Relatado por Tinet
A primera hora de la mañana ha venido Laia con una revista y me la ha enseñado. Las típicas del corazón, del cotilleo, las que se meten en la vida de los demás. En portada sale una foto pequeña de Anna y Santi despidiéndose. He abierto la revista y pone que es en la puerta de un hospital de Zaragoza. Me he quedado preocupado. De modo que me he despedido de Laia, dejando la revista en el despacho, y he salido fuera a esperarles. Veo llegar a Anna y en cuanto llega a mi altura, le pido que me acompañe al despacho. Sólo quiero saber qué ha pasado. Np voy a echar bronca ni nada. Los hospitales son cosa seria y uno no va por cualquier tontería. Algo grave ha tenido que pasar. Dejo que pase delante de mí y cierro la puerta a mi espalda. Me dirijo detrás del escritorio y me siento. Miro a Anna que tiene cara de preocupación.
-Relájate Anna, sólo quiero hablar-Tinet.
Abro la revista en las páginas donde salen ellos 2 e intento tener una actitud neutra.
-¿Me puedes explicar esto, por favor?-Tinet.
Anna echa un vistazo por encima y aparta la mirada rápidamente.
-¡Joder! Yo no quería fotos, es mi vida privada-se queja.
-Puedes contármelo...-le insto.
-No, si da igual...-me mira con cara de tristeza.
-¿Te ha pasado algo a ti o a Santi?-Tinet.
-No-Anna.
-Entonces, ¿qué ha pasado?-Tinet.
-Prefiero no hablar de ello-Anna.
-Está bien. Cuando quieras, aquí me tienes a mí o también tienes a Laia por si quieres hablar con ella-Tinet.
-Gracias-Anna.
Me levanto concluyendo así nuestra charla y la acompaño a la puerta. En cuanto sale, me acerco al escritorio de nuevo y descuelgo el teléfono. Vuelvo a colgar y me quedo pensando. Me ha dejado preocupado su actitud, ese comentario. Algo le preocupa, algo le pasa. No sé si pedirle a Laia que hablar con ella. A lo mejor entre mujeres se entienden más que conmigo... Jugueteo con el boli que tengo a mano pensando qué es lo mejor que puedo hacer.
Relatado por Àngel Llàcer
Cojo el móvil y mando unos cuantos whatsapp: a Ainhoa (la sobrina de Mónica), a Manu, a Carlos y a mis padres. Todo con motivo de los preparativos de la boda para que salga perfecta. ¿Queréis saber la sorpresa que le tengo preparada a Mónica? Vale, pero si no le decís nada a ella. He escuchado a Ainhoa cantar y canta muy parecido a su tía. Por tanto le he pedido que se prepare una canción para cantarla en la boda. Después del ensayo con Ángeles, quedaré con ella para decidir la canción y empezar a ensayarla. A Manu y a Carlos les he mandado mensaje para que me ayuden con el traje. Aunque creo que eso voy a dejar que se ocupen mis padres. Manu y Carlos que se ocupen de la despedida de soltero. Seguro que ya lo están hablando a mis espaldas y no me quieren decir nada hasta que llegue el día. Y mira que yo insisto día tras día. Guardo el móvil y voy a la sala de ensayo donde está Myriam.
-¿Hoy te toca aquí a ti?-Àngel.
-Sí, contigo-Myriam.
No me lo esperaba para nada. Tengo que acostumbrarme a leer el horario y con quien me toca más a menudo. Sabía que me tocaba con Ángeles, pero no me acordaba que compartía ensayo con la rubia. A ver, que no me importa porque es una tía de puta madre. Pero ahora tenemos que preparar el ensayo juntos.
-A ver qué hacemos tú y yo ahora juntos...-le pongo una mirada pícara y me empiezo a reír.
-Àngel, que te vas a casar... Y como se entere Mónica, no salimos vivos jajaja-Myriam.
-Me refería al ensayo, malpensada. Que tú estás con Giuseppe, ¿no?-Àngel.
-Sí y quiero seguir estándolo-me dice Myriam sonriendo.
Después me pregunta que qué tal llevo la pierna y la recuperación. Hablamos hasta que llega Ángeles y empezamos el ensayo. Esta semana le ha tocado Dana International.
Relatado por Roko
María me llama para que me despierte y me levante. Pero la verdad es que no puedo ni con mi alma, me duele todo.
-Si no llegases tan tarde por la noche... Esta juventud...-oigo decir a María.
-Déjame María, estaba con Dan...-Roko.
-Pero al día siguiente hay ensayo. O sino se lo explicas a Àngel, que estabas con Dan-me giro para mirarla y veo que está moviendo las manos en actitud de burla.
Sonrío desde la cama. Me ofrece su mano para ayudar a levantarme. ¡Ni que fuera una invalida! Tengo problemas, pero como todos. Y además lo estoy superando.
-¡Venga! Que hay que desayunar-María.
-Vete sin mí. Me tengo que duchar, vestirme...-Roko.
-No señorita, tú te vienes conmigo. ¡Venga a la ducha! Que te espero-María.
Me levanto de la cama y voy al baño. Al pasar al lado de María, me da un cachete en el culo. Me giro sonriendo. Ella también está sonriendo en tono maternal. Por si me preguntáis, no me ha dicho nada de la otra noticia. Se lo guarda bien la jodía. Me meto en la ducha y gradúo el agua. No sé qué manía tienen con vigilarme con que coma. Vale que se preocupen por mí, pero no tanto. Creo que hasta viene más a menudo Rai, el novio de Vane. Le habrán comentado algo o se habrá enterado en el hospital, al trabajar allí. No lo sé. Pero ya hago vida casi normal: anoche sin ir más lejos salí con Dan a tomar algo y dar una vuelta. Bueno, nos lo pasamos genial. Y a ver, no hagáis caso a María. No llegué tan tarde al hotel... Serían las 2 o 2:30. Pero eso no es tarde. Soy joven. María es que no lo entiende, jeje. No nos entiende a los jóvenes, aunque quiera pasar por una adolescente ahora todo el día de cariñitos con Javi. Me tomo mi tiempo para que el agua caiga y así me relajo. Una vez duchada, salgo y me pongo la toalla alrededor y vuelvo a la habitación. María sigue allí. Me sonríe y cojo la ropa para vestirme.
-Qué paciente eres, ¿eh?-le digo sonriendo, en broma.
-Y tú qué tardona jajaja-María.
-¡Pero bueno! ¿Perdona?-Roko.
-Lo que has oído jeje, pero ahora vístete y vamos para abajo para desayunar con los demás-María.
Cuando termino de vestirme, salimos al pasillo y vamos al ascensor. Por un momento se me nubla la vista, pero sigo andando como si nada hubiera pasado. Lo último que quiero ahora es que vuelvan las preguntas incómodas de si he comido o vomito como la otra vez que me mareé. Fue un simple mareo. No hay por qué preocuparse.
lunes, 27 de abril de 2015
jueves, 23 de abril de 2015
Capítulo 312:Plan frustrado y en problemas
Relatado por Arturo Valls
Mónica me intenta asustar a la niña. No sé con qué motivo, aunque me lo puedo imaginar. Intento tranquilizar a Calma diciéndole que no la van a pinchar ni hacer nada.
-Pero si está mala...-me dice Mónica con una sonrisa que deja entrever algún plan oculto.
-¡No estoy mala! ¡Me lo ha dicho él!-le suelta Calma asustada.
Mónica asiente orgullosa y yo la miro de malas maneras. ¿Así que ese era su plan desde el principio? ¿Que la niña confesase y me delatase? ¡Ya le vale!
-Mónica-la llama Teresa-Carlos te está esperando en el despacho. ¿Sabes ir o le digo que venga?
-Que venga, por favor-le pide amablemente Mónica.
-Muy bien. Espérale en la sala de espera, por favor-Mónica.
Me quiero alejar con la niña, pero me coge del brazo. Me giro para mirarla.
-¿Dónde te crees que vas?-me pregunta Mónica.
-Creía que querías hablar con él... Para no molestarte...-le digo algo nervioso.
-Esto te atañe a ti... No te vas a escapar. No sé cuál será vuestro plan, pero-baja la voz para que sólo la escuche yo-no os vais a salir con la vuestra.
Hay que ver qué lista es. Nos ha pillado. Bueno más bien a mí porque ha sido una idea mía. Ni Santi ni Ángeles han tenido nada que ver en lo que iba a hacer. Pero lo hacía por ellos, para que tuviesen más cerca a su hija. Yo también he cogido cariño a esta chiquilla. Se hace de querer, es un amor. La sigo hasta la sala de espera y nos sentamos a esperar.
-¿Qué pasa, tito? ¿Me van a hacer algo?-me pregunta preocupada Calma.
-No, tranquila, todo está bien. Eso pregúntale a la tita Mo...-la miro de reojo.
-Cariño, sólo van a hablar contigo, ¿vale? No te preocupes porque es un chico muy majo-le explica Mónica cariñosamente.
Miro a Calma que parece que se ha quedado más tranquila y miro a Mónica. Me dedica una mirada seria, dura. Es como si me echase la bronca en silencio, lo noto. Pero yo no he hecho nada malo ni lo iba a hacer. ¿No haríais cualquier cosa por ayudar a unos amigos? Iba a dejar a la niña bien cuidada en la guardería del hospital. De ese modo sus padres la podrían visitar siempre que pudiesen y que quisieran porque la tendrían cerca. Sin embargo llevándola a Madrid, sólo podrían verla los fines de semana. Lo he hecho por ellos y por la niña. Porque la niña sé que también los va echar de menos y va a llorar mucho en cuanto esté lejos de sus padres y en un entorno que no conoce.
-¿Mónica?-pregunta Carlos entrando en la sala buscándola. Ella se levanta y va a donde él.
Se saludan y veo que hablan hasta que Carlos se acerca a donde la niña y a donde mí.
-Arturo, ¿me puedes acompañar, por favor?-Carlos.
Le miro como desafiándole, pero me levanto y le sigo por el pasillo hasta llegar al ascensor. Allí montamos y subimos a la sexta planta. Nos conduce por un pasillo de paredes blancas y puertas de madera con una franja gris metalizada a mitad de la puerta. Nos paramos en una puerta y la abre.
-Mónica, ¿te puedes quedar con la niña un momento? Primero quiero hablar con él y después hablaré con ella-Carlos.
-Claro-le dice.-Ven pequeña-le dice a Calma que echa los brazos y se va con ella.
Entro con Carlos a su despacho y cierra la puerta después de mí y va a sentarse. Me siento enfrente de él. ¿Preparado paras la mayor bronca? me dice mi yo interior. Tengo asumido que cuando me llaman a un despacho siempre es para recibir sermones o broncas. Avisarte de que a la siguiente vez no vas a tener más suerte. Pero esto no es el trabajo, esto es un hospital. Y ninguno de los que conozco está enfermo. No sé qué me quiere decir, pero adelante. Me pongo en actitud de escucha. Me echo hacia atrás en la silla para estar bien sentado.
-¿Sabes lo que estabas a punto de hacer?-parece que va directo al grano y no se anda con rodeos.
-Ayudar a sus padres y a ella para no separarles y que estén cerca-mejor decirle la verdad cuanto antes. Total ya estoy metido en un lío. ¿Qué más da confesar?
-Tú no has pensado en las consecuencias, ¿no? Desobedecer a un juez, te puede acarrear desde una sanción de 30000 euros hasta 2 años de prisión. No es cosa de broma-Carlos.
-¿Y el sufrimiento que van a tener que soportar esos padres y esa niña? ¿No te da pena esa pequeña?-Arturo.
-Lo siento, pero tengo que hacerlo-levanta el teléfono y marca un número.
Agacho la cabeza apesadumbrado. Quería hacerlo con mi mejor intención. No quería hacer daño a nadie. Cuando tuve que vivir separado de mi hijo lo pasé muy mal. Pensé en llevármelo conmigo para tenerlo a pesar de la negativa de mi mujer. No sabéis lo duro que es estar lejos de un hijo. Y más siendo tan pequeño como mi hijo o la hija de Santi. Lo único que me da pena si me meten en prisión es no volver a ver a mi hijo y a mi mujer. Lo demás no importa. Desconecto de lo que dice Carlos. No sé si estará hablando con la policía, con los otros médicos del hospital y me ingresarán... Pasados unos minutos le veo levantarse, por lo que me levanto yo también.
-Ya recibirá noticias muy pronto, buenos días-Carlos abre la puerta dejándome pasar y pide que pasen Mónica y Calma. Me quedo frente a la puerta yo solo.
Relatado por Anna Simon
Estoy en la estación de tren para coger el AVE para volver a Barcelona. En cuanto acabamos la fiesta y descansamos un poco, Santi me acompañó a Zaragoza. Mira que le dije que me dejase en la estación, que ya me cogía yo el tren y él se volviese con Ángeles para no dejarla sola pero se empeñó en venir para no dejarme sola. Se ha comportado genial. Pero en cuanto llegamos al hospital le pedí que se volviese, no fueran a hacernos fotos y a malinterpretar cosas que no son. Mi estancia en el hospital no ha sido muy agradable que digamos y no lo digo por Tina, que es un encanto de mujer sino por Cristina. Cristina no se ha separado de él en ningún momento y me decía que a qué iba ahora si le había abandonado. Que ella estaba ahora para cuidarle, que fue en cuanto se enteró de la noticia. Que sólo era una aprovechada y que estaba con Dani por su fama. Todas estas cosas me las decía cuando la madre de Dani no estaba delante. Delante de ella era la chica modelo, que se llevaba genial conmigo, que me preguntaba que si quería algo, que le decía que fuese a descansar a tomar algo, se preocupaba de que Dani estuviese bien en todo momento. Me arrepiento tanto no haber venido antes. Falto unos días y Cristina ya quiere ocupar mi puesto como ya intentaba en Otra movida. Menos mal que Dani sólo le seguía el juego por guión y fuera de él la trataba como una compañera más. Era a mí a quien colmaba de piropos, regalos, besos, abrazos y palabras bonitas. Yo he visto en él el chico dulce y tierno que no se ve por la pantalla. En el programa iba de tío ligón que se las llevaba todas de calle y que tenía una chica para cada noche en la que salía. A ver, también salía con sus amigos como todos pero luego llegaba a casa y lo compensaba con su amor. Ay, no sé por qué hablo en pasado. Dani no está muerto, está en coma. Oigo anunciar mi tren y me dirijo al anden poco a poco. El tren llegará dentro de poco. Quiero sentarme en mi asiento y descansar de este día y medio que he estado en el hospital. He dormido en el sillón las 2 últimas noches y ahora me toca volver a Barcelona para seguir con los ensayos. Nadie sabe nada de lo de Dani excepto Santi. No quiero que todos se enteren y me anden preguntando que cómo está. No quiero dar pena ni que sientan lastima por mí. Yo no soy así. Quiero seguir siendo la chica alegre y alocada de siempre. La rubia de Mollet que es agarrada y llega tarde. Pero no quiero más motes y menos si son algo así como la amargada, la triste o algo de eso... Lo de Dani lo soportaré yo sola e iré a visitarla siempre que pueda. A partir de ahora llamaré todos los días a Tina para preguntar por su hijo. Lo de Lucho ha sido algo momentáneo. Es que todos los días viéndole... El roce hace el cariño y los sentimientos se confunden cuando se está tan cerca y el novio tan lejos y en coma. Pero tengo claro que quiero a Dani. Cuando llega el tren, le observo llegar y espero a que se detenga del todo y se abran las puertas para entrar. Entro y busco mi asiento. Dejo el bolso en el asiento de al lado mientras no se monte nadie. Tengo ganas de llegar y olvidarme un poco del sufrimiento. Allí con Àngel, Myriam, Arnau y los compañeros siempre me lo paso bien y me divierto mucho. Pero en cuanto llego a Gestmusic está Tinet esperando en la puerta.
-Anna, pasa a mi despacho, por favor.
Uy, ¿qué habrá pasado? No he llegado tarde ni he hecho nada que pueda haber molestado a nadie de por aquí. He separado mi vida personal de la profesional y no voy a dejar que afecte. Entramos y le sigo hasta su despacho. Estoy algo nerviosa. Tinet es el jefe y estaba bastante serio. Suspiro y entro. Me siento frente al escritorio y espero a que se siente él pues ha dejado que pase yo primero y ha cerrado la puerta.
Mónica me intenta asustar a la niña. No sé con qué motivo, aunque me lo puedo imaginar. Intento tranquilizar a Calma diciéndole que no la van a pinchar ni hacer nada.
-Pero si está mala...-me dice Mónica con una sonrisa que deja entrever algún plan oculto.
-¡No estoy mala! ¡Me lo ha dicho él!-le suelta Calma asustada.
Mónica asiente orgullosa y yo la miro de malas maneras. ¿Así que ese era su plan desde el principio? ¿Que la niña confesase y me delatase? ¡Ya le vale!
-Mónica-la llama Teresa-Carlos te está esperando en el despacho. ¿Sabes ir o le digo que venga?
-Que venga, por favor-le pide amablemente Mónica.
-Muy bien. Espérale en la sala de espera, por favor-Mónica.
Me quiero alejar con la niña, pero me coge del brazo. Me giro para mirarla.
-¿Dónde te crees que vas?-me pregunta Mónica.
-Creía que querías hablar con él... Para no molestarte...-le digo algo nervioso.
-Esto te atañe a ti... No te vas a escapar. No sé cuál será vuestro plan, pero-baja la voz para que sólo la escuche yo-no os vais a salir con la vuestra.
Hay que ver qué lista es. Nos ha pillado. Bueno más bien a mí porque ha sido una idea mía. Ni Santi ni Ángeles han tenido nada que ver en lo que iba a hacer. Pero lo hacía por ellos, para que tuviesen más cerca a su hija. Yo también he cogido cariño a esta chiquilla. Se hace de querer, es un amor. La sigo hasta la sala de espera y nos sentamos a esperar.
-¿Qué pasa, tito? ¿Me van a hacer algo?-me pregunta preocupada Calma.
-No, tranquila, todo está bien. Eso pregúntale a la tita Mo...-la miro de reojo.
-Cariño, sólo van a hablar contigo, ¿vale? No te preocupes porque es un chico muy majo-le explica Mónica cariñosamente.
Miro a Calma que parece que se ha quedado más tranquila y miro a Mónica. Me dedica una mirada seria, dura. Es como si me echase la bronca en silencio, lo noto. Pero yo no he hecho nada malo ni lo iba a hacer. ¿No haríais cualquier cosa por ayudar a unos amigos? Iba a dejar a la niña bien cuidada en la guardería del hospital. De ese modo sus padres la podrían visitar siempre que pudiesen y que quisieran porque la tendrían cerca. Sin embargo llevándola a Madrid, sólo podrían verla los fines de semana. Lo he hecho por ellos y por la niña. Porque la niña sé que también los va echar de menos y va a llorar mucho en cuanto esté lejos de sus padres y en un entorno que no conoce.
-¿Mónica?-pregunta Carlos entrando en la sala buscándola. Ella se levanta y va a donde él.
Se saludan y veo que hablan hasta que Carlos se acerca a donde la niña y a donde mí.
-Arturo, ¿me puedes acompañar, por favor?-Carlos.
Le miro como desafiándole, pero me levanto y le sigo por el pasillo hasta llegar al ascensor. Allí montamos y subimos a la sexta planta. Nos conduce por un pasillo de paredes blancas y puertas de madera con una franja gris metalizada a mitad de la puerta. Nos paramos en una puerta y la abre.
-Mónica, ¿te puedes quedar con la niña un momento? Primero quiero hablar con él y después hablaré con ella-Carlos.
-Claro-le dice.-Ven pequeña-le dice a Calma que echa los brazos y se va con ella.
Entro con Carlos a su despacho y cierra la puerta después de mí y va a sentarse. Me siento enfrente de él. ¿Preparado paras la mayor bronca? me dice mi yo interior. Tengo asumido que cuando me llaman a un despacho siempre es para recibir sermones o broncas. Avisarte de que a la siguiente vez no vas a tener más suerte. Pero esto no es el trabajo, esto es un hospital. Y ninguno de los que conozco está enfermo. No sé qué me quiere decir, pero adelante. Me pongo en actitud de escucha. Me echo hacia atrás en la silla para estar bien sentado.
-¿Sabes lo que estabas a punto de hacer?-parece que va directo al grano y no se anda con rodeos.
-Ayudar a sus padres y a ella para no separarles y que estén cerca-mejor decirle la verdad cuanto antes. Total ya estoy metido en un lío. ¿Qué más da confesar?
-Tú no has pensado en las consecuencias, ¿no? Desobedecer a un juez, te puede acarrear desde una sanción de 30000 euros hasta 2 años de prisión. No es cosa de broma-Carlos.
-¿Y el sufrimiento que van a tener que soportar esos padres y esa niña? ¿No te da pena esa pequeña?-Arturo.
-Lo siento, pero tengo que hacerlo-levanta el teléfono y marca un número.
Agacho la cabeza apesadumbrado. Quería hacerlo con mi mejor intención. No quería hacer daño a nadie. Cuando tuve que vivir separado de mi hijo lo pasé muy mal. Pensé en llevármelo conmigo para tenerlo a pesar de la negativa de mi mujer. No sabéis lo duro que es estar lejos de un hijo. Y más siendo tan pequeño como mi hijo o la hija de Santi. Lo único que me da pena si me meten en prisión es no volver a ver a mi hijo y a mi mujer. Lo demás no importa. Desconecto de lo que dice Carlos. No sé si estará hablando con la policía, con los otros médicos del hospital y me ingresarán... Pasados unos minutos le veo levantarse, por lo que me levanto yo también.
-Ya recibirá noticias muy pronto, buenos días-Carlos abre la puerta dejándome pasar y pide que pasen Mónica y Calma. Me quedo frente a la puerta yo solo.
Relatado por Anna Simon
Estoy en la estación de tren para coger el AVE para volver a Barcelona. En cuanto acabamos la fiesta y descansamos un poco, Santi me acompañó a Zaragoza. Mira que le dije que me dejase en la estación, que ya me cogía yo el tren y él se volviese con Ángeles para no dejarla sola pero se empeñó en venir para no dejarme sola. Se ha comportado genial. Pero en cuanto llegamos al hospital le pedí que se volviese, no fueran a hacernos fotos y a malinterpretar cosas que no son. Mi estancia en el hospital no ha sido muy agradable que digamos y no lo digo por Tina, que es un encanto de mujer sino por Cristina. Cristina no se ha separado de él en ningún momento y me decía que a qué iba ahora si le había abandonado. Que ella estaba ahora para cuidarle, que fue en cuanto se enteró de la noticia. Que sólo era una aprovechada y que estaba con Dani por su fama. Todas estas cosas me las decía cuando la madre de Dani no estaba delante. Delante de ella era la chica modelo, que se llevaba genial conmigo, que me preguntaba que si quería algo, que le decía que fuese a descansar a tomar algo, se preocupaba de que Dani estuviese bien en todo momento. Me arrepiento tanto no haber venido antes. Falto unos días y Cristina ya quiere ocupar mi puesto como ya intentaba en Otra movida. Menos mal que Dani sólo le seguía el juego por guión y fuera de él la trataba como una compañera más. Era a mí a quien colmaba de piropos, regalos, besos, abrazos y palabras bonitas. Yo he visto en él el chico dulce y tierno que no se ve por la pantalla. En el programa iba de tío ligón que se las llevaba todas de calle y que tenía una chica para cada noche en la que salía. A ver, también salía con sus amigos como todos pero luego llegaba a casa y lo compensaba con su amor. Ay, no sé por qué hablo en pasado. Dani no está muerto, está en coma. Oigo anunciar mi tren y me dirijo al anden poco a poco. El tren llegará dentro de poco. Quiero sentarme en mi asiento y descansar de este día y medio que he estado en el hospital. He dormido en el sillón las 2 últimas noches y ahora me toca volver a Barcelona para seguir con los ensayos. Nadie sabe nada de lo de Dani excepto Santi. No quiero que todos se enteren y me anden preguntando que cómo está. No quiero dar pena ni que sientan lastima por mí. Yo no soy así. Quiero seguir siendo la chica alegre y alocada de siempre. La rubia de Mollet que es agarrada y llega tarde. Pero no quiero más motes y menos si son algo así como la amargada, la triste o algo de eso... Lo de Dani lo soportaré yo sola e iré a visitarla siempre que pueda. A partir de ahora llamaré todos los días a Tina para preguntar por su hijo. Lo de Lucho ha sido algo momentáneo. Es que todos los días viéndole... El roce hace el cariño y los sentimientos se confunden cuando se está tan cerca y el novio tan lejos y en coma. Pero tengo claro que quiero a Dani. Cuando llega el tren, le observo llegar y espero a que se detenga del todo y se abran las puertas para entrar. Entro y busco mi asiento. Dejo el bolso en el asiento de al lado mientras no se monte nadie. Tengo ganas de llegar y olvidarme un poco del sufrimiento. Allí con Àngel, Myriam, Arnau y los compañeros siempre me lo paso bien y me divierto mucho. Pero en cuanto llego a Gestmusic está Tinet esperando en la puerta.
-Anna, pasa a mi despacho, por favor.
Uy, ¿qué habrá pasado? No he llegado tarde ni he hecho nada que pueda haber molestado a nadie de por aquí. He separado mi vida personal de la profesional y no voy a dejar que afecte. Entramos y le sigo hasta su despacho. Estoy algo nerviosa. Tinet es el jefe y estaba bastante serio. Suspiro y entro. Me siento frente al escritorio y espero a que se siente él pues ha dejado que pase yo primero y ha cerrado la puerta.
lunes, 20 de abril de 2015
Capítulo especial:1 mes (XI)
Relatado por Mónica Naranjo
La puerta se abre y yo estoy en el suelo tirada. Enseguida se agacha a ayudarme el médico que ha entrado. Me levanto con su ayuda, pero noto húmedas mis piernas. Me empieza a doler mucho. Me ayuda a tumbarme en la cama. Sale de la habitación corriendo y vuelve con Cruz. Estoy sangrando.
-¡Nos la llevamos a quirófano!-dice Cruz agitada.
Veo cómo me alejan de Àngel. Carlos se queda con él en la habitación. Me llevan rápidamente por el pasillo llegando al ascensor. Bajamos a quirófano. Estoy atenta a cualquier movimiento, pero me duele mucho. No voy a poder aguantar este dolor. Además me duele el costado por la caída. No sé qué va a pasar conmigo, con Àngel. Yo sólo quiero recuperar a mi hija, quiero saber que está bien, quién se la ha llevado y me la devuelva. Unas lágrimas asoman por mis ojos.
-Enseguida se pasará el dolor-me dice una Cruz nerviosa, pero intentando calmarme.
No lloro por el dolor físico, sino por haber perdido a mi hija. Seré una mala madre, que apenas la he tenido unos minutos entre mis brazos y me la han arrebatado. No puedo con todo esto. Encima le he echado la culpa a Àngel sin tener la culpa de nada. Noto cómo los parpados me pesan y voy entrando en un sueño profundo. Al final lo que me ha advertido Vilches ha terminado por ser verdad. Pero debí proteger a mi pequeña. A saber en qué lugar estará y con quién. Tengo mi sospecha, pero aún no sé si estoy en lo cierto o no. No me imagino a María quitando un niño y menos a mí con lo bien que nos llevábamos en el programa. Pero está visto que no te puedes fiar de nadie.
Relatado por Àngel Llàcer
Me niego a levantarme del suelo, a ser ayudado. No quiero ser la carga de nadie, no quiero que nadie me ayude. Sólo quiero marcharme y no molestar a Mónica. Si pudiera, buscaría a nuestra pequeña Mónica y se la traería. Apenas hemos sido unos minutos felices, como una familia los 3 juntos. Y ha entrado esa enfermera y se la ha llevado y no la hemos visto más.
-Por favor, Àngel, vuelve a la cama y hablamos-me pide Carlos en cuclillas a mi lado.
-No quiero ser un estorbo, de modo que me voy-Àngel.
-No eres un estorbo y pronto te recuperarás-Carlos.
-¿Y tú qué sabes? Tú no has pasado por esto...-Àngel.
-Ahí te equivocas, pasé por lo mismo que tú: tuve un accidente de coche, los médicos creían que no volvería a andar. Pero gracias a la rehabilitación y a mi fuerza de voluntad, aquí me tienes, vuelvo a ser el de antes-me explica Carlos.
-Eso no me pasará a mí...-bajo la mirada.-Mónica se ha ido y mi hija...
-A Mónica se la han llevado a quirófano, pero volverán a traerla-Carlos.
-¿En serio?-Àngel.
-Claro, ¿no has oído a Cruz?-Carlos.
-Sí, pero...-Àngel.
-Pero nada y ahora vamos a volver a la cama-me dice Carlos y tras esto sale de la habitación y entran unos celadores que me ayudan a volver a mi cama.
Evito mirar a Carlos a la cara. No quiero mirar a nadie que no sean mis chicas y no está ninguna de las 2 conmigo. Oigo a Carlos decirme algo, pero no le presto mucha atención. Creo que me dice que todo se va a solucionar y que van a buscar por todo el hospital a mi niña. A estas alturas la han debido sacar del hospital y hasta del país.
Relatado por XXX
Compruebo que no haya nadie por el pasillo y salgo con la niña al exterior. Hemos quedado a la vuelta del hospital para que nadie pueda ver desde la entrada. Teresa es muy cotilla y puede estar vigilando, en vez de estar haciendo su trabajo. Me reúno con ella.
-¿Te ha sido difícil?
-Siendo médico es más fácil...-me quito la bata de médico y me quedo con la bata de enfermera.
-No sé cómo te voy a agradecer esto...
-Pronto me pondré en contacto contigo y hablaremos de dinero.
-¿Dinero? No habíamos hablado de dinero...
-O me das lo que te pida o te quedas sin la niña, puedo buscarte.
Le doy la niña confiando que dentro de un par de semanas volvamos a vernos y me dé el dinero que le voy a pedir. Sé que ella gana bastante y no le será complicado conseguirlo. Yo le consigo una niña recién nacida y ella a mí me va a proporcionar mis vacaciones. Así me podré ir con Dávila.
La puerta se abre y yo estoy en el suelo tirada. Enseguida se agacha a ayudarme el médico que ha entrado. Me levanto con su ayuda, pero noto húmedas mis piernas. Me empieza a doler mucho. Me ayuda a tumbarme en la cama. Sale de la habitación corriendo y vuelve con Cruz. Estoy sangrando.
-¡Nos la llevamos a quirófano!-dice Cruz agitada.
Veo cómo me alejan de Àngel. Carlos se queda con él en la habitación. Me llevan rápidamente por el pasillo llegando al ascensor. Bajamos a quirófano. Estoy atenta a cualquier movimiento, pero me duele mucho. No voy a poder aguantar este dolor. Además me duele el costado por la caída. No sé qué va a pasar conmigo, con Àngel. Yo sólo quiero recuperar a mi hija, quiero saber que está bien, quién se la ha llevado y me la devuelva. Unas lágrimas asoman por mis ojos.
-Enseguida se pasará el dolor-me dice una Cruz nerviosa, pero intentando calmarme.
No lloro por el dolor físico, sino por haber perdido a mi hija. Seré una mala madre, que apenas la he tenido unos minutos entre mis brazos y me la han arrebatado. No puedo con todo esto. Encima le he echado la culpa a Àngel sin tener la culpa de nada. Noto cómo los parpados me pesan y voy entrando en un sueño profundo. Al final lo que me ha advertido Vilches ha terminado por ser verdad. Pero debí proteger a mi pequeña. A saber en qué lugar estará y con quién. Tengo mi sospecha, pero aún no sé si estoy en lo cierto o no. No me imagino a María quitando un niño y menos a mí con lo bien que nos llevábamos en el programa. Pero está visto que no te puedes fiar de nadie.
Relatado por Àngel Llàcer
Me niego a levantarme del suelo, a ser ayudado. No quiero ser la carga de nadie, no quiero que nadie me ayude. Sólo quiero marcharme y no molestar a Mónica. Si pudiera, buscaría a nuestra pequeña Mónica y se la traería. Apenas hemos sido unos minutos felices, como una familia los 3 juntos. Y ha entrado esa enfermera y se la ha llevado y no la hemos visto más.
-Por favor, Àngel, vuelve a la cama y hablamos-me pide Carlos en cuclillas a mi lado.
-No quiero ser un estorbo, de modo que me voy-Àngel.
-No eres un estorbo y pronto te recuperarás-Carlos.
-¿Y tú qué sabes? Tú no has pasado por esto...-Àngel.
-Ahí te equivocas, pasé por lo mismo que tú: tuve un accidente de coche, los médicos creían que no volvería a andar. Pero gracias a la rehabilitación y a mi fuerza de voluntad, aquí me tienes, vuelvo a ser el de antes-me explica Carlos.
-Eso no me pasará a mí...-bajo la mirada.-Mónica se ha ido y mi hija...
-A Mónica se la han llevado a quirófano, pero volverán a traerla-Carlos.
-¿En serio?-Àngel.
-Claro, ¿no has oído a Cruz?-Carlos.
-Sí, pero...-Àngel.
-Pero nada y ahora vamos a volver a la cama-me dice Carlos y tras esto sale de la habitación y entran unos celadores que me ayudan a volver a mi cama.
Evito mirar a Carlos a la cara. No quiero mirar a nadie que no sean mis chicas y no está ninguna de las 2 conmigo. Oigo a Carlos decirme algo, pero no le presto mucha atención. Creo que me dice que todo se va a solucionar y que van a buscar por todo el hospital a mi niña. A estas alturas la han debido sacar del hospital y hasta del país.
Relatado por XXX
Compruebo que no haya nadie por el pasillo y salgo con la niña al exterior. Hemos quedado a la vuelta del hospital para que nadie pueda ver desde la entrada. Teresa es muy cotilla y puede estar vigilando, en vez de estar haciendo su trabajo. Me reúno con ella.
-¿Te ha sido difícil?
-Siendo médico es más fácil...-me quito la bata de médico y me quedo con la bata de enfermera.
-No sé cómo te voy a agradecer esto...
-Pronto me pondré en contacto contigo y hablaremos de dinero.
-¿Dinero? No habíamos hablado de dinero...
-O me das lo que te pida o te quedas sin la niña, puedo buscarte.
Le doy la niña confiando que dentro de un par de semanas volvamos a vernos y me dé el dinero que le voy a pedir. Sé que ella gana bastante y no le será complicado conseguirlo. Yo le consigo una niña recién nacida y ella a mí me va a proporcionar mis vacaciones. Así me podré ir con Dávila.
jueves, 16 de abril de 2015
Capítulo 311:Carol y Vero
Relatado por Mónica Naranjo
He quedado con la churri para acompañarla al hospital. De momento sólo os diré eso. No voy a deciros más por si ella no quiere que se sepa de momento. Me he despertado 1 hora antes de la acordada para prepararme, pero ya estoy con el tiempo justo. No sé cómo me lo monto pero siempre ando a contrarreloj. Menos mal que la churri me conoce y sabrá esperarme. Bueno si quiere que la acompañe, me esperaré. Y ella me pidió que la acompañase. Lo de llegar tarde a los sitios es algo psicológico ya. Mira que yo me pongo el despertador 1 hora antes e intento que me dé tiempo a todo. Pero luego no sé qué me pasa que llego justa o tarde. Me termino de arreglar y bajo al hall donde he quedado con Carolina. Está ya esperándome y en cuanto me ve llegar corriendo, sonríe. Está tan acostumbrada que ya se lo toma a broma.
-¿Hoy qué te ha pasado? ¿No podías levantarte de la cama? ¿Alguien te ha parado el despertador?-la voy a contestar, pero ella me interrumpe-¡Espera! ¡Ya sé! Has visto un ángel en la ducha-remarca el "ángel".
La miro sonriendo.
-Ja ja, muy graciosa. Pero hoy Àngel no me ha entretenido-Mónica.
-Vamos yendo y me lo cuentas, anda. Seguro que es una historia genial-me dice sonriendo.
-Tampoco te creas...-Mónica.
Salimos del hotel y nos caminamos hacia la parada de autobús. Le voy contando que a pesar de intentarlo, no consigo llegar puntual. Pero bueno, hoy no he llegado tan tarde. Que no se me queje tanto que sólo han sido 5 minutos. Podría haber sido más. Llega el autobús y nos montamos. Vamos al Central como ya os imagináis, pero como he dicho antes no voy a decir nada a menos que ella quiera. Así seguís nuestra aventura matutina hasta el hospital con nuestras bromas, nuestros cotilleos y risas. Porque algo que no falta nunca entre nosotras 2 son las risas. La rubia es muy divertida y me lo paso genial con ella. Al llegar al hospital, bajamos en la parada y vamos a la entrada.
-Tú tranquila churri. Además que ahora ya lo sabes, ¿no?-Mónica.
-Ya, pero aún así... Habían dicho que no...-Carolina.
Nos acercamos a donde Teresa. Ya es como de la familia. Visitamos tanto este hospital, sea por unos o por otros, que nos acabamos conociendo todos.
-¡Mónica, Carolina! ¿Os pasa algo?-nos pregunta Teresa nada más llegar.
-Nada grave, aquí la señorita que quiere ver a...-Mónica.
-¿Dónde está Vero?-salta emocionada Carolina.
-Estará en el despacho, ahora la aviso. Esperad en la sala de espera, por favor-Teresa.
Nos vamos a la sala de espera. Carolina no hace más que sonreír y caminar de un lugar a otro, me está poniendo nerviosa. Pero la sonrío porque en el fondo la entiendo que esté tan nerviosa. No todos los días le ocurre a uno lo que le ha pasado a ella. Al cabo de un rato, se acerca Vero que le dice a Carol que la acompañe. Yo me quedo rondando cerca de la sala. Me parece ver a Calma, la hija de Santi. Me pareció decirle en Figueres que la llevase a Madrid a los Servicios Sociales. Me acerco a la niña por la espalda y le toco suavemente el hombro para que me vea, pero no se asuste. La niña se gira y en cuanto me ve, sonríe.
-¡Tita Mo!-Calma.
-Calma, ¿qué haces aquí? ¿Estás malita?-Mónica.
-A mí me han dicho que estoy malita...-Calma
-¿Y papá?-Mónica.
-Papá en el hotel, yo he venido con el tito Arturo-Calma.
Cojo a Calma en brazos y me acerco de nuevo donde Teresa y le pregunto si puedo ver a Carlos un momento, que tengo que hablar con él sobre un asunto. Me dice que ahora le avisará, que espere un momento. Teresa coge el teléfono y habla con Carlos.
-¡Calma! ¡Calma! Vamos ven...-oigo que la llama Arturo.
-¡Es el tito!-dice Calma entusiasmada.
Me acerco de donde proviene la voz de Arturo con la niña en brazos. No sé qué hará aquí y menos con la niña. Pero la ha obligado a mentir. Creía que el problema era Santi, pero veo que Arturo también está metido en el ajo. Dejo a Calma en el suelo que va corriendo a donde él. Arturo la coge en brazos, pero yo me acerco a donde él.
-Hola Arturo-Mónica.
-¡Mónica!-se sorprende de verme-No sabía que estabas aquí...
-Lo que no sé es que haces tú aquí... ¿Y qué hace aquí Calma? ¿Por qué no está camino de Madrid?-Mónica.
-Calma se ha caído en el parque y la he traído para que la miren...-me dice Arturo convencido de sus palabras.
-En ese caso avisemos a Maca, que le hagan pruebas, que la pinchen...-Mónica.
-¡No! ¡Pinchar no!-exclama Calma asustada-Tito, por favor... No quiero que me pinchen...
Relatado por Carolina Cerezuela
Acompaño a Vero hasta su despacho donde nos espera Rai. Aunque me dijo la noticia por teléfono, estoy nerviosa. Además no es lo mismo escuchar la noticia por teléfono que en persona. Y por el médico que nos hizo las pruebas. Rai sonríe en cuanto me ve y nos saludamos con 2 besos. Hace lo mismo con Vero.
-Sentaos, por favor-nos pide amablemente.
Miro sonriendo a Vero que me ofrece su mano. Se la doy y nos sentamos juntas cogidas de la mano. Miro a la persona que está a mi lado que es idéntica a mí. No me lo puedo creer. Estoy a nada de saber la noticia que me ha traído aquí. Rai coge un sobre de encima de la mesa y lo abre. Saca unas hojas y se dispone a leerlo.
-Las pruebas de ADN realizadas en el hospital Central de Barcelona a Carolina Cerezuela y a Verónica Solé declaran que los resultados de parentesco son...-Rai para, otra vez la pausa que tan nerviosa me pone. Y veo a Vero la pone igual.
-¡Venga, dilo ya!-le mete prisa.
-¿No queréis un café, un chocolate o un agua?-nos pregunta Rai sonriendo. Parece que le divierte tenernos en ascuas.
-Agua te voy a tirar como no lo digas ya-Vero.
-Lo mismo digo-digo sonriendo.
-Vale, vale. Impacientes...-Rai.
Sube la hoja haciendo como que fuese un trozo largo, pero en realidad es un folio. Vuelve a leer lo que ya ha leído.
-...positivos-concluye Rai mirándonos con una sonrisa.
Miro a Vero y ella me mira a mí sonriente. Nos abrazamos felices. Al final se ha demostrado que somos hermanas. No podía ser una coincidencia que nos pareciésemos tanto, que a veces me sintiese rara, como cansada. Estamos un rato abrazadas recuperando los años perdidos. No me puedo creer que tenga una hermana gemela. Una hermana perdida que tras 32 he encontrado. Tras un rato, me levanto y abrazo también a Rai sonriendo y dándole las gracias.
-Ya verás cuando se lo cuente a Vane-Rai.
-¡Pero no seas cotilla!-le reprocha entre risas Vero.
-Ya se lo diré yo, la veo por allí a menudo-Carolina.
-Pero es mi chica...-dice poniendo cara de inocente.
-¿Qué? ¿Le dejamos contárselo?-le pregunto con una sonrisa a mi hermana.
-No sé yo si se lo merece por hacernos sufrir...-me responde Vero sonriendo.
-Por favor...-suplica Rai. Parece bueno y todo.
He quedado con la churri para acompañarla al hospital. De momento sólo os diré eso. No voy a deciros más por si ella no quiere que se sepa de momento. Me he despertado 1 hora antes de la acordada para prepararme, pero ya estoy con el tiempo justo. No sé cómo me lo monto pero siempre ando a contrarreloj. Menos mal que la churri me conoce y sabrá esperarme. Bueno si quiere que la acompañe, me esperaré. Y ella me pidió que la acompañase. Lo de llegar tarde a los sitios es algo psicológico ya. Mira que yo me pongo el despertador 1 hora antes e intento que me dé tiempo a todo. Pero luego no sé qué me pasa que llego justa o tarde. Me termino de arreglar y bajo al hall donde he quedado con Carolina. Está ya esperándome y en cuanto me ve llegar corriendo, sonríe. Está tan acostumbrada que ya se lo toma a broma.
-¿Hoy qué te ha pasado? ¿No podías levantarte de la cama? ¿Alguien te ha parado el despertador?-la voy a contestar, pero ella me interrumpe-¡Espera! ¡Ya sé! Has visto un ángel en la ducha-remarca el "ángel".
La miro sonriendo.
-Ja ja, muy graciosa. Pero hoy Àngel no me ha entretenido-Mónica.
-Vamos yendo y me lo cuentas, anda. Seguro que es una historia genial-me dice sonriendo.
-Tampoco te creas...-Mónica.
Salimos del hotel y nos caminamos hacia la parada de autobús. Le voy contando que a pesar de intentarlo, no consigo llegar puntual. Pero bueno, hoy no he llegado tan tarde. Que no se me queje tanto que sólo han sido 5 minutos. Podría haber sido más. Llega el autobús y nos montamos. Vamos al Central como ya os imagináis, pero como he dicho antes no voy a decir nada a menos que ella quiera. Así seguís nuestra aventura matutina hasta el hospital con nuestras bromas, nuestros cotilleos y risas. Porque algo que no falta nunca entre nosotras 2 son las risas. La rubia es muy divertida y me lo paso genial con ella. Al llegar al hospital, bajamos en la parada y vamos a la entrada.
-Tú tranquila churri. Además que ahora ya lo sabes, ¿no?-Mónica.
-Ya, pero aún así... Habían dicho que no...-Carolina.
Nos acercamos a donde Teresa. Ya es como de la familia. Visitamos tanto este hospital, sea por unos o por otros, que nos acabamos conociendo todos.
-¡Mónica, Carolina! ¿Os pasa algo?-nos pregunta Teresa nada más llegar.
-Nada grave, aquí la señorita que quiere ver a...-Mónica.
-¿Dónde está Vero?-salta emocionada Carolina.
-Estará en el despacho, ahora la aviso. Esperad en la sala de espera, por favor-Teresa.
Nos vamos a la sala de espera. Carolina no hace más que sonreír y caminar de un lugar a otro, me está poniendo nerviosa. Pero la sonrío porque en el fondo la entiendo que esté tan nerviosa. No todos los días le ocurre a uno lo que le ha pasado a ella. Al cabo de un rato, se acerca Vero que le dice a Carol que la acompañe. Yo me quedo rondando cerca de la sala. Me parece ver a Calma, la hija de Santi. Me pareció decirle en Figueres que la llevase a Madrid a los Servicios Sociales. Me acerco a la niña por la espalda y le toco suavemente el hombro para que me vea, pero no se asuste. La niña se gira y en cuanto me ve, sonríe.
-¡Tita Mo!-Calma.
-Calma, ¿qué haces aquí? ¿Estás malita?-Mónica.
-A mí me han dicho que estoy malita...-Calma
-¿Y papá?-Mónica.
-Papá en el hotel, yo he venido con el tito Arturo-Calma.
Cojo a Calma en brazos y me acerco de nuevo donde Teresa y le pregunto si puedo ver a Carlos un momento, que tengo que hablar con él sobre un asunto. Me dice que ahora le avisará, que espere un momento. Teresa coge el teléfono y habla con Carlos.
-¡Calma! ¡Calma! Vamos ven...-oigo que la llama Arturo.
-¡Es el tito!-dice Calma entusiasmada.
Me acerco de donde proviene la voz de Arturo con la niña en brazos. No sé qué hará aquí y menos con la niña. Pero la ha obligado a mentir. Creía que el problema era Santi, pero veo que Arturo también está metido en el ajo. Dejo a Calma en el suelo que va corriendo a donde él. Arturo la coge en brazos, pero yo me acerco a donde él.
-Hola Arturo-Mónica.
-¡Mónica!-se sorprende de verme-No sabía que estabas aquí...
-Lo que no sé es que haces tú aquí... ¿Y qué hace aquí Calma? ¿Por qué no está camino de Madrid?-Mónica.
-Calma se ha caído en el parque y la he traído para que la miren...-me dice Arturo convencido de sus palabras.
-En ese caso avisemos a Maca, que le hagan pruebas, que la pinchen...-Mónica.
-¡No! ¡Pinchar no!-exclama Calma asustada-Tito, por favor... No quiero que me pinchen...
Relatado por Carolina Cerezuela
Acompaño a Vero hasta su despacho donde nos espera Rai. Aunque me dijo la noticia por teléfono, estoy nerviosa. Además no es lo mismo escuchar la noticia por teléfono que en persona. Y por el médico que nos hizo las pruebas. Rai sonríe en cuanto me ve y nos saludamos con 2 besos. Hace lo mismo con Vero.
-Sentaos, por favor-nos pide amablemente.
Miro sonriendo a Vero que me ofrece su mano. Se la doy y nos sentamos juntas cogidas de la mano. Miro a la persona que está a mi lado que es idéntica a mí. No me lo puedo creer. Estoy a nada de saber la noticia que me ha traído aquí. Rai coge un sobre de encima de la mesa y lo abre. Saca unas hojas y se dispone a leerlo.
-Las pruebas de ADN realizadas en el hospital Central de Barcelona a Carolina Cerezuela y a Verónica Solé declaran que los resultados de parentesco son...-Rai para, otra vez la pausa que tan nerviosa me pone. Y veo a Vero la pone igual.
-¡Venga, dilo ya!-le mete prisa.
-¿No queréis un café, un chocolate o un agua?-nos pregunta Rai sonriendo. Parece que le divierte tenernos en ascuas.
-Agua te voy a tirar como no lo digas ya-Vero.
-Lo mismo digo-digo sonriendo.
-Vale, vale. Impacientes...-Rai.
Sube la hoja haciendo como que fuese un trozo largo, pero en realidad es un folio. Vuelve a leer lo que ya ha leído.
-...positivos-concluye Rai mirándonos con una sonrisa.
Miro a Vero y ella me mira a mí sonriente. Nos abrazamos felices. Al final se ha demostrado que somos hermanas. No podía ser una coincidencia que nos pareciésemos tanto, que a veces me sintiese rara, como cansada. Estamos un rato abrazadas recuperando los años perdidos. No me puedo creer que tenga una hermana gemela. Una hermana perdida que tras 32 he encontrado. Tras un rato, me levanto y abrazo también a Rai sonriendo y dándole las gracias.
-Ya verás cuando se lo cuente a Vane-Rai.
-¡Pero no seas cotilla!-le reprocha entre risas Vero.
-Ya se lo diré yo, la veo por allí a menudo-Carolina.
-Pero es mi chica...-dice poniendo cara de inocente.
-¿Qué? ¿Le dejamos contárselo?-le pregunto con una sonrisa a mi hermana.
-No sé yo si se lo merece por hacernos sufrir...-me responde Vero sonriendo.
-Por favor...-suplica Rai. Parece bueno y todo.
lunes, 13 de abril de 2015
Capítulo 310:Hazme caso
Relatado por Myriam Beneditted
He de reconocer que María nos tiene a todos intrigados con la noticia que tiene que dar, pero no da. Me acerco lentamente a donde ella. Está tranquilamente jugando con Javi, Àngel y Carlos. Me pongo detrás de ella en el sofá y me quedo así, sin decir nada.
-Vamos a jugar a otra cosa, anda-oigo decir a Ángeles.
Me giro y veo que viene del pasillo. Me mira María sonriendo.
-¿Qué haces, Myriam?-María.
-Nada, aquí observando la partida más de cerca...-digo con una sonrisa disimulando.
-Ya, ya...-María.
Intento que no se me note mis intenciones y sigo sonriendo. Miro a Giu y le sonrío ilusionada y le mando un beso. Ángeles se acerca y hace que la escuchemos. Voy rápidamente al lado de mi chico y le beso. Me pasa el brazo por la cintura y la escuchamos atentamente.
-A ver vamos a jugar a juegos más físicos para interactuar con todos-explica Ángeles.
-¿Y de qué se trata?-pregunta Anna.
-Ahora os lo explica Vane que es la que sabe...-Ángeles.
Ángeles da paso a Vane que pide salir a María y Javi. Nos explica el juego para ellos, pero que en realidad va a ser una venganza por lo de no contarnos la noticia. Todos sonreímos.
-¿Lo habéis entendido?-nos pregunta Santi.
Todos asentimos y Ángeles va a por María y Javi. Mónica ha ido a por 2 sillas y 4 cucharas. Pone las sillas en medio del salón y da disimuladamente una cuchara a Arturo y otra a Santi. Luego da una cuchara a María y otra a Javi.
-¿Y en qué consiste este juego?-pregunta María.
-Os vais a sentar en la silla y os ponéis la cuchara en la boca. Por turnos intentáis dar al otro con la cuchara en la cabeza-explica Ángeles.
María y Javi se sientan en las sillas y se ponen la cuchara en la boca. Arturo se pone detrás de María y Santi, de Javi. María ve a Santi. Se quita la cuchara de la boca y se gira y ve a Arturo detrás suyo.
-¿Y estos 2 para qué están?-María.
-Son los controladores de que el juego se efectúa correctamente-Ángeles.
Nos sentamos en sitios para que podamos ver todos el desarrollo del juego y empieza. El juego se desarrolla tal cual lo ha explicado Ángeles, excepto para María. Cada vez que le toca a Javi dar con la cuchara, le da Arturo más fuerte. Veo a los demás sonriendo viendo esta "tortura". Al de un rato, María se quita la cuchara y protesta.
-Bueno ya vale, ¿no?-protesta tocándose la cabeza dolorida.
-¿Vas a contar la noticia?-le pregunta Arturo sonriendo.
-Orejitas... que puedes acabar muy mal...-le dice girándose.
-¿Qué? Si no he hecho nada...-Arturo.
-A ti y a quien haya ayudado en este plan...-María.
Miro divertida la escena al lado de mi chico. Sonrío a Giuseppe y le beso. Me dice "ti amo". Me encanta cuando me habla en italiano y sobre todo cuando me dices cosas preciosas. Es todo un amor. Intentamos hacer presión de grupo para que María hable suplicándole, amenazándola, intimidándola. Pero creo que es peor.
-Pues ahora no os lo cuento hasta el día de la boda-María.
-Que a saber cuándo es...-dice Àngel sarcásticamente.
-¡Cuidao profe, que no te invito!-dice María entre risas.
-Pues yo no te invito a la mía...-Àngel.
-Ni caso a éste, yo te invito-Mónica.
*Lunes por la mañana*
Relatado por Arturo Valls
En cuanto me despierto, voy a la habitación de Santi y Javi. Anoche estuvimos hablando por whatsapp sobre su hija, que si la podía llevar yo porque para él iba a ser muy doloroso. Ya le dije que yo encantado de ayudar, pero que si no quiere estar con su hija el mayor tiempo posible antes de dejarla y despedirse. Pero él me dijo que se despediría aquí para que no se le hiciese tan doloroso. Llamo a la puerta y me abre ya vestido. Vamos a la habitación de Ángeles donde también duerme Calma. Santi llama a la puerta suavemente. Al rato abre Ángeles en pijama, con cara somnolienta y sonriendo. Le da un beso.
-¿Ya es la hora?-pregunta cambiándole la cara.
-Sí...-le responde Santi con cara triste también.
-Yo también estoy...-me asomo con una sonrisa.
-Ay Arturo, gracias por ayudarnos...-me dice Ángeles devolviéndome la sonrisa.
Sé que le está costando horrores sonreír esta mañana, pero lo está intentando por Santi para que no se venga abajo. Vuelve a entrar a la habitación y cierra la puerta. Miro de reojo a Santi. Tiene la peor cara que le haya visto nunca. No es justo que le esté pasando esto. Pero tengo una idea o al menos algo que voy a intentar. Sea como sea intentaré que Calma no se aparte de Santi y Ángeles. O como mucho que se vaya con algún familiar. No sé cómo animarle, por lo que me quedo callado. Le miro y le sonrío para que sepa que cuenta conmigo. Pero no consigo animarle. Al rato sale Ángeles con Calma en brazos, dormidita. Lleva su mochilita, que le coge Santi, y vamos al ascensor. Bajamos al hall y vamos a la cafetería, a estas horas vacía. Pedimos un café para nosotros y un Cola Cao para la chiquilla. Vamos a una mesa a sentarnos. Ángeles sigue teniendo a Calma en brazos. Nos traen las bebidas. Vamos a desayunar antes de irnos. Bueno antes de irme yo con la niña y ellos para estar en la despedida.
-Cariño, despierta...-la mueve un poco Ángeles para que se despierte.
Calma se mueve un poco, con sueño, y abre sus ojitos. Tiene sueño. Normal, es muy temprano para ella. Hasta para nosotros es temprano. Son las 7:30 de la mañana. Normalmente nos despertamos sobre las 9.
-Calma, cariño, tienes que volver a Madrid-le dice Santi intentando aparentar normalidad.
-¿Por qué? Yo me quiero quedar aquí, con vosotros...-Calma.
-Es que tenemos que trabajar y no podemos estar contigo...-Santi.
-Pero me quedo con Vane o con alguien...-Calma empieza a hacer pucheros.
-Ángeles, por favor...-le pide porque no puede continuar.
-Calma, cariño, tienes que tomarte el Cola Cao e irte con el tito Arturo-le explica Ángeles.
-No, no quiero ir-empieza a llorar.
-¿No quieres venir conmigo?-hago como que hago pucheros para intentar hacerla reír y que sea un poco más fácil esto.
-Sí, pero... ¿y papá y mamá?-me pregunta Calma.
-Pronto se reunirán con nosotros. Es que en nada tienen ensayo y tienen que irse allí...-le señalo la calle.
Parece que la he convencido porque Ángeles le consigue dar el Cola Cao y que se lo tome. Nos tomamos nuestros cafés y salimos al hall. Ángeles deja a Calma en el suelo y la coge Santi.
-Cariño, muy pronto estaremos juntos. No olvides que te quiero mucho-abraza a su hija fuerte.
-Papá...que me ahogas...-Calma.
-Perdona, pero es para demostrarte todo lo que te quiero-Santi.
-Yo también te quiero mucho. ¿Por qué me tengo que ir?-Calma.
-Por el trabajo, que estamos muy ocupados todos. Pero vas a estar muy bien allí en Madrid, como siempre-dice Santi intentando contener las lágrimas.
Se la pasa a Ángeles que la coge también en brazos y la abraza y la besa entre lágrimas.
-No llores, mami. Te voy a querer siempre, aunque no esté aquí-Calma.
-Eres una niña maravillosa y muy buena-dice entre lágrimas-Te quiero, pequeña.
Santi le pone la chaqueta y la mochila con cuidado. La cojo en brazos y Ángeles y Santi me acompañan al parking. La idea es ir en coche. También podríamos ir en tren, pero prefiero conducir. Monto a Calma y le pongo el cinturón. Santi y Ángeles me abrazan para despedirse de mí y me vuelven a dar las gracias. Monto y me pongo en marcha. Veo por el espejo retrovisor como se despiden de nosotros. Conduzco por la autopista y cuando veo en el cartel mi destino, me desvío hacia él. Me he prometido ayudarles y les voy a ayudar. Al llegar, cojo a Calma.
-¿Dónde estamos?-pregunta Calma confundida.
-Ahora estás malita, ¿vale?-Arturo.
-Pero si no estoy mala... No me duele nada...-me dice sin entender.
-Tú hazme caso a mí, ¿vale? Muy pronto volverás a estar con tus papás, pero sólo si sigues mis consejos-Arturo.
He de reconocer que María nos tiene a todos intrigados con la noticia que tiene que dar, pero no da. Me acerco lentamente a donde ella. Está tranquilamente jugando con Javi, Àngel y Carlos. Me pongo detrás de ella en el sofá y me quedo así, sin decir nada.
-Vamos a jugar a otra cosa, anda-oigo decir a Ángeles.
Me giro y veo que viene del pasillo. Me mira María sonriendo.
-¿Qué haces, Myriam?-María.
-Nada, aquí observando la partida más de cerca...-digo con una sonrisa disimulando.
-Ya, ya...-María.
Intento que no se me note mis intenciones y sigo sonriendo. Miro a Giu y le sonrío ilusionada y le mando un beso. Ángeles se acerca y hace que la escuchemos. Voy rápidamente al lado de mi chico y le beso. Me pasa el brazo por la cintura y la escuchamos atentamente.
-A ver vamos a jugar a juegos más físicos para interactuar con todos-explica Ángeles.
-¿Y de qué se trata?-pregunta Anna.
-Ahora os lo explica Vane que es la que sabe...-Ángeles.
Ángeles da paso a Vane que pide salir a María y Javi. Nos explica el juego para ellos, pero que en realidad va a ser una venganza por lo de no contarnos la noticia. Todos sonreímos.
-¿Lo habéis entendido?-nos pregunta Santi.
Todos asentimos y Ángeles va a por María y Javi. Mónica ha ido a por 2 sillas y 4 cucharas. Pone las sillas en medio del salón y da disimuladamente una cuchara a Arturo y otra a Santi. Luego da una cuchara a María y otra a Javi.
-¿Y en qué consiste este juego?-pregunta María.
-Os vais a sentar en la silla y os ponéis la cuchara en la boca. Por turnos intentáis dar al otro con la cuchara en la cabeza-explica Ángeles.
María y Javi se sientan en las sillas y se ponen la cuchara en la boca. Arturo se pone detrás de María y Santi, de Javi. María ve a Santi. Se quita la cuchara de la boca y se gira y ve a Arturo detrás suyo.
-¿Y estos 2 para qué están?-María.
-Son los controladores de que el juego se efectúa correctamente-Ángeles.
Nos sentamos en sitios para que podamos ver todos el desarrollo del juego y empieza. El juego se desarrolla tal cual lo ha explicado Ángeles, excepto para María. Cada vez que le toca a Javi dar con la cuchara, le da Arturo más fuerte. Veo a los demás sonriendo viendo esta "tortura". Al de un rato, María se quita la cuchara y protesta.
-Bueno ya vale, ¿no?-protesta tocándose la cabeza dolorida.
-¿Vas a contar la noticia?-le pregunta Arturo sonriendo.
-Orejitas... que puedes acabar muy mal...-le dice girándose.
-¿Qué? Si no he hecho nada...-Arturo.
-A ti y a quien haya ayudado en este plan...-María.
Miro divertida la escena al lado de mi chico. Sonrío a Giuseppe y le beso. Me dice "ti amo". Me encanta cuando me habla en italiano y sobre todo cuando me dices cosas preciosas. Es todo un amor. Intentamos hacer presión de grupo para que María hable suplicándole, amenazándola, intimidándola. Pero creo que es peor.
-Pues ahora no os lo cuento hasta el día de la boda-María.
-Que a saber cuándo es...-dice Àngel sarcásticamente.
-¡Cuidao profe, que no te invito!-dice María entre risas.
-Pues yo no te invito a la mía...-Àngel.
-Ni caso a éste, yo te invito-Mónica.
*Lunes por la mañana*
Relatado por Arturo Valls
En cuanto me despierto, voy a la habitación de Santi y Javi. Anoche estuvimos hablando por whatsapp sobre su hija, que si la podía llevar yo porque para él iba a ser muy doloroso. Ya le dije que yo encantado de ayudar, pero que si no quiere estar con su hija el mayor tiempo posible antes de dejarla y despedirse. Pero él me dijo que se despediría aquí para que no se le hiciese tan doloroso. Llamo a la puerta y me abre ya vestido. Vamos a la habitación de Ángeles donde también duerme Calma. Santi llama a la puerta suavemente. Al rato abre Ángeles en pijama, con cara somnolienta y sonriendo. Le da un beso.
-¿Ya es la hora?-pregunta cambiándole la cara.
-Sí...-le responde Santi con cara triste también.
-Yo también estoy...-me asomo con una sonrisa.
-Ay Arturo, gracias por ayudarnos...-me dice Ángeles devolviéndome la sonrisa.
Sé que le está costando horrores sonreír esta mañana, pero lo está intentando por Santi para que no se venga abajo. Vuelve a entrar a la habitación y cierra la puerta. Miro de reojo a Santi. Tiene la peor cara que le haya visto nunca. No es justo que le esté pasando esto. Pero tengo una idea o al menos algo que voy a intentar. Sea como sea intentaré que Calma no se aparte de Santi y Ángeles. O como mucho que se vaya con algún familiar. No sé cómo animarle, por lo que me quedo callado. Le miro y le sonrío para que sepa que cuenta conmigo. Pero no consigo animarle. Al rato sale Ángeles con Calma en brazos, dormidita. Lleva su mochilita, que le coge Santi, y vamos al ascensor. Bajamos al hall y vamos a la cafetería, a estas horas vacía. Pedimos un café para nosotros y un Cola Cao para la chiquilla. Vamos a una mesa a sentarnos. Ángeles sigue teniendo a Calma en brazos. Nos traen las bebidas. Vamos a desayunar antes de irnos. Bueno antes de irme yo con la niña y ellos para estar en la despedida.
-Cariño, despierta...-la mueve un poco Ángeles para que se despierte.
Calma se mueve un poco, con sueño, y abre sus ojitos. Tiene sueño. Normal, es muy temprano para ella. Hasta para nosotros es temprano. Son las 7:30 de la mañana. Normalmente nos despertamos sobre las 9.
-Calma, cariño, tienes que volver a Madrid-le dice Santi intentando aparentar normalidad.
-¿Por qué? Yo me quiero quedar aquí, con vosotros...-Calma.
-Es que tenemos que trabajar y no podemos estar contigo...-Santi.
-Pero me quedo con Vane o con alguien...-Calma empieza a hacer pucheros.
-Ángeles, por favor...-le pide porque no puede continuar.
-Calma, cariño, tienes que tomarte el Cola Cao e irte con el tito Arturo-le explica Ángeles.
-No, no quiero ir-empieza a llorar.
-¿No quieres venir conmigo?-hago como que hago pucheros para intentar hacerla reír y que sea un poco más fácil esto.
-Sí, pero... ¿y papá y mamá?-me pregunta Calma.
-Pronto se reunirán con nosotros. Es que en nada tienen ensayo y tienen que irse allí...-le señalo la calle.
Parece que la he convencido porque Ángeles le consigue dar el Cola Cao y que se lo tome. Nos tomamos nuestros cafés y salimos al hall. Ángeles deja a Calma en el suelo y la coge Santi.
-Cariño, muy pronto estaremos juntos. No olvides que te quiero mucho-abraza a su hija fuerte.
-Papá...que me ahogas...-Calma.
-Perdona, pero es para demostrarte todo lo que te quiero-Santi.
-Yo también te quiero mucho. ¿Por qué me tengo que ir?-Calma.
-Por el trabajo, que estamos muy ocupados todos. Pero vas a estar muy bien allí en Madrid, como siempre-dice Santi intentando contener las lágrimas.
Se la pasa a Ángeles que la coge también en brazos y la abraza y la besa entre lágrimas.
-No llores, mami. Te voy a querer siempre, aunque no esté aquí-Calma.
-Eres una niña maravillosa y muy buena-dice entre lágrimas-Te quiero, pequeña.
Santi le pone la chaqueta y la mochila con cuidado. La cojo en brazos y Ángeles y Santi me acompañan al parking. La idea es ir en coche. También podríamos ir en tren, pero prefiero conducir. Monto a Calma y le pongo el cinturón. Santi y Ángeles me abrazan para despedirse de mí y me vuelven a dar las gracias. Monto y me pongo en marcha. Veo por el espejo retrovisor como se despiden de nosotros. Conduzco por la autopista y cuando veo en el cartel mi destino, me desvío hacia él. Me he prometido ayudarles y les voy a ayudar. Al llegar, cojo a Calma.
-¿Dónde estamos?-pregunta Calma confundida.
-Ahora estás malita, ¿vale?-Arturo.
-Pero si no estoy mala... No me duele nada...-me dice sin entender.
-Tú hazme caso a mí, ¿vale? Muy pronto volverás a estar con tus papás, pero sólo si sigues mis consejos-Arturo.
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