Relatado por Manu
Abro los ojos lentamente. Me duele todo el cuerpo y apenas me puedo mover. Estoy en un lugar oscuro. Lo último que recuerdo es que alguien se abalanzó contra mí haciéndome caer al suelo.
Después empezaron los golpes y quedé inconsciente. Habrán pasado unas horas. Debe ser de madrugada. Dejo que la vista se vaya habituando a la oscuridad y me voy incorporando como puedo. Me duele mucho la cabeza. No sé dónde estoy. Palpo a tientas para levantarme y encuentro una pared en la que me apoyo. Me pongo de pie y busco el interruptor. Noto algo en mi bolsillo y lo saco. Acciono el interruptor y veo que se trata de mi móvil. Espero que siga funcionando. Tengo que llamar a un médico. Pero, ¿para qué? Ni siquiera sé dónde estoy. Miro si se enciende y por desgracia no. No tiene batería o se me ha estropeado por el golpe.
Salgo de esta habitación arrimado a la pared debido a la oscuridad. Llego hasta la puerta, pero la encuentro cerrada. Por más que intente abrirla, no lo consigo. Le pego una patada enfadado. Recuerdo lo que ha pasado de repente. Mañana en cuanto vengan, saldré. Vuelvo a la sala en la que he estado. Si me tengo que quedar aquí, al menos cerraré la puerta e intentaré dormir. Pero esto no va a quedar así, eso está claro.
Relatado por Ángeles Muñoz
Como bastante poco, la verdad. Ahora casi todo lo que coma, me da nauseas. Y según me ha dicho Dani, voy a estar 3 meses así. No sé si voy a poder aguantar. Pero lo haré por el bebé. Ni siquiera sé si Santi lo quiere. Se enfadó bastante al enterarse. Si no lo quiere, me haré cargo yo sola. Además sé que mi madre y mis hermanos me ayudarían en tal caso. Pero falta mucho tiempo para pensar en eso. Disfrutemos del presente, de la fiesta, de mi chico y de mis compañeros. Todos me tratan genial. Nada malo me va a pasar estando ellos cerca.
*Al día siguiente*
Santi me despierta dándome un beso de buenos días. Tengo la sensación de no haber dormido nada. Estoy agotada.
-¿Qué hora es?-pregunto con los ojos aún cerrados.
-Las 6:30, amor. Nuestro tren sale a las 8-Santi.
Tengo muchísimo sueño, pero hago el esfuerzo de levantarme. Hoy toca ir a Madrid para hacerle una visita a Calma. Aún no podemos sacarla del centro y llevarla a casa, pero estamos unas horas con ella.
Abro los ojos poco a poco y me encuentro con los de él. Le dedico una sonrisa.
-¿Cómo ha dormido lo más bonito del mundo?-me pregunta Santi con una sonrisa.
-Bien. ¿Y tú?-sigo sonriendo.
-¿En serio me lo preguntas estando a tu lado?-Santi.
-Anda tonto, calla-Ángeles.
-¿Acaso no es verdad?-me acaricia la mejilla a lo que sonrío aún más disfrutando de su presencia.
Me voy levantando lentamente a lo que él me ayuda. Me recuerda tanto a cuando empezamos..., que sin ser nada ya me ayudaba. Me ayudó a templar mis nervios, a descubrir lo maravillosa persona que es, me daba de comer cuando tuve la mano mal aunque yo no se lo pidiese. Ahora es mi turno de ayudarle a él con su hija. A pesar de que lo intente ocultar, sé que le duele esta situación. Se pone triste cuando tenemos que marcharnos y dejar a su hija allí. No se lo merece. Ojalá el juez y los servicios sociales viesen lo buen padre que es. Se desvive por esa niña. Hace cualquier cosa por estar con ella. La quiere mucho y Calma idolatra a su padre. Apenas nombra ya a su madre. Se da cuenta con quien está bien. Ella no es una muñeca que pueda ser utilizada. Santi me coge por la cintura y me sienta en sus piernas.
-¿Hablaste con Àngel para pedirle permiso?-Ángeles.
-Claro, tú tranquila. Está enterado de todo-aparta la mirada para que no le pueda ver sus ojos que se habrán anegado en lágrimas.
-Cariño, siento la interrupción pero... tengo que ir a ducharme y vestirme..-Ángeles.
Vuelve su mirada hacia mí y me da un beso en los labios. Baja sus besos a mi cuello. Disfruto de sus besos.
-Vamos a llegar tarde...-digo entrecortadamente.
Levanta la cabeza y me mira a los ojos. Me acaricia el cuello sin dejar de mirarme. Tras un rato de besos y caricias, me deja sentada en la cama y se levanta. Se dirige al armario y lo abre. Se gira para mirarme.
-¿Qué vas a ponerte hoy?-Santi.
-¿Ahora vas a decidir por mí?-le pregunto mirándole con una sonrisa.
-Debo cuidarte y que estés bien. Si eso significa elegirte la ropa, pues-Santi.
-Puedo hacerlo sola-me levanto y le intento apartar para coger la ropa que yo quiera, más no tengo apenas fuerzas y siento un débil mareo.
-Venga cariño, mira cómo estás-Santi.
-No ha sido nada-le digo segura de mis palabras.
-Todo suyo, señorita-se aparta dejándome que coja la ropa del armario.
Busco entre mi ropa y la cojo. Me dirijo al baño con ella y me encierro. Sé que lo hace con buena intención, pero es demasiado. No me acostumbro a tantas atenciones, no sé.
Relatado por Laia Vidal
Me despierto temprano. Hoy Tinet se ha quedado en mi casa porque le pillaba más cerca que la suya. Y a la hora que salimos del restaurante no era temprano que digamos. Apago el despertador en cuanto suena, para no despertarle, y me dirijo a la ducha. Una vez arreglada, vuelvo a la habitación y le observo dormir de pie junto a la cama. Es tan mono y me cuida tanto... Yo le quiero mucho y le admiro. Es mi modelo a seguir, mi maestro. A él le debo estar donde estoy. De hecho le debo la vida. Fue la primera persona que vi al despertarme tras el impacto de bala. Pero no hablemos de eso. Me acerco a él y le dejo un beso en los labios. Cojo mi bolso y las llaves y salgo de casa. Conduzco hasta Gestmusic y aparco cerca de la puerta. Es lo bueno de ser primera hora de la mañana, que no hay nadie. Saco la llave y abro. Entro a este inmenso edificio que ayer estaba inmerso en la alegría y diversión. Enciendo la luz del pasillo y me dirijo a la sala de montaje. Está todo muy silencioso. El silencio me gusta, puedo trabajar mejor. Cojo lo que grabamos ayer y me pongo los auriculares. Le doy al play y empiezo a mirar y a cortar trozos. De repente oigo un ruido en la sala de al lado. Me quedo petrificada en la silla. El miedo se apodera de mí. ¿Y si es quien me disparó? Me quedo quieta, apenas respiro para que no se note que estoy aquí, Me quito los auriculares con mucho cuidado dejándolos en la mesa. Me acerco a la puerta lentamente y me asomo al pasillo. No hay nadie. Tal vez lo haya imaginado. Voy cerrando la puerta poco a poco. Hasta que oigo la puerta principal cerrarse con un golpe sordo. Empiezo a temblar al pie de la puerta, a respirar nerviosa. Alguien ha entrado o salido. Cierro la puerta con la mayor delicadeza del mundo y vuelvo lentamente a mi asiento. Me siento, pero no puedo seguir con el trabajo El miedo me impide hacer nada. Sólo puedo pensar y estar en tensión. No he parado la grabación y veo que sigue avanzando sin que yo haga nada. Me quedo mirando un punto fijo. Oigo la puerta abrirse. No me muevo, sigo en la misma posición. No voy a hacer ningún movimiento brusco, por si acaso. Sino acordaos de la última vez que fui a donde no debía... De repente noto como unas manos tapan mis ojos y los cierro instintivamente.
jueves, 24 de septiembre de 2015
jueves, 17 de septiembre de 2015
Capítulo 329:De risas en el restaurante
Relatado Por Florentino Fernández
Entre el bullicio, consigo oír a Anna. Me bajo de las escaleras y me acerco a ella.
-¿No te vas a cambiar antes?-intento hacerme oír.
-Sí, a ver si me hacen caso...-me dice con una sonrisa.
-¿Quieres que los calle?-Flo.
-No hace falta...-me dice Anna.
Y tiene razón. Tinet ya se ha plantado en medio del escenario para que se vayan a cambiar. A regañadientes, van saliendo. Santi, al verme, se acerca a mí.
-¿Qué haces aquí?-Santi.
-Trabajo aquí, ¿no lo sabías? Ya decía yo que eras mu tonto...-Flo.
-Si nadie me informa... En fin, nos vemos luego... si es que vienes...-me dice Santi con una mirada de superioridad.
-¡Pues claro que voy! NBo te vas a librar de mí tan fácilmente-le respondo a su comentario.
Anna nos mira sonriendo y suspira. Me da un abrazo y se aleja para irse con sus compañeras. Le hago un gesto con la mano a Santi para que se marche.
-Santi, que te quedas aquí, ¿eh?-le dice Tinet acercándose.
Nos mira de mala gana y se gira para irse. Sonrío. Lo que me gusta picarle. Pero es amiguete y nos llevamos bien, no os preocupéis.
Acompaño a Carlos y a Àngel a la puerta del camerino, pero no entro. Debo devolver esta túnica a vestuario. Voy hacia allí y me la quito. Se la entrego a una chica que sigue aún por aquí. Voy hacia la puerta de la calle y espero a que salgan. Así vamos todos juntos. En cuestión de minutos veo salir a Santi y Arturo. Se acercan hablando animadamente.
-¿No ha venido nadie más?-me pregunta Arturo.
-No, al menos que yo haya visto...-Flo.
Santi me mira con una sonrisa de medio lado. Creo que se está conteniendo de decirme algo y eso es raro en él. Algo le pasa.
-Amiguete, ¿te pasa algo?-Flo.
-Nada. ¿Qué me iba a pasar?-Santi.
Poco a poco van acercándose los demás concursantes. Tendremos que dejar esta conversación para más tarde u otro día.
Relatado por Daniel Diges
Termino de cambiarme y espero a Javi. Salimos del vestuario y caminamos por el pasillo. Vemos un grupo de gente en la puerta y nos acercamos.
-¿Ya estamos todos?-pregunto al llegar.
-Faltan los novios, Anna y Ángeles-me contesta Arturo.
-¿Y estos 2 no pueden esperar hasta la noche de bodas?-Santi.
-Al parecer no...-dice Carlos sonriendo sonando a lo más lógico del mundo.
Tras esperar un rato más, vienen los que faltaban y salimos. Nos dirigimos al restaurante donde siempre cenamos.
-¿De qué hablabais?-nos pregunta Mónica intrigada, como si supiera de qué hablamos.
-De ti, de Anna y de lo que tardáis siempre-dice Santi con una sonrisa.
-¡Ey! Que esta vez Ángeles también ha llegado tarde, ¿eh?-se queja Anna.
Ángeles la mira sonriendo.
-Porque la habréis entretenido...-Santi.
-¡Sí, claro! ¿Y qué más?-protesta Anna.
Llegamos al restaurante y nos quedamos maravillados de cómo han dejado el lugar. Han colocado una mesa al fondo del restaurante, frente a la puerta. Todas las mesas adornadas con una cesta de flores encima de los manteles blancos. Al llegar, el camarero pregunta por los nervios y los guía hasta la mesa más larga colocada de forma horizontal. Las demás están de forma vertical muy cerca a la de los novios.
-No íbamos a ser tantos...-Flo.
-Ocupen las que sean necesarias.
Mónica y Àngel se sientan en el centro de la mesa. Al lado de Mónica se sienta Laia, por deseo de la propia Mónica, y al lado de Àngel, Carlos. Nos vamos sentando según nos convenga para charlar y estar cerca de los que queremos.
Nos traen el primer plato. Entre charlas y risas, vamos comiendo. Estamos comentando la gala y la boda televisiva. Qué pena que no la hayáis podido disfrutar porque ha sido digno de ver. Era otro espectáculo más. En cuanto acabamos el primer plato, Ángeles sale corriendo tapándose la boca. Creo que ya empieza con las nauseas. Así que al final lo que dijo ese hombre es cierto y Ángeles está embarazada. Al rato vuelve con no muy buena cara.
-Después de 3 meses, se irán pasando las nauseas-le digo porque lo he vivido con mi chica cuando estaba embarazada de nuestro niño.
Ángeles suspira y se apoya sobre María que le acaricia la cabeza y le empieza a hablar.
-Al final lo de la guardería no va a ser una tontería ¿eh?-dice Arturo.
-La verdad que no... ¿Cuántos niños hay ya?-pregunta Anna.
Hacemos un recuento de nuestros hijos y los que aún están por nacer.
-Con la mía no contéis porque...-Santi agacha la cabeza-está en Madrid...
-Pero, ¿está bien?-pregunta Flo preocupado.
Ángeles mira a Santi con complicidad. Santi se acerca a ella y le deja un tierno beso en los labios.
-Está con su familia-dice algo más animado señalando a Ángeles.
Después del segundo plato, traen una tarta de 3 pisos blanca, con bordes rosas y una pareja de muñecos arriba del todo. Mónica y Àngel se levantan y se acercan a la tarta para partirla. Se lo han currado mucho. Y esto se va a repetir en una semana, ¡madre mía! Esto me gusta mucho.
Relatado por Mónica Naranjo
Àngel me da la mano para levantarme. Ya ha llegado la tarta y la tradición es partirla juntos. Aunque no sea la boda, se lo han currado mucho. Y si hay que celebrar 2 veces la boda, se celebra. Àngel coge la espada que le dan para partir la tarta. Empieza a moverla peligrosamente como si fuera una espada laser.
-Cariño, no hagas el tonto-le digo sonriendo.
-Luke, soy tu padre-pone la voz mientras baja la espada y la coloca boca abajo cogiéndola de la empuñadura.
-Te la voy a tener que quitar, ¿eh?-Mónica.
A veces pienso que es como un niño. Pero tiene sus momentos para todo y eso me gusta de él. Pero no quiero que ahora me dé un ataque de risa o no podré partir la tarta. Àngel me pide que junte mis manos a la suyas en la empuñadura y así lo hago. Acercamos la espada a la tarta y le hacemos un corte. Le cojo la espada y se la doy al camarero que espera para empezar a cortarla y repartirla. Al grito de que se besen, Àngel me coloca la mano en la cintura y acerca sus labios a los míos. Nos damos un tierno y apasionado beso que termina con un juego de lenguas. Nos separamos y volvemos a nuestro lugar. Me acerco a Àngel y le susurro:
-Tendremos que decirles unas palabras, ¿no?-Mónica.
-Eso el día de la boda-le miro y se retracta-Está bien, pero empieza tú.
-No, los hombres primero-Mónica.
-Siempre son las damas primero-Àngel.
Empezamos a oír a Tinet. Miro y veo que está de pie junto a Laia hablando de nosotros.
-Queréis que digan unas palabras, ¿verdad?-Tinet.
Ya les ha alentado para que empiezan a vitorear "que hablen, que hablen". Miro a Tinet regañándole con la mirada y él me devuelve la mirada con una sonrisa.
-Venga Mónica, que tú puedes-me dice Laia con una sonrisa.
Me resigno y me levanto de nuevo. Me aclaro la garganta para empezar a hablar.
-¡Tapaos los oídos! ¡Va a soltar su grito de guerra!-exclama Arturo.
A lo que todos empiezan a reír y yo le dedico una mirada asesina. Ya me vengaré de él, ya.
-Bueno... pues...-intento buscar las palabras adecuadas, más no las encuentro por la emoción del momento.
Miro a Àngel que me anima a continuar. Ya le vale no haber comenzado él.
-Muchas gracias por estar aquí, por hacer esto posible. No tenía ni idea de esto y me ha encantado. Os lo habéis currado un montón, chicos. Gracias, os quiero-digo con la voz rota y unas lágrimas escapan de mis ojos en cuanto termino.
Los presentes empiezan a aplaudir y a decirme piropos que agradezco con una sonrisa. Miro a Àngel para que hable él ya que yo no puedo. Àngel se levanta y me da un pico. Me siento para escucharle.
-Bueno, ya lo habéis oído y visto todos: la Naranjo es humana y tiene sentimientos-Àngel.
-¡Ésa es Roko!-grita Santi.
-¡Pero tú...!-protesta Roko.
-Como decía-sigue para que no sigan discutiendo y al momento se callan y le miran para prestarle atención-,habéis conseguido emocionar a Mónica y ver su parte más sensible, que la tiene. Mónica es la mujer más maravillosa, buena y guapa que he conocido. Y gracias a vosotros, hemos consolidado este matrimonio televisivo con una ceremonia sin igual. Ha sido un gran espectáculo que no hubiera tenido sentido sin vosotros. Gracias Flo por oficiar la ceremonia, a mis alumnos por ese vídeo tan emotivo y a mis compañeros y amigos de jurado, dirección, profesores y bailarines. Gracias a todos.
Los concursantes prorrumpen de nuevo en aplausos y silbidos. Piden otro beso. Àngel se agacha para que no me levanta y posa sus labios sobre los míos nuevamente. Esto sólo es el inicio de una maravillosa vida que a la semana que viene haremos formalmente y compartiremos con nuestras familias y amigos.
Entre el bullicio, consigo oír a Anna. Me bajo de las escaleras y me acerco a ella.
-¿No te vas a cambiar antes?-intento hacerme oír.
-Sí, a ver si me hacen caso...-me dice con una sonrisa.
-¿Quieres que los calle?-Flo.
-No hace falta...-me dice Anna.
Y tiene razón. Tinet ya se ha plantado en medio del escenario para que se vayan a cambiar. A regañadientes, van saliendo. Santi, al verme, se acerca a mí.
-¿Qué haces aquí?-Santi.
-Trabajo aquí, ¿no lo sabías? Ya decía yo que eras mu tonto...-Flo.
-Si nadie me informa... En fin, nos vemos luego... si es que vienes...-me dice Santi con una mirada de superioridad.
-¡Pues claro que voy! NBo te vas a librar de mí tan fácilmente-le respondo a su comentario.
Anna nos mira sonriendo y suspira. Me da un abrazo y se aleja para irse con sus compañeras. Le hago un gesto con la mano a Santi para que se marche.
-Santi, que te quedas aquí, ¿eh?-le dice Tinet acercándose.
Nos mira de mala gana y se gira para irse. Sonrío. Lo que me gusta picarle. Pero es amiguete y nos llevamos bien, no os preocupéis.
Acompaño a Carlos y a Àngel a la puerta del camerino, pero no entro. Debo devolver esta túnica a vestuario. Voy hacia allí y me la quito. Se la entrego a una chica que sigue aún por aquí. Voy hacia la puerta de la calle y espero a que salgan. Así vamos todos juntos. En cuestión de minutos veo salir a Santi y Arturo. Se acercan hablando animadamente.
-¿No ha venido nadie más?-me pregunta Arturo.
-No, al menos que yo haya visto...-Flo.
Santi me mira con una sonrisa de medio lado. Creo que se está conteniendo de decirme algo y eso es raro en él. Algo le pasa.
-Amiguete, ¿te pasa algo?-Flo.
-Nada. ¿Qué me iba a pasar?-Santi.
Poco a poco van acercándose los demás concursantes. Tendremos que dejar esta conversación para más tarde u otro día.
Relatado por Daniel Diges
Termino de cambiarme y espero a Javi. Salimos del vestuario y caminamos por el pasillo. Vemos un grupo de gente en la puerta y nos acercamos.
-¿Ya estamos todos?-pregunto al llegar.
-Faltan los novios, Anna y Ángeles-me contesta Arturo.
-¿Y estos 2 no pueden esperar hasta la noche de bodas?-Santi.
-Al parecer no...-dice Carlos sonriendo sonando a lo más lógico del mundo.
Tras esperar un rato más, vienen los que faltaban y salimos. Nos dirigimos al restaurante donde siempre cenamos.
-¿De qué hablabais?-nos pregunta Mónica intrigada, como si supiera de qué hablamos.
-De ti, de Anna y de lo que tardáis siempre-dice Santi con una sonrisa.
-¡Ey! Que esta vez Ángeles también ha llegado tarde, ¿eh?-se queja Anna.
Ángeles la mira sonriendo.
-Porque la habréis entretenido...-Santi.
-¡Sí, claro! ¿Y qué más?-protesta Anna.
Llegamos al restaurante y nos quedamos maravillados de cómo han dejado el lugar. Han colocado una mesa al fondo del restaurante, frente a la puerta. Todas las mesas adornadas con una cesta de flores encima de los manteles blancos. Al llegar, el camarero pregunta por los nervios y los guía hasta la mesa más larga colocada de forma horizontal. Las demás están de forma vertical muy cerca a la de los novios.
-No íbamos a ser tantos...-Flo.
-Ocupen las que sean necesarias.
Mónica y Àngel se sientan en el centro de la mesa. Al lado de Mónica se sienta Laia, por deseo de la propia Mónica, y al lado de Àngel, Carlos. Nos vamos sentando según nos convenga para charlar y estar cerca de los que queremos.
Nos traen el primer plato. Entre charlas y risas, vamos comiendo. Estamos comentando la gala y la boda televisiva. Qué pena que no la hayáis podido disfrutar porque ha sido digno de ver. Era otro espectáculo más. En cuanto acabamos el primer plato, Ángeles sale corriendo tapándose la boca. Creo que ya empieza con las nauseas. Así que al final lo que dijo ese hombre es cierto y Ángeles está embarazada. Al rato vuelve con no muy buena cara.
-Después de 3 meses, se irán pasando las nauseas-le digo porque lo he vivido con mi chica cuando estaba embarazada de nuestro niño.
Ángeles suspira y se apoya sobre María que le acaricia la cabeza y le empieza a hablar.
-Al final lo de la guardería no va a ser una tontería ¿eh?-dice Arturo.
-La verdad que no... ¿Cuántos niños hay ya?-pregunta Anna.
Hacemos un recuento de nuestros hijos y los que aún están por nacer.
-Con la mía no contéis porque...-Santi agacha la cabeza-está en Madrid...
-Pero, ¿está bien?-pregunta Flo preocupado.
Ángeles mira a Santi con complicidad. Santi se acerca a ella y le deja un tierno beso en los labios.
-Está con su familia-dice algo más animado señalando a Ángeles.
Después del segundo plato, traen una tarta de 3 pisos blanca, con bordes rosas y una pareja de muñecos arriba del todo. Mónica y Àngel se levantan y se acercan a la tarta para partirla. Se lo han currado mucho. Y esto se va a repetir en una semana, ¡madre mía! Esto me gusta mucho.
Relatado por Mónica Naranjo
Àngel me da la mano para levantarme. Ya ha llegado la tarta y la tradición es partirla juntos. Aunque no sea la boda, se lo han currado mucho. Y si hay que celebrar 2 veces la boda, se celebra. Àngel coge la espada que le dan para partir la tarta. Empieza a moverla peligrosamente como si fuera una espada laser.
-Cariño, no hagas el tonto-le digo sonriendo.
-Luke, soy tu padre-pone la voz mientras baja la espada y la coloca boca abajo cogiéndola de la empuñadura.
-Te la voy a tener que quitar, ¿eh?-Mónica.
A veces pienso que es como un niño. Pero tiene sus momentos para todo y eso me gusta de él. Pero no quiero que ahora me dé un ataque de risa o no podré partir la tarta. Àngel me pide que junte mis manos a la suyas en la empuñadura y así lo hago. Acercamos la espada a la tarta y le hacemos un corte. Le cojo la espada y se la doy al camarero que espera para empezar a cortarla y repartirla. Al grito de que se besen, Àngel me coloca la mano en la cintura y acerca sus labios a los míos. Nos damos un tierno y apasionado beso que termina con un juego de lenguas. Nos separamos y volvemos a nuestro lugar. Me acerco a Àngel y le susurro:
-Tendremos que decirles unas palabras, ¿no?-Mónica.
-Eso el día de la boda-le miro y se retracta-Está bien, pero empieza tú.
-No, los hombres primero-Mónica.
-Siempre son las damas primero-Àngel.
Empezamos a oír a Tinet. Miro y veo que está de pie junto a Laia hablando de nosotros.
-Queréis que digan unas palabras, ¿verdad?-Tinet.
Ya les ha alentado para que empiezan a vitorear "que hablen, que hablen". Miro a Tinet regañándole con la mirada y él me devuelve la mirada con una sonrisa.
-Venga Mónica, que tú puedes-me dice Laia con una sonrisa.
Me resigno y me levanto de nuevo. Me aclaro la garganta para empezar a hablar.
-¡Tapaos los oídos! ¡Va a soltar su grito de guerra!-exclama Arturo.
A lo que todos empiezan a reír y yo le dedico una mirada asesina. Ya me vengaré de él, ya.
-Bueno... pues...-intento buscar las palabras adecuadas, más no las encuentro por la emoción del momento.
Miro a Àngel que me anima a continuar. Ya le vale no haber comenzado él.
-Muchas gracias por estar aquí, por hacer esto posible. No tenía ni idea de esto y me ha encantado. Os lo habéis currado un montón, chicos. Gracias, os quiero-digo con la voz rota y unas lágrimas escapan de mis ojos en cuanto termino.
Los presentes empiezan a aplaudir y a decirme piropos que agradezco con una sonrisa. Miro a Àngel para que hable él ya que yo no puedo. Àngel se levanta y me da un pico. Me siento para escucharle.
-Bueno, ya lo habéis oído y visto todos: la Naranjo es humana y tiene sentimientos-Àngel.
-¡Ésa es Roko!-grita Santi.
-¡Pero tú...!-protesta Roko.
-Como decía-sigue para que no sigan discutiendo y al momento se callan y le miran para prestarle atención-,habéis conseguido emocionar a Mónica y ver su parte más sensible, que la tiene. Mónica es la mujer más maravillosa, buena y guapa que he conocido. Y gracias a vosotros, hemos consolidado este matrimonio televisivo con una ceremonia sin igual. Ha sido un gran espectáculo que no hubiera tenido sentido sin vosotros. Gracias Flo por oficiar la ceremonia, a mis alumnos por ese vídeo tan emotivo y a mis compañeros y amigos de jurado, dirección, profesores y bailarines. Gracias a todos.
Los concursantes prorrumpen de nuevo en aplausos y silbidos. Piden otro beso. Àngel se agacha para que no me levanta y posa sus labios sobre los míos nuevamente. Esto sólo es el inicio de una maravillosa vida que a la semana que viene haremos formalmente y compartiremos con nuestras familias y amigos.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Capítulo especial:1 mes (XV)
Relatado por Carolina Cerezuela
Voy a la parada de taxis cercana al hospital. Me monto en el primer taxi que veo libre.
-A la estación, por favor-digo acomodándome en el asiento y poniéndome el cinturón.
El taxista se coloca el cinturón, pone el cuentakilómetros y arranca. Espero que no sea demasiado tarde. Y espero que esté allí para hablar yo con ella. Tranquilamente se puede conseguir cualquier cosa. Nos debe una explicación en caso que haya sido ella. Y sino iremos y buscaremos a quien haya sido. A los pocos minutos llegamos a la puerta de Sants, pago y me bajo. Voy lo más rápido posible. Veo a un revisor y hablo con él. Le doy la descripción de María y sigo mi camino. Voy al panel de salidas y veo que hay un AVE a Sevilla en media hora. Me dirijo a la vía 2, donde para el tren. Rezo porque esté allí y poder hablar. A lo lejos veo a María y a Javi. María lleva algo en los brazos, como envuelto en una manta. Me acerco.
-María, ¿puedo hablar contigo un momento?-Carolina.
Me mira nerviosa, protegiendo lo que lleva en brazos.
-Sólo será un momento, por favor-le insisto mirando también a Javi.
María le pasa lo que sospecho el bebé a Javi y me acompaña. La miro seria. No sé cómo empezar.
-No me denuncies, por favor... Esa chica me dijo que me podía conseguir un bebé y la hice caso...-me empieza a decir entre lágrimas, muy nerviosa.
La miro compasiva. Tendría que reprenderla por haberle quitado la niña a mi churri, pero me da pena. Tal vez haya sido otra víctima y la verdadera culpable es otra.
-María...-le cojo las manos y la miro a los ojos-Mónica está sufriendo mucho, al igual que Àngel. Tienes que volver y devolvérsela...
María me mira sorprendida y sigue llorando.
-¿Es la hija de Mónica?-María.
Asiento en silencio. María me suelta y vuelve con Javi. Está un rato hablando con él y vuelve a donde mí.
-Tienes que ayudarme, por favor-me suplica María.
La miro sin comprender.
-¿Qué pasa?-Carolina.
Voy a la parada de taxis cercana al hospital. Me monto en el primer taxi que veo libre.
-A la estación, por favor-digo acomodándome en el asiento y poniéndome el cinturón.
El taxista se coloca el cinturón, pone el cuentakilómetros y arranca. Espero que no sea demasiado tarde. Y espero que esté allí para hablar yo con ella. Tranquilamente se puede conseguir cualquier cosa. Nos debe una explicación en caso que haya sido ella. Y sino iremos y buscaremos a quien haya sido. A los pocos minutos llegamos a la puerta de Sants, pago y me bajo. Voy lo más rápido posible. Veo a un revisor y hablo con él. Le doy la descripción de María y sigo mi camino. Voy al panel de salidas y veo que hay un AVE a Sevilla en media hora. Me dirijo a la vía 2, donde para el tren. Rezo porque esté allí y poder hablar. A lo lejos veo a María y a Javi. María lleva algo en los brazos, como envuelto en una manta. Me acerco.
-María, ¿puedo hablar contigo un momento?-Carolina.
Me mira nerviosa, protegiendo lo que lleva en brazos.
-Sólo será un momento, por favor-le insisto mirando también a Javi.
María le pasa lo que sospecho el bebé a Javi y me acompaña. La miro seria. No sé cómo empezar.
-No me denuncies, por favor... Esa chica me dijo que me podía conseguir un bebé y la hice caso...-me empieza a decir entre lágrimas, muy nerviosa.
La miro compasiva. Tendría que reprenderla por haberle quitado la niña a mi churri, pero me da pena. Tal vez haya sido otra víctima y la verdadera culpable es otra.
-María...-le cojo las manos y la miro a los ojos-Mónica está sufriendo mucho, al igual que Àngel. Tienes que volver y devolvérsela...
María me mira sorprendida y sigue llorando.
-¿Es la hija de Mónica?-María.
Asiento en silencio. María me suelta y vuelve con Javi. Está un rato hablando con él y vuelve a donde mí.
-Tienes que ayudarme, por favor-me suplica María.
La miro sin comprender.
-¿Qué pasa?-Carolina.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Capítulo especial:1 mes (XIV)
Relatado por Mónica Naranjo
No quería volver. Me han obligado a volver. Si no tengo a mi niña, no merece la pena vivir. Lo siento, pero pienso así. Àngel se acerca a mí y me limpia las lágrimas.
-Tranquila cariño, todo se va a solucionar.
-¿Y Si no se soluciona qué? ¿Me vas a devolver tú a la niña?
-Mónica, no estás siendo justa... Sólo intento ayudarte...
-¡Pues no me ayudes! ¿Alguien te ha pedido ayuda?
Àngel se aleja de mí decepcionado, con la mirada al suelo.
Le veo marchar con dolor, con lágrimas en los ojos de la rabia que llevo dentro. Quiero que me la devuelvan, que me devuelvan a mi niña por favor...
La siguiente imagen me devuelve un poco la alegría. Tengo a mi niña en brazos, Àngel nos está haciendo una foto con el móvil. Todo es felicidad y alegría en esta habitación. Pero de repente alguien entra y se lleva a mi hija. No, otra vez no por favor.
Relatado por Àngel Llàcer
Vuelven a traer la camilla de Mónica. Hace un rato que me he quedado solo. Carlos se ha ido para dejarme descansar. Pero no puedo si no está ella. La observo dormir. Quiero verla pronto despierta, feliz. Y sea como sea lo voy a conseguir. Me levanto de la cama poco a poco y me siento en la silla de ruedas que me han traído. Me han dicho que me dé paseos para distraerme. Llamo a Latre preguntándole que dónde están.
-En la sala de espera, al final del pasillo.
-De acuerdo, esperadme ahí que ahora voy.
Cuelgo y guardo el móvil. Me voy impulsando para avanzar. Abro la puerta con cuidado para no despertar a Mónica y salgo. La cierro con el mismo cuidado. Poco a poco voy avanzando por el pasillo, con el esfuerzo que eso supone. Pero tengo que acostumbrarme a moverme. Al llegar, abro la puerta y les busco con la mirada. Les veo sentados a una mesa, tomándose un café. Me acerco a ellos.
-Hola-digo sin ganas.
-¿Qué tal está Mónica?-me pregunta Carolina.
-Dormida, pero se pondrá bien. Necesito que uno de los 2 me haga un favor.
-Lo que quieras-me dice Latre mirándome a los ojos.
-Necesito que me localicéis a María. Llamad a Javi si es necesario, seguro que está con ella. Preocupaos por ella e intentad sacarle dónde está-les suplico.
Según Latre, vio a María cerca de la puerta con algo en los brazos. Sospecho que ha sido ella con ayuda de alguien de dentro.
-Claro, enseguida-me contesta Latre a mi petición.
Carlos sale de la sala quedándome a solas con Carolina.
-¿Y tú cómo estás?-me pregunta preocupada.
-¿Cómo crees? Pues mal... Apenas puedo dormir, comer o sonreír. Y Mónica me echa a mí la culpa...
-Pero sabes que no la tienes...
-Eso díselo a ella...
-Ya hablaré yo con la churri, no te preocupes.
Carlos vuelve a entrar con un gesto desconcertante en la cara.
-Ya he hablado con ella. Por lo que se oía podría ser una estación de bus, de tren o un aeropuerto.
-Iré a la estación de tren-dice Carol convencida.-Y tú-se dirige a Carlos-,ve a la de bus. Llama a Tinet para que se acerque al aeropuerto.
-De acuerdo. ¡Vamos!-le extiende la mano a Carol para ayudarla.
Carol se dirige a mí antes de salir:
-La vamos a encontrar-me dice poniendo sus manos sobre mis hombros.
Y tras esto, marchan rápidamente quedándome solo. Pero al menos hay una posibilidad de encontrarla.
No quería volver. Me han obligado a volver. Si no tengo a mi niña, no merece la pena vivir. Lo siento, pero pienso así. Àngel se acerca a mí y me limpia las lágrimas.
-Tranquila cariño, todo se va a solucionar.
-¿Y Si no se soluciona qué? ¿Me vas a devolver tú a la niña?
-Mónica, no estás siendo justa... Sólo intento ayudarte...
-¡Pues no me ayudes! ¿Alguien te ha pedido ayuda?
Àngel se aleja de mí decepcionado, con la mirada al suelo.
Le veo marchar con dolor, con lágrimas en los ojos de la rabia que llevo dentro. Quiero que me la devuelvan, que me devuelvan a mi niña por favor...
La siguiente imagen me devuelve un poco la alegría. Tengo a mi niña en brazos, Àngel nos está haciendo una foto con el móvil. Todo es felicidad y alegría en esta habitación. Pero de repente alguien entra y se lleva a mi hija. No, otra vez no por favor.
Relatado por Àngel Llàcer
Vuelven a traer la camilla de Mónica. Hace un rato que me he quedado solo. Carlos se ha ido para dejarme descansar. Pero no puedo si no está ella. La observo dormir. Quiero verla pronto despierta, feliz. Y sea como sea lo voy a conseguir. Me levanto de la cama poco a poco y me siento en la silla de ruedas que me han traído. Me han dicho que me dé paseos para distraerme. Llamo a Latre preguntándole que dónde están.
-En la sala de espera, al final del pasillo.
-De acuerdo, esperadme ahí que ahora voy.
Cuelgo y guardo el móvil. Me voy impulsando para avanzar. Abro la puerta con cuidado para no despertar a Mónica y salgo. La cierro con el mismo cuidado. Poco a poco voy avanzando por el pasillo, con el esfuerzo que eso supone. Pero tengo que acostumbrarme a moverme. Al llegar, abro la puerta y les busco con la mirada. Les veo sentados a una mesa, tomándose un café. Me acerco a ellos.
-Hola-digo sin ganas.
-¿Qué tal está Mónica?-me pregunta Carolina.
-Dormida, pero se pondrá bien. Necesito que uno de los 2 me haga un favor.
-Lo que quieras-me dice Latre mirándome a los ojos.
-Necesito que me localicéis a María. Llamad a Javi si es necesario, seguro que está con ella. Preocupaos por ella e intentad sacarle dónde está-les suplico.
Según Latre, vio a María cerca de la puerta con algo en los brazos. Sospecho que ha sido ella con ayuda de alguien de dentro.
-Claro, enseguida-me contesta Latre a mi petición.
Carlos sale de la sala quedándome a solas con Carolina.
-¿Y tú cómo estás?-me pregunta preocupada.
-¿Cómo crees? Pues mal... Apenas puedo dormir, comer o sonreír. Y Mónica me echa a mí la culpa...
-Pero sabes que no la tienes...
-Eso díselo a ella...
-Ya hablaré yo con la churri, no te preocupes.
Carlos vuelve a entrar con un gesto desconcertante en la cara.
-Ya he hablado con ella. Por lo que se oía podría ser una estación de bus, de tren o un aeropuerto.
-Iré a la estación de tren-dice Carol convencida.-Y tú-se dirige a Carlos-,ve a la de bus. Llama a Tinet para que se acerque al aeropuerto.
-De acuerdo. ¡Vamos!-le extiende la mano a Carol para ayudarla.
Carol se dirige a mí antes de salir:
-La vamos a encontrar-me dice poniendo sus manos sobre mis hombros.
Y tras esto, marchan rápidamente quedándome solo. Pero al menos hay una posibilidad de encontrarla.
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