Relatado por Arturo Valls
Mónica me intenta asustar a la niña. No sé con qué motivo, aunque me lo puedo imaginar. Intento tranquilizar a Calma diciéndole que no la van a pinchar ni hacer nada.
-Pero si está mala...-me dice Mónica con una sonrisa que deja entrever algún plan oculto.
-¡No estoy mala! ¡Me lo ha dicho él!-le suelta Calma asustada.
Mónica asiente orgullosa y yo la miro de malas maneras. ¿Así que ese era su plan desde el principio? ¿Que la niña confesase y me delatase? ¡Ya le vale!
-Mónica-la llama Teresa-Carlos te está esperando en el despacho. ¿Sabes ir o le digo que venga?
-Que venga, por favor-le pide amablemente Mónica.
-Muy bien. Espérale en la sala de espera, por favor-Mónica.
Me quiero alejar con la niña, pero me coge del brazo. Me giro para mirarla.
-¿Dónde te crees que vas?-me pregunta Mónica.
-Creía que querías hablar con él... Para no molestarte...-le digo algo nervioso.
-Esto te atañe a ti... No te vas a escapar. No sé cuál será vuestro plan, pero-baja la voz para que sólo la escuche yo-no os vais a salir con la vuestra.
Hay que ver qué lista es. Nos ha pillado. Bueno más bien a mí porque ha sido una idea mía. Ni Santi ni Ángeles han tenido nada que ver en lo que iba a hacer. Pero lo hacía por ellos, para que tuviesen más cerca a su hija. Yo también he cogido cariño a esta chiquilla. Se hace de querer, es un amor. La sigo hasta la sala de espera y nos sentamos a esperar.
-¿Qué pasa, tito? ¿Me van a hacer algo?-me pregunta preocupada Calma.
-No, tranquila, todo está bien. Eso pregúntale a la tita Mo...-la miro de reojo.
-Cariño, sólo van a hablar contigo, ¿vale? No te preocupes porque es un chico muy majo-le explica Mónica cariñosamente.
Miro a Calma que parece que se ha quedado más tranquila y miro a Mónica. Me dedica una mirada seria, dura. Es como si me echase la bronca en silencio, lo noto. Pero yo no he hecho nada malo ni lo iba a hacer. ¿No haríais cualquier cosa por ayudar a unos amigos? Iba a dejar a la niña bien cuidada en la guardería del hospital. De ese modo sus padres la podrían visitar siempre que pudiesen y que quisieran porque la tendrían cerca. Sin embargo llevándola a Madrid, sólo podrían verla los fines de semana. Lo he hecho por ellos y por la niña. Porque la niña sé que también los va echar de menos y va a llorar mucho en cuanto esté lejos de sus padres y en un entorno que no conoce.
-¿Mónica?-pregunta Carlos entrando en la sala buscándola. Ella se levanta y va a donde él.
Se saludan y veo que hablan hasta que Carlos se acerca a donde la niña y a donde mí.
-Arturo, ¿me puedes acompañar, por favor?-Carlos.
Le miro como desafiándole, pero me levanto y le sigo por el pasillo hasta llegar al ascensor. Allí montamos y subimos a la sexta planta. Nos conduce por un pasillo de paredes blancas y puertas de madera con una franja gris metalizada a mitad de la puerta. Nos paramos en una puerta y la abre.
-Mónica, ¿te puedes quedar con la niña un momento? Primero quiero hablar con él y después hablaré con ella-Carlos.
-Claro-le dice.-Ven pequeña-le dice a Calma que echa los brazos y se va con ella.
Entro con Carlos a su despacho y cierra la puerta después de mí y va a sentarse. Me siento enfrente de él. ¿Preparado paras la mayor bronca? me dice mi yo interior. Tengo asumido que cuando me llaman a un despacho siempre es para recibir sermones o broncas. Avisarte de que a la siguiente vez no vas a tener más suerte. Pero esto no es el trabajo, esto es un hospital. Y ninguno de los que conozco está enfermo. No sé qué me quiere decir, pero adelante. Me pongo en actitud de escucha. Me echo hacia atrás en la silla para estar bien sentado.
-¿Sabes lo que estabas a punto de hacer?-parece que va directo al grano y no se anda con rodeos.
-Ayudar a sus padres y a ella para no separarles y que estén cerca-mejor decirle la verdad cuanto antes. Total ya estoy metido en un lío. ¿Qué más da confesar?
-Tú no has pensado en las consecuencias, ¿no? Desobedecer a un juez, te puede acarrear desde una sanción de 30000 euros hasta 2 años de prisión. No es cosa de broma-Carlos.
-¿Y el sufrimiento que van a tener que soportar esos padres y esa niña? ¿No te da pena esa pequeña?-Arturo.
-Lo siento, pero tengo que hacerlo-levanta el teléfono y marca un número.
Agacho la cabeza apesadumbrado. Quería hacerlo con mi mejor intención. No quería hacer daño a nadie. Cuando tuve que vivir separado de mi hijo lo pasé muy mal. Pensé en llevármelo conmigo para tenerlo a pesar de la negativa de mi mujer. No sabéis lo duro que es estar lejos de un hijo. Y más siendo tan pequeño como mi hijo o la hija de Santi. Lo único que me da pena si me meten en prisión es no volver a ver a mi hijo y a mi mujer. Lo demás no importa. Desconecto de lo que dice Carlos. No sé si estará hablando con la policía, con los otros médicos del hospital y me ingresarán... Pasados unos minutos le veo levantarse, por lo que me levanto yo también.
-Ya recibirá noticias muy pronto, buenos días-Carlos abre la puerta dejándome pasar y pide que pasen Mónica y Calma. Me quedo frente a la puerta yo solo.
Relatado por Anna Simon
Estoy en la estación de tren para coger el AVE para volver a Barcelona. En cuanto acabamos la fiesta y descansamos un poco, Santi me acompañó a Zaragoza. Mira que le dije que me dejase en la estación, que ya me cogía yo el tren y él se volviese con Ángeles para no dejarla sola pero se empeñó en venir para no dejarme sola. Se ha comportado genial. Pero en cuanto llegamos al hospital le pedí que se volviese, no fueran a hacernos fotos y a malinterpretar cosas que no son. Mi estancia en el hospital no ha sido muy agradable que digamos y no lo digo por Tina, que es un encanto de mujer sino por Cristina. Cristina no se ha separado de él en ningún momento y me decía que a qué iba ahora si le había abandonado. Que ella estaba ahora para cuidarle, que fue en cuanto se enteró de la noticia. Que sólo era una aprovechada y que estaba con Dani por su fama. Todas estas cosas me las decía cuando la madre de Dani no estaba delante. Delante de ella era la chica modelo, que se llevaba genial conmigo, que me preguntaba que si quería algo, que le decía que fuese a descansar a tomar algo, se preocupaba de que Dani estuviese bien en todo momento. Me arrepiento tanto no haber venido antes. Falto unos días y Cristina ya quiere ocupar mi puesto como ya intentaba en Otra movida. Menos mal que Dani sólo le seguía el juego por guión y fuera de él la trataba como una compañera más. Era a mí a quien colmaba de piropos, regalos, besos, abrazos y palabras bonitas. Yo he visto en él el chico dulce y tierno que no se ve por la pantalla. En el programa iba de tío ligón que se las llevaba todas de calle y que tenía una chica para cada noche en la que salía. A ver, también salía con sus amigos como todos pero luego llegaba a casa y lo compensaba con su amor. Ay, no sé por qué hablo en pasado. Dani no está muerto, está en coma. Oigo anunciar mi tren y me dirijo al anden poco a poco. El tren llegará dentro de poco. Quiero sentarme en mi asiento y descansar de este día y medio que he estado en el hospital. He dormido en el sillón las 2 últimas noches y ahora me toca volver a Barcelona para seguir con los ensayos. Nadie sabe nada de lo de Dani excepto Santi. No quiero que todos se enteren y me anden preguntando que cómo está. No quiero dar pena ni que sientan lastima por mí. Yo no soy así. Quiero seguir siendo la chica alegre y alocada de siempre. La rubia de Mollet que es agarrada y llega tarde. Pero no quiero más motes y menos si son algo así como la amargada, la triste o algo de eso... Lo de Dani lo soportaré yo sola e iré a visitarla siempre que pueda. A partir de ahora llamaré todos los días a Tina para preguntar por su hijo. Lo de Lucho ha sido algo momentáneo. Es que todos los días viéndole... El roce hace el cariño y los sentimientos se confunden cuando se está tan cerca y el novio tan lejos y en coma. Pero tengo claro que quiero a Dani. Cuando llega el tren, le observo llegar y espero a que se detenga del todo y se abran las puertas para entrar. Entro y busco mi asiento. Dejo el bolso en el asiento de al lado mientras no se monte nadie. Tengo ganas de llegar y olvidarme un poco del sufrimiento. Allí con Àngel, Myriam, Arnau y los compañeros siempre me lo paso bien y me divierto mucho. Pero en cuanto llego a Gestmusic está Tinet esperando en la puerta.
-Anna, pasa a mi despacho, por favor.
Uy, ¿qué habrá pasado? No he llegado tarde ni he hecho nada que pueda haber molestado a nadie de por aquí. He separado mi vida personal de la profesional y no voy a dejar que afecte. Entramos y le sigo hasta su despacho. Estoy algo nerviosa. Tinet es el jefe y estaba bastante serio. Suspiro y entro. Me siento frente al escritorio y espero a que se siente él pues ha dejado que pase yo primero y ha cerrado la puerta.
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