Relatado por Àngel Llàcer
Carlos se queda hablando conmigo. Le escucho, pero no tengo fuerzas de contestar. Un nudo en la garganta impide que salgan las palabras. Está siendo realmente difícil sobrellevar esto. Asiento y Carlos se va dejándome solo. Es lo único que necesito en estos momentos. No necesito la compasión de nadie. Escribo un mensaje a Latre.
-"La has encontrado?"-Àngel.
Me quedo con el móvil en la mano y lo apoyo sobre mi pecho. Cierro los ojos. Oigo el llanto de un bebé. Me estoy volviendo loco. Sueño que mis 2 Mónicas están aquí conmigo. Tengo a la pequeña apoyada sobre mi cuerpo y a Mónica, de pie, a mi lado cogiéndome la mano. Sonrío. Soy lo más feliz que he sido nunca. Pero de repente un halo de luz negra, como si de un túnel se tratase, las absorbe. Oigo a mi mujer llamarme a gritos y a la pequeña llorando a pleno pulmón. Quiero levantarme e ir tras de ellas, pero una mano invisible me aferra para que no me mueva.
El sonido del móvil me despierta. Despierto llorando y lo miro rápidamente.
-"He visto a María alejarse del hospital. Llevaba algo entre los brazos"-Carlos.
-"Queeeeeeé? Avisa a alguien ya!!!!"-Àngel.
Dejo el móvil en la mesilla y llamo desesperado al timbre. No se les puede escapar.. Una enfermera viene.
-¿Qué le pasa?
Esa voz... Me resulta familiar... ¿Dónde la habré oído? Pero decido comentarle lo ocurrido.
-¡Han encontrado a mi hija! O al menos eso creen... ¡Vaya a por ella!-Àngel.
-Tú nunca has tenido hijos. Es prácticamente imposible porque... eres estéril-me informa la enfermera.
La noticia me ha caído como un jarro de agua fría, pero decido seguir insistiendo.
-¿Y mi mujer? ¿Está bien?-le pregunto sin comprender nada.
-Te trajeron porque habías tenido un accidente de coche. Pero en su ficha pone que es usted soltero.
-¡Debe ser un error! ¡Quiero ver a Mónica!-me agito nervioso en la cama.
La enfermera se acerca a mí y noto un pinchazo en el cuello.
-Dulces sueños, Àngel...-dice con una voz dulce y a la vez malvada.
Es lo último que escucho antes de volver a caer en un sueño profundo.
Relatado por Cruz Gándara
Estamos en el quirófano Vilches, Esther y yo misma. A Mónica se le han saltado los puntos.
-Mira que le dije que no hiciese esfuerzos-empieza a decir Vilches.
-Es normal... Le han quitado a su hija recién nacida...-le replico.
-Ahora hay que volver a coser...-Vilches.
Le voy pidiendo el material a Esther. Ha perdido bastante sangre y hay que darse prisa.
-Tiene desplazado el útero...-Cruz.
-140-avisa Esther.
-Date prisa, Cruz, o la perdemos-Vilches.
Le pido a Esther que le ponga medicación para controlar los latidos. Una señal, un pitido empieza a sonar.
-¡Joder!-exclamo.
jueves, 25 de junio de 2015
jueves, 18 de junio de 2015
Capítulo 320:Cartas
Relatado por Tinet
Vuelvo a relatar yo porque me han llamado al despacho del médico. Ahora me dirán cómo está Laia y espero que me dejen verla. Entra un médico de mediana edad, con cara de pocos amigos. Me estoy poniendo nervioso. Se sienta detrás del escritorio y empieza a explicarme lo que le ha pasado a Laia. Mis ojos se inundan de lágrimas.
-Veremos cómo evoluciona en las próximas horas y la operaremos. Váyase a descansar...
-Pero quiero verla...-Tinet.-Por favor...-le suplico.
-Mire Tinet, Laia no está ahora mismo en condiciones de recibir visitas. Además en la UCI no se permiten. Vuelva mañana. Pero antes de irse, firme la autorización para que la podamos operar.
-¿Me lo puedo pensar?-Tinet.
-¡Esto no es una propuesta de boda! Si no la operamos hoy, tal vez no llegue a mañana. Así que de usted depende.
Miro al médico de pelo blanco y no muy buena cara. No transmite mucha confianza y no me trata con respeto. Que se ponga en mi lugar: tener a tu novia al borde de la muerte, con un disparo en el estómago. Pienso en las consecuencias y decido hacer lo mejor para ella.
-Deme la autorización-le pido al doctor Vilches.
Rebusca entre sus papeles y me da una hoja. Sin apenas leer, pues las lágrimas me lo impiden, firmo al final de la misma. Se la entrego y la guarda.
-Le informaremos en cuanto sepamos algo-Vilches.
Se levanta y hago lo mismo. Me da la mano y me acompaña a la puerta. No quiero irme, pero debo descansar si mañana quiero volver y estar bien para ella. Según cómo vayan las cosas, haré una cosa u otra. Salgo del hospital sin ganas y ando sin rumbo fijo. Me acerco a Gestmusic. Me centraré en el trabajo de la siguiente gala. No puedo irme a casa para estar solo. Es superior a mis fuerzas. Últimamente se venía mucho y estar sin ella va a ser, ¿cómo decirlo?, raro. Voy directo a mi despacho a revisar ideas, presupuestos. ¿Cómo me han podido decir que vaya a casa? Sin ella no puedo vivir y la última imagen que he tenido de ella ha sido al bajar de la ambulancia, se la llevaban corriendo en la camilla. Algo grave hay y no me lo quieren contar. Por eso me han mandado a casa. Es como si me hubiesen echado del hospital. Yo lo siento así, al menos. ¿Y ese médico no podría ser un poco más agradable? Es que parece que le hayan echado sal en el café, que tiene el carácter agrio. A mí me ha parecido un borde.
Es muy tarde, no miro la hora pero intuyo que serán las 3 o 4 de la mañana. Sigo trabajando, es lo mejor que puedo hacer ahora. El trabajo me distrae y no me hace pensar en... Recuerdo los momentos en que trabajamos juntos entre bromas y risas y otras lágrimas caen. Aparto los papeles y dejo que las lágrimas caigan a su antojo para no estropear el trabajo.
*Varias horas más tarde*
Llaman a mi puerta y me despierto. Al final me he dormido encima de la mesa del despacho. Me adecento un poco y abro. Es Nacho y me da una carta. Se va por donde ha venido y cierro la puerta. Vuelvo al escritorio y la abro.
Tinet, Laia
Lo primero, antes de decir nada más, es pediros perdón. Perdón por todas esas veces que ha venido mi ex y no lo he podido controlar. Por mi culpa Laia está el hospital y me supongo que bastante grave. No es algo que se tome a la ligera un disparo en el estómago.
Además me he dado cuenta que no sirvo para esto de imitar, por eso me voy. Siento haberos hecho perder el tiempo y el dinero conmigo. De verdad que no lo merecía. Pero ya no os vais a tener que preocupar por mí.
Cuando leas esto, Tinet, estaré lejos. No me llames, no merezco volver. Estaréis mucho mejor sin mí.
Os pediré mil veces perdón y no se irá esta pena ni este sentimiento de culpa.
Ángeles
Termino de leer la carta preocupado. Más problemas no, por favor. Me paso la mano por la cara. A pesar de que me diga que no la llame, la llamaré. Ella no tiene la culpa de nada y no puede abandonar el programa por esto. Busco su ficha donde está su teléfono. Son las 9 de la mañana- Imagino que estará despierta.
Relatado por Arturo Valls
Me despierta el móvil con un whatsapp. Miro el reloj, las 9 de la mañana. ¿Quién será tan temprano? Me despierto, aún con sueño, y miro el móvil. Son mensajes del grupo que tenemos los concursantes. Lo abro y los leo. El primero me deja descolocado.
-"En media hora en el hall. URGENTE"-Anna.
Es un mensaje de hace unos minutos apenas. Le han ido preguntando qué pasa, pero no ha dado señales de vida. Así que si queremos enterarnos, habrá que bajar. Me levanto y voy a la ducha. Me doy una ducha rápida y me visto. Todo esto en 20 minutos. Espero que sea importante para sacarme de la cama antes de tiempo. Hoy no tengo el ensayo hasta las 11. Bajo en el ascensor y al llegar al hall veo que ya esperan algunos de mis compañeros. Están tan impacientes como yo. Miro el reloj impaciente y nervioso. Ya son las 9:30 y Anna no aparece.
-¿Qué nos tendrá qué decir?-pregunta María.
A pesar de no tener whatsapp, se ha enterado. Se lo habrá dicho Javi que sí tiene. Si es que se tiene que hacer whatsapp porque sino va a estar desconectada. El ascensor se abre y aparece Santi con una cara larga.
-¿Qué te pasa?-le preguntamos acercándonos Dani y yo.
Enseña un sobre que lleva en la mano. Se la cojo y empiezo a leer en voz baja. Mi cara va cambiando a medida que voy leyendo cada línea. Ahora entiendo su cara. Su cara es un poema y con razón. Pero no puede ser, esto no puede estar pasando. Le devuelvo la carta. Se abre de nuevo el ascensor y aparecen Anna y Flo.
-Será mejor que vayamos a nuestra sala-dice Anna. Tampoco trae buena cara.
Esta mañana parece que la tristeza se ha apoderado de nosotros. Cuando nos vamos yendo, el recepcionista nos llama:
-¿Quién es Arturo Valls?
Me giro y me acerco.
-Tiene usted una carta-dice entregándome un sobre certificado.
Lo miro y veo que pone juzgado. ¿Qué será? Cuando esté solo, la abriré y leeré. Alcanzo a mis compañeros y nos acercamos a Gestmusic. Vamos a nuestra sala de descanso. Una vez que hemos entrado todos, Flo cierra la puerta y se apoya en ella. Anna saca algo del bolsillo, es otro sobre como el de Santi.
-Chicos, tenemos una carta de Ángeles y no son muy buenas noticias que digamos...-Anna.
-¿Qué dice?-pregunta Roko.
Anna saca una hoja del sobre y empieza a leer:
Anna,
Tú sabes bien lo que ha pasado y por eso me voy. Gracias por ser como una hermana para mí. No quiero que te entristezca esta carta. Tengo que hacerlo, bastantes problemas ha habido ya. Espero que con mi ausencia, los problemas desaparezcan.
Chicos ha sido un verdadero honor conoceros a los que no os conocía y volver a coincidir con los que ya he trabajado o conocía de antes. Sois todos maravillosos. Espero que nos volvamos a ver en otras circunstancias. Y ahora pasaré a explicar mi opinión sobre cada uno. No os asustéis, no es nada malo. Sino al contrario, todo bueno.
María, empiezo por ti: una madre para mí que siempre me aconsejas, me animas cuando estoy mal. Ya nos conocemos de hace tiempo y espero no perderte jamás y tampoco nuestra amistad. ¡Te quiero agüela!
Javi: nos conocemos desde que yo era una niña y gracias a este programa nos hemos vuelto a reencontrar pasado el tiempo. Sigues siendo tan buena persona y tan trabajador como siempre. Sigue luchando y lo conseguirás.
Arturo: ¿qué decirte a ti? Me río un montón contigo. Es imposible estar triste porque enseguida sacas una sonrisa o risas con cualquier cosa que digas.
Roko, mi niña: Ha sido un lujazo haberte conocido. Eres una persona luchadora, trabajadora y que no se rinde por nada. Sigue así y llegarás lejos, compañera.
Dani: Creo que me estoy quedando sin adjetivos pero ha llegado tu turno, rubio. Trabajador, simpático y agradable como ninguno. No olvidaré nunca cuando te vestiste con mi ropa y mis tacones. ¿Ves? Ya me has sacado una sonrisa. Gracias rubio.
Y sólo me quedas tú, amor: Siento mucho lo que ha pasado. Contigo no me voy a extender porque ya te he escrito una carta aparte diciéndote lo que tienes que saber. Cualquiera que esté a tu lado se lo va a pasar genial porque eres muy divertido y gracioso, además de atento y cariñoso. Sigue así y no cambies nunca.
Compañeros, lo siento tener que dejaros ahora pero es lo mejor para todos. Le he escrito otra carta a Tinet. Bueno y a Laia explicándoles que lo dejo, dejo el concurso, os dejo a todos vosotros.
¡Hasta otra, compañeros!
Ángeles
Miro a Anna y a mis compañeros. Esto ha sido una autentica sorpresa. Nadie se esperaba esto de ella.
-Amiguete, ¿hablaste con ella anoche?-le pregunta Flo a Santi.
Todas las miradas recaen en Santi.
Vuelvo a relatar yo porque me han llamado al despacho del médico. Ahora me dirán cómo está Laia y espero que me dejen verla. Entra un médico de mediana edad, con cara de pocos amigos. Me estoy poniendo nervioso. Se sienta detrás del escritorio y empieza a explicarme lo que le ha pasado a Laia. Mis ojos se inundan de lágrimas.
-Veremos cómo evoluciona en las próximas horas y la operaremos. Váyase a descansar...
-Pero quiero verla...-Tinet.-Por favor...-le suplico.
-Mire Tinet, Laia no está ahora mismo en condiciones de recibir visitas. Además en la UCI no se permiten. Vuelva mañana. Pero antes de irse, firme la autorización para que la podamos operar.
-¿Me lo puedo pensar?-Tinet.
-¡Esto no es una propuesta de boda! Si no la operamos hoy, tal vez no llegue a mañana. Así que de usted depende.
Miro al médico de pelo blanco y no muy buena cara. No transmite mucha confianza y no me trata con respeto. Que se ponga en mi lugar: tener a tu novia al borde de la muerte, con un disparo en el estómago. Pienso en las consecuencias y decido hacer lo mejor para ella.
-Deme la autorización-le pido al doctor Vilches.
Rebusca entre sus papeles y me da una hoja. Sin apenas leer, pues las lágrimas me lo impiden, firmo al final de la misma. Se la entrego y la guarda.
-Le informaremos en cuanto sepamos algo-Vilches.
Se levanta y hago lo mismo. Me da la mano y me acompaña a la puerta. No quiero irme, pero debo descansar si mañana quiero volver y estar bien para ella. Según cómo vayan las cosas, haré una cosa u otra. Salgo del hospital sin ganas y ando sin rumbo fijo. Me acerco a Gestmusic. Me centraré en el trabajo de la siguiente gala. No puedo irme a casa para estar solo. Es superior a mis fuerzas. Últimamente se venía mucho y estar sin ella va a ser, ¿cómo decirlo?, raro. Voy directo a mi despacho a revisar ideas, presupuestos. ¿Cómo me han podido decir que vaya a casa? Sin ella no puedo vivir y la última imagen que he tenido de ella ha sido al bajar de la ambulancia, se la llevaban corriendo en la camilla. Algo grave hay y no me lo quieren contar. Por eso me han mandado a casa. Es como si me hubiesen echado del hospital. Yo lo siento así, al menos. ¿Y ese médico no podría ser un poco más agradable? Es que parece que le hayan echado sal en el café, que tiene el carácter agrio. A mí me ha parecido un borde.
Es muy tarde, no miro la hora pero intuyo que serán las 3 o 4 de la mañana. Sigo trabajando, es lo mejor que puedo hacer ahora. El trabajo me distrae y no me hace pensar en... Recuerdo los momentos en que trabajamos juntos entre bromas y risas y otras lágrimas caen. Aparto los papeles y dejo que las lágrimas caigan a su antojo para no estropear el trabajo.
*Varias horas más tarde*
Llaman a mi puerta y me despierto. Al final me he dormido encima de la mesa del despacho. Me adecento un poco y abro. Es Nacho y me da una carta. Se va por donde ha venido y cierro la puerta. Vuelvo al escritorio y la abro.
Tinet, Laia
Lo primero, antes de decir nada más, es pediros perdón. Perdón por todas esas veces que ha venido mi ex y no lo he podido controlar. Por mi culpa Laia está el hospital y me supongo que bastante grave. No es algo que se tome a la ligera un disparo en el estómago.
Además me he dado cuenta que no sirvo para esto de imitar, por eso me voy. Siento haberos hecho perder el tiempo y el dinero conmigo. De verdad que no lo merecía. Pero ya no os vais a tener que preocupar por mí.
Cuando leas esto, Tinet, estaré lejos. No me llames, no merezco volver. Estaréis mucho mejor sin mí.
Os pediré mil veces perdón y no se irá esta pena ni este sentimiento de culpa.
Ángeles
Termino de leer la carta preocupado. Más problemas no, por favor. Me paso la mano por la cara. A pesar de que me diga que no la llame, la llamaré. Ella no tiene la culpa de nada y no puede abandonar el programa por esto. Busco su ficha donde está su teléfono. Son las 9 de la mañana- Imagino que estará despierta.
Relatado por Arturo Valls
Me despierta el móvil con un whatsapp. Miro el reloj, las 9 de la mañana. ¿Quién será tan temprano? Me despierto, aún con sueño, y miro el móvil. Son mensajes del grupo que tenemos los concursantes. Lo abro y los leo. El primero me deja descolocado.
-"En media hora en el hall. URGENTE"-Anna.
Es un mensaje de hace unos minutos apenas. Le han ido preguntando qué pasa, pero no ha dado señales de vida. Así que si queremos enterarnos, habrá que bajar. Me levanto y voy a la ducha. Me doy una ducha rápida y me visto. Todo esto en 20 minutos. Espero que sea importante para sacarme de la cama antes de tiempo. Hoy no tengo el ensayo hasta las 11. Bajo en el ascensor y al llegar al hall veo que ya esperan algunos de mis compañeros. Están tan impacientes como yo. Miro el reloj impaciente y nervioso. Ya son las 9:30 y Anna no aparece.
-¿Qué nos tendrá qué decir?-pregunta María.
A pesar de no tener whatsapp, se ha enterado. Se lo habrá dicho Javi que sí tiene. Si es que se tiene que hacer whatsapp porque sino va a estar desconectada. El ascensor se abre y aparece Santi con una cara larga.
-¿Qué te pasa?-le preguntamos acercándonos Dani y yo.
Enseña un sobre que lleva en la mano. Se la cojo y empiezo a leer en voz baja. Mi cara va cambiando a medida que voy leyendo cada línea. Ahora entiendo su cara. Su cara es un poema y con razón. Pero no puede ser, esto no puede estar pasando. Le devuelvo la carta. Se abre de nuevo el ascensor y aparecen Anna y Flo.
-Será mejor que vayamos a nuestra sala-dice Anna. Tampoco trae buena cara.
Esta mañana parece que la tristeza se ha apoderado de nosotros. Cuando nos vamos yendo, el recepcionista nos llama:
-¿Quién es Arturo Valls?
Me giro y me acerco.
-Tiene usted una carta-dice entregándome un sobre certificado.
Lo miro y veo que pone juzgado. ¿Qué será? Cuando esté solo, la abriré y leeré. Alcanzo a mis compañeros y nos acercamos a Gestmusic. Vamos a nuestra sala de descanso. Una vez que hemos entrado todos, Flo cierra la puerta y se apoya en ella. Anna saca algo del bolsillo, es otro sobre como el de Santi.
-Chicos, tenemos una carta de Ángeles y no son muy buenas noticias que digamos...-Anna.
-¿Qué dice?-pregunta Roko.
Anna saca una hoja del sobre y empieza a leer:
Anna,
Tú sabes bien lo que ha pasado y por eso me voy. Gracias por ser como una hermana para mí. No quiero que te entristezca esta carta. Tengo que hacerlo, bastantes problemas ha habido ya. Espero que con mi ausencia, los problemas desaparezcan.
Chicos ha sido un verdadero honor conoceros a los que no os conocía y volver a coincidir con los que ya he trabajado o conocía de antes. Sois todos maravillosos. Espero que nos volvamos a ver en otras circunstancias. Y ahora pasaré a explicar mi opinión sobre cada uno. No os asustéis, no es nada malo. Sino al contrario, todo bueno.
María, empiezo por ti: una madre para mí que siempre me aconsejas, me animas cuando estoy mal. Ya nos conocemos de hace tiempo y espero no perderte jamás y tampoco nuestra amistad. ¡Te quiero agüela!
Javi: nos conocemos desde que yo era una niña y gracias a este programa nos hemos vuelto a reencontrar pasado el tiempo. Sigues siendo tan buena persona y tan trabajador como siempre. Sigue luchando y lo conseguirás.
Arturo: ¿qué decirte a ti? Me río un montón contigo. Es imposible estar triste porque enseguida sacas una sonrisa o risas con cualquier cosa que digas.
Roko, mi niña: Ha sido un lujazo haberte conocido. Eres una persona luchadora, trabajadora y que no se rinde por nada. Sigue así y llegarás lejos, compañera.
Dani: Creo que me estoy quedando sin adjetivos pero ha llegado tu turno, rubio. Trabajador, simpático y agradable como ninguno. No olvidaré nunca cuando te vestiste con mi ropa y mis tacones. ¿Ves? Ya me has sacado una sonrisa. Gracias rubio.
Y sólo me quedas tú, amor: Siento mucho lo que ha pasado. Contigo no me voy a extender porque ya te he escrito una carta aparte diciéndote lo que tienes que saber. Cualquiera que esté a tu lado se lo va a pasar genial porque eres muy divertido y gracioso, además de atento y cariñoso. Sigue así y no cambies nunca.
Compañeros, lo siento tener que dejaros ahora pero es lo mejor para todos. Le he escrito otra carta a Tinet. Bueno y a Laia explicándoles que lo dejo, dejo el concurso, os dejo a todos vosotros.
¡Hasta otra, compañeros!
Ángeles
Miro a Anna y a mis compañeros. Esto ha sido una autentica sorpresa. Nadie se esperaba esto de ella.
-Amiguete, ¿hablaste con ella anoche?-le pregunta Flo a Santi.
Todas las miradas recaen en Santi.
jueves, 11 de junio de 2015
Capítulo 319:Se acabó la aventura
Relatado por Anna Simon
Vaya susto que nos hemos llevado todos. No me quiero imaginar si le pasase algo a Dani... Pero tengo aquí a Flo que, al parecer, nos iba a dar una sorpresa. En cuanto Carolina se ha desmayado, ha ido corriendo a donde ella para sujetarla y tumbarla en el suelo. Me acerco yo también para hablar con mi padre madrileño. No sé si alguna vez os he contado esto:que Flo me trata como una hija, tanto que es como mi padre. Mientras estaba en Madrid, cuando grabábamos Tonterías las justas y Otra Movida, siempre estaba pendiente de mí. Se ha acercado la chica de la ambulancia para preguntar si se encontraba bien.
-Sí, será la impresión; no se preocupe-le contesta Flo.
La chica nos sonríe y vuelve con Laia. Poco a poco Carolina vuelve en sí y nos mira.
-¿Qué ha pasado? ¿Y Laia?-nos pregunta.
-Se la han llevado al hospital, pero tú tranquila-le contesto intentando tranquilizarla. En su estado no es bueno que se altere, por el bien del niño.
-¿Vamos a la habitación y descansas?-Flo.
-No, antes quiero cenar algo. Tengo un hambre...-Carolina.
Flo y yo nos miramos y sonreímos. Flo la ayuda a levantarse y vamos al restaurante donde los demás han empezado a ir. A la salida nos cruzamos con Ángeles que va algo cabizbaja. Les digo a los 2 que ahora voy e intento alcanzarla antes de perderla de vista. Va en dirección al hotel.
-¡Ángeles!-la llamo para que se pare.
Pero o no me oye o no quiere, no para y sigue su camino. Consigo alcanzarla y me pongo frente a ella.
-Ángeles, ¿qué te pasa, bonita?-Anna.
-Nada-dice sin levantar la vista y con la voz apagada.
A mí no me engaña. Le pasa algo. Es posible que sea algo con Santi por lo que ha dicho su ex. ¿Es posible que se haya enterado de su embarazo? Pero, ¿cómo es posible? A lo mejor estaba escondido y nos escuchó cuando hablábamos en la puerta. Ángeles se me abraza y se echa a llorar. La abrazo fuerte intentando calmarla.
-Soy tonta, ahora Santi piensa que no quiero tener hijos con él-me dice entre lágrimas.
-Pero tú y yo sabemos que eso no es verdad, ¿se lo has dicho?-le pregunto.
-No me ha dejado contarle nada. De hecho... hemos cortado...-llora más aún.
-Ya hablaré con él y haré que te escuche. No te puede dejar por algo que no tiene ningún sentido. Ha sido tu ex el que lo ha complicado todo, no tú. Tú eres una magnifica persona, una buena compañera y siempre estás ahí cuando se te necesita. Deja ahora que te ayudemos. Sabes que no estás sola. Me tienes a mí, a María, a Roko, a los chicos... Y ahora también a Flo-Anna.
-Lo sé, él quería que fuese a la habitación a descansar. Me ha salvado de Manu...-Ángeles.
-¿Te ha hecho algo?-le pregunto preocupada.
-No, porque Tinet y Flo lo impidieron...-Ángeles.
-¡Ah! Ahora entiendo lo de contratado...-digo sonriendo.
Ángeles se separa de mí y me mira extrañada. Sonrío y le hago un gesto de "no tiene importancia".
-Pero creo que veremos a Flo más por aquí...-le digo sonriendo.
-¿Y quién se lo dijo?-Ángeles.
-Tinet. ¿Y ahora vamos a cenar? ¿No te mueres de hambre?-Anna.
-La verdad es que no...-Ángeles.
-Mentirosilla...-le digo sonriendo y dándole levemente en el brazo.
-No, la verdad es que yo iba a hacer la maleta... Que tengas suerte, Anna. Ha sido un placer conocerte, conoceros a todos-Ángeles me abraza de nuevo y, sin poderla retener de nuevo, entra en el hotel y la veo alejarse.
Me ha dejado desconcertada sus palabras. ¿Maletas? ¿A dónde va? Mañana hay ensayo... No entiendo nada... Y sin entender nada, me giro y voy al restaurante donde siempre cenamos tras cada gala.
Relatado por Carolina Cerezuela
Flo me acompaña al restaurante donde ya están casi todos los concursantes sentados a la mesa. Faltan algunos y falta mi churri. ¿Dónde está mi churri? ¿Se habrá ido a ver a Laia al hospital? No creo, me hubiese avisado... Santi se va a la mesa de los concursantes y habla con Arturo para sentarse al lado de Santi. Me siento al lado de Myriam.
-¿Mejor? Nos habíamos asustado contigo también...-me dice Myriam realmente preocupada. Arnau me mira también con preocupación.
-Creo que ha sido el agobio o el estrés de la situación...-les explico.
-Pues tú de estresarte nada, ¿eh?-me dice Giuseppe que está al otro lado de Myriam.
Sonrío. La verdad es que todos se están preocupando para que no me pase nada. Me cuidan genial y hoy, cuando se han enterado de que me iba, se han puesto tristes. Les da pena que me vaya y les deje. A mí también me va a costar no ir al programa cada miércoles, lo voy a echar de menos. La puerta se abre y aparece Anna que parece buscar a alguien con la mirada. Se acerca a Flo y Santi y les comenta algo en voz baja. Ahora sólo falta mi churri. Me vuelvo a fijar en la mesa de los concursantes y veo que también falta Ángeles. No me había fijado que no estaba. Ay pobre, lo que habrá tenido que aguantar... Ella no se merece todo esto. Habrá ido al hotel a descansar de todo. Se merece un rato de descanso y vivir tranquila y feliz. Espero que no vuelva por aquí. Laia... ella no tenía culpa de nada y ha acabado con un disparo en el estómago... Ojalá le cojan y vaya a la cárcel. Un tipo así no puede andar suelto. Es un peligro para la humanidad y sobre todo para la pobre Ángeles. Al de un rato la puerta se vuelve a abrir y miro hacia allí. En realidad todos miramos y sonreímos. Viene corriendo hacia mí y me abraza.
-Churri, ¿dónde te habías metido?-Mónica.
-Tenía hambre y me ha traído Flo... Es un hombre muy majo...-le digo sonriendo.
-Como se entere Carlos... Ay churri, el susto que me has dado tú también. No gana una para disgustos-me dice Mónica suspirando.
Se sienta a mi lado y llama al camarero para pedir la cena. Ahora sólo falta Ángeles, pero no contaré mucho con ella. Sonrío a Mónica, por fin la tengo a mi lado. La verdad es que voy a echar nuestras risas en la gala, nuestros cuchicheos... Alguna bronca ya nos ha caído. Yo temía que nos separaran, pero al final no pasado nada. Sólo alguna pequeña bronca y mandarnos callar. Somos como niñas, la verdad y eso me encanta.
Relatado por Ángeles Muñoz
Estoy preparando la maleta. Me voy de Barcelona. Bastantes molestias he causado ya. Al final v a tener razón Manu y sólo sirvo para joder. No puedo hacer nada bien. Con lágrimas en los ojos, guardo las últimas prendas en la maleta. Cojo unos folios y me siento en el escritorio a escribir. Aprovecho que estoy sola para escribir todo lo que siento. Empiezo por la carta de Anna, y a la vez de todos mis compañeros; después a Tinet y Laia, sobre todo a Laia pidiéndole perdón por lo que ha pasado, que me merecía yo estar en su lugar y no ella; y en último lugar a Santi. Es la carta que más me cuesta escribir, pero con más sentimiento. Cuando termino de escribir las cartas, las doblo por la mitad y pongo para quién va dirigida en la parte de arriba. La de los concursantes y Santi la dejo encima de la almohada de Anna. Salgo de la habitación y bajo en el ascensor. Voy hasta Gestmusic y aún lo encuentro abierto. Me dirijo al despacho de Tinet, pero pensándolo mejor él no va a venir hasta que se recupere Laia. Mejor se la dejo en la sala de control y ya la verán los que trabajan con ellos. Vuelvo a salir y voy a la habitación. Cojo la maleta ya lista y bajo. Es de noche y hace frío, pero no importa. Voy caminando arrastrando la maleta por las calles de Barcelona. Me sentará bien la caminata. Llego a Sants y saco un billete. Tengo suerte y mi tren saldrá dentro de unas horas, no tendré que esperar a mañana. Lo cojo y me voy a la sala de espera mientras llega la hora. Se acabó la aventura, se acabó todo, vuelvo a ser yo. O al menos a intentarlo.
Vaya susto que nos hemos llevado todos. No me quiero imaginar si le pasase algo a Dani... Pero tengo aquí a Flo que, al parecer, nos iba a dar una sorpresa. En cuanto Carolina se ha desmayado, ha ido corriendo a donde ella para sujetarla y tumbarla en el suelo. Me acerco yo también para hablar con mi padre madrileño. No sé si alguna vez os he contado esto:que Flo me trata como una hija, tanto que es como mi padre. Mientras estaba en Madrid, cuando grabábamos Tonterías las justas y Otra Movida, siempre estaba pendiente de mí. Se ha acercado la chica de la ambulancia para preguntar si se encontraba bien.
-Sí, será la impresión; no se preocupe-le contesta Flo.
La chica nos sonríe y vuelve con Laia. Poco a poco Carolina vuelve en sí y nos mira.
-¿Qué ha pasado? ¿Y Laia?-nos pregunta.
-Se la han llevado al hospital, pero tú tranquila-le contesto intentando tranquilizarla. En su estado no es bueno que se altere, por el bien del niño.
-¿Vamos a la habitación y descansas?-Flo.
-No, antes quiero cenar algo. Tengo un hambre...-Carolina.
Flo y yo nos miramos y sonreímos. Flo la ayuda a levantarse y vamos al restaurante donde los demás han empezado a ir. A la salida nos cruzamos con Ángeles que va algo cabizbaja. Les digo a los 2 que ahora voy e intento alcanzarla antes de perderla de vista. Va en dirección al hotel.
-¡Ángeles!-la llamo para que se pare.
Pero o no me oye o no quiere, no para y sigue su camino. Consigo alcanzarla y me pongo frente a ella.
-Ángeles, ¿qué te pasa, bonita?-Anna.
-Nada-dice sin levantar la vista y con la voz apagada.
A mí no me engaña. Le pasa algo. Es posible que sea algo con Santi por lo que ha dicho su ex. ¿Es posible que se haya enterado de su embarazo? Pero, ¿cómo es posible? A lo mejor estaba escondido y nos escuchó cuando hablábamos en la puerta. Ángeles se me abraza y se echa a llorar. La abrazo fuerte intentando calmarla.
-Soy tonta, ahora Santi piensa que no quiero tener hijos con él-me dice entre lágrimas.
-Pero tú y yo sabemos que eso no es verdad, ¿se lo has dicho?-le pregunto.
-No me ha dejado contarle nada. De hecho... hemos cortado...-llora más aún.
-Ya hablaré con él y haré que te escuche. No te puede dejar por algo que no tiene ningún sentido. Ha sido tu ex el que lo ha complicado todo, no tú. Tú eres una magnifica persona, una buena compañera y siempre estás ahí cuando se te necesita. Deja ahora que te ayudemos. Sabes que no estás sola. Me tienes a mí, a María, a Roko, a los chicos... Y ahora también a Flo-Anna.
-Lo sé, él quería que fuese a la habitación a descansar. Me ha salvado de Manu...-Ángeles.
-¿Te ha hecho algo?-le pregunto preocupada.
-No, porque Tinet y Flo lo impidieron...-Ángeles.
-¡Ah! Ahora entiendo lo de contratado...-digo sonriendo.
Ángeles se separa de mí y me mira extrañada. Sonrío y le hago un gesto de "no tiene importancia".
-Pero creo que veremos a Flo más por aquí...-le digo sonriendo.
-¿Y quién se lo dijo?-Ángeles.
-Tinet. ¿Y ahora vamos a cenar? ¿No te mueres de hambre?-Anna.
-La verdad es que no...-Ángeles.
-Mentirosilla...-le digo sonriendo y dándole levemente en el brazo.
-No, la verdad es que yo iba a hacer la maleta... Que tengas suerte, Anna. Ha sido un placer conocerte, conoceros a todos-Ángeles me abraza de nuevo y, sin poderla retener de nuevo, entra en el hotel y la veo alejarse.
Me ha dejado desconcertada sus palabras. ¿Maletas? ¿A dónde va? Mañana hay ensayo... No entiendo nada... Y sin entender nada, me giro y voy al restaurante donde siempre cenamos tras cada gala.
Relatado por Carolina Cerezuela
Flo me acompaña al restaurante donde ya están casi todos los concursantes sentados a la mesa. Faltan algunos y falta mi churri. ¿Dónde está mi churri? ¿Se habrá ido a ver a Laia al hospital? No creo, me hubiese avisado... Santi se va a la mesa de los concursantes y habla con Arturo para sentarse al lado de Santi. Me siento al lado de Myriam.
-¿Mejor? Nos habíamos asustado contigo también...-me dice Myriam realmente preocupada. Arnau me mira también con preocupación.
-Creo que ha sido el agobio o el estrés de la situación...-les explico.
-Pues tú de estresarte nada, ¿eh?-me dice Giuseppe que está al otro lado de Myriam.
Sonrío. La verdad es que todos se están preocupando para que no me pase nada. Me cuidan genial y hoy, cuando se han enterado de que me iba, se han puesto tristes. Les da pena que me vaya y les deje. A mí también me va a costar no ir al programa cada miércoles, lo voy a echar de menos. La puerta se abre y aparece Anna que parece buscar a alguien con la mirada. Se acerca a Flo y Santi y les comenta algo en voz baja. Ahora sólo falta mi churri. Me vuelvo a fijar en la mesa de los concursantes y veo que también falta Ángeles. No me había fijado que no estaba. Ay pobre, lo que habrá tenido que aguantar... Ella no se merece todo esto. Habrá ido al hotel a descansar de todo. Se merece un rato de descanso y vivir tranquila y feliz. Espero que no vuelva por aquí. Laia... ella no tenía culpa de nada y ha acabado con un disparo en el estómago... Ojalá le cojan y vaya a la cárcel. Un tipo así no puede andar suelto. Es un peligro para la humanidad y sobre todo para la pobre Ángeles. Al de un rato la puerta se vuelve a abrir y miro hacia allí. En realidad todos miramos y sonreímos. Viene corriendo hacia mí y me abraza.
-Churri, ¿dónde te habías metido?-Mónica.
-Tenía hambre y me ha traído Flo... Es un hombre muy majo...-le digo sonriendo.
-Como se entere Carlos... Ay churri, el susto que me has dado tú también. No gana una para disgustos-me dice Mónica suspirando.
Se sienta a mi lado y llama al camarero para pedir la cena. Ahora sólo falta Ángeles, pero no contaré mucho con ella. Sonrío a Mónica, por fin la tengo a mi lado. La verdad es que voy a echar nuestras risas en la gala, nuestros cuchicheos... Alguna bronca ya nos ha caído. Yo temía que nos separaran, pero al final no pasado nada. Sólo alguna pequeña bronca y mandarnos callar. Somos como niñas, la verdad y eso me encanta.
Relatado por Ángeles Muñoz
Estoy preparando la maleta. Me voy de Barcelona. Bastantes molestias he causado ya. Al final v a tener razón Manu y sólo sirvo para joder. No puedo hacer nada bien. Con lágrimas en los ojos, guardo las últimas prendas en la maleta. Cojo unos folios y me siento en el escritorio a escribir. Aprovecho que estoy sola para escribir todo lo que siento. Empiezo por la carta de Anna, y a la vez de todos mis compañeros; después a Tinet y Laia, sobre todo a Laia pidiéndole perdón por lo que ha pasado, que me merecía yo estar en su lugar y no ella; y en último lugar a Santi. Es la carta que más me cuesta escribir, pero con más sentimiento. Cuando termino de escribir las cartas, las doblo por la mitad y pongo para quién va dirigida en la parte de arriba. La de los concursantes y Santi la dejo encima de la almohada de Anna. Salgo de la habitación y bajo en el ascensor. Voy hasta Gestmusic y aún lo encuentro abierto. Me dirijo al despacho de Tinet, pero pensándolo mejor él no va a venir hasta que se recupere Laia. Mejor se la dejo en la sala de control y ya la verán los que trabajan con ellos. Vuelvo a salir y voy a la habitación. Cojo la maleta ya lista y bajo. Es de noche y hace frío, pero no importa. Voy caminando arrastrando la maleta por las calles de Barcelona. Me sentará bien la caminata. Llego a Sants y saco un billete. Tengo suerte y mi tren saldrá dentro de unas horas, no tendré que esperar a mañana. Lo cojo y me voy a la sala de espera mientras llega la hora. Se acabó la aventura, se acabó todo, vuelvo a ser yo. O al menos a intentarlo.
jueves, 4 de junio de 2015
Capítulo 318:¿Dónde se habrán metido?
Relatado por Mónica Naranjo
Llamo a Ángeles y a Santi y les pido que me acompañen a la sala de reuniones. Van por delante de mí. Llegamos y entramos. Se quedan de pie y les pido que se sienten. Se sientan y les pregunto:
-A ver, ¿qué os pasa a vosotros 2?-Mónica.
-Son cosas nuestras-me dice Santi con tono amargo.
-Tal vez os pueda ayudar...-Mónica.
-¡No puedes hacer nada!-dice Santi enfadado.
Ángeles se mantiene al margen, callada y con la mirada gacha. Me empiezo a enfadar por cómo me contesta.
-¡Con lo que tenemos encima y vosotros discutiendo!-exclamo enfadada.
-Es mi culpa...-susurra Ángeles sin levantar la mirada.
Ahora es Santi el que no dice nada. Miro a ambos. Quiero ayudarles, pero no sé cómo. Ni siquiera sé lo que ha pasado.
-¿Qué dices Ángeles? Tú no has tenido culpa de nada, amore-Mónica.
-Si le hubiese hecho caso antes...-Ángeles.
-¿Para que te maltrate? ¡No lo vamos a consentir!-Mónica.
Miro a Ángeles y después a Santi. Santi tiene cara de decepción, se le ve. Santi se levanta.
-¿Has acabado?-Santi.
-Hasta que no habléis, no-Mónica.
-No tengo nada que hablar, hemos terminado-dice Santi girando y saliendo dando un portazo.
Me siento al lado de Ángeles, en el sitio que ha dejado Santi. La miro, se ha quedado sorprendida. La abrazo fuerte. La oigo llorar y se me parte el alma. Ella que es todo alegría, siempre está sonriendo. Primero mi sobrina, después Laia, luego Carol y ahora Ángeles. Parece que la mala suerte nos acompaña a nosotras esta noche. Le acaricio la espalda para que sepa que puede desahogarse todo lo que quiera. Yo voy a estar con ella. Al de un rato se separa de mí. Le ofrezco un pañuelo y me asiente sonriendo. Es su forma de darme las gracias en silencio.
-Bueno yo ya me voy...-Ángeles.
-¿Estás bien?-Mónica.
-Sí, tranquila-Ángeles.
Ángeles me da otro abrazo y se levanta. Me levanto con ella y la acompaño. Debo volver al plató a comprobar cómo está Carol. Ahora que Ángeles está bien. Nos separamos a mitad del pasillo, ella se dirige a la puerta y yo a plató. Entro y veo que están las luces apagadas. Enciendo la luz y no veo a nadie. ¿Dónde se habrán metido?
Relatado por Tinet
Estoy en la sala de espera del hospital. Me he venido con ella en la ambulancia. Me tienen aquí sin decir nada y estoy de los nervios. Eso no puede ser buena señal, ¿no? Laia no, por favor. Me levanto y voy a recepción.
-¿Se sabe algo?-Tinet.
-Tiene que esperar en la sala-Teresa.
-Tengo que saber cómo está...-Tinet.
-Tranquilícese, ya le llamaran-Teresa.
-Llevo ya más de 2 horas aquí y no me llaman... ¿A qué esperan? ¿A que se muera?-sí, he dicho la palabra tabú, la palabra que no quiero ni imaginar si se trata de Laia.
A regañadientes vuelvo a la sala de espera y me saco un café para la espera. Y a ver si me templan un poco los nervios. Tenía que haber contratado seguridad antes, ¡joder! Al final ha pasado una desgracia por no haber puesto remedio antes. Tendré que hablar con Ángeles también. Me siento de nuevo soplando al café, aun caliente. Viene una enfermera y me levanto con la esperanza que me llama a mí, pero dice otro nombre. Me vuelvo a sentar decepcionado. Ya sé que las cosas de hospitales van despacio, que sabes cuando entras pero no cuando sales. Pero... esto es desesperante. Suspiro y tomo el primer sorbo de café. Me sabe amargo como este momento. Me he olvidado de añadirle azúcar, pero no me importa. Ahora sólo me importa la salud de Laia, se recupere pronto y vuelva conmigo cuanto antes. Aunque la pobre Mónica también se ha debido llevar un susto... Primero su sobrina y luego su mejor amiga. No os he contado, pero Mónica y Laia son muy buenas amigas. Mientras dure esta espera me da tiempo a hablar con vosotros que casi no hablo con vosotros, los lectores. Sólo me leéis y ni me dirijo a vosotros. Y me preguntaréis de qué se conocen Mónica y Laia y cómo es que son tan amigas si tampoco lleva tanto el programa, ¿no? Pues... Otra enfermera viene.
-Acompañantes de Laia Vidal...
Me levanto al momento y la sigo. Me lleva por un pasillo y nos detenemos en la puerta de un despacho. Pero ¡yo quería ver a Laia! La enfermera abre la puerta y entro a lo que parece ser un despacho médico. Perdonad que no os cuente lo de Mónica y Laia ahora mismo, pero esto es más importante. Recordádmelo si eso.
Llamo a Ángeles y a Santi y les pido que me acompañen a la sala de reuniones. Van por delante de mí. Llegamos y entramos. Se quedan de pie y les pido que se sienten. Se sientan y les pregunto:
-A ver, ¿qué os pasa a vosotros 2?-Mónica.
-Son cosas nuestras-me dice Santi con tono amargo.
-Tal vez os pueda ayudar...-Mónica.
-¡No puedes hacer nada!-dice Santi enfadado.
Ángeles se mantiene al margen, callada y con la mirada gacha. Me empiezo a enfadar por cómo me contesta.
-¡Con lo que tenemos encima y vosotros discutiendo!-exclamo enfadada.
-Es mi culpa...-susurra Ángeles sin levantar la mirada.
Ahora es Santi el que no dice nada. Miro a ambos. Quiero ayudarles, pero no sé cómo. Ni siquiera sé lo que ha pasado.
-¿Qué dices Ángeles? Tú no has tenido culpa de nada, amore-Mónica.
-Si le hubiese hecho caso antes...-Ángeles.
-¿Para que te maltrate? ¡No lo vamos a consentir!-Mónica.
Miro a Ángeles y después a Santi. Santi tiene cara de decepción, se le ve. Santi se levanta.
-¿Has acabado?-Santi.
-Hasta que no habléis, no-Mónica.
-No tengo nada que hablar, hemos terminado-dice Santi girando y saliendo dando un portazo.
Me siento al lado de Ángeles, en el sitio que ha dejado Santi. La miro, se ha quedado sorprendida. La abrazo fuerte. La oigo llorar y se me parte el alma. Ella que es todo alegría, siempre está sonriendo. Primero mi sobrina, después Laia, luego Carol y ahora Ángeles. Parece que la mala suerte nos acompaña a nosotras esta noche. Le acaricio la espalda para que sepa que puede desahogarse todo lo que quiera. Yo voy a estar con ella. Al de un rato se separa de mí. Le ofrezco un pañuelo y me asiente sonriendo. Es su forma de darme las gracias en silencio.
-Bueno yo ya me voy...-Ángeles.
-¿Estás bien?-Mónica.
-Sí, tranquila-Ángeles.
Ángeles me da otro abrazo y se levanta. Me levanto con ella y la acompaño. Debo volver al plató a comprobar cómo está Carol. Ahora que Ángeles está bien. Nos separamos a mitad del pasillo, ella se dirige a la puerta y yo a plató. Entro y veo que están las luces apagadas. Enciendo la luz y no veo a nadie. ¿Dónde se habrán metido?
Relatado por Tinet
Estoy en la sala de espera del hospital. Me he venido con ella en la ambulancia. Me tienen aquí sin decir nada y estoy de los nervios. Eso no puede ser buena señal, ¿no? Laia no, por favor. Me levanto y voy a recepción.
-¿Se sabe algo?-Tinet.
-Tiene que esperar en la sala-Teresa.
-Tengo que saber cómo está...-Tinet.
-Tranquilícese, ya le llamaran-Teresa.
-Llevo ya más de 2 horas aquí y no me llaman... ¿A qué esperan? ¿A que se muera?-sí, he dicho la palabra tabú, la palabra que no quiero ni imaginar si se trata de Laia.
A regañadientes vuelvo a la sala de espera y me saco un café para la espera. Y a ver si me templan un poco los nervios. Tenía que haber contratado seguridad antes, ¡joder! Al final ha pasado una desgracia por no haber puesto remedio antes. Tendré que hablar con Ángeles también. Me siento de nuevo soplando al café, aun caliente. Viene una enfermera y me levanto con la esperanza que me llama a mí, pero dice otro nombre. Me vuelvo a sentar decepcionado. Ya sé que las cosas de hospitales van despacio, que sabes cuando entras pero no cuando sales. Pero... esto es desesperante. Suspiro y tomo el primer sorbo de café. Me sabe amargo como este momento. Me he olvidado de añadirle azúcar, pero no me importa. Ahora sólo me importa la salud de Laia, se recupere pronto y vuelva conmigo cuanto antes. Aunque la pobre Mónica también se ha debido llevar un susto... Primero su sobrina y luego su mejor amiga. No os he contado, pero Mónica y Laia son muy buenas amigas. Mientras dure esta espera me da tiempo a hablar con vosotros que casi no hablo con vosotros, los lectores. Sólo me leéis y ni me dirijo a vosotros. Y me preguntaréis de qué se conocen Mónica y Laia y cómo es que son tan amigas si tampoco lleva tanto el programa, ¿no? Pues... Otra enfermera viene.
-Acompañantes de Laia Vidal...
Me levanto al momento y la sigo. Me lleva por un pasillo y nos detenemos en la puerta de un despacho. Pero ¡yo quería ver a Laia! La enfermera abre la puerta y entro a lo que parece ser un despacho médico. Perdonad que no os cuente lo de Mónica y Laia ahora mismo, pero esto es más importante. Recordádmelo si eso.
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