jueves, 17 de diciembre de 2015

Capítulo 341:Encuentro en el hall


*Domingo por la tarde*


Relatado por Arturo Valls


Salgo del cuarto arrastrando la maleta tras de mí. Voy al salón donde están mi mujer y mi hijo. Martín se acerca a mí y se agarra de mi pierna.
-Papi, llévame contigo-me pide mi hijo mirando hacia arriba.
Suelto la maleta y le cojo en brazos.
-Tienes cole, chaval. Además que esta semana mamá te llevará-miro a Patri que me sonríe desde el sofá.
-Pues semana libre, porfa...-me pide con cara de cachorrito.
Miro a mi mujer pidiendo ayuda porque a esa carita no le puedo decir que no. Patri se levanta y se acerca a nosotros. Saca el móvil.
-Un momento y según lo que digan las otras mamás-dice Patri tecleando en el móvil.
-Pero que yo me tengo que ir a la estación-le digo a mi mujer.
Me asiente y me hace un gesto con la mano para que espere. Al final perderé el tren y tendré que ir mañana, con lo que eso supone: llegar tarde al ensayo. Le hago un gesto señalándome el reloj para que se dé prisa. Tras un rato sonríe y me pide que le pase a nuestro hijo.
-¿Sabes qué, cariño?-Patri.
-¿Qué?-le pregunta el niño emocionado.
-Que nos vamos a ir con papá-suelta al niño al suelo-Así que ve corriendo a tu cuarto que vamos a hacer el equipaje.
Martín sale corriendo en dirección a su habitación y me quedo frente a mi mujer mirándola asombrado.
-¿Y eso?-Arturo.
-Que he hablado con Ale y con Yoli y van a ir con sus hijos para pasar esta semana todos juntos-me explica.
-Lo de guardería cada vez es más real-le digo entre risas.
-Así que voy a ayudar al niño y nos vamos juntos-Patri.
-Pero no tardéis o no llegaremos-Arturo.
-Tranquilo-me dice haciendo una caricia en la cara.
Me da un pequeño beso en los labios y se dirige por el pasillo hasta la habitación. Me acerco a la puerta y dejo la maleta allí. Vuelvo al salón y me siento en el sillón. Saco el móvil del bolsillo y miro el whatsapp. Todo buenas noticias. Empiezo a hablar con mis compañeros. A continuación entro al grupo que tenemos con los profes.
-"Miryam! No te pases con el baile, eh? ;)"-Arturo.
Por último entro al del jurado y le empiezo a poner nervioso a Àngel.
-"Te imaginas que Mónica no se presente a la boda? Qué pasaría?"-Arturo.
-"Arturo, majo, que estoy en este grupo jajaja"-Mónica.
-"Además eso no va a pasar"-Àngel.
-"Ya empezáis?"-Dani.
-"Mónica deberías alejarte de la tarta... *icono sugerente*-Santi.
-"No empecéis, cariño"-Ángeles.
-"Tú haz algo ese día y te la tragas entera *icono de diablo*"-Mónica.
Me llega un mensaje del otro grupo y lo abro.
-"Tú has elegido la canción, te lo recuerdo jeje :D"-Miryam.
-"Claro, porque tengo que ganar a Roko"-Arturo.
-"Pero bueno!"-Roko.
-"Di que sí, Arturo! Por fin alguien que le pone las cosas a Roko ;)"-Santi.
Me llama mi mujer que ya están listos. Me despido de la gente de whatsapp diciendo que me voy a la estación.
-"Tan pronto?"-aparece Carlos antes de cerrar la aplicación.
-"Para no llegar tarde al ensayo, sino me matan entre los 3... jajaja"-Arturo.
-"Oye! *icono de enfado*"-Àngel.
Cierro la aplicación y bloqueo el móvil. Me lo guardo en el bolsillo y me levanto del sofá. Llegamos a Barcelona para la hora de cenar y nos vamos directamente a dejar las maletas y bajar al comedor. En la puerta del comedor veo a alguien conocido que busca mesa.
-¿Qué haces aquí?-le pregunto haciendo que se gire sobresaltada.
-Tenemos que estar aquí mañana,¿no?
-No, el jurado sólo tiene que venir el miércoles. Ay Carolina, que no te lo han explicado bien...-digo con una sonrisa.
Mi hijo tira de mí preguntando quién es y mi mujer le dice que nos acompañase a la mesa. Le he digo a mi hijo que es quien me valora en el programa.
-Pues apruébale, ¿eh?-Martín.
Carolina sonríe mirando al niño tiernamente. Miro hacia Carolina con expresión de "son cosas de niños". Encontramos una mesa libre y vamos. Nos sentamos y enseguida se nos acerca un camarero que nos da la carta. Empiezo a mirarla y al volver, pedimos. Mientras nos traen la cena, empezamos a hablar de la próxima gala, de la boda del año y le pongo al día de las parejas y cotilleos que hay alrededor de nosotros. Es todo un culebrón que se podría "La familia imitadora" o "Amar en platós revueltos". Río ante mi ocurrencia y me miran raro.
-¿De qué te ríes?-me pregunta mi mujer.
-Nada, nada, cosas mías-digo sin dejar de reír.
Una vez hemos terminado de cenar, subimos a la habitación. Esta noche compartiré habitación con mi mujer y mi hijo, ya que Dani aún no ha vuelto. Llegará mañana seguramente. Es lo que tiene vivir en Madrid. Le doy un beso de buenas noches a mi hijo primero y luego a mi mujer y le digo que voy a hablar con Carolina un momento. Así que salgo fuera y la acompaño a la que va a ser su habitación. Hablamos para conocernos más, ya que yo vine a la final de la primera edición de la cual ella era concursante.
-Y ahora jurado, fíjate tú. ¿Quién te lo iba a decir?-Arturo.
-Quién me iba a decir a mí que pasaría de ser valorada a valorar-dice con una sonrisa


*Al día siguiente, lunes por la mañana*


Relatado por Javier Herrero


Vamos de camino en el tren dirección a Barcelona. Voy sentado al lado de María. Enfrente tengo a Ángeles y Santi y a un lado está Dani. Es lo malo que sean los asientos de 4, que somos 5 y no entramos todos. Uno tiene que quedar como excluido, pero en realidad yo no excluyo a nadie. En broma Santi le ha dicho que no es bien recibido porque no tiene pareja. Dani le ha contraatacado diciéndole que a la tarde o mañana vendrá su mujer con su hijo.
Os estaréis preguntando qué ha pasado con Calma, ¿verdad? Miro de reojo a María, que está hablando y riendo con Ángeles. Nos dijeron que nos llamarían para hacer el tema del papeleo cuanto antes para que en Navidad pueda estar con nosotros. En realidad va a estar con Ángeles y Santi. Va a ser su regalo de Navidad de parte de María y mío. Se merecen pasar las Navidades en familia. Nos vamos acercando a nuestro destino. El tren va aminorando la marcha hasta que al final se detiene. Bajamos del tren y cogemos un taxi para los 5, uno de los grandes. En poco tiempo llegamos al hotel y bajamos. Arrastramos las maletas cuando vemos a alguien acercándose corriendo a cámara lenta. Sólo puede ser una persona. Cuando está a centímetros de nosotros, nos saluda con la mano y a continuación nos abraza a cada uno con efusividad.
-Hola, qué honor teneros por aquí de vuelta-dice Roko a nuestra espalda.
Nos vamos saludando entre todos y preguntando que qué tal el finde, como si hubiese sido una eternidad.
-Sólo falta Anna-dice Roko mirando alrededor.
-Pues como siempre-Arturo.
-Llegará tarde para variar-Santi.
-¿Quién llega tarde?-oímos a nuestra espalda.
Nos giramos y allí vemos a la rubia parada con una sonrisa. Vamos todos a abrazarla y le preguntamos por Dani. Aparta la mirada y cambia de tema.
-¿Y Dan?-le pregunta mirando a Roko.
-Muy pesado, pero muy majo-dice sonriendo la aludida.
-Perdonad la interrupción, pero ¿vamos a dejar las maletas?-pregunta Ángeles.
-¡Venga! Que os acompaño-dice Anna con energía.
-¿Quién eres tú y qué has hecho con Anna Simon?-le pregunta María seria.
Anna sonríe y mira a María divertida.
-¡Yaya! ¡Que soy yo!-Anna.
-¿Llegando pronto y con ganas de moverte? Es como decirle a Àngel que no grite...-María.
Miro a María de reojo y la cojo del brazo.
-Como te oiga, verás...-le digo sonriendo.
-Os ha sentado a todos bien el finde, ¿eh?-nos dice con una sonrisa Arturo.
-No a todos...-Anna se levanta el pantalón dejando ver una venda sobre el pie derecho.
-Y yo...-empieza a decir Ángeles afligida-ya no estoy embarazada...
-¿Qué?-pregunta Roko sorprendida. Al instante se acerca a ella y la abraza.
-Bueno, bueno, arriba esos ánimos que esta es la semana decisiva-empieza a decir Arturo.-Y Roko, te voy a machacar en el duelo.
Miro de reojo a Dani con una sonrisa, la cual me devuelve. No tenemos pique ninguno entre nosotros y nos toca batirnos en duelo imitando a Alejandro Sanz. Las que también se pican son María y Anna que les toca de hacer de Alaska. Entre risas y bromas, nos acercamos al ascensor para subir a dejar las maletas.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Capítulo 340:A la que queremos acoger

Relatado por Mónica Naranjo


Cuelgo a la churri y miro a Àngel sonriendo que ha esperado pacientemente. Pero en cuanto guardo el móvil, empieza a hablar atropelladamente.
-Habrá que empezar a decorar la habitación, bueno hay que irse a vivir juntos y a comprar la sillita, la del coche y la de paseo...-Àngel.
Me está mareando un poco con tantas palabras, tantas frases seguidas.
-Relájate Àngel que aún faltan 6 meses para que nazca-Mónica.
-Pero nos casamos en menos de una semana y aún vivimos separados. Habrá que pensarse eso de vivir juntos, ¿no?-Àngel.
Suspiro y le miro con resignación. Parece que le dé todo igual, o esa imagen da de cara al público, pero en realidad quiere tenerlo todo bajo control. Debería relajarse un poco o le va a dar algo. Cojo su mano y le acaricio el dorso.
-Tú tranquilo, vamos a tener todo atado y bien atado, pero espera hasta la semana que viene-Mónica.
Asiente un poco más calmado y acerca mi mano a sus labios y me la besa. Seguimos tomando lo que hemos pedido y le cuento la conversación tan divertida que he tenido con la churri.
-Es que mira que eres mala con dejar con la intriga-Àngel.
-Pero me funciona para que tengan más ganas de saberlo...-Mónica.
Saco de nuevo el móvil y entro a twitter. Miro por encima las notificaciones y le doy a nuevo tweet. Tecleo y lo publico. En cuestión de minutos, segundos el móvil empieza a sonar una y otra vez y el de Àngel también.
-¿Qué has hecho ya?-Àngel.
-Crear tendencia...-sonrío inocentemente.
Àngel saca su móvil y mira mi tweet.
-Aquí pone que en breve pasarán cosas entre nosotros 2... Moni, lo van a sospechar...-Àngel.
-Bueno, así son los fans los que se enteran antes que la prensa jeje-Mónica.
-Pero mi móvil va a explotar...-Àngel.
-Anda exagerado. Acábate eso y vámonos de compras-Mónica.
A Àngel se le ilumina la cara. Sí, vamos a empezar a comprar pequeñas cosas para la niña. Y habrá que contarle a Carlos, Miryam, Arnau, Tinet y Laia que vamos a tener una niña. Bueno a Laia voy a llamarla ya. Hasta que acabe este hombre... puedo llamar a los concursantes uno por uno y me sobraría tiempo. Y luego la que tardo soy yo. Bueno sé que a Anna le dicen lo mismo. Vaya fama que tenemos. Y totalmente inmerecida. Busco el contacto de Laia y espero a que me lo coja.
-¡Laieta! Te tengo que contar algo-Mónica.
Miro de reojo a Àngel que ya me mira con impaciencia. Ya ha acabado de beber. Me retiro el móvil para hablarle.
-Ve a pagar y vamos-Mónica.
Àngel se acerca a la barra para pagar y sigo hablando con Laia. Le doy la misma emoción que a la churri, pero ella lo pilla antes. Será que los de Figueres somos más inteligentes jeje. Pero no le vayáis a decir nada a la churri que me mata, jajaja. Àngel vuelve, cojo el bolso y me levanto. Mientras sigo hablando de Laia de su relación con Tinet. Parece que va prosperando y tenemos otra pareja en el programa. A este paso todos emparejados. Eso me gusta. Me agarro del brazo de Àngel que va suspirando.
-Bueno Laieta que llevo a mi lado a un toro-sonrío mirando de reojo a Àngel que me fulmina con la mirada. Ay si las miradas matasen...
Cuelgo y guardo el móvil en el bolso.
-¿Conque un toro, eh?-Àngel.
-Claro porque vas bufando jajaja-Mónica.
-¿A qué te embisto?-Àngel.
-Eso en casa, cariño...-me muerdo el labio inferior y le pongo una mirada irresistible.
-Ay cómo eres...-y empieza a reír.


Relatado por María del Monte


La chica nos guía hasta una sala con una mesa larga blanca. Nos pide que nos sentemos y que esperemos aquí. Ella sale de la habitación y me quedo con Javi a solas. Espero que hoy podamos decidirnos. O por lo menos ver a la hija de Santi para luego decirle cómo está y cómo se está adaptando. Miro nerviosa por todas la sala la decoración. Javi me coge de la mano.
-Tranquila, sabremos decidir cuál es el correcto. Y respecto a Calma, seguro que está bien; no te preocupes-Javi.
-Ya, ¿pero y si no se adapta? ¿Y si se queda aquí siempre?-María.
-Eso no va a pasar porque sino ahí estarás tú, la súper yaya, para sacarla de aquí y liberarla-Javi.
-Bueno...-María.
La puerta se vuelve a abrir. Ha vuelto la directora de este centro y nos mira con una sonrisa.
-Hace poco que llegó una niña. Es un poco tímida, pero es buena niña.
Detrás de ella aparece una niña pequeña, de pelo moreno. Viene con la cabeza cabizbaja y con una muñeca en las manos. La directora le pide que entre y la niña se encuentra reticente de entrar.
-Sólo quiero que les conozcas. Luego vas a jugar.
Con paso poco decidido entra donde estamos nosotros.
-Les dejo tiempo para que la conozcan.
En cuanto la mujer se va, me levanto y me acerco a ella. La cojo de la cintura. Protesta intentando quitarse de mi agarre.
-Yo ya tengo unos papás-dice la niña.
Miro a Javi y nos miramos con una mirada cómplice. Esa voz ya la conocemos. Vuelvo a girarme para mirar a la niña y le intento levantar la cara a la pequeña.
-Lo sabemos. Y tú nos conoces a nosotros-María.
Veo a Javi acercarse y ponerse a mi lado.
Ella levanta la cabeza y me mira. Unas lágrimas resbalan por su cara, pero sonríe en cuanto me ve.
-¡Agüela!-dice sonriendo.
-¿Y a mí no me dices nada?-le pregunta Javi sonriendo.
-¡Agüelo! ¿Qué hacéis aquí?
-Hemos venido a sacarte de aquí y a llevarte con tus papás. Por eso cuanto vuelva la señora, nos tienes que abrazar y que se note que se note que nos quieres-le explico.
-¡Pues claro que os quiero!
-Y que te quieres venir con nosotros-Javi.
Asiente sonriendo. La puerta vuelve a abrirse y viene a abrazarme.
-Veo que se han ganado a la pequeña Calma.
-Sí y es a la que queremos acoger-María.
Cojo en brazos a Calma y me levanto. Miro a la mujer a la espera de su respuesta.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Capítulo 339:Sábado familiar

Relatado por Javier Herrero


Salgo fuera de la sala porque María me ha llamado. Está cruzada de brazos y me mira seria.
-¿No iba a ser una sorpresa?-María.
-Iba a serlo para ti, no para ellos-la miro sonriendo.
-Escucha: si la hija de Santi está allí, a lo mejor podemos sacarla y devolvérsela a sus padres-María.
-¿Y qué vas a hacer?-Javi.
-Deja que las cosas sigan su curso-María.
Me quedo mirándola sin decir nada. No sé si tiene un plan o no. Tras decir esto, vuelve a entrar a la sala de espera. Yo me quedo fuera pensando. Todo esto ha venido de repente, como de casualidad. Pero, ¿y si no fuese casualidad? ¿Y si fuese cosa del destino? No estoy diciendo que Ángeles y Santi se merezcan esto que les está pasando, pero a lo mejor es algo que no se podía evitar.
-¡Javi!-me llaman desde dentro.
Les miro y entro.
-Hay que irse-dice María mirando el reloj.
-Déjame que me despida de ella-pide Santi.
-Claro, ve-Javi.
-Está bien-María.
Mientras Santi se va, nos quedamos hablando María, Dani y yo. Los 3 sentimos las mismas ganas de volver a Barcelona para estar todos juntos. Nos extrañamos si estamos lejos, nos queremos. Si alguien tiene un problema, nos volcamos todos. Hasta el jurado y los profesores. Manel está menos tiempo con nosotros. Pero le han dicho alguna vez que venga a cenar con nosotros. Él se va con su familia, que es algo totalmente normal.
Santi vuelve y salimos del hospital.
-Si mañana sale Ángeles, os invito a comer a casa-nos dice Santi.
-No hace falta-Javi.
-Tú no te preocupes por eso-Dani.
Llamamos a un taxi y esperamos en la puerta. Santi se va a ir con Dani a su casa y María y yo al apartamento que tenemos alquilado. Es como si fuese la casa de los 2. Llega el taxi y nos montamos. Damos la dirección de cada casa y nos ponemos en camino.


*Al día siguiente. Sábado por la mañana*


María me despierta con un beso de buenos días. Sonrío y se lo sigo. La miro. Es todo tan bonito... hasta que me mete prisa.
-¡Vamos Javi! Que no llegamos-María.
-Eres una arruina momentos, ¿lo sabías?-Javi.
-Anda, no lo sabía-finge curiosidad y se empieza a reír-Venga pequito
-No me llames así, sabes que no me gusta-Javi.
-¿Y a Àngel sí le dejas?-María.
-Tampoco, pero no me hace caso-Javi.
-Porque tienes que ser más duro con él, no puedes ser tan bueno-María.
Una vez se ha retirado de la cama, me levanto y la miro. Tiene razón, pero no me sale ser duro. No voy a ponerme a inflarle a hostias. Me meto a la ducha llevando la ropa para vestirme en el baño.
Al terminar, vuelvo a habitación y veo que María ya no está. Debe estar abajo desayunando. Así que bajo yo también. Voy a la cocina y ahí está ella. En cuanto me ve, se levanta.
-¿Qué quieres?-María.
-Café con leche. Pero no hacía falta que te levantases, me lo podía echar yo-Javi.
-La costumbre de ser la única mujer entre mis hermanos-María.
Me echa el café y la leche y me lo pone sobre la mesa. Me siento frente a ella y empezamos a hablar de los niños que vimos, de la hija de Santi (a la cual no vimos ayer).
-Y habrá que empezar a preparar los detalles de la boda-María.
-¡Si todavía no tenemos fecha!-Javi.
-Por eso quiero que vengas a Sevilla el próximo fin de semana. Espera, es el puente ¿no?-asiento-Pues nos vamos el jueves. Le pedimos permiso a los profes-María.
-Y habrá que pedirle también a Tinet-Javi
María se queda meditando y asiente.
-Sí, me temo que sí-María.
Terminamos de desayunar y nos dirigimos al centro de menores. Allí nos atiende la misma mujer que ayer.
-Hoy no está el asistente social.
-Venimos a visitar a los demás niños-María.
-Claro, pasen por aquí.


Relatado por Carolina Cerezuela


Hemos venido a Manacor, a un centro comercial para hacer unas compras y para estar en familia. Voy agarrada de mi hermana poniéndonos al día. Carla va con Carlos y Maca. Vamos a una cafetería y pedimos algo para tomar. Se me acerca mi hija y me tira del pantalón.
-Mami, mami-Carla.
-¿Qué quieres cariño?-Carolina.
-¿Vamos a ir a Barcelona algún día, a la casa de las titas?-Carla.
-Si ellas quieren...-Carolina.
-Tita Vero, ¿podemos ir a tu casa?-Carla.
Vero sonríe y evito reír en estos momentos. El morro que le echa esta niña no es ni medio normal.
-¡Oye cariño!-la regaño.
-No te preocupes-me dice Vero poniendo su mano en mi hombro. Se dirige a Carla y la coge, la sienta en sus rodillas-Cuando quieras venir, me llamas y vienes.
-¿De verdad?-a la niña se le ilumina el rostro.
-Claro-le dice Vero sonriendo.
Me suena el móvil y me levanto. Salgo fuera y lo cojo.
-¡Churri! ¿Qué tal?-Carolina.
-Muy bien, ya nos han dicho qué vamos a tener-Mónica.
-¿Y qué va a ser? ¿Mini Mónica o mini Àngel?-Carolina.
Miro a través de la ventana la estampa familiar que hay en la mesa:Carlos, Carla, Vero y Maca. A Vero y Maca les quedaría bien tener una niña. Al otro lado de la línea hay silencio. Miro el móvil para ver si se ha cortado la conexión pero la llamada sigue su curso.
-¡Churri! ¡Pero dime!-Carolina.
-Voy voy, estaba pensando jajaja-Mónica.
-¿Pensando qué? Si ya lo sabes. No me tengas así... Porque estás lejos que sino...-Carolina.
-Por eso aprovecho jajaja-Mónica.
-Pero que sepas que el miércoles voy a volver ¿eh? No te vas a librar de mí tan fácilmente-Carolina.
Esta mujer es increíble para dejar con la intriga a alguien. Además que me ha llamado ella para contármelo. ¿Y ahora me deja con la duda? Suspiro y espero pacientemente. Sonrío a mi marido y señalo el móvil. Luego le diré quién ha llamado y lo que me ha dicho.
-Vamos a tener....-empieza Mónica-un bebé.
Y se empieza a reír. Y me río con ella, pero juro que la voy a matar por tanta intriga.
-ja ja, muy graciosa. No vas a tener un alien. Eso ya lo sabía. Pero el sexo-Carolina.
-Jajajaja el sexo muy bien jajaja-Mónica.
-¡Mónica, te voy a matar! jajaja-no puedo evitar reírme con ella. Tiene gracia la jodía aunque me deje con la intriga.
-Vale, vale, ya paro. Vamos a tener... chan chan-Mónica.
-Déjate de redobles de tambores ni nada parecido y al grano-Carolina.
-¡Una niña!-Mónica.
Mi sonrisa es amplia y pego un grito.
-¿De verdad?-Carolina.
-No, de mentira. Vamos a tener una muñeca. Carolina, claro que de verdad. Así que Carlitos tendrá una compañera de juegos-Mónica.
-Ya me contarás todo en persona que estoy en familia y se preguntarán que por qué grito-sonrío.
-Vale churri, disfruta de tu sábado en familia y saluda a Carlos y a tu niña de mi parte-Mónica.
-También estoy con mi hermana y mi cuñada-Carolina.
-Pues para ellas también-Mónica.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Capítulo 338:¿Me puedes hacer un favor?

Relatado por Dani Martínez


Me quedo extrañado mirando la puerta. La chica que acaba de irse parecía muy afectada por mi estado. Miro a Cristina y decido preguntarle.
-¿Quién es?-Dani.
-Fue compañera de trabajo-Cristina.
-Debíamos llevarnos muy bien para que le afecte tanto y venga a verme-Dani.
-Sí, eráis buenos amigos. Bueno, ella... estaba obsesionada contigo...-Cristina.
-Pobre...-Dani.
La compadezco. Estar enamorado de alguien que ves a diario no debe ser fácil. Cris me vuelve a besar y, aunque se lo sigo, no estoy muy pendiente. Sigo pensando en la rubia que se acaba de ir. Anna se llamaba, ¿no? Me suena mucho... Pero por más que intente recordar, no me viene nada.


Relatado por Anna Simon


Grito de dolor para ver si alguien viene. Duele mucho y llevo ya un tiempo en el suelo. Pero lo que más me duele es que Dani no me reconozca. Sé que no he sido la mejor novia, que no le he visitado todo lo que me hubiese gustado. Pero, ¿cambiarme por Cris? ¿Tan pronto? Una enfermera sube las escaleras y me ve.
-¡Una camilla!-grita.
-No, si no es para tanto...-intento quitarle importancia al asunto. Con que traigan una silla y me lo miren, me es suficiente.
Pero no me hace caso y pronto vienen 2 celadores que me cogen en brazos. Bajan los escalones que me quedaban por bajar y me ponen sobre una camilla. Espero que no sea nada y me pueda ir pronto. No tiene sentido que siga aquí. Me iré a Mollet. Intento reprimir las lágrimas, pero me es imposible. Creen que es por el dolor de pie, pero en realidad es por Dani. No me puedo creer que me haya olvidado y ahora esté con Cristina. Pero la culpa es mía por no haber estado más tiempo con él. Me he perdido su despertar. Pero tampoco iba a pedir días libres porque no me lo iban a permitir. Además tenía ensayos. Me animan diciendo que pronto se me pasará el dolor. Me llevan a la sala de rayos y me hacen una radiografía. Quieren saber si está roto o sólo es un esguince.




Relatado por Roko


-¿No te han dicho que ya ha aparecido?-Dan.
-Sí, pero...-Roko.
-Pues ahora tranquila-me acaricia el cuello.
-Pero, ¿y si está mal? Debo ir a verla...-Roko.
-Pronto va a venir y ahora venga, come-Dan.
-Es que no tengo hambre...-Roko.
-No me hagas avisar a Rai...-Dan.
Odio cuando dice esa frase. ¿No entiende que estoy preocupada por Ángeles? Y cuando estoy preocupada o nerviosa, se me cierra el estomago y no me entra nada. No es por gusto. Simplemente mi cuerpo no tolera la comida cuando mis nervios están a flor de piel. Saca el teléfono y le miro con cara de pocos amigos.
-Dan, no es lo que piensas-intento sonar creíble, pero parece que no me da resultado.
-Venga cariño, un poco-Dan.
-Allí tengo que aguantar a Rai, aquí te aguanto a ti... ¡Me voy a ir de Barcelona al final!-Roko.
Dan me mira sonriendo.
-¿Y a dónde irás?-me pregunta con una sonrisa cómplice.
-A...-pienso la respuesta, aunque no lo tengo decidido-¡A ti te lo voy a decir!
La verdad es que me voy relajando estando con Dan. Mi sonrisa vuelve a aparecer en mi rostro. Desde la desaparición de Ángeles que no sonreía. O tal vez antes. Con todo este tema, apenas tengo ganas de sonreír. El mundo gira en torno a la comida. Parece que sea el único tema para hablar. Noto sus miradas en mi cogote. Llega a ser realmente molesto. Cojo el tenedor y enrollo los espaguetis. Me los llevo a la boca.
-¿Y cuándo vamos a ir a tu pueblo?-me pregunta Dan.
-En el puente. O te acabe tirando de un puente, no lo sé-le miro sonriendo. Pone una mueca graciosa, como sorprendido.
-Pero, ¿qué te he hecho yo? Con lo que te quiero...-dramatiza haciendo que llora.
-No seas tan teatrero que no es pa tanto-Roko.
-No será para ti que nadie te ha amenazado-carraspeo y sigue-,que nadie te dice de tirarte por un puente...-Dan.
-Pero Santi me dijo que me cayese por las escaleras-le digo riendo.
No se lo tomé en cuenta, incluso me hizo gracia. Se enfada de verdad si le ponen mala nota y la tiene tomada conmigo. Dice que lo hago todo perfecto. En la gala pasada casi se cae. Entonces me auguró una caída. Que ese día sería bueno. Para él, claro, que ganaría. Sonrío recordando la gala del miércoles.
-Pues que no te eche mal de ojo. A ver si voy a tener que ir yo-Dan.
-Mal de ojo, mal de ojo. Exagerado, que eres un exagerado-empiezo a reír mirando a mi novio.
Creía que solo Santi y Arturo estaban mal, pero aquí todos lo están. Pero son muy divertidos y graciosos. Dejo el tenedor sobre el plato.
-¿Vamos a dar una vuelta?-le pregunto poniendo cara inocente.
-Pero si no has comido nada...-Dan.
-Es que no me entra más... Luego me compras algo, va-le insisto.
Me mira serio, pero al momento sonríe y se levanta.
-Anda, vamos-Dan.
Internamente lo celebro. Me he salido con la mía. Le dedico una sonrisa y me levanto también. Voy a por la chaqueta y me agarro de su brazo. Salimos de casa y empezamos a andar.


Relatado por Daniel Diges


-¿No lleva mucho tiempo ahí dentro?-pregunto nervioso.
-Estarán hablando entre ellas-me tranquiliza Javi.
Miro a Santi que tiene la vista clavada en el suelo. Echo un brazo sobre sus hombros.
-Tranquilo tío, va a salir de esta y será la de siempre-le intento tranquilizar y animar.
Levanta el rostro y me mira serio.
-¿Y si no vuelve a ser la misma? Piensa que ha perdido a su hijo, nuestro hijo... ¿Cómo se lo digo? ¿Cómo se supone que se lo tengo que decir?-Santi.
Intento buscar las palabras adecuadas, más no me salen al verle tan afectado. Yo en su lugar, no sabría si decírselo o no a Alejandra. Tal vez fuera mejor que se lo dijera el médico. Yo no estaría preparado para eso.
-Que se lo diga el médico que para eso son especialistas y pueden suavizarlo-Dani.
-¿Suavizarlo¿ ¿Cómo se suaviza la pérdida de un hijo?-empiezan a brotar unas lágrimas de sus ojos. Le miro atentamente-Cuando parecía que la vida nos brindaba con otro hijo, un hijo de los 2 surgido en el cariño y la reconciliación... va un hijo de puta y nos lo arrebata.
-Tranquilo-me acerco y le abrazo. Noto sus lágrimas en mi hombro.
-Además mañana le dan el alta, ¿no?-interviene Javi.
-Sí... según como evolucione...-Santi.
-Pues esta noche te vienes a casa a descansar-Dani.
-Pero...-Santi.
-Nada de peros. Necesitas descansar y aquí no lo vas a hacer-Dani.
Oímos la voz de María y me giro para mirarla. Nos dice que Ángeles ya está más tranquila y se ha quedado dormida. Miro a Santi de reojo.
-¿Me puedes hacer un favor?-Santi mira a María fijamente y ella se va acercando.
-Claro, dime-María.
María le acaricia la cara a Santi y le dedica una sonrisa a Javi.
-¿Podrías ir a esta dirección?-saca un papel y se lo da.
María lo coge y lo miro. Javi lo mira de reojo. María mira de nuevo a Santi.
-¿Esa no es la dirección a la que hemos ido an...?-empieza a decir Javi, pero María le calla.
-Shhh-María.
Le dedica una mirada asesina y sonrío evitando reír. Aunque la situación es graciosa, no es el mejor momento. No entiendo nada, pero no importa. María se guarda el papel y le hace un gesto a Javi para que salga fuera. Últimamente estos 2 andan muy misteriosos. Pero todo a su tiempo. Tal vez más adelante nos lo digan.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Capítulo 337:Lo que realmente pasó

Relatado por María del Monte


Abrazo a Santi y dejo que se desahogue. Esto no está siendo fácil para ninguno de nosotros, menos para él. Le transmito fortaleza, cariño, confianza. O al menos eso intento. Cuando está algo mejor, volvemos a la sala de espera.
-Voy a pasar a verla-María.
Miro a Santi para ver si está bien y me asiente en silencio. Salgo de allí y camino por el pasillo hasta llegar a unas puertas. Abro las puertas y me adentro en la zona de boxes. Voy por el pasillo y al fondo veo un puesto de enfermería. Le pregunto por Ángeles y me dice dónde está. Voy hacia allí y abro la cortina. la cierro rápidamente y la miro. La veo llorando, con sus manos sobre su tripa. Me acerco lentamente a su lado.
-Cariño...-María.
Cuando estoy a su altura, echa los brazos hacia mí y le respondo con un abrazo. Un abrazo que se alarga para intentar calmar su dolor. Pero no su dolor físico, sino el anímico. Lo ha debido pasar fatal y encima está lo de la pérdida. No se lo han dicho, pero lo ha debido intuir. Nos separamos, pero la sigo teniendo agarrada de la mano.
-Yaya, ¿por qué a mí? ¿Qué he hecho mal?-me pregunta entre lágrimas.
Se me parte el alma verla así.
-Tú no has hecho nada malo. El que te haya hecho esto ha sido el culpable, no tú. Tú eres la mujer más buena y cariñosa que conozco-María.
-Gracias María, pero... mi bebé... lo he... perdido...-no puede ni hablar de la pena que siente.
-¿Quieres contarme qué ha pasado?-le acaricio la mano con una mano y con la otra le limpio las lágrimas que le caen por el rostro.
-Siéntate a mi lado, por favor...-Ángeles.
Me hace un hueco en la cama y, sin soltarle la mano, me siento a su lado. Me mira con esos ojos tristes. Esos ojos que nunca habíamos visto antes, pero que ahora no puede evitar tenerlos.
-Pero prométeme que no se lo vas a contar a nadie o vendrá por mí-dice muerta de miedo.
-Ángeles, mi niña...-María.
-Por favor, María... Prométemelo...-Ángeles.
-De acuerdo...-accedo a regañadientes.
Se acomoda sobre la almohada, pone una mueca de dolor y me mira. Me mira como si atravesase mi piel con su mirada, como si estuviese viendo a través de mis ojos.
-He dicho que no recordaba nada, pero en realidad me acuerdo de todo lo vivido-empieza a decir con la mirada puesta en la mía.
Suspira y la mano que tenía en la tripa, la lleva a la cara y se limpia una lágrima que le ha caído. Y empieza a relatar lo que ha vivido.


Relatado por Ángeles Muñoz


María tiene derecho a saberlo y confío en que no se lo dirá a nadie. Fue muy clarito con  su advertencia: como se lo digas a alguien, voy a por ti y te mato. Bueno no me dijo "te mato", pero ese "voy a por ti" fue muy convincente. Y la forma de decirlo también. No dejo de mirar a María fijamente. Con ella me siento tranquila.
-Todo empezó ayer en la estación de Barcelona. Me pareció verle cuando estaba subiendo al tren, pero me convencí que no podía ser. Pero mi pesadilla se confirmó al llegar a Madrid. Me estaba esperando a la salida del baño y me cogió. Me dijo que no gritase. Tiraba de mí haciéndome daño en el brazo. A la fuerza le iba siguiendo por la estación hasta la calle. Allí me empujó a un coche y me tapó los ojos. No pude ver nada, a dónde me llevaba. Tras un rato en marcha, paramos y me volvió a agarrar del brazo y a tirar de mí. Me empujaba para que anduviese. Yo no quería seguirle. Al llegar a un lugar, me quitó la venda. Ese lugar estaba a oscuras. Por eso me había quitado la venda. Me dijo que era una mentirosa, que le dije que no podía tener hijos cuando en realidad sí podía. Me abofeteó varias veces, me dio patadas. Hasta que en un momento salió a hablar fuera. No sé con quién hablaba. Pero cuando volvió me dijo que no iba a tener más hijos. Me dio una patada en la tripa. Me llevé las manos a ella protegiendo a mi bebé y reuní el valor para decirle que acabaría en la cárcel. Entonces me agarró del cuello y me dijo... me dijo que no le contase nada a nadie. Fue un aviso. Se llevó la mano al pantalón y me pone una navaja cerca de mi cara para que la vea. La baja. Yo creía que era para guardarla o llevarla a mi cuello como aviso. Pero noté el dolor en mi vientre. Y me desmayé. Desperté aquí-miro a María de nuevo.-Por eso no puedes decir nada a nadie o... me matará-otras lágrimas escapan de mis ojos.
-Pero, mi niña, no puedes dejar que esto quede así. Si no lo denuncias, volverá a por ti y a saber lo que te hace...-María.
-No le culpo, yo le mentí...-Ángeles.
-¡Ángeles! ¡No! No tienes la culpa, sólo él es culpable de esto-María.
La cortina vuelve a abrirse y entra un médico, distinto al anterior. Le pide a María que salga. En cuanto María sale, mira mis heridas y mis moratones. Tras hacerme el reconocimiento, sale y vuelve a entrar María.
-Al menos díselo a Santi. Tiene derecho a saberlo...-María.
-No, no puedo... A él... no le mentí, pero le oculté la verdad, Os la he ocultado a todos. Hasta Tinet tuvo que dar la cara por mí. Por algo que no era verdad. Es hora que asuma mis consecuencias-digo con convencimiento.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Capítulo 336:Llantos silenciosos

Relatado por Ángeles Muñoz


Miro a mi alrededor. Santi me ha dicho que iba a salir un momento. Tal vez necesite tomar el aire. A mí también me gustaría. Alguien abre la cortina, pero no es Santi.
-Tenemos que llevarte a hacerte pruebas-me dice una enfermera revisando el gotero.
La camilla empieza a moverse, me trasladan. Pero si yo puedo andar... Me resigno y me dejo llevar tumbada en la camilla. Dejaré que me hagan pruebas. Si eso ayuda a salir antes de aquí...
Tras realizarme las pruebas, me vuelven a llevar a la cortina. Un médico entra y pide hablar conmigo.
-Cuénteme qué ha pasado, Ángeles.
-No me acuerdo, no me acuerdo de nada...-Ángeles.
-Intente recordar, por favor.
Inconscientemente me llevo las manos a la tripa. Ha sido cuestión de un segundo, pero me ha venido la imagen de una navaja y he sentido un dolor punzante. Empiezo a llorar en silencio. Él se acerca y me abraza, pero lo aparto. Miro hacia mi abdomen y veo que tiene una gasa puesta. Giro la cabeza hacia el otro lado. No quiero verle, quiero que se vaya. En estos momentos quiero estar sola.
-Vete-Ángeles.
-Ángeles... sólo quiero que me cuentes qué ha pasado...
-¡Que te vayas!-Ángeles.
-Como quieras...
Sigo llorando en silencio acariciándome la tripa. No puede ser. Me ha quitado a lo que llevaba dentro de mí, a aquello que era de Santi y mío. Y ahora... estoy aquí, en la cama de un hospital. No quiero recordar más el suceso. Pero ese pequeño flash, da lugar a otros. Lo estoy reviviendo y no quiero. Me tapo los ojos con las manos y sigo llorando. Poco a poco me voy quedando dormida.


Relatado por Àngel Llàcer


Hemos salido ya del ginecólogo con la feliz noticia. Vamos a tener una niña.
-¿Puedo encender ya el móvil?-Mónica.
Mi móvil sigue vibrando, no paran de llegar mensajes. Si lo enciende, va a ver los mensajes.
-¿Para qué?-le pregunto nervioso.
-Para avisar a la churri-me dice con una sonrisa-Oye, estás muy raro... ¿Te pasa algo?-me mira con sospecha.
-¿A mí? Nada...-Àngel.
-Ya...-dice sin convencerse.
Saca el móvil y empieza a encenderlo. Saco el mío y se lo ofrezco.
-Teniendo aquí el mío... Puedes llamarla desde aquí...-Àngel.
-Prefiero desde el mío-Mónica.
-Bueno, pero déjame que te invite a algo para celebrarlo-Àngel.
La cojo del brazo y vamos a una cafetería cercana. Le pregunto que qué va a querer y voy a pedir. Desde la barra la miro. Desde el embarazo está más guapa si cabe. Aprovecho, mientras espero a que me pongan las bebidas, para revisar los mensajes.
-"¡Chicos! ¡La han encontrado!"-Carlos.
-"Dónde estaba?"-Miryam.
-Está bien?"-tecleo a toda velocidad.
-"De eso todavía no sabemos nada"-Carlos.
-"Nos vas avisando eh?"-Arnau.
-"Claro"-Carlos.
-"Oye, y Carol?"-Miryam.
-"Se iba a Mallorca este finde"-Carlos.
"Qué ha pasado, chicos? Por qué he leído que Ángeles ha desparecido?"-Mónica.
Cierro whatsapp rápidamente y la miro. Por suerte está pendiente del móvil y no me está mirando. Guardo el móvil y cojo las bebidas. Me acerco a la mesa y coloco las bebidas encima.
-Carol no lo coge, no da señal-me dice Mónica levantando la vista.
-Debe estar en el avión...-Àngel.
-Debe ser eso... Oye, ¿y qué es lo que ha pasado con Ángeles?-Mónica.
-Hemos dicho que nada de estrés, ¿eh?-Àngel.
-Es una compañera y me preocupo por ella. Que no soy tan mala como decís...-Mónica.
-Nadie dice eso...-Àngel.
-Santiago... Y a veces Arturo...-me dice con cara de pena.
Le cojo la mano y le acaricio el dorso de la mano.
-Pero no lo dicen en serio. Sólo lo dicen cuando les pones mala nota. Tú eres la mujer más buena que conozco. Y quien diga lo contrario, miente. Además de tener que enfrentarse a mí enfadado-Àngel.
-Pues no te enfades. Pero cuéntame lo que ha pasado...-me pide con cara de buena.
A esa carita no me puedo resistir y se lo acabo contando. Lo que yo sé al menos. Pero le he avisado antes que no se asuste ni se altere por nuestra niña. Ay qué bien suena eso, nuestra niña.
-¿Y al ex no le pueden poner una orden de alejamiento o algo?-pregunta al terminar mi relato.
-Pero si Ángeles no denuncia, poco podemos hacer nosotros...-Àngel.
-Ya hablaré yo con ella-Mónica.


Relatado por Anna Simon


Ya estoy en Zaragoza y me dirijo en taxi al hospital donde está Dani. Aún me pregunto por qué le he dicho a Lucho que iba a ver a un amigo. ¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en Lucho? Esos rizos, esa sonrisa, la forma de maquillarme, lo divertido que es... Cuando me quiero dar cuenta, el taxista me avisa que hemos llegado. Pago y me bajo. Atravieso las puertas automáticas y me dirijo al ascensor. Llevo mucho tiempo sin venir. Parece eso, que vengo a visitar a un amigo y no a mi novio. El ascensor llega y me monto. Le doy al botón y el ascensor va subiendo. Mi cabeza no para de darle vueltas a todo: Dani, Lucho, Ángeles, ensayo, familia. Tendría que ir a Mollet a visitar también a mi familia. O al menos llamarles. Luego les avisaré que estoy aquí y que iré a la semana que viene. Abro la puerta y veo a Dani en la camilla tumbado como siempre. Pero esta vez despierto. Corro hacia él para abrazarlo. Me aparta con la mano y me mira confundido.
-¿Quién eres tú?-Dani.
-Dani...-unas lagrimas empiezan a brotar-soy yo... Anna...
Lo siento, pero no te conozco...-Dani.
Empiezo a llorar contemplándole. Me mira como si no me conociese. Esa mirada me duele, me está matando lentamente por dentro. Me doy la vuelta. No tiene sentido que siga aquí. La puerta se abre y aparece una mujer de pelo castaño, a la que conozco muy bien.
-Hola cariño-le dice cariñosamente.
Me giro y veo que se están besando y sonriendo. Esto no puede ser verdad. Salgo de la habitación dando un portazo y echo a correr escaleras abajo. Con tal mala suerte que el tobillo se me tuerce y caigo rodando por las escaleras.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Capítulo 335:Te he encontrado

Relatado por María del Monte


Acabamos de salir del centro de menores. Hemos conocido a unos cuantos niños, los que nos ha dado tiempo. Si le queremos brindar un hogar, tenemos que elegir bien. Algunos estaban castigados, de modo que ni les hemos visto. Estaban en el recreo el resto de niños.
Y en cuanto a lo de antes, lo del móvil de Javi... Anna nos ha dicho que Ángeles ha desaparecido. Espero que no le haya pasado nada a mi niña. Como le haga algo... no respondo de mis actos. Que no me toquen a mi familia, que muerdo. Ya sea la de sangre o la de TCMS.
Caminamos por una zona de Madrid que no conozco. Necesitamos relajarnos y Javi me ha propuesto ir a un parque donde no suele ir gente. Es su lugar para recuperar la calma, según me ha dicho. Llegamos a un extenso prado y nos sentamos en la hierba. Javi me coge de la mano y me la acaricia mirándome a los ojos. Pero estoy distraída. Sólo puedo pensar en Ángeles. ¿Dónde estará? ¿Estará bien? En la lejanía noto algo, un bulto.
-Javi, ¿qué es eso?-le doy un golpe en el brazo para que mire hacia el lugar.
-Un momento, voy a mirar. Quédate aquí-Javi.
Javi se levanta y se acerca. Estoy de los nervios, como se puede apreciar. Espero impaciente hasta que Javi me llama a gritos.
-¡María! ¡Ven rápido!-Javi.
Me levanto rápidamente y me acerco. Me espanto al ver la imagen.
-Voy a llamar a una ambulancia-Javi.
Se aleja un poco para hablar por teléfono y me agacho a su altura. Unas lágrimas empiezan a brotar. No puede ser. Ella no. Ella es muy buena. No le puede estar pasando esto. Le cojo de la mano y le aparto un mechón que le tapa la cara.
-Mi niña, está aquí la yaya. La yaya te va a cuidar y no va a dejar que te pase nada malo. Pero tú tienes que aguantar hasta que lleguemos al hospital. Al final te he encontrado. Prometí encontrarte y aquí estoy...-más lágrimas recorren mis mejillas mientras la miro.
No sé quién es ese cabrón, pero como le coja se va a enterar. Esto no se le hace a una persona tan buena. Y si quiere estar con ella y ella está con otra persona, debe aceptarlo. Pero no hacer esta barbarie. Sus ojitos están cerrados, su labio roto, mejillas enrojecidas y una herida a la altura del abdomen. Busco algo para taponar la herida. Vuelve Javi, ya ha avisado a la ambulancia.
-¿No tendrás algún pañuelo?-María.
Javi saca uno del bolsillo y me lo da. Se lo pongo tapando la herida.
-Deberías avisar a Santi-María.
-Es lo que voy a hacer, tranquila-Javi.
-No me quiero imaginar cómo se pondrá cuando la vea así...-María.
Javi se acerca y me abraza por la espalda. Sé que a él también le afecta bastante. Es como una hermana para él. Fueron vecinos cuando ella era pequeña.
Llega la ambulancia y, mientras vemos cómo van poniéndole una vía y medicación, no puedo reprimir las lágrimas. Vaya día llevo de llorera. Vale que todo no es de tristeza. Pero buff. Suspiro intentando calmarme. La suben en una camilla y de ahí a la ambulancia. Nos dicen a qué hospital la llevan. Javi rápidamente coge el teléfono y le veo teclear muy deprisa.


Relatado por Santiago Segura


Miro la casa vacía. Me faltan mis princesas. Debería ir a visitar a Calma, pero no tengo ánimos. Tampoco sé lo que le diría si me preguntase por Ángeles. Me levanto y vago por la casa. Llego a nuestra habitación, a esa que compartimos cuando ella viene a mi casa. Me falta su sonrisa, simplemente su presencia. Me siento en la cama y acaricio la colcha que ha visto nuestro amor.
-Mi niña, no sé dónde estás pero te echo de menos...-Santi.
Me tumbo encima de la cama. Me quedo mirando la pared. No sé durante cuánto tiempo. El timbre suena y sin ganas me levanto y me acerco a la puerta, La abro y veo a Dani que se lanza a abrazarme.
-¡La han encontrado!-Dani.
-¿Qué dices? ¿Dónde está?-no me lo termino de creer.
-Está en el hospital. Venga, que te llevo-Dani.
Cojo las llaves y la chaqueta y le sigo rápidamente hasta el coche. Nos montamos y ponemos enseguida rumbo al hospital. Me siento aliviado por saber dónde está. Pero a saber cómo me la encuentro. Que es capaz de haberle hecho cualquier cosa.
En cuanto llegamos al hospital, me acerco a recepción y pregunto por ella.
-Enseguida saldrá un médico a hablar con usted. Vaya a la sala, por favor.
Dani me echa un brazo por encima de los hombros y vamos a la sala. María y Javi se levantan al verme llegar y vienen a abrazarme. Estoy impasible, no he derramado ni una sola lágrima. Pero tengo el nudo en la garganta. Siento una angustia en el pecho.
-¿Cómo está?-Santi.
-No nos han dicho nada. Simplemente a esperar-Javi.
-¿Familiares de Ángeles Muñoz?
Me giro y veo a un médico en la puerta con una carpeta en las manos. Me acerco y les digo a mis compañeros que esperen ahí. Puedo sólo enfrentarme a esto.
-Acompáñeme, por favor.
Me guía a través del pasillo, atravesamos unas puertas y nos detenemos.
-Quiero avisarle del estado de la señorita Muñoz antes de que la vea. Tiene hematomas por todo el cuerpo, varias costillas rotas...
-¿Y el bebé?-le interrumpo.
-A eso iba, señor. Tenía una puñalada en el abdomen. Lo siento, pero lo ha perdido...
-¿Puedo verla, por favor?-intento retener las lágrimas.
-Está sedada, pero pase. Dentro de poco despertará.
Me lleva a la cortina donde está entubada, con cables, un vendaje y con sus ojos cerrados. Dormida como si no hubiese pasado nada. Me acerco a la camilla y la tomo de la mano.
-Princesa...-unas lágrimas caen de mis ojos-ya estoy aquí... Me has tenido muy preocupado. Han sido las horas más duras de toda mi vida. No saber tu paradero me tenía en un sin vivir. Desde el momento en que tardabas en volver, ya me preocupé. Ojalá te hubiese acompañado... Te quiero-le dejo un tierno beso en los labios mientras no puedo dejar de llorar.
Me siento a su lado sin dejar de darle la mano. Quiero que me sienta cerca. Después de lo que parece una eternidad, noto como va moviendo sus dedos. Giro la cabeza para mirarla. Tiene sus ojos abiertos. Salgo corriendo en busca del médico. Viene enseguida y le pide que coja aire. Cuenta hasta 3 y le quita el tubo de su garganta. Ángeles tose y me mira confundida.
-¿Qué ha pasado?-Ángeles.
-¿De verdad no te acuerdas?-Santi.
El médico le pregunta si se acuerda cómo se llama, en qué año estamos y demás preguntas rutinarias. A todo contesta correctamente. Suspiro aliviado. No se ha olvidado de todo. Al acabar la revisión, me llama para salir fuera.
-Seguramente sea el shock y su mente bloquea el episodio traumático.
-Entonces... ¿aún cree que está embarazada?-Santi.
-Sí, pero será mejor no decírselo por ahora. La voy a dejar en observación esta noche a ver cómo evoluciona.
-Gracias-Santi.
Vuelvo a entrar y me acerco a ella fingiendo una sonrisa.
-Ángeles, te vas a quedar esta noche aquí. Si evolucionas favorablemente, mañana podrás irte a casa.
Ángeles le sonríe. El médico sale y me acerco a la camilla.
-Qué raro... No le conozco... Debe ser nuevo...-Ángeles.
-¿Dónde crees que estás?-Santi.
-En Barcelona... Mañana vamos a ver a la niña a Madrid-Ángeles.
Le acaricio la cara. Es tan preciosa. Unas lágrimas recorren mis mejillas. Cree que es jueves y estamos aún allí. Su cerebro quiere borrarle todo lo que haya vivido.
-Pero, ¿por qué lloras? Sólo ha sido un accidente. Y mañana volvemos a casa. ¿A qué casa vamos? ¿A la tuya o a la mía?-Ángeles.
Sigo llorando sin poder controlarlo. Es como si no hubiese pasado nada para ella.
-¿Me disculpas un momento?-ella asiente-Ahora vuelvo.
Salgo lo más rápido posible para que no me vea más en este estado. Me tiemblan las manos, las lágimas no dejan de salir y siento una opresión en el pecho. Camino rápidamente por el pasillo hasta salir de la zona de boxes. Salgo a la puerta de la calle, necesito tomar el aire. Ahí dentro me va a dar algo. Por la espalda noto unos brazos dándome un abrazo.
-Todo va a salir bien.

jueves, 29 de octubre de 2015

Capítulo 334:6ª planta

Relatado por Carolina Cerezuela


Llego al hospital y voy a recepción. Creo que me acuerdo dónde está el despacho de mi hermana, pero a lo mejor está ocupada. Voy a pedirle a Teresa que la avise.
-¡Teresita!-Carolina.
-Llegas tarde, Vero. Carlos se va a poner hecho una furia-me dice sonriendo.
De nuevo me ha confundido con mi hermana. Sonrío y suspiro. Decido aprovechar la confusión y darle una sorpresa a Vero.
-Enseguida voy-Carolina.
Camino por el pasillo y voy hasta el ascensor. Al lado está el panel donde pone lo de cada planta. Psicología y psiquiatría, 6ª planta. Llamo al ascensor y espero. Al llegar, se abren las puertas y entro. Va vacío, de modo que no me volverán a confundir. Le doy al botón del número 6 y dejo que el ascensor suba. Voy viendo cómo los números van cambiando en la pantalla. Hasta que pone un 6 y se detiene. Las puertas se abren de nuevo y salgo. Avanzo por el pasillo siguiendo los carteles indicatorios. Llego a la zona de despachos y busco el de mi hermana Pero esto es como buscar una aguja en un pajar, todos iguales. Puertas blancas con un letrero a su lado. Por fin veo el que busco y llamo a la puerta.
-Adelante-oigo decir desde dentro.
Sonrío y abro la puerta. La veo atareada con papeles.
-Ahora le atiendo-Vero.
-Ahora mismo, ¡que estoy mu loca!-intento no reír, pero es inevitable y estallo en carcajadas.
-Relájese-levanta la vista y me ve riendo.-Hermanita, qué susto me has dado. ¿Qué haces tú por aquí?
-Venía a visitarte antes de ir a Mallorca y a proponerte algo. A ver si te parece bien...-Carolina.
Vero se levanta y me invita a sentarme. Me siento y frente a mí se sienta ella.
-Pues tú dirás...-Vero.
-Sé que os tenía que avisar con más tiempo... Pero, ¿queréis veniros Maca y tú a Mallorca? Así conocéis a mi marido y a la niña...-Carolina.
Me mira sorprendida. La he pillado totalmente de sorpresa. Y tal vez lo tenía que haber dicho antes. A lo mejor tienen guardia o turno o cualquier cosa. La miro esperando su respuesta.
-Por mí encantada. Vamos a donde Maca a preguntarle-Vero se levanta y me da la mano para que haga lo mismo.
Vamos al final del pasillo y esperamos al ascensor. Por el camino vamos hablando y me pongo su bata. Bajamos a Urgencias y vamos al despacho de dirección de Urgencias. Llamo a la puerta y entro.
-Cariño...-me voy acercando a Maca-vengo a proponerte algo...
Maca sonríe y se levantan pero en cuanto estamos a un palmo, su cara cambia.
-Tú no eres Vero...-Maca.
-¿Cómo lo has sabido?-oigo la voz de Vero a mi espalda.
-Por tu perfume. ¿Crees que vas a engañarme tan fácilmente? Imposible rubia-dice Maca sonriendo.
Tras esto, Vero se acerca a ella y se besan.
-¿Y qué hacéis por aquí?-nos pregunta Maca.
-Aquí mi hermanita, que tiene algo que proponernos...-Vero.
-Claro, dinos-me anima Maca a que hable.


Relatado por Roko


Cuando salgo del ensayo, veo a Dan en la puerta. Me mira con una sonrisa.
-¿Qué haces aquí?-Roko.
-Venía a recogerte. ¿Te apetece dar una vuelta y tomar algo?-Dan.
-¡Eso ni se pregunta!-le digo con una sonrisa.
Me ofrece su mano y le doy la mía. Salimos de Gestmusic y nos montamos en su moto. Me agarro a su cintura y nos dirigimos al centro de Barcelona. Aparca y nos bajamos. Caminamos hablando de los planes para el puente, las vacaciones... De todo un poco. De pronto mi móvil empieza a sonar.
-Sólo será un momento-le digo a Dan disculpándome.
-Pues vamos a sentarnos. No quiero que te me choques con una farola-Dan.
Le miro embobada, con una sonrisa de enamorada en el rostro y me lleva a un parque cercano. Nos sentamos en un banco.
-¿Quieres castañas?-me pregunta Dan.
-Sí-Roko.
Dan se levanta y va al puesta. Aprovecho para sacar el móvil y mirar whatsapp. Tengo varios mensajes en el grupo de TCMS, el de los compañeros.
-"Qué ha pasado?-Roko.
-"Ángeles ha desaparecido"-Anna.
-"Desaparecida? Estás segura?"-Dani.
-"Es lo que me ha dicho Santi... Le he llamado hace un rato... Estaba muy nervioso y llorando. Y me ha dicho algo raro... :S"-Anna.
-"Qué?"-Dani.
-"Que los que nos quedéis en Barcelona, estad atentos. Por si Ángeles vuelve..."-Anna.
-"Yo es que estoy en Madrid..."-Dani.
-"Pero ha pasado algo?"-Roko.
-"Ahora te cuento"-Anna.
Eso, a ver si me entero. Anna me abre el chat privado y me cuenta las sospechas de Santi. Me voy quedando sorprendida por lo que me cuenta. Noto un golpecito en el brazo que hace sobresaltarme. Me giro y veo a Dan a mi lado.
-Cariño, ¿estás bien?-Dan.
-Ángeles puede estar en peligro...-digo asustada.
-¿Dónde está? ¿Qué ha pasado?-Dan.
-Al parecer está en Madrid y creen que se la ha llevado su ex. El que te conté que vino a plató y disparó a Laia-Dan asiente-que se llevó a Ángeles a la fuerza... Y se la hubiese llevado de no haber sido por Flo...-Roko.
-Tú tranquila. Ya verás como pronto aparece y va a estar bien-me besa en la mejilla intentando tranquilizarme.


Relatado por Ángeles Muñoz


Tengo el cuerpo dolorido. Estoy en el suelo tumbada, en posición fetal. No puedo levantarme y le tengo miedo. Oigo la puerta abrirse de nuevo. Cierro los ojos, me hago la dormida. A ver si así me deja en paz. Me zarandea por los brazos y me obliga a sentarme apoyada, imagino, en una pared. Me llega una bofetada y me obligo a mirarle.
-¿Así que no podías tener hijos, eh? ¿Cómo puedes ser tan mentirosa?-otra bofetada-Pero esto no va a quedar así...
Noto una patada en la tripa que me hace gritar de dolor. Me llevo las manos a ella.
-Tranquila... Si no volverás a tener hijos...-me dice con malicia en la voz.
-¿Qué me vas a hacer?-pregunto en un susurro.
-No te preocupes, muñeca-me acaricia la mejilla-,que yo me encargo.
Le miro con una mezcla de odio y miedo. No quiero perder a este bebé, este hijo de Santi y mío. Quiero darle hijos a Santi. Ya que no tiene a Calma... poder tener algo que sea nuestro, algo de los 2.
Manu se acerca a mi oído y me susurra:
-Ahora te voy a dejar marchar para que nadie sospeche... Pero que sepas que te estaré vigilando... En cualquier momento volveremos a encontrarnos...
-¡Vas a acabar en la cárcel!-le digo con rabia.
-Tú no le vas a contar nada a nadie...-dice muy cerca de mi cara agarrando mi cuello. Me falta el aire y respiro con dificultad.-Y como aviso...
Me suelta y lleva la mano a su pantalón. Mete la mano en el bolsillo y saca algo. Es una navaja que me muestra y me pone muy cerca de la cara. Va bajando la navaja. De repente empiezo a ver todo negro hasta que la imagen se borra completamente.

jueves, 22 de octubre de 2015

Capítulo 333:Padres primerizos

*Viernes por la mañana*


Relatado por Javier Herrero


María y yo hemos venido a Madrid. Estamos con los trámites de la acogida. Queremos adoptar, pero nos han dicho que primero acogeremos a un niño temporalmente. Blanca nos está ayudando mucho, es un gran apoyo. Quería que fuese una sorpresa hasta la boda, pero sabéis cómo es María. De modo que está viniendo a Madrid para ser partícipe del proceso. Estamos en casa comiendo, tonteando también. ¿No habré dicho nunca la suerte que tengo, no? jeje. Me siento realmente feliz por pasar estos momentos de nuevo. Estamos en un apartamento que he alquilado. No le puedo quitar la casa a Blanca y que viva eternamente con sus padres. No será justo.
-Acuérdate que hoy tenemos que ir-me dice María.
-No, no se me olvida Qué nervios, ¿no?-Javi.
-Muchos-María.
-Pues venga, tranquila que no va a pasar nada-Javi.
María me mira con una sonrisa, pero la noto nerviosa. Muy, muy nerviosa. Sé la ilusión que le hace ser madre y, aunque sea de esta forma, voy a intentar que lo sea. Todo por verle esta carita de felicidad. Que ya ejerce de "madre", o más bien "abuela", con Ángeles, Anna, Roko, Santi, Arturo y Dani. Aunque reconozco que a veces me dejo llevar y soy uno más.
Terminamos de comer y recogemos la mesa. María se empeña en fregar los platos, pero hoy lo hago yo. Aunque quiera aparentar que no, también estoy muy nervioso. Vamos a recoger a un niño o una niña. Tal vez adoptemos después. Es una gran responsabilidad y, claro, te entran dudas. Blanca y yo nunca tuvimos hijos. Se podría decir que soy padre primerizo. Sí, a mi edad. Que podría ser abuelo.
-María, vete y descansa un rato-le insisto porque se empeña en ayudarme.
-Es que estoy nerviosa y tengo que hacer algo...-me mira con cara de pena.
Me seco las manos y meto la mano en el bolsillo del pantalón.
-Toma, entretente-le digo ofreciéndole mi móvil.
-Pero si yo no sé cómo va...-María.
-Es muy fácil-desbloqueo la pantalla y se lo ofrezco de nuevo.
María lo coge no muy confiada y se va al salón. Vuelvo a fregar los platos. Pero al rato, María me llama.
-¡Javi! ¡Ven, por favor!-María.


Relatado por Mónica Naranjo


Hoy tengo otra ecografía. Menos mal que es hoy y no a la semana que viene. Con la boda no hubiese podido. Tal vez podamos saber el sexo del bebé. Àngel va conduciendo a mi lado. Me ha dicho que hoy nada de estrés. La verdad es que me cuida y me mima mucho. Le miro de vez en cuando sonriendo. Llevo puestos unos leggins negros y una camiseta ancha, del mismo color. Ya se me va notando la tripita.
-Amore, después podríamos ir a comer algo y a comprar ropa. Dentro de poco no me va a entrar nada-Mónica.
-.Por supuesto, cariño. Luego vamos donde tú quieras-Àngel.
Llegamos en poco tiempo. Me voy poniendo nerviosa. Àngel me lo nota y me acaricia la mano cuando a coger la palanca de cambios. Aparca y baja rápidamente. Da la vuelta y me abre la puerta. Me ofrece su mano y se la doy con una sonrisa. Hago como que soy una princesa. Aunque estoy segura que paras Àngel sí lo soy. Me sigue el rollo y se pone con la espalda erguida y camina a paso lento, cual militar.
-Tengo que pedirle a Carlos que me enseñe a hacer la voz-Àngel.
-¿Del padre o del hijo?-pregunto entre risas.
-¿Quién es príncipe?-Àngel.
-El hijo-no puedo dejar de reír.
-Pues el hijo-Àngel.
Me sigo riendo sin poder pararlo. Intento calmarme porque como entre riendo... verás. Me paro en seco, a lo que obligo a Àngel a pararse también ya que vamos agarrados. Bueno, más bien ha seguido andando y se ha encontrado con algo que no se movía. Ha ido para atrás con mucha gracia. ¿Cómo quiere que así pare mi ataque de risa?
-Y ahora, señor Llàcer, vamos a parecer 2 adultos responsables. Vamos a entrar ahí como padres primerizos que somos-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa que me derrite.
-¿Acaso los adultos no ríen, no se lo pasan bien? Señorita Naranjo, voy a tener que llevarla a recuperar su infancia-Àngel.
-Pero después de la consulta. Si entramos riéndonos por nada, nos van a echar y van a pensar que estamos locos-Mónica.
-¿Acaso no lo estamos?-Àngel.
Pone una mueca intentando emular a un loco. Sí, mi futuro marido está loco, pero lo quiero con locura.
-Bueno... tú más que yo... jeje-sonrío como una niña traviesa.
-¿Perdona? Tira anda, que al final llegamos tarde-Àngel.
Me mira para ver si ya se me ha pasado y reanudamos la marcha. Entramos y vamos a la sala de espera hasta que nos toque. Cojo el móvil para apagarlo, pero veo  algo que me llama la atención. Abro el whatsapp, pero el móvil desaparece de mis manos. Miro a mi derecha, al culpable y suspiro.
-He dicho que hoy nada de estrés-Àngel.
Me lo apaga y sigue mirando el suyo y escribiendo algo. Desde luego no me deja mirar. Me devuelve mi móvil con una advertencia de la mirada. Eso significa que ni se me ocurra encenderlo. Lo guardo en el bolso y poso las manos encima de éste, nerviosa. Miro a todos lados. Hay mujeres con abultada barriga. Instintivamente sonrío y me llevo las manos a mi tripa.
-¿Mónica Naranjo?-oigo llamar a una mujer.
La puerta de la consulta se ha abierto y, apoyada en el marco, hay una enfermera con una carpeta en las manos. Me levanto casi de un salto y le doy un toquecito a Àngel,
-¡Guarda eso! ¡Y apágalo!-Mónica.
Rápidamente lo apaga y se levanta. Me sigue hasta dentro de la sala. El ginecólogo me pregunta por mi estado, si sigo con las nauseas. Vamos, lo típico. Me tumbo en una camilla y me subo la camiseta. La enfermera me echa la crema. ¡Ay que ver qué fría está la condenada! Y empieza mi ecografía. Empieza a mover el ecógrafo y a verse las primeras imágenes.
-¿Y qué os gustaría que fuera?
Miro a Àngel con una sonrisa, la cual me devuelve y respondemos al unísono:
-Niña
Me giro para mirar la pantalla. Estoy feliz de ver un pequeño ser dentro de mí.
-Pues habéis tenido suerte
-¿Es una niña?-Àngel.
-Sí y preciosa además
Unas lágrimas de felicidad invaden mi cara y miro a Àngel que está igual que yo.
-Mi amor, ¿estás llorando?-Mónica.
-¿Yo? Para nada-intenta disimular limpiándose unas lágrimas.
Sonrío. Se le ve muy tierno llorando y sonriendo a la vez.

jueves, 15 de octubre de 2015

Capítulo 332:La desaparición

Relatado por Ángeles Muñoz


Ya estamos en la puerta de nuestro vagón. Nos vamos un día antes para visitar a Calma y descansar un poco. Santi sube las maletas. Cuando me voy a subir, me parece ver a alguien familiar.
-¿Qué pasa?-me pregunta Santi en lo alto de la escalera.
-Juraría que he visto... No importa-Ángeles.
Subo la escalinata del tren y vamos por el pasillo buscando nuestro compartimento. Seguro que era otra persona y se me ha antojado verlo. Su sombra me atormenta, me persigue. ¿No me puede dejar en paz? Encontramos nuestro sitio y entramos. Santi me da la mano y me la acaricia. Me giro para mirarle y le sonrío. "Todo va ,bien", me repito a mí misma. Llegamos a Madrid.
-Santi, ahora te alcanzo-Ángeles.
-¿Necesitas algo?-Santi.
-Tengo que ir al baño-le digo muy bajito, pero lo suficiente para que me oiga.
-Está bien, no tardes princesa-me da un beso en los labios y se va alejando con las maletas.
Me dirijo al baño. Hay cola, así que tendré que esperar. Siempre hay bastante gente para entrar al baño. Bueno, pasa más en el de las chicas. No se puede evitar. Cuando salgo, noto una mano que me tapa la boca.
-No grites...-me dice con una voz pausada.
Reconozco esa voz. No eran imaginaciones mías: Manu ha viajado en el mismo tren que nosotros.
Con la otra mano, me coge del brazo y tira de mí para salir de la estación. Me lleva hasta un coche gris. Es lo último que veo antes de que me tape los ojos y me empuje dentro del coche.


Relatado por Santiago Segura


Sigo esperando a Ángeles. No sé qué estará haciendo tanto tiempo. Han pasado unos 20 minutos o media hora desde que me dijo que iba al baño. Los minutos van pasando, mientras mi nerviosismo va aumentando. ¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si se ha desmayado? Voy dirección a los baños y espero en la puerta. Cuando se disuelva la multitud, entraré para ver si está y si está bien. Miro a ambos lados y entro.
-¿Qué hace aquí? ¡Un momento! ¡Usted es Santiago Segura!-me dice un a señora de edad media, pelo castaño y recogido en un moño.
-Sí, soy yo...-le digo sin entusiasmo.
-Una foto-saca su móvil y nos hacemos un selfie.-¿Me espera fuera y le invito a algo?
-Es que tengo prisa...-Santi.
-Bueno, en otra ocasión entonces-sonríe, pero se la ve decepcionada.
Salgo del baño desilusionado. No creo que se haya ido sin mí. Decido llamarla. Cojo el móvil y llamo. Da tono, pero no me lo coge. Me empiezo a preocupar. Será mejor que vaya a la comisaría más cercana. Arrastro las maletas y camino hasta la parada de taxi. Le digo dónde quiero ir y guarda las maletas en el maletero. Me siento en el asiento trasero y fijo la vista en el paisaje madrileño. Estoy nervioso. Ahora que lo hemos arreglado, desaparece sin dar señales. Al llegar, bajo y me abre el maletero y baja las maletas. Entro en la comisaría y me acerco al primer puesto que veo. Le explico la desaparición de Ángeles. Me dice que tiene que estar desa`parecido 48 horas para empezar a buscarla.
-¡Estupendo! ¿No se dan cuenta que la puede tener su ex? Quiere hacerla daño-exclamo exaltado.
-Tranquilícese señor. Seguro que no le ha pasado nada. Pero dígame, ¿ha recibido amenazas?
-Si en amenazas incluye amenazarla con una pistola y llevársela... sí, ha recibido-Santi.
-¿Hace cuánto de eso?
-Una semana, pero conseguimos pararle los pies. Pero yo creo que la ha vuelto a llevar-Santi.
El policía escribe en el ordenador mientras me hace unas preguntas más. Intento contestar a todo lo que puedo para ayudar. Le dejo mi teléfono en caso de que se sepa algo, que me llamen. Me levanto y salgo de nuevo.


Relatado por Anna Simon


Al acabar el ensayo con Àngel, salgo y me encuentro con Mónica.
-¡Espera Anna!-me detiene y mete la mano en su bolso. Me tiende un sobre.
-¿Y esto?-Anna.
-¿No te ha dicho nada Àngel? Es la invitación para la boda-Mónica.
Sonrío y lo cojo.
-Gracias, pero no hacía falta. Entre compañeros, estas cosas sobran-Anna.
-Pero quiero hacer las cosas bien. ¡Se lo he dado hasta a Carol antes de irse!-Mónica.
Sonrío y niego divertida. Esta mujer no cambiará.
-De acuerdo, de acuerdo. Me voy-Anna.
-¿Te vas a Mollet?-Mónica.
-No, aún tengo a Dani en el hospital-Anna.
-Entiendo. Dale recuerdos y ojalá se recupere pronto-Mónica.
-Se lo diré, gracias Mónica-sonrío y me alejo por el pasillo.
Iré al hotel a por la maleta e iré a la estación. O tal vez coja el avión. Bueno, no lo sé. Esto de estar en mil cosas...
-¡Ey!-alguien me llama a lo lejos.
Me giro y me doy cuenta que es Lucho. Sonrío y espero que llegue hasta mí.
-¿Ya te vas?-Lucho.
-Sí-Anna.
-¿Y te ibas sin despedirte?-Lucho.
Le doy un corto beso en los labios.
-Es que voy a visitar a un amigo, que está en el hospital-Anna.
Espero, ¿he dicho algo? ¿Dani es sólo mi amigo? Creo que se lo estoy dejando en bandeja a Cristina. Al final va a tener razón ella y no me preocupo de él lo que merece. Además está Lucho. ¿Qué somos? ¿Amigos especiales? ¿Pareja? Estoy hecha un lío. Espero que este viaje a Zaragoza me aclare las ideas. Puede que cuando le tenga delante, sepa aclarar mis sentimientos. Camino por inercia al hotel y subo a mi habitación. Si Lucho me ha dicho algo más, no me he enterado. Llego a la habitación y cojo la maleta. Me suena el móvil, es un whatsapp.
-"Te quedas en Barcelona este finde?"
-"No, me voy a Zaragoza. Por?"-Anna.
-"Si alguien se queda en Barcelona, pídele que esté atento/a por si vuelve"
-"Espera, te llamo y me explicas"-Anna.
Suena preocupado. Algo grave ha tenido que pasar. Si tengo que coger más tarde o incluso mañana, no pasa nada. Primero es él. Al segundo de cerrar whatsapp, le llamo.

jueves, 8 de octubre de 2015

Capítulo 331:Mis raíces

Relatado por Tinet Rubira


Cuando me despierto, Laia ya no está a mi lado. Busco por la casa, pero no está. Imagino dónde está. Así que me ducho rápidamente, me visto y salgo de casa. Cojo el coche y, sin desayunar, me dirijo a Gestmusic. En pocos minutos llego y aparco. Entro y me dirijo a la sala de mezclas. Abro lentamente la puerta, está de espaldas a ella. Me acerco sin hacer ruido y le tapo los ojos. La noto temblar y encogerse en el sitio.
-Por favor, no me hagas nada. No le he dicho a nadie lo de aquel día-dice Laia muy asustada.
Me pongo frente a ella y me agacho para estar a su altura.
-Cariño, soy yo. ¿Qué pasa?-Tinet.
Laia comienza a llorar y se lanza a abrazarme. Sin decir una palabra, sólo dejando que el llanto hable por ella. La abrazo y le acaricio la cabeza. Dejaré que me lo explique cuando ella quiera, no la voy a presionar. Pero es algo que la atormenta. No me gusta verla así. Ella es todo alegría, siempre sonriendo. Verla llorar así me parte el alma. Quiero ver a mi Laia de siempre.
-Deberías hablar con la hermana de Carol. Por lo que me han dicho, es muy buena...-Tinet.
Laia me mira a los ojos e intenta esbozar una sonrisa, mas sé que es fingida. Una sonrisa para que no me preocupe.
-Estoy bien, no te preocupes-Laia.
Le cojo la cara con mis manos. La miro fijamente a los ojos.
-Sé que no lo estás y sólo quiero que estés bien. ¡Vamos!-Tinet.
-Por favor Tinet... Que estoy bien...-Laia.
-Está bien...-digo resignado.-Pero vamos a dar una vuelta y a tomarnos un buen chocolate con churros.
Sin dejar que me rebata, le planto un beso en los labios. A continuación, paro la grabación y lo apago. Ya habrá tiempo de trabajar. Ahora necesitamos tiempo para nosotros. Y sé exactamente dónde llevarla.


Relatado por Laia Vidal


Dejo de llorar. Me siento tranquila cuando estoy entre sus brazos. Me ha dicho de ir a hablar con Vero. Le he pedido que por favor no lo haga. No tengo nada en contra de ella, pero nunca me han gustado los psicólogos ni psiquiatras. Sólo necesito de él para estar tranquila, recuperar la calma y sonreír. Poco a poco me voy calmando. Tinet me da la mano para ayudar a levantarme. Me levanto y noto un calambre en el hombro. Pongo una mueca, pero evito quejarme para que no se preocupe.
-¿Estás bien?-Tinet.
-Sí, sólo que tienes que dejar de ir al gimnasio. Te estás poniendo demasiado fuerte-sonrío y le pego en el brazo.
-Ay boba, no digas tonterías. Y ahora vamos para que no se nos haga tarde-Tinet.
-¿A dónde vamos?-Laia.
Tinet me mira con una sonrisa enigmática. Ha parado la grabación y apagado el monitor. Vamos a salir, pero no tengo ni idea a dónde.
-¿Coinfías en mí?-me pregunta siguiendo con la sonrisa.
-Plenamente-le devuelvo la sonrisa y me acerco a él para abrazarlo y darle un beso.
-¡Pues vamos!-me coge de la mano y tira de mí.
Tengo que apresurar el paso para seguirle. Vamos al parking y allí vamos a su coche. Me abre la puerta y me invita a entrar. Entro con una sonrisa. A veces es tan tonto... Pero es mi tonto y me encanta lo que hace por mí. Cuando se gira para ir al lado del conductor, me froto el hombro para intentar calmar el dolor. Seguro que ha sido por la tensión y el susto de antes. Seguro que si me relajo, se me pasará. Tinet monta en el coche y me dedica una mirada. Pone su mano sobre la mía y se me queda mirando por un rato. Arranca el coche y fija su vista en la carretera. En media hora llegamos a Barcelona y Tinet para el coche. Me ayuda a bajar y vamos caminando. Llegamos a Sants, la estación de tren. Imagino que tomaremos algo aquí y luego volveremos. Pero me sorprendo al ver que pasamos de largo la cafetería y nos adentramos en la estación.
-Espérame aquí-me dice Tinet dejándome plantada frente a la pantalla de salidas. Se acerca a la ventanilla y se pone a hablar con el vendedor.
Me entretengo viendo las próximas salidas. ¡Cómo me gustaría ir al pueblo! Ver a mis padres, a mi hermano, perderme por las calles del pueblo de nuevo...
-Ya está, ¡vamos!-me dice Tinet sacándome de mis pensamientos.
-¿A dónde?-Laia.
-A descansar, que lo necesitas. Nos vamos a...-hace un a pausa y me coge de la mano. Me vuelve a arrastrar hasta la zona de vías.
Bajamos hasta el andén y miro el tren. ¡Figueres! Me lanzo sobre Tinet y lo empiezo a besar con ganas y enérgicamente.
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Te quiero!-digo besándole entusiasmada.
Me conoce más de lo que pensaba y me está regalando un viaje a mis orígenes, a mis raíces, al pueblo que me vio crecer.
-Imaginé que te gustaría. Y ya que no querías ir a donde Vero...-Tinet.
-No es por ella... No se lo vayas a decir, pero...-le miro con una sonrisa-nunca me han gustado los psicólogos ni psiquiatras...
Tinet me mira con una sonrisa divertida, como de niño travieso.
-Uy cómo se entere...-Tinet.
-Pero no se va a enterar porque nadie le va a decir nada-le miro seria advirtiéndole con la mirada.
Él se limita a mirarme divertido.

jueves, 1 de octubre de 2015

Capítulo especial:El origen de TCMS 2ª edición

De nuevo me vienen los recuerdos de cómo empezó todo y no puedo más que emocionarme. Emocionarme por todo lo que me dio, por todo lo que empezó ese lunes 1 de octubre de 2012. Han pasado ya 3 años, pero lo recuerdo como si fuera hoy. Nunca imaginé que se convertiría en mi edición favorita. Y no sólo porque estuviese, por aquel entonces sólo una, mi ídola Ángeles Muñoz de Camela. Todo lo que hay detrás de esas noches pegada a la tele admirando a mi ídola viéndola cantar, a veces imitar; descojonada de la risa con Santiago Segura y Arturo Valls; los chistes malos y piropos (también malos) de Daniel Diges; el arte andaluz de María del Monte; la inocencia y el esfuerzo de Javier Herrero de Pecos por imitar sin conseguirlo (aunque en las 2/3 primeras galas consiguiese buenas notas. Consiguió un 12 de Carolina en la segunda gala haciendo de El Cigala); el descubrimiento de Anna Simon como cantante y también como mi otra ídola dentro del programa y la perfección de la muñeca biónica, a la cual odiaba en esos momentos por tal perfección, Roko.
¿Y qué decir del maravilloso jurado? Mis churris, la relación Mónica-Àngel y la relación de Carolina y Carlos (de amistad, evidentemente.
Mis churris, es decir Mónica Naranjo y Carolina Cerezuela. Esos ataques de risas que se pillaban las 2 y sino se contagiaban entre sí. Y recordemos que Carolina estaba embarazada en esos momentos de su segundo hijo, Carlitos. Carolina estuvo en el jurado hasta la gala 9 donde se despidió y vino a sustituirla Carolina Ferre. No sería igual que Cerezuela, pero la Ferre siempre me ha caído bien. No la conocía antes de participar en la primera edición de TCMS, pero se convirtió en mi favorita por esa simpatía, esa sonrisa eterna, la rubia risueña que todo se lo tomaba bien a pesar de no imitar la mayoría de las veces.
Mónica y Àngel, o en otras palabras Móngel. En esta edición empezó Móngel. Empecé a creer en el amor televisivo, en el matrimonio televisivo. Era tan bonito cuando se picaban, a Mónica le daba un ataque de risa y Àngel le preguntaba qué le pasaba o en alguna ocasión la tuvo que echar de plató para poder continuar. En una ocasión, gala 3 Mónica iba vestida con chaqueta militar, se escondió detrás de Àngel para que no la viese reír. Cuando Àngel giró para mirar, Mónica lo intentaba disimular sin conseguirlo. Pero ahí estaba la churri de Mónica para chivarse que María del Monte se estaba riendo también. Pero había sido por contagio de Mónica no por lo que le estuviese diciendo Àngel.
Carolol (como lo llamó una amiga, que también escribe, a la relación de amistad entre Carolina Cerezuela y Carlos Latre). Era bonito verles juntos y que se llevasen tan bien. Además que Carlos mimaba a Carol al estar embarazada. Es normal que pensásemos mal, ¿no? ¿O soy yo la rara? Bueno en tal caso ellos tienen a sus parejas e hijos fuera y su relación se limita a la amistad. Y sus parejas doy por hecho que no son celosos.
Todo este proyecto, toda esta historia comenzó unos meses más tarde de su inicio (en marzo de 2013) debido a roll de whatsapp que hacía con una amiga. Ahora he vuelto a los rolls de TCMS por whatsapp con otra amiga. No hay que olvidar los orígenes y debo dar las gracias a todo el equipo de TCMS...
¡Ah! Me olvido de alguien, ¿no? Como siempre de su presentador, Manel Fuentes. En la historia apenas le saco y es él el que presenta, modera y a veces mete cizaña al jurado (sobre todo a Mónica).