugar...-le digo como si nada. Nos empezamos a reír los 2 a carcajadas.
Menos mal que lo hemos arreglado. No soportaba sin verles durante tanto tiempo y eso que sólo han sido 2 semanas. Si hubiera sido más tiempo, me hubiese vuelto loco. Patricia se ha ido a la habitación de nuestro hijo a avisarle de que vamos a salir, que se prepare. Bueno y que de paso iremos a jugar al parque. Estos días me gustan: hace sol, nos vamos a comprar ropa nueva y tarde familiar con el niño. Ojalá estas tardes nunca cambien.
Vienen mi mujer y mi niño ya preparados. Uy! Yo me tengo que poner las zapatillas. Voy corriendo al cuarto y me pongo los calcetines y las deportivas. Vuelvo a salir ya listo para irnos.
-¡Listo! ¿Nos vamos?-les pregunto.
-¿A dónde has ido tan corriendo?-me pregunta mi hijo sorprendido.
-A ponerme las zapatillas...
-Pero sin decirnos nada, cariño... Parecía que tenías... una urgencia-dice vergonzosa, pero riéndose.
Patricia le hace un gesto a Martín como que se me ha ido la olla y ambos ríen.
-Os parecerá bonito, ¿no? Reírse a mi costa...-me hago el enfadado.
-¡Venga, vámonos! Jajaja-me anima mi mujer.
-¡Vamos papi! No te enfades que estabas muy gracioso...

jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 81:¿Qué hago?

Relatado por Carlos Latre

Después que se ha ido María de la habitación me quedo mal y pensando en lo que he hecho. Lo malo es que no me acuerdo de nada a partir de la tercera copa. ¿Cómo se supone que vuelvo ahora a casa? ¿Cómo le miro a la cara a mi mujer y a mi hija? Siento que las he engañado a las 2, no sólo a mi mujer. Somos una familia y todo nos afecta, cualquier cosa que hagamos sea para bien o para mal. Sé que no debo decirle nada, que este secreto debe quedarse en esta habitación de Barcelona. Pero no si se me notará en la cara. Intentaré que no, pero... no puedo controlar mi lenguaje no verbal.
Termino de meter la ropa en la maleta, ya que esta tarde me voy a Alicante a verlas a ellas. Tengo ganas de verlas. Ojalá algún día vengan al plató a verlo en directo y para así no echarlas tanto de menos. Además Ángel se ha ido hace un rato, se le notaba nervioso. Vino Carolina súper agitada avisándole de que Mónica estaba en medio de un atraco.

*Flashback de Carlos*
Se abre la puerta de la habitación y viene una Carolina asustada y llorando.
-¡Ángel! Tienes que venir conmigo a la tienda de enfrente... Mónica...
-A ver, tranquilízate Carol-la intento tranquilizar, pero parece misión imposible.
-Ha entrado un hombre... nos ha retenido... a mí me ha dejado salir gracias a Mónica... Pero a Mónica la tiene retenida en medio del atraco.
-¿Qué está retenida?-pregunta, gritando, Ángel levantándose de un salto de la cama.
Se va al baño con la ropa a cambiarse para no cambiarse delante de Carolina. Sale al momento y se va con Carolina.
*Fin del flashback*

Termino con la maleta y salgo de la habitación. Doy vueltas por el pasillo, aún no sé qué estoy haciendo. Debería estarme quieto en la habitación o dar una vuelta por el puerto o por las calles de la ciudad. Sin embargo, aquí estoy en el pasillo que lleva a la habitación de María. ¿Qué hago? ¿Voy donde ella e intento disculparme o hago como si nada hubiese ocurrido? Supongo que ella prefiere olvidar lo ocurrido y yo... Bueno yo prefiero también olvidarlo también. Más que nada para no estropear mi matrimonio y mi familia. Pero he de reconocer que no ha sido forma de dirigirme a María y ella se lo ha tomado mal, demasiado mal.

Capítulo 80:Mi chica especial

Relatado por Santiago Segura

Hace un rato que se ha ido Ángeles a su cuarto a cambiarse de ropa. Pero ¿tarda tanto en ponerse algo? Hombre, mujer tenía que ser y ya se sabe... Puede pasar un huracán y un terremoto antes de que una mujer esté preparada para salir. Aunque no sé qué me ha visto la verdad porque yo un modelo de Calvin Klein precisamente no soy... Porque ella, ella sí que es una belleza. Es la mujer más guapa que he visto en mi vida. Bueno Anna también es guapa, pero no como mi Ángeles que tiene una sonrisa preciosa. Vale, que yo estoy con María y tengo a Calma pero... Es que no me puedo resistir a los encantos de mi pequeña camela, de mi princesita. Desde que empezó el programa apenas he ido a mi casa. Sólo he ido 1 vez a ver a María y a Calma. Porque prefiero irme a casa de Ángeles, estoy enamorado de ella. Creo que mi corazón está dividido entre 2 mujeres. Y no me refiero a María y Ángeles, sino a Calma y Ángeles. Porque la magia entre María y yo se está consumiendo como la llama de una vela.
-¡Ya estoy!-me dice Ángeles en la puerta sacándome de mis pensamientos.
-Estás preciosa, mi niña.
Lleva un vestido de tirantes con un escote en forma de pico y terminada en vuelo. Lleva la gargantilla y le resalta entre el vestido negro. Le miro sin poder decir palabra. Debe habérseme quedado una cara de gilipollas... Sonrío mirándola admirando su belleza.
-¿Qué? ¿Nos vamos?-me pregunta ella.
-¡Claro! ¡Vamos!-la cojo de la mano y salimos de la habitación.
Vamos a un restaurante con unas vistas al mar que he reservado esta mañana después de salir de mi ensayo. Antes de ir a buscarla, he preparado todo esto para mi chica especial. Le ofrezco la silla para que se siente y cuando se sienta, se la acerco a la mesa. Me siento enfrente suyo y la sigo mirando a los ojos sonriéndola.
-Pide lo que quieras que hoy es nuestro día.
-¿Hoy nos vamos a quedar aquí?
-¿Te parece mal?
-No, al contrario. Me encanta la idea de pasar el día contigo-me dice y me dedica una sonrisa de las suyas. Coge la carta y la mira. Yo hago lo mismo, aunque la verdad es que no tengo ni idea qué elegir. Estoy indeciso, nervioso.
Viene el camarero a tomarnos nota.
-¿Ya han elegido?
-Sí. A mí me pone una ensalada, langostinos y pollo, por favor-le pide Ángeles.
-¿Y el caballero?
-Lo mismo que ella.
Apunta en la libreta y se aleja. Al final he decidido pedir lo mismo que ella porque no sabía qué comer.
-Pues es muy bonito el sitio que has elegido. Luego podríamos ir a la playa, ¿no? Que como en Madrid no tenemos...
-¿Pero ahora con este tiempo?
-Sí, porfa Santi...-me pide como una niña pequeña. ¿Cómo le voy a negar nada a mi niña con esa carita que tiene y que me pone? Que quiere ir a la playa, pues a la playa que iremos.
-Si mi niña quiere ir a la playa, a la playa que iremos... Pero después de cenar, ¿eh?
-Claro. Gracias Santi, te quiero.
-Y yo a ti, mi amor.
Vuelve el camarero con nuestra comida que nos la pone delante nuestro. Empezamos a comer la ensalada charlando de nosotros, del programa, de la próxima imitación que nos toca hacer... Le hago varias gracias y se empieza a reír a carcajadas. Me encanta cómo ríe. Su risa es música celestial para mis oídos.

Capítulo 79:Menuda sorpresa

Relatado por Daniel Diges

Voy llegando a Madrid, ya veo el paisaje madrileño. Me toca ensayar en casa pero también disfrutar de mi chica y de mi hijo. Llego a la estación y el tren para. Cojo la maleta y bajo del tren. Dispuesto a irme a casa para ver ya a Alejandra, ya que no me ha contestado.
-¡Papi!-oigo la voz infantil que me resulta muy familiar. Galileo viene corriendo hacía mí. Dejo la maleta y le cojo en brazos.
-¡Hijo mío! ¡Qué sorpresa!
Se acerca Alejandra a nosotros sonriendo.
--Mira mami, se ha alegrado.
-¡Claro!-le dice a nuestro hijo.-¿Qué tal cariño?-me pregunta dándome un beso en los labios como saludo.
-Bien, aunque algo cansado...
-Vamos a casa y descansas-me dice Alejandra.
Suelto a Galileo en el suelo y cojo la maleta. Se agarra de mi mano y de la de mi chica. Salimos de la estación y vamos dando un paseo hasta casa. Total, no está lejos nuestra casa. Al de un rato caminado llegamos a nuestro portal.
-Papi, ¿nos vas a imitar algo?
-Tengo que ensayar para la siguiente gala, así que sí...
-Pero deja a papá hoy que viene cansado del viaje, del ensayo que habrá tenido...
-Sí, hoy he tenido ensayo...
-Pero tienes que cantar delante mío, ¿eh? No vale cuando yo esté en el cole...
-Que no, tranquilo amor mío.
Alejandra saca las llaves y abre. Galileo entra corriendo dejándonos a ella y a mí en la puerta. Nos vamos al sofá y yo me siento en el sofá. Más bien me tiro con el cansancio que tengo. La maleta la he dejado en el hall, al lado de la puerta. Cojo el mando de la tele y la enciendo para relajarme.
-¡Papi! ¡Papi! ¿Jugamos a la wii?-me pregunta Galileo saltando.
-Vete a tu habitación a jugar, anda y deja a papá en paz...-le dice su madre.
-Pero mamá...-pone carita triste.
Alejandra me empieza a masajear el cuello y yo me empiezo a relajar.
-Jo, yo quería jugar...-se queja el niño arrastrando los pies yéndose del salón.
-Por fin solos...-me dice Alejandra sensualmente.
Baja sus manos por mi pecho dándome besos en el cuello. Se gira y se pone frente a mí dándome besos en los labios. Disfrutando de cada beso, de cada caricia. Nos vamos tumbado en el sofá. Alejandra se pone encima mío y se quita la camiseta quedándose en sujetador. Me quito la camiseta con ímpetu y ella baja a mis pantalones. Le quito los suyos y hacemos el amor salvajemente. Quedamos exhaustos al terminar y nos quedamos tumbados muy juntos, abrazados.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capítulo 78:Hablando con una victima de la crisis

Relatado por Mónica Naranjo

Seguimos en la tienda. Estoy abrazando a Carolina para que se tranquilice. Está llorando y ha empezado a temblar.
-Pero, ¿por qué haces esto?-me atrevo a preguntarle. He notado que me respeta e incluso puede que sienta algo de admiración hacia mi persona por la forma de decir mi nombre.
-¡No te muevas!-me ordena lo que hace que retroceda en mi sitio-Pues verás...-su voz ya ha cambiado, no suena amenazante sino suave y triste-Me he quedado sin trabajo y tengo 2 hijos... Tendré que llevarles algo para comer, ¿no? Tú cómo eres una diosa y no te falta el trabajo... pues no te quejas... Pero yo... un simple obrero sin trabajo...
-Pero no son formas de entrar, hay otras formas de ganarse dinero.
-¿Ah sí? ¿Y cuál? No todos podemos tener esa voz tuya...-baja la mirada cuando dice eso.
Le miro sintiendo, por primera vez, lástima por él. Es víctima de la crisis. Tiene una familia a su cargo a la que alimentar. Puede que sus hijos sean pequeños... Buf, esto es demasiado. La crisis está afectando a demasiada gente. Pero lo que más pena me da son esos niños, los niños de la crisis que apenas tienen para comer, no pueden comprarse lo que quieren... Todos los niños tienen caprichos y esos pobres niños no pueden permitírselo porque sus padres no pueden dárselo.
-Se me ocurre una cosa...
-¿El qué?
-Puedo plantear una gala especial de Tu cara me suena para recaudar dinero para gente como tú... Porque este no es el camino apropiado...
-Es el único que he vito viable y que he visto.
-¿Por qué no bajas esa pistola? ¿Y dejas que ella se vaya?-le digo refiriéndome a Carolina.
-Eh... bueno...-accede.
-Churri, puedes irte cariño.
-Pero sin tonterías, ¿eh?-le vuelve a gritar y a amenazar.
-¿Qué te pasa con ella?
-Nada, mi ex me dejó y no me dejó ver a mi hijo. Estaba embarazada cuando me dejó y me hizo sufrir mucho.
La vida le ha dado muchos golpes a este hombre y ahora lo paga con la sociedad. Pero es que no ve que como siga así, va a acabar muy mal. Esto puede acabar en prisión.
Veo llegar a unos coches de policía y a Ángel que está muy nervioso, les pide entrar para verme.
-¡Mierda! ¡Has sido tú!-acusa a la de la tienda.
-¡Salga con las manos en alto!-se oye la voz de un policía por el megáfono.
-¿Y quieres que confíe en esta sociedad de mierda? Un rico roba y no le pasa nada y lo hace un pobre, y mira...-me dice con la voz quebrada con sus ojos anegados en lágrimas.
-Tengo un plan. Saca de nuevo la pistola.