jueves, 15 de octubre de 2015

Capítulo 332:La desaparición

Relatado por Ángeles Muñoz


Ya estamos en la puerta de nuestro vagón. Nos vamos un día antes para visitar a Calma y descansar un poco. Santi sube las maletas. Cuando me voy a subir, me parece ver a alguien familiar.
-¿Qué pasa?-me pregunta Santi en lo alto de la escalera.
-Juraría que he visto... No importa-Ángeles.
Subo la escalinata del tren y vamos por el pasillo buscando nuestro compartimento. Seguro que era otra persona y se me ha antojado verlo. Su sombra me atormenta, me persigue. ¿No me puede dejar en paz? Encontramos nuestro sitio y entramos. Santi me da la mano y me la acaricia. Me giro para mirarle y le sonrío. "Todo va ,bien", me repito a mí misma. Llegamos a Madrid.
-Santi, ahora te alcanzo-Ángeles.
-¿Necesitas algo?-Santi.
-Tengo que ir al baño-le digo muy bajito, pero lo suficiente para que me oiga.
-Está bien, no tardes princesa-me da un beso en los labios y se va alejando con las maletas.
Me dirijo al baño. Hay cola, así que tendré que esperar. Siempre hay bastante gente para entrar al baño. Bueno, pasa más en el de las chicas. No se puede evitar. Cuando salgo, noto una mano que me tapa la boca.
-No grites...-me dice con una voz pausada.
Reconozco esa voz. No eran imaginaciones mías: Manu ha viajado en el mismo tren que nosotros.
Con la otra mano, me coge del brazo y tira de mí para salir de la estación. Me lleva hasta un coche gris. Es lo último que veo antes de que me tape los ojos y me empuje dentro del coche.


Relatado por Santiago Segura


Sigo esperando a Ángeles. No sé qué estará haciendo tanto tiempo. Han pasado unos 20 minutos o media hora desde que me dijo que iba al baño. Los minutos van pasando, mientras mi nerviosismo va aumentando. ¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si se ha desmayado? Voy dirección a los baños y espero en la puerta. Cuando se disuelva la multitud, entraré para ver si está y si está bien. Miro a ambos lados y entro.
-¿Qué hace aquí? ¡Un momento! ¡Usted es Santiago Segura!-me dice un a señora de edad media, pelo castaño y recogido en un moño.
-Sí, soy yo...-le digo sin entusiasmo.
-Una foto-saca su móvil y nos hacemos un selfie.-¿Me espera fuera y le invito a algo?
-Es que tengo prisa...-Santi.
-Bueno, en otra ocasión entonces-sonríe, pero se la ve decepcionada.
Salgo del baño desilusionado. No creo que se haya ido sin mí. Decido llamarla. Cojo el móvil y llamo. Da tono, pero no me lo coge. Me empiezo a preocupar. Será mejor que vaya a la comisaría más cercana. Arrastro las maletas y camino hasta la parada de taxi. Le digo dónde quiero ir y guarda las maletas en el maletero. Me siento en el asiento trasero y fijo la vista en el paisaje madrileño. Estoy nervioso. Ahora que lo hemos arreglado, desaparece sin dar señales. Al llegar, bajo y me abre el maletero y baja las maletas. Entro en la comisaría y me acerco al primer puesto que veo. Le explico la desaparición de Ángeles. Me dice que tiene que estar desa`parecido 48 horas para empezar a buscarla.
-¡Estupendo! ¿No se dan cuenta que la puede tener su ex? Quiere hacerla daño-exclamo exaltado.
-Tranquilícese señor. Seguro que no le ha pasado nada. Pero dígame, ¿ha recibido amenazas?
-Si en amenazas incluye amenazarla con una pistola y llevársela... sí, ha recibido-Santi.
-¿Hace cuánto de eso?
-Una semana, pero conseguimos pararle los pies. Pero yo creo que la ha vuelto a llevar-Santi.
El policía escribe en el ordenador mientras me hace unas preguntas más. Intento contestar a todo lo que puedo para ayudar. Le dejo mi teléfono en caso de que se sepa algo, que me llamen. Me levanto y salgo de nuevo.


Relatado por Anna Simon


Al acabar el ensayo con Àngel, salgo y me encuentro con Mónica.
-¡Espera Anna!-me detiene y mete la mano en su bolso. Me tiende un sobre.
-¿Y esto?-Anna.
-¿No te ha dicho nada Àngel? Es la invitación para la boda-Mónica.
Sonrío y lo cojo.
-Gracias, pero no hacía falta. Entre compañeros, estas cosas sobran-Anna.
-Pero quiero hacer las cosas bien. ¡Se lo he dado hasta a Carol antes de irse!-Mónica.
Sonrío y niego divertida. Esta mujer no cambiará.
-De acuerdo, de acuerdo. Me voy-Anna.
-¿Te vas a Mollet?-Mónica.
-No, aún tengo a Dani en el hospital-Anna.
-Entiendo. Dale recuerdos y ojalá se recupere pronto-Mónica.
-Se lo diré, gracias Mónica-sonrío y me alejo por el pasillo.
Iré al hotel a por la maleta e iré a la estación. O tal vez coja el avión. Bueno, no lo sé. Esto de estar en mil cosas...
-¡Ey!-alguien me llama a lo lejos.
Me giro y me doy cuenta que es Lucho. Sonrío y espero que llegue hasta mí.
-¿Ya te vas?-Lucho.
-Sí-Anna.
-¿Y te ibas sin despedirte?-Lucho.
Le doy un corto beso en los labios.
-Es que voy a visitar a un amigo, que está en el hospital-Anna.
Espero, ¿he dicho algo? ¿Dani es sólo mi amigo? Creo que se lo estoy dejando en bandeja a Cristina. Al final va a tener razón ella y no me preocupo de él lo que merece. Además está Lucho. ¿Qué somos? ¿Amigos especiales? ¿Pareja? Estoy hecha un lío. Espero que este viaje a Zaragoza me aclare las ideas. Puede que cuando le tenga delante, sepa aclarar mis sentimientos. Camino por inercia al hotel y subo a mi habitación. Si Lucho me ha dicho algo más, no me he enterado. Llego a la habitación y cojo la maleta. Me suena el móvil, es un whatsapp.
-"Te quedas en Barcelona este finde?"
-"No, me voy a Zaragoza. Por?"-Anna.
-"Si alguien se queda en Barcelona, pídele que esté atento/a por si vuelve"
-"Espera, te llamo y me explicas"-Anna.
Suena preocupado. Algo grave ha tenido que pasar. Si tengo que coger más tarde o incluso mañana, no pasa nada. Primero es él. Al segundo de cerrar whatsapp, le llamo.

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