Relatado por Àngel Llàcer
Carlos se queda hablando conmigo. Le escucho, pero no tengo fuerzas de contestar. Un nudo en la garganta impide que salgan las palabras. Está siendo realmente difícil sobrellevar esto. Asiento y Carlos se va dejándome solo. Es lo único que necesito en estos momentos. No necesito la compasión de nadie. Escribo un mensaje a Latre.
-"La has encontrado?"-Àngel.
Me quedo con el móvil en la mano y lo apoyo sobre mi pecho. Cierro los ojos. Oigo el llanto de un bebé. Me estoy volviendo loco. Sueño que mis 2 Mónicas están aquí conmigo. Tengo a la pequeña apoyada sobre mi cuerpo y a Mónica, de pie, a mi lado cogiéndome la mano. Sonrío. Soy lo más feliz que he sido nunca. Pero de repente un halo de luz negra, como si de un túnel se tratase, las absorbe. Oigo a mi mujer llamarme a gritos y a la pequeña llorando a pleno pulmón. Quiero levantarme e ir tras de ellas, pero una mano invisible me aferra para que no me mueva.
El sonido del móvil me despierta. Despierto llorando y lo miro rápidamente.
-"He visto a María alejarse del hospital. Llevaba algo entre los brazos"-Carlos.
-"Queeeeeeé? Avisa a alguien ya!!!!"-Àngel.
Dejo el móvil en la mesilla y llamo desesperado al timbre. No se les puede escapar.. Una enfermera viene.
-¿Qué le pasa?
Esa voz... Me resulta familiar... ¿Dónde la habré oído? Pero decido comentarle lo ocurrido.
-¡Han encontrado a mi hija! O al menos eso creen... ¡Vaya a por ella!-Àngel.
-Tú nunca has tenido hijos. Es prácticamente imposible porque... eres estéril-me informa la enfermera.
La noticia me ha caído como un jarro de agua fría, pero decido seguir insistiendo.
-¿Y mi mujer? ¿Está bien?-le pregunto sin comprender nada.
-Te trajeron porque habías tenido un accidente de coche. Pero en su ficha pone que es usted soltero.
-¡Debe ser un error! ¡Quiero ver a Mónica!-me agito nervioso en la cama.
La enfermera se acerca a mí y noto un pinchazo en el cuello.
-Dulces sueños, Àngel...-dice con una voz dulce y a la vez malvada.
Es lo último que escucho antes de volver a caer en un sueño profundo.
Relatado por Cruz Gándara
Estamos en el quirófano Vilches, Esther y yo misma. A Mónica se le han saltado los puntos.
-Mira que le dije que no hiciese esfuerzos-empieza a decir Vilches.
-Es normal... Le han quitado a su hija recién nacida...-le replico.
-Ahora hay que volver a coser...-Vilches.
Le voy pidiendo el material a Esther. Ha perdido bastante sangre y hay que darse prisa.
-Tiene desplazado el útero...-Cruz.
-140-avisa Esther.
-Date prisa, Cruz, o la perdemos-Vilches.
Le pido a Esther que le ponga medicación para controlar los latidos. Una señal, un pitido empieza a sonar.
-¡Joder!-exclamo.
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