*Viernes por la mañana*
Relatado por Javier Herrero
María y yo hemos venido a Madrid. Estamos con los trámites de la acogida. Queremos adoptar, pero nos han dicho que primero acogeremos a un niño temporalmente. Blanca nos está ayudando mucho, es un gran apoyo. Quería que fuese una sorpresa hasta la boda, pero sabéis cómo es María. De modo que está viniendo a Madrid para ser partícipe del proceso. Estamos en casa comiendo, tonteando también. ¿No habré dicho nunca la suerte que tengo, no? jeje. Me siento realmente feliz por pasar estos momentos de nuevo. Estamos en un apartamento que he alquilado. No le puedo quitar la casa a Blanca y que viva eternamente con sus padres. No será justo.
-Acuérdate que hoy tenemos que ir-me dice María.
-No, no se me olvida Qué nervios, ¿no?-Javi.
-Muchos-María.
-Pues venga, tranquila que no va a pasar nada-Javi.
María me mira con una sonrisa, pero la noto nerviosa. Muy, muy nerviosa. Sé la ilusión que le hace ser madre y, aunque sea de esta forma, voy a intentar que lo sea. Todo por verle esta carita de felicidad. Que ya ejerce de "madre", o más bien "abuela", con Ángeles, Anna, Roko, Santi, Arturo y Dani. Aunque reconozco que a veces me dejo llevar y soy uno más.
Terminamos de comer y recogemos la mesa. María se empeña en fregar los platos, pero hoy lo hago yo. Aunque quiera aparentar que no, también estoy muy nervioso. Vamos a recoger a un niño o una niña. Tal vez adoptemos después. Es una gran responsabilidad y, claro, te entran dudas. Blanca y yo nunca tuvimos hijos. Se podría decir que soy padre primerizo. Sí, a mi edad. Que podría ser abuelo.
-María, vete y descansa un rato-le insisto porque se empeña en ayudarme.
-Es que estoy nerviosa y tengo que hacer algo...-me mira con cara de pena.
Me seco las manos y meto la mano en el bolsillo del pantalón.
-Toma, entretente-le digo ofreciéndole mi móvil.
-Pero si yo no sé cómo va...-María.
-Es muy fácil-desbloqueo la pantalla y se lo ofrezco de nuevo.
María lo coge no muy confiada y se va al salón. Vuelvo a fregar los platos. Pero al rato, María me llama.
-¡Javi! ¡Ven, por favor!-María.
Relatado por Mónica Naranjo
Hoy tengo otra ecografía. Menos mal que es hoy y no a la semana que viene. Con la boda no hubiese podido. Tal vez podamos saber el sexo del bebé. Àngel va conduciendo a mi lado. Me ha dicho que hoy nada de estrés. La verdad es que me cuida y me mima mucho. Le miro de vez en cuando sonriendo. Llevo puestos unos leggins negros y una camiseta ancha, del mismo color. Ya se me va notando la tripita.
-Amore, después podríamos ir a comer algo y a comprar ropa. Dentro de poco no me va a entrar nada-Mónica.
-.Por supuesto, cariño. Luego vamos donde tú quieras-Àngel.
Llegamos en poco tiempo. Me voy poniendo nerviosa. Àngel me lo nota y me acaricia la mano cuando a coger la palanca de cambios. Aparca y baja rápidamente. Da la vuelta y me abre la puerta. Me ofrece su mano y se la doy con una sonrisa. Hago como que soy una princesa. Aunque estoy segura que paras Àngel sí lo soy. Me sigue el rollo y se pone con la espalda erguida y camina a paso lento, cual militar.
-Tengo que pedirle a Carlos que me enseñe a hacer la voz-Àngel.
-¿Del padre o del hijo?-pregunto entre risas.
-¿Quién es príncipe?-Àngel.
-El hijo-no puedo dejar de reír.
-Pues el hijo-Àngel.
Me sigo riendo sin poder pararlo. Intento calmarme porque como entre riendo... verás. Me paro en seco, a lo que obligo a Àngel a pararse también ya que vamos agarrados. Bueno, más bien ha seguido andando y se ha encontrado con algo que no se movía. Ha ido para atrás con mucha gracia. ¿Cómo quiere que así pare mi ataque de risa?
-Y ahora, señor Llàcer, vamos a parecer 2 adultos responsables. Vamos a entrar ahí como padres primerizos que somos-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa que me derrite.
-¿Acaso los adultos no ríen, no se lo pasan bien? Señorita Naranjo, voy a tener que llevarla a recuperar su infancia-Àngel.
-Pero después de la consulta. Si entramos riéndonos por nada, nos van a echar y van a pensar que estamos locos-Mónica.
-¿Acaso no lo estamos?-Àngel.
Pone una mueca intentando emular a un loco. Sí, mi futuro marido está loco, pero lo quiero con locura.
-Bueno... tú más que yo... jeje-sonrío como una niña traviesa.
-¿Perdona? Tira anda, que al final llegamos tarde-Àngel.
Me mira para ver si ya se me ha pasado y reanudamos la marcha. Entramos y vamos a la sala de espera hasta que nos toque. Cojo el móvil para apagarlo, pero veo algo que me llama la atención. Abro el whatsapp, pero el móvil desaparece de mis manos. Miro a mi derecha, al culpable y suspiro.
-He dicho que hoy nada de estrés-Àngel.
Me lo apaga y sigue mirando el suyo y escribiendo algo. Desde luego no me deja mirar. Me devuelve mi móvil con una advertencia de la mirada. Eso significa que ni se me ocurra encenderlo. Lo guardo en el bolso y poso las manos encima de éste, nerviosa. Miro a todos lados. Hay mujeres con abultada barriga. Instintivamente sonrío y me llevo las manos a mi tripa.
-¿Mónica Naranjo?-oigo llamar a una mujer.
La puerta de la consulta se ha abierto y, apoyada en el marco, hay una enfermera con una carpeta en las manos. Me levanto casi de un salto y le doy un toquecito a Àngel,
-¡Guarda eso! ¡Y apágalo!-Mónica.
Rápidamente lo apaga y se levanta. Me sigue hasta dentro de la sala. El ginecólogo me pregunta por mi estado, si sigo con las nauseas. Vamos, lo típico. Me tumbo en una camilla y me subo la camiseta. La enfermera me echa la crema. ¡Ay que ver qué fría está la condenada! Y empieza mi ecografía. Empieza a mover el ecógrafo y a verse las primeras imágenes.
-¿Y qué os gustaría que fuera?
Miro a Àngel con una sonrisa, la cual me devuelve y respondemos al unísono:
-Niña
Me giro para mirar la pantalla. Estoy feliz de ver un pequeño ser dentro de mí.
-Pues habéis tenido suerte
-¿Es una niña?-Àngel.
-Sí y preciosa además
Unas lágrimas de felicidad invaden mi cara y miro a Àngel que está igual que yo.
-Mi amor, ¿estás llorando?-Mónica.
-¿Yo? Para nada-intenta disimular limpiándose unas lágrimas.
Sonrío. Se le ve muy tierno llorando y sonriendo a la vez.
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