jueves, 8 de octubre de 2015

Capítulo 331:Mis raíces

Relatado por Tinet Rubira


Cuando me despierto, Laia ya no está a mi lado. Busco por la casa, pero no está. Imagino dónde está. Así que me ducho rápidamente, me visto y salgo de casa. Cojo el coche y, sin desayunar, me dirijo a Gestmusic. En pocos minutos llego y aparco. Entro y me dirijo a la sala de mezclas. Abro lentamente la puerta, está de espaldas a ella. Me acerco sin hacer ruido y le tapo los ojos. La noto temblar y encogerse en el sitio.
-Por favor, no me hagas nada. No le he dicho a nadie lo de aquel día-dice Laia muy asustada.
Me pongo frente a ella y me agacho para estar a su altura.
-Cariño, soy yo. ¿Qué pasa?-Tinet.
Laia comienza a llorar y se lanza a abrazarme. Sin decir una palabra, sólo dejando que el llanto hable por ella. La abrazo y le acaricio la cabeza. Dejaré que me lo explique cuando ella quiera, no la voy a presionar. Pero es algo que la atormenta. No me gusta verla así. Ella es todo alegría, siempre sonriendo. Verla llorar así me parte el alma. Quiero ver a mi Laia de siempre.
-Deberías hablar con la hermana de Carol. Por lo que me han dicho, es muy buena...-Tinet.
Laia me mira a los ojos e intenta esbozar una sonrisa, mas sé que es fingida. Una sonrisa para que no me preocupe.
-Estoy bien, no te preocupes-Laia.
Le cojo la cara con mis manos. La miro fijamente a los ojos.
-Sé que no lo estás y sólo quiero que estés bien. ¡Vamos!-Tinet.
-Por favor Tinet... Que estoy bien...-Laia.
-Está bien...-digo resignado.-Pero vamos a dar una vuelta y a tomarnos un buen chocolate con churros.
Sin dejar que me rebata, le planto un beso en los labios. A continuación, paro la grabación y lo apago. Ya habrá tiempo de trabajar. Ahora necesitamos tiempo para nosotros. Y sé exactamente dónde llevarla.


Relatado por Laia Vidal


Dejo de llorar. Me siento tranquila cuando estoy entre sus brazos. Me ha dicho de ir a hablar con Vero. Le he pedido que por favor no lo haga. No tengo nada en contra de ella, pero nunca me han gustado los psicólogos ni psiquiatras. Sólo necesito de él para estar tranquila, recuperar la calma y sonreír. Poco a poco me voy calmando. Tinet me da la mano para ayudar a levantarme. Me levanto y noto un calambre en el hombro. Pongo una mueca, pero evito quejarme para que no se preocupe.
-¿Estás bien?-Tinet.
-Sí, sólo que tienes que dejar de ir al gimnasio. Te estás poniendo demasiado fuerte-sonrío y le pego en el brazo.
-Ay boba, no digas tonterías. Y ahora vamos para que no se nos haga tarde-Tinet.
-¿A dónde vamos?-Laia.
Tinet me mira con una sonrisa enigmática. Ha parado la grabación y apagado el monitor. Vamos a salir, pero no tengo ni idea a dónde.
-¿Coinfías en mí?-me pregunta siguiendo con la sonrisa.
-Plenamente-le devuelvo la sonrisa y me acerco a él para abrazarlo y darle un beso.
-¡Pues vamos!-me coge de la mano y tira de mí.
Tengo que apresurar el paso para seguirle. Vamos al parking y allí vamos a su coche. Me abre la puerta y me invita a entrar. Entro con una sonrisa. A veces es tan tonto... Pero es mi tonto y me encanta lo que hace por mí. Cuando se gira para ir al lado del conductor, me froto el hombro para intentar calmar el dolor. Seguro que ha sido por la tensión y el susto de antes. Seguro que si me relajo, se me pasará. Tinet monta en el coche y me dedica una mirada. Pone su mano sobre la mía y se me queda mirando por un rato. Arranca el coche y fija su vista en la carretera. En media hora llegamos a Barcelona y Tinet para el coche. Me ayuda a bajar y vamos caminando. Llegamos a Sants, la estación de tren. Imagino que tomaremos algo aquí y luego volveremos. Pero me sorprendo al ver que pasamos de largo la cafetería y nos adentramos en la estación.
-Espérame aquí-me dice Tinet dejándome plantada frente a la pantalla de salidas. Se acerca a la ventanilla y se pone a hablar con el vendedor.
Me entretengo viendo las próximas salidas. ¡Cómo me gustaría ir al pueblo! Ver a mis padres, a mi hermano, perderme por las calles del pueblo de nuevo...
-Ya está, ¡vamos!-me dice Tinet sacándome de mis pensamientos.
-¿A dónde?-Laia.
-A descansar, que lo necesitas. Nos vamos a...-hace un a pausa y me coge de la mano. Me vuelve a arrastrar hasta la zona de vías.
Bajamos hasta el andén y miro el tren. ¡Figueres! Me lanzo sobre Tinet y lo empiezo a besar con ganas y enérgicamente.
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Te quiero!-digo besándole entusiasmada.
Me conoce más de lo que pensaba y me está regalando un viaje a mis orígenes, a mis raíces, al pueblo que me vio crecer.
-Imaginé que te gustaría. Y ya que no querías ir a donde Vero...-Tinet.
-No es por ella... No se lo vayas a decir, pero...-le miro con una sonrisa-nunca me han gustado los psicólogos ni psiquiatras...
Tinet me mira con una sonrisa divertida, como de niño travieso.
-Uy cómo se entere...-Tinet.
-Pero no se va a enterar porque nadie le va a decir nada-le miro seria advirtiéndole con la mirada.
Él se limita a mirarme divertido.

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