Relatado por Mónica Naranjo
Llamo a Ángeles y a Santi y les pido que me acompañen a la sala de reuniones. Van por delante de mí. Llegamos y entramos. Se quedan de pie y les pido que se sienten. Se sientan y les pregunto:
-A ver, ¿qué os pasa a vosotros 2?-Mónica.
-Son cosas nuestras-me dice Santi con tono amargo.
-Tal vez os pueda ayudar...-Mónica.
-¡No puedes hacer nada!-dice Santi enfadado.
Ángeles se mantiene al margen, callada y con la mirada gacha. Me empiezo a enfadar por cómo me contesta.
-¡Con lo que tenemos encima y vosotros discutiendo!-exclamo enfadada.
-Es mi culpa...-susurra Ángeles sin levantar la mirada.
Ahora es Santi el que no dice nada. Miro a ambos. Quiero ayudarles, pero no sé cómo. Ni siquiera sé lo que ha pasado.
-¿Qué dices Ángeles? Tú no has tenido culpa de nada, amore-Mónica.
-Si le hubiese hecho caso antes...-Ángeles.
-¿Para que te maltrate? ¡No lo vamos a consentir!-Mónica.
Miro a Ángeles y después a Santi. Santi tiene cara de decepción, se le ve. Santi se levanta.
-¿Has acabado?-Santi.
-Hasta que no habléis, no-Mónica.
-No tengo nada que hablar, hemos terminado-dice Santi girando y saliendo dando un portazo.
Me siento al lado de Ángeles, en el sitio que ha dejado Santi. La miro, se ha quedado sorprendida. La abrazo fuerte. La oigo llorar y se me parte el alma. Ella que es todo alegría, siempre está sonriendo. Primero mi sobrina, después Laia, luego Carol y ahora Ángeles. Parece que la mala suerte nos acompaña a nosotras esta noche. Le acaricio la espalda para que sepa que puede desahogarse todo lo que quiera. Yo voy a estar con ella. Al de un rato se separa de mí. Le ofrezco un pañuelo y me asiente sonriendo. Es su forma de darme las gracias en silencio.
-Bueno yo ya me voy...-Ángeles.
-¿Estás bien?-Mónica.
-Sí, tranquila-Ángeles.
Ángeles me da otro abrazo y se levanta. Me levanto con ella y la acompaño. Debo volver al plató a comprobar cómo está Carol. Ahora que Ángeles está bien. Nos separamos a mitad del pasillo, ella se dirige a la puerta y yo a plató. Entro y veo que están las luces apagadas. Enciendo la luz y no veo a nadie. ¿Dónde se habrán metido?
Relatado por Tinet
Estoy en la sala de espera del hospital. Me he venido con ella en la ambulancia. Me tienen aquí sin decir nada y estoy de los nervios. Eso no puede ser buena señal, ¿no? Laia no, por favor. Me levanto y voy a recepción.
-¿Se sabe algo?-Tinet.
-Tiene que esperar en la sala-Teresa.
-Tengo que saber cómo está...-Tinet.
-Tranquilícese, ya le llamaran-Teresa.
-Llevo ya más de 2 horas aquí y no me llaman... ¿A qué esperan? ¿A que se muera?-sí, he dicho la palabra tabú, la palabra que no quiero ni imaginar si se trata de Laia.
A regañadientes vuelvo a la sala de espera y me saco un café para la espera. Y a ver si me templan un poco los nervios. Tenía que haber contratado seguridad antes, ¡joder! Al final ha pasado una desgracia por no haber puesto remedio antes. Tendré que hablar con Ángeles también. Me siento de nuevo soplando al café, aun caliente. Viene una enfermera y me levanto con la esperanza que me llama a mí, pero dice otro nombre. Me vuelvo a sentar decepcionado. Ya sé que las cosas de hospitales van despacio, que sabes cuando entras pero no cuando sales. Pero... esto es desesperante. Suspiro y tomo el primer sorbo de café. Me sabe amargo como este momento. Me he olvidado de añadirle azúcar, pero no me importa. Ahora sólo me importa la salud de Laia, se recupere pronto y vuelva conmigo cuanto antes. Aunque la pobre Mónica también se ha debido llevar un susto... Primero su sobrina y luego su mejor amiga. No os he contado, pero Mónica y Laia son muy buenas amigas. Mientras dure esta espera me da tiempo a hablar con vosotros que casi no hablo con vosotros, los lectores. Sólo me leéis y ni me dirijo a vosotros. Y me preguntaréis de qué se conocen Mónica y Laia y cómo es que son tan amigas si tampoco lleva tanto el programa, ¿no? Pues... Otra enfermera viene.
-Acompañantes de Laia Vidal...
Me levanto al momento y la sigo. Me lleva por un pasillo y nos detenemos en la puerta de un despacho. Pero ¡yo quería ver a Laia! La enfermera abre la puerta y entro a lo que parece ser un despacho médico. Perdonad que no os cuente lo de Mónica y Laia ahora mismo, pero esto es más importante. Recordádmelo si eso.
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