Relatado por Santiago Segura
Miramos con cara asesina a María, que nos ignora. Todos. Bueno, menos mi hija que no se ha enterado. Intenta jugar con las chicas, que están a la espera de la noticia. Calma se acerca a mí.
-Papi, ¿qué pasa?-Calma.
-Que vamos a matar a la yaya...-interviene Ángeles con una sonrisa.
Se agacha y la coge en brazos. La miro con ternura. Se le da genial y sería una buena madre. Lastima que no pueda tener hijos. Sonrío a la niña.
-¡Pero no la matéis! Sólo castigadla si se ha portado mal...-dice mi hija inocentemente.
Pero mi hija no sabe lo ha dicho... Nos ha dado una idea para que María suelte prenda. Miro a Ángeles que me devuelve la mirada con una sonrisa traviesa.
-¡Venga Calma! Vamos a jugar-le dice Ángeles con cariño.
Las 2 se alejan y van a donde las chicas. Empiezan a hablar algo y desaparecen del salón. Me acerco a Arturo.
-¿Han preguntado por nosotros?-Santi.
-La verdad es que no... Nos quedamos todos en silencio... Y luego fui a buscaros, así que ni idea lo que habrán hecho en nuestra ausencia-Arturo.
-No pasa nada... Quería estar a solas...-miro de reojo a Mónica. Ella ha hecho que esté así. Y ahora está como si no hubiese pasado nada.
Arturo con una mirada que ya sabemos lo que significa y sonrío.
-Ya... A solas... Más bien con una persona que te vuelve loca, ¿no?-me dice Arturo sonriendo.
Arturo es de las pocas personas con las que consigo estar bien, sacar una sonrisa y olvidarme de todo lo malo que me está pasando. Sonrío dándole a entender que lo que dice es verdad. Y no se equivoca del todo. Siempre que haya ocasión, lo voy a aprovechar. ¿Quién se negaría a estar con la chica más guapa y buena de Madrid? Que por suerte estamos en el mismo hotel y trabajamos en el mismo programa. A veces no sé ni cómo me aguanta. No sabéis la suerte que tengo por estar con ella. Ha sido una suerte haberla encontrado y que ahora seamos pareja. La veía como algo inaccesible pero quien no arriesga, no gana.
-Voy a ver dónde está Vane, a ver si juega conmigo...-me dice Arturo.
-Te acompaño-Santi.
Salimos del salón y subimos a la planta superior. Seguramente estén en alguna de las habitaciones jugando. Vamos habitación por habitación hasta que oímos risas y vamos hacia allí. Esas risas son de mi hija, son inconfundibles. Me quedo en la puerta mirando mientras Arturo entra. Mi hija va corriendo a donde él y se le tira encima.
-¡Tito Arturo!-Calma.
-¿Dejas que el tito hable con ella?-le dice refiriéndose a Vane.
-¿Es tu novia?-Calma.
-¡Calma!-le regaña, entre risas, Vane.
Ángeles se gira y me ve. Sonríe al verme. Es realmente como una niña. Calma se va con Ainhoa e Irene y Arturo se va a hablar con Vane. Ángeles se me acerca juguetona, sexy, muy lentamente.
-Ángeles, que no me controlo...-le aviso antes de que llegue hasta mí.
Sonríe de la forma más dulce y sexy que sabe que me tiene ganado y me derrito con solo mirarla.
-Ya tengo una idea de qué hacerle a María...-me dice cuándo ya se ha acercado lo bastante a mí. Me da un beso y noto que sonríe en el beso. Lo disfruto, disfruto de su suavidad, de su sabor.
-¿El qué?-pregunto con curiosidad.
-Me lo ha contado Vane, pero necesitamos ayuda...-Ángeles.
Su cara me divierte y a la vez me asusta un poco. Pero todo sea por desvelar esa noticia que tan en vilo nos tiene a todos. Me susurra al oído el plan y sonrío. Me gusta y puede estar divertido, jeje. Esperamos a que Arturo acabe de hablar con Vane para pedirle ayuda. Él es el que nos está ayudando todo el día de hoy. Lo que se puede considerar un buen amigo, un compañero, un hermano. Sin ni siquiera preguntar, está ahí para ayudarte en lo que le sea posible. O sino a animarte con sus chistes malos. Tenemos el cupo completo entre Dani y Arturo... jajaja.
-¿Entonces qué? ¿Te gusta la idea?-me pregunta Ángeles mordiéndose el labio inferior.
-Me encanta-sonrío maliciosamente mientras no le quito ojo y la agarro de la cintura. La acerco a mí y la vuelvo a besar.
-¡Eh parejita! Vamos abajo-nos dice Arturo, que al parecer ya ha terminado de convencerla. Vane viene sonriendo y mirando de reojo a Arturo. ¡Qué cabrón!
-Pero antes te tenemos que pedir un favor...-le dice Ángeles.
-Ve bajando guapa-le dice a Vane con una sonrisa repasándola de arriba abajo.
Ainhoa coge a Calma y se van las 4 hacia abajo. Escucho atentamente lo que le dice Ángeles a Arturo. No os lo digo porque capaces sois de decírselo a María y ya no sería plan secreto de venganza. Cuando se lo termina de explicar, Arturo sonríe también.
-¿Pero estáis seguro que va a funcionar?-Arturo.
-Más le vale...-Ángeles.
Esta no es mi Ángeles dulce y buena que conocí, pero me encanta. Siempre y cuando no vaya contra mí los planes de venganza. Mientras sea a los demás, perfecto.
lunes, 30 de marzo de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
Capítulo 308:2 noticias...
Relatado por Anna Simon
Estoy súper picada con Àngel porque nos van ganando. Y yo soy de las que no quieren perder nunca. Vale que no lo demuestro nunca en el programa, pero fuera de él... ¡nadie me ve!
-¡Eh!¡Eso es falta!-protesto.
-¡Si no te he tocado!-me responde Àngel.
-Al final os voy a poner a jugar juntos...-María.
-¿Yo? Con éste? Ni en sueños...-Anna.
Miro con mala cara a María que me mira divertida. Se lo está pasando bomba con todo esto. Es que cuando juego me transformo totalmente. Me enseñó a jugar Dani. Aunque al principio me metía unas palizas impresionantes, acabé aprendiendo llegando hasta su nivel consiguiendo alguna vez ganarle. Mi mente se va a nuestra pelea, a la conversación que tuve con su madre. ¡Ay! Que está en el hospital y no he ido a visitarle ni una sola vez. Y yo tonteando con Lucho... Esto no me lo va a perdonar en la vida. Gritos de euforia me sacan de mis pensamientos.
-¡Ganamos!-oigo a Àngel gritar. Le miro y veo que choca con Carlos.
Roko me mira y sonríe.
-No pasa nada, sólo es un juego. ¿Estás bien?-Roko.
-Sí, no es nada...-Anna.
Nos levantamos Roko y yo del sofá y dejamos paso a la siguiente pareja. Myriam y Giuseppe se sientan en nuestro lugar y empiezan a elegir equipo. Me alejo un poco del grupo y cojo el móvil. Me había olvidado de él desde esta mañana. Tengo varias llamadas y whatsapp. Aquí he venido a desconectar. Pero... ¿tanto? ¿Tanto como para olvidarme de Dani y su estado de salud? Por lo que me dijo Tina, está en coma. En cuanto salga de aquí, me voy corriendo a verle. No puede esperar ni un día más. Le pediré perdón una y otra vez. Llamo a su madre para preocuparme por su estado de salud. Da tono. Espero paciente a que me lo coja. No creo que se haya enfadado, ¿no? Una lágrima rebelde escapa por mi cara. En ese momento oigo la puerta de la calle y cuelgo y me acerco a los demás. Entran Mónica, Arturo, Santi y Ángeles. No me había dado cuenta que Mónica se había ido.... No estoy a lo que tengo que estar.
Relatado por Javier Herrero
Veo llegar a los que se habían marchado y miro a María con una sonrisa, la cual me devuelve. Me aclaro la garganta. Es hora de decir la noticia a todos. Bueno las 2 noticias. Me da un poco de vergüenza, además que no se me va a escuchar con tanto ruido. María me mira y me susurra que espere a que terminen de jugar esta partida. Sí, porque sino no van a estar atentos. Y queremos que se enteren todos ya que son como nuestra familia. Nos hemos convertido en una segunda familia. Si pasa algo bueno, nos alegramos todos; y si pasa algo malo, intentamos poner solución y animar al que esté mal. En eso se basa la amistad y el compañerismo. Lo de familia es porque lo parecemos al estar tanto tiempo juntos y compartir tantos momentos. Cuando terminan de jugar, Àngel pide otra pareja para jugar. Sin embargo María interviene.
-Los siguientes somos nosotros, pero primero tenemos que daros 2 noticias-María.
-¿Buena y mala?-pregunta Dani.
-No, las 2 buenas-María. Me mira y me coge la mano para darme seguridad. Sabe que estoy muy nervioso. Esto de hablar en público siempre me ha costado.
-La primera tiene que ver con nosotros, con María y conmigo...-digo tímidamente.
-¡Está embarazada!-suelta Arturo a lo que siguen risas generales.
-¡Hala bruto!-le responde María.
-Cosas más raras se han visto, María-le rebate Santi.
-No, no está embarazada-digo con una sonrisa nerviosa.
-¿Entonces?-pregunta Roko.
-Estamos preparando los preparativos porque... ¡nos vamos a casar!-Javi.
-¡Enhorabuena!-nos van diciendo acercándose a nosotros y abrazándonos.
-Pues ya va a haber 2 bodas, ¿no?-pregunta Ángeles.
-Pero a la nuestra tenéis que venir, ¿eh?-Àngel.
-¡Eso mismo!-nos mira Mónica seria, pero al rato empieza a reír.
-Churri, ¿qué te ha dado?-le pregunta Carolina.
-Si todavía no tenemos fecha...-María.
-Nosotros sí, el 30 de noviembre. Estáis todos invitados-Mónica.
-¿Y la otra noticia?-Myriam.
-Uy no te imaginaba tan cotilla...-le dice Arnau con una sonrisa.
-¡Tonto!-dice Myriam dándole de broma en el brazo.
-¡Venga! La otra noticia-exige también Anna.
Miro a María sonriendo. Lo hemos estado hablando y hemos decidido que cada uno dé una noticia, así que es su turno. Nos miramos sonriendo y sé lo que está pensando y le dedico una sonrisa malvada. Oímos exigencia de "venga, contadlo ya" y cosas por el estilo.
-¿Y si lo contamos más adelante?-me susurra María.
-Tú verás, pero nos van a matar...-le contesto susurrando.
-¡Eh! Menos cuchichear y más contar-dice Arturo.
-Podemos seguir jugando-dice María yendo al sofá.
Veo las caras asesinas que le dedican todos y después me miran a mí que no puedo evitar sonreír nervioso y porque me divierte la situación. Bueno que ya os lo cuente María, ¿no? Cuando ella quiera. Como la exijáis, es capaz de no contarlo y dejaros con las ganas ¿eh? Paciencia, tened paciencia con ella. Es así, pero se hace de querer mucho. Es una persona adorable y divertida con la que me lo paso genial y estoy ganando en seguridad en mí mismo, consiguiendo perder la timidez poco a poco.
Estoy súper picada con Àngel porque nos van ganando. Y yo soy de las que no quieren perder nunca. Vale que no lo demuestro nunca en el programa, pero fuera de él... ¡nadie me ve!
-¡Eh!¡Eso es falta!-protesto.
-¡Si no te he tocado!-me responde Àngel.
-Al final os voy a poner a jugar juntos...-María.
-¿Yo? Con éste? Ni en sueños...-Anna.
Miro con mala cara a María que me mira divertida. Se lo está pasando bomba con todo esto. Es que cuando juego me transformo totalmente. Me enseñó a jugar Dani. Aunque al principio me metía unas palizas impresionantes, acabé aprendiendo llegando hasta su nivel consiguiendo alguna vez ganarle. Mi mente se va a nuestra pelea, a la conversación que tuve con su madre. ¡Ay! Que está en el hospital y no he ido a visitarle ni una sola vez. Y yo tonteando con Lucho... Esto no me lo va a perdonar en la vida. Gritos de euforia me sacan de mis pensamientos.
-¡Ganamos!-oigo a Àngel gritar. Le miro y veo que choca con Carlos.
Roko me mira y sonríe.
-No pasa nada, sólo es un juego. ¿Estás bien?-Roko.
-Sí, no es nada...-Anna.
Nos levantamos Roko y yo del sofá y dejamos paso a la siguiente pareja. Myriam y Giuseppe se sientan en nuestro lugar y empiezan a elegir equipo. Me alejo un poco del grupo y cojo el móvil. Me había olvidado de él desde esta mañana. Tengo varias llamadas y whatsapp. Aquí he venido a desconectar. Pero... ¿tanto? ¿Tanto como para olvidarme de Dani y su estado de salud? Por lo que me dijo Tina, está en coma. En cuanto salga de aquí, me voy corriendo a verle. No puede esperar ni un día más. Le pediré perdón una y otra vez. Llamo a su madre para preocuparme por su estado de salud. Da tono. Espero paciente a que me lo coja. No creo que se haya enfadado, ¿no? Una lágrima rebelde escapa por mi cara. En ese momento oigo la puerta de la calle y cuelgo y me acerco a los demás. Entran Mónica, Arturo, Santi y Ángeles. No me había dado cuenta que Mónica se había ido.... No estoy a lo que tengo que estar.
Relatado por Javier Herrero
Veo llegar a los que se habían marchado y miro a María con una sonrisa, la cual me devuelve. Me aclaro la garganta. Es hora de decir la noticia a todos. Bueno las 2 noticias. Me da un poco de vergüenza, además que no se me va a escuchar con tanto ruido. María me mira y me susurra que espere a que terminen de jugar esta partida. Sí, porque sino no van a estar atentos. Y queremos que se enteren todos ya que son como nuestra familia. Nos hemos convertido en una segunda familia. Si pasa algo bueno, nos alegramos todos; y si pasa algo malo, intentamos poner solución y animar al que esté mal. En eso se basa la amistad y el compañerismo. Lo de familia es porque lo parecemos al estar tanto tiempo juntos y compartir tantos momentos. Cuando terminan de jugar, Àngel pide otra pareja para jugar. Sin embargo María interviene.
-Los siguientes somos nosotros, pero primero tenemos que daros 2 noticias-María.
-¿Buena y mala?-pregunta Dani.
-No, las 2 buenas-María. Me mira y me coge la mano para darme seguridad. Sabe que estoy muy nervioso. Esto de hablar en público siempre me ha costado.
-La primera tiene que ver con nosotros, con María y conmigo...-digo tímidamente.
-¡Está embarazada!-suelta Arturo a lo que siguen risas generales.
-¡Hala bruto!-le responde María.
-Cosas más raras se han visto, María-le rebate Santi.
-No, no está embarazada-digo con una sonrisa nerviosa.
-¿Entonces?-pregunta Roko.
-Estamos preparando los preparativos porque... ¡nos vamos a casar!-Javi.
-¡Enhorabuena!-nos van diciendo acercándose a nosotros y abrazándonos.
-Pues ya va a haber 2 bodas, ¿no?-pregunta Ángeles.
-Pero a la nuestra tenéis que venir, ¿eh?-Àngel.
-¡Eso mismo!-nos mira Mónica seria, pero al rato empieza a reír.
-Churri, ¿qué te ha dado?-le pregunta Carolina.
-Si todavía no tenemos fecha...-María.
-Nosotros sí, el 30 de noviembre. Estáis todos invitados-Mónica.
-¿Y la otra noticia?-Myriam.
-Uy no te imaginaba tan cotilla...-le dice Arnau con una sonrisa.
-¡Tonto!-dice Myriam dándole de broma en el brazo.
-¡Venga! La otra noticia-exige también Anna.
Miro a María sonriendo. Lo hemos estado hablando y hemos decidido que cada uno dé una noticia, así que es su turno. Nos miramos sonriendo y sé lo que está pensando y le dedico una sonrisa malvada. Oímos exigencia de "venga, contadlo ya" y cosas por el estilo.
-¿Y si lo contamos más adelante?-me susurra María.
-Tú verás, pero nos van a matar...-le contesto susurrando.
-¡Eh! Menos cuchichear y más contar-dice Arturo.
-Podemos seguir jugando-dice María yendo al sofá.
Veo las caras asesinas que le dedican todos y después me miran a mí que no puedo evitar sonreír nervioso y porque me divierte la situación. Bueno que ya os lo cuente María, ¿no? Cuando ella quiera. Como la exijáis, es capaz de no contarlo y dejaros con las ganas ¿eh? Paciencia, tened paciencia con ella. Es así, pero se hace de querer mucho. Es una persona adorable y divertida con la que me lo paso genial y estoy ganando en seguridad en mí mismo, consiguiendo perder la timidez poco a poco.
lunes, 23 de marzo de 2015
Capítulo 307:Cambio de pareja
Relatado por Mónica Naranjo
Miro a la churri con cara sexy a ver si me lo cuenta. Me acerco a ella lentamente.
-Pues me han llamado del hospital...-empieza a decir Carolina.
A ver, cotillas, ¿qué es eso de espiar conversaciones? Si os lo quiere decir a vosotros, que os lo cuente. Pero ahora me lo está contando a mí.
Cuando acaba de contármelo, me cambia la cara y la abrazo.
-Si quieres, puedo acompañarte-Mónica.
-Vale-Carolina.
Me abraza de nuevo y le limpio la lágrima que tiene en la mejilla con el pulgar. Nos miramos sabiendo lo que estamos pensando la una de la otra. Carolina me sonríe y me susurra, yo niego con la cabeza. La cojo de la mano y salimos de la cocina lo más normal del mundo. Se giran todos para mirarnos. Hay caras de complicidad, caras de extrañeza y caras divertidas. Nos acercamos a los demás.
-Juego con la churri-anuncio a los presentes con una sonrisa-¿Lo tenéis preparado ya?
-Creía que ibas a jugar conmigo...-me dice Àngel poniendo carita de pena.
-Si eso luego, amore. Juega con otra persona. Puedes jugar con mi sobrina si quieres o con Latre...-Mónica.
-¿No quieres jugar conmigo, amor?-le pregunta Latre poniendo la voz de Boris.
-Bueno, por una vez...-dice Àngel cediendo.
-¡Bien!-decimos Carlos y yo. Miro a Carol y nos sonreímos. Miro a Àngel que me mira con un poco de enfado.
-¿No vamos a esperar a Arturo, Santi y Ángeles?-pregunta Dani.
-¡Eso! Vamos a esperar a mi papi-Calma.
Me acerco a Calma y la cojo en brazos. La sonrío. Yo no creo que Santi sea un mal padre y menos viendo cómo cuida de su hija, cómo pasa el tiempo con ella. Se le cae la baba con su niña. Por eso no entiendo la decisión del juez. Pero si lo ha decidido, tiene que cumplirlo. Hay que cumplir la ley. Aunque también digo que las normas están para saltárselas. Pero esto no es saltarse un stop o un semáforo, estamos hablando de secuestro.
-Calma, ¿quieres mucho a papá-Mónica.
-De aquí hasta la luna-me dice inocentemente con una sonrisa-¿Dónde está?
-Papá se sentía un poco mal y ha salido a que le dé el aire-miento.
-¿Le duele la tripita?-Calma.
-Creo que sí...-miro a Carolina preocupada. Santi se ha ido por mi culpa y encima estoy mintiendo a la niña.
-Tranquila-me susurra Carolina acariciándome el brazo.
Empiezan a jugar Anna y Roko contra Àngel y Carlos. Àngel y Anna ya están picados en cuanto los chicos meten el primer gol. Miro de reojo la partida para distraerme. No puedo dejar de pensar en Santi, Ángeles y Calma. A lo mejor no he hecho bien en meterme en sus asuntos. No habrá hecho bien, pero hay otros momentos para habérselo dicho. Es lo malo de ser tan impulsiva. Le paso la niña a Carol.
-Quédate con ella, churri-Mónica.
Carolina la coge y salgo del salón y voy al recibidor. Me apoyo en el mueble y empiezo a llorar. Cojo el móvil del bolso y hago una llamada. Me intento calmar antes que al otro lado de la línea me lo cojan. Yo soy la fuerte, la que hace lo que le da la gana, la altiva, la diva. Pero también soy una persona sensible, que se equivoca, que necesita cariño de su gente, que se enfada, divertida. Y ahora mismo necesito del cariño de mi gente y los tengo lejos.
Relatado por Ángeles Muñoz
Estamos en la caravana. Hemos venido a que nadie nos moleste y para estar solos. Y una cosa ha llevado a la otra... Me encuentro abrazada al hombre más maravilloso del mundo. Quiero estar y confiar en Santi, pero también es verdad que se ha llevado a Calma sin autorización del juez. Pero es que si se la quitan, iba a sufrir mucho y no quiero eso. Pero tampoco quiero que infrinjamos la ley. ¡Voy a matar a su ex! Le acaricio su torso desnudo mientras acompasamos nuestras respiraciones. Le miro sonriendo.
-Cariño, no creo que Mónica lo haya dicho a malas...-Ángeles.
-Lo sé... Y a lo mejor tiene razón... Pero, ¿cómo quedarme sin mi hija?-Santi.
-Yo también la he cogido mucho cariño... Pero todavía me tienes a mí...-le beso el cuello.
Se estremece y le veo una tímida sonrisa. Poco a poco creo que le voy convenciendo para que haga lo correcto. Si algo malo le ocurriese, si le meten en la cárcel... No sé qué haría sin él. Nos estamos perdiendo la fiesta, pero no me importa si estoy con el hombre al que quiero, del que estoy enamorada profundamente. Tras un rato abrazados, nos levantamos y nos empezamos a vestir. Tengo una sonrisa de "mira qué perfecta estoy y qué polvazo acabo de echar". Uy, ¿qué me pasa? Me empieza a afectar estar con Santi que ya pienso como él. Sonrío mirándole como se viste.
-¿De qué te ríes?-me pregunta Santi con curiosidad.
-Nada, nada... Cosas mías...-le contesto sonriendo.
Nos terminamos de vestir y salimos de la caravana. Vamos cogidos de la mano y mirándonos mientras nos sonreímos el uno al otro. Por el camino nos encontramos con Arturo que nos mira sonriendo pícaramente.
-¿Qué parejita? ¿Aprovechando el momento?-Arturo.
-No lo sabes tú bien... jeje-Santi.
-¡Santi! ¡Eso no se cuenta y menos a éste!-regaño a Santi entre risas.
-Que tú eres igual, Ángeles. No vayas de santa ahora...-me dice Arturo sonriendo.
-¿Vamos?-propongo para cambiar de tema.
Miro a la churri con cara sexy a ver si me lo cuenta. Me acerco a ella lentamente.
-Pues me han llamado del hospital...-empieza a decir Carolina.
A ver, cotillas, ¿qué es eso de espiar conversaciones? Si os lo quiere decir a vosotros, que os lo cuente. Pero ahora me lo está contando a mí.
Cuando acaba de contármelo, me cambia la cara y la abrazo.
-Si quieres, puedo acompañarte-Mónica.
-Vale-Carolina.
Me abraza de nuevo y le limpio la lágrima que tiene en la mejilla con el pulgar. Nos miramos sabiendo lo que estamos pensando la una de la otra. Carolina me sonríe y me susurra, yo niego con la cabeza. La cojo de la mano y salimos de la cocina lo más normal del mundo. Se giran todos para mirarnos. Hay caras de complicidad, caras de extrañeza y caras divertidas. Nos acercamos a los demás.
-Juego con la churri-anuncio a los presentes con una sonrisa-¿Lo tenéis preparado ya?
-Creía que ibas a jugar conmigo...-me dice Àngel poniendo carita de pena.
-Si eso luego, amore. Juega con otra persona. Puedes jugar con mi sobrina si quieres o con Latre...-Mónica.
-¿No quieres jugar conmigo, amor?-le pregunta Latre poniendo la voz de Boris.
-Bueno, por una vez...-dice Àngel cediendo.
-¡Bien!-decimos Carlos y yo. Miro a Carol y nos sonreímos. Miro a Àngel que me mira con un poco de enfado.
-¿No vamos a esperar a Arturo, Santi y Ángeles?-pregunta Dani.
-¡Eso! Vamos a esperar a mi papi-Calma.
Me acerco a Calma y la cojo en brazos. La sonrío. Yo no creo que Santi sea un mal padre y menos viendo cómo cuida de su hija, cómo pasa el tiempo con ella. Se le cae la baba con su niña. Por eso no entiendo la decisión del juez. Pero si lo ha decidido, tiene que cumplirlo. Hay que cumplir la ley. Aunque también digo que las normas están para saltárselas. Pero esto no es saltarse un stop o un semáforo, estamos hablando de secuestro.
-Calma, ¿quieres mucho a papá-Mónica.
-De aquí hasta la luna-me dice inocentemente con una sonrisa-¿Dónde está?
-Papá se sentía un poco mal y ha salido a que le dé el aire-miento.
-¿Le duele la tripita?-Calma.
-Creo que sí...-miro a Carolina preocupada. Santi se ha ido por mi culpa y encima estoy mintiendo a la niña.
-Tranquila-me susurra Carolina acariciándome el brazo.
Empiezan a jugar Anna y Roko contra Àngel y Carlos. Àngel y Anna ya están picados en cuanto los chicos meten el primer gol. Miro de reojo la partida para distraerme. No puedo dejar de pensar en Santi, Ángeles y Calma. A lo mejor no he hecho bien en meterme en sus asuntos. No habrá hecho bien, pero hay otros momentos para habérselo dicho. Es lo malo de ser tan impulsiva. Le paso la niña a Carol.
-Quédate con ella, churri-Mónica.
Carolina la coge y salgo del salón y voy al recibidor. Me apoyo en el mueble y empiezo a llorar. Cojo el móvil del bolso y hago una llamada. Me intento calmar antes que al otro lado de la línea me lo cojan. Yo soy la fuerte, la que hace lo que le da la gana, la altiva, la diva. Pero también soy una persona sensible, que se equivoca, que necesita cariño de su gente, que se enfada, divertida. Y ahora mismo necesito del cariño de mi gente y los tengo lejos.
Relatado por Ángeles Muñoz
Estamos en la caravana. Hemos venido a que nadie nos moleste y para estar solos. Y una cosa ha llevado a la otra... Me encuentro abrazada al hombre más maravilloso del mundo. Quiero estar y confiar en Santi, pero también es verdad que se ha llevado a Calma sin autorización del juez. Pero es que si se la quitan, iba a sufrir mucho y no quiero eso. Pero tampoco quiero que infrinjamos la ley. ¡Voy a matar a su ex! Le acaricio su torso desnudo mientras acompasamos nuestras respiraciones. Le miro sonriendo.
-Cariño, no creo que Mónica lo haya dicho a malas...-Ángeles.
-Lo sé... Y a lo mejor tiene razón... Pero, ¿cómo quedarme sin mi hija?-Santi.
-Yo también la he cogido mucho cariño... Pero todavía me tienes a mí...-le beso el cuello.
Se estremece y le veo una tímida sonrisa. Poco a poco creo que le voy convenciendo para que haga lo correcto. Si algo malo le ocurriese, si le meten en la cárcel... No sé qué haría sin él. Nos estamos perdiendo la fiesta, pero no me importa si estoy con el hombre al que quiero, del que estoy enamorada profundamente. Tras un rato abrazados, nos levantamos y nos empezamos a vestir. Tengo una sonrisa de "mira qué perfecta estoy y qué polvazo acabo de echar". Uy, ¿qué me pasa? Me empieza a afectar estar con Santi que ya pienso como él. Sonrío mirándole como se viste.
-¿De qué te ríes?-me pregunta Santi con curiosidad.
-Nada, nada... Cosas mías...-le contesto sonriendo.
Nos terminamos de vestir y salimos de la caravana. Vamos cogidos de la mano y mirándonos mientras nos sonreímos el uno al otro. Por el camino nos encontramos con Arturo que nos mira sonriendo pícaramente.
-¿Qué parejita? ¿Aprovechando el momento?-Arturo.
-No lo sabes tú bien... jeje-Santi.
-¡Santi! ¡Eso no se cuenta y menos a éste!-regaño a Santi entre risas.
-Que tú eres igual, Ángeles. No vayas de santa ahora...-me dice Arturo sonriendo.
-¿Vamos?-propongo para cambiar de tema.
lunes, 16 de marzo de 2015
Capítulo 306:La fiesta de Javi
Relatado por Arturo Valls
Volvemos al salón con los regalos. Cada uno ha ido guardando su regalo donde ha podido para que Javi no lo viese. Yo lo he dejado en el recibidor, dentro de un mueble que tiene Mónica. Le vamos dando los regalos: algunos son serios y otros en plan broma. Santi le ha regalado una camiseta de Torrente (debe tener un armario lleno porque a mí me regaló una cuando participé en la peli), Àngel el primer borrador de su libro, Anna una camisa. Los que me han sorprendido han sido la profe y Giuseppe: Myriam le ha regalado unos calentadores y Giuseppe un diccionario de italiano.
-Por si te toca imitar en mi idioma-le ha dicho.
Todos hemos empezado a reír al instante. Se le ve majo, pero no me lo imaginaba así.
-Ahora viene mi regalo, te va a encantar-le digo entregándole mi regalo.
-A ver qué le has comprado, orejitas...-me dice María sonriendo.
Javi abre el regalo y se queda sorprendido mirándolo y se empieza a reír. Lo enseña a los demás y todos se empiezan a reír.
-¿En serio, Arturo?-me pregunta Ángeles entre risas.
-¡Claro!-digo orgulloso.
Le he comprado algo que le puede venir genial, sobre todo para carnaval: una peluca larga rubia y un par de tetas de plástico. Y, además, un vestido provocativo.
-Es un regalo como el vuestro, ¿eh?-digo haciéndome el indignado.
Siguen riéndose como si no hubiese un mañana.
-Pues tú no te rías tanto que no le has traído nada-le digo a Vane.
-Pero porque no le conozco tanto como para saber qué regalarle...-se defiende con una sonrisa.
-Aquí las chicas se han escaqueado de una manera...-Dani.
-¡Y luego soy yo la catalana!-Anna.
-No os metáis con mi sobrina-sale a defender Carol.
-¡Ni con la mía!-Mónica.
-¡Ah! Lo tuyo no se puede tocar pero lo mío sí, ¿verdad?-le suelta Santi enfadado.
Nos quedamos todos en shock. No sabemos de qué va la cosa, así que no decimos nada.
-Santi, no es el momento ni el lugar para hablar de eso-le suelta Mónica seria.
-Lo siento, Javi-le dice Santi y sale del salón.
Se oye la puerta de la calle. Ángeles se disculpa y sale detrás de él. Nos hemos quedado descolocados, sin saber qué decir.
-¡Que siga la fiesta!-irrumpe Carlos con su imitación de Pocholo.
-¿Alguien me ayuda con la consola?-pregunta Mónica con una sonrisa.
Àngel se ofrece a ayudarla y yo me voy hacia la puerta. Estoy preocupado por Santi desde que me llamaron desde Madrid. Abro la puerta y les veo a lo lejos muy juntos, cómplices.
No sé si acercarme o dejarles su momento de intimidad en pareja. Noto que me agarran de la pierna y miro hacia abajo.
-Tito Arturo, ¿y papi?-me pregunta Calma.
-Tu papá no se encuentra muy bien, pero está mami Ángeles para cuidarle-la cojo en brazos y la sonrío.
La verdad es que es una niña preciosa que nos tiene cautivados a todos. Yo creo que no han hecho tan mal trayéndosela hasta aquí. Son sus padres y merecen estar con ella. No sé qué le habrá dicho para haber saltado de esa manera. Pero yo voy a hacer todo lo posible para que esta niña se quede con Ángeles y Santi. Si hace falta voy a Madrid a explicar las razones por la que se debe quedar con ellos.
Oigo a Dani y a Àngel decidir cómo van a ser las reglas del juego. Vuelvo al salón con la pequeña en brazos.
-A ver, ¿qué se ha decidido?-pregunto a los presentes.
-Dani dice que se juegue por parejas y Àngel individualmente-me explica Anna.
-Ah pues si es por parejas, yo me elijo a Vane-Arturo.
-¡Y yo a Anna!-Dani.
-Por eso lo dices... ¡Claro! Que yo tengo novio...-Anna.
-Pero no está aquí-le digo con una sonrisa.
Anna me saca la lengua.
-Pero sé cómo sois, así que Vane no te fíes de éste ¿eh?-le dice Anna.
-Sólo es un juego, nieta mía-le dice entre risas María.
-Yaya, ¿tú también vas a jugar?-Anna.
-¡Venga! ¡Sí, María!-Carolina.
-Así les demostrarás que las mayores también juegan-Vane.
-Que guasa tiene la niña, ¿no?-dice María mirándola de reojo.
-¡Va María!-Ainhoa.
-Y apuesto por lo de las parejas. Tú conmigo, María-le dice Javi para convencerla.
-Vamos a votar, ¿quién quiere por parejas?-pregunta Mónica para que la decisión sea tomada por lo que diga la mayoría.
-Pero faltan Ángeles y Santi-Irene.
Miramos de reojo a Mónica, hasta Àngel la mira de reojo. Lo de antes nos ha dejado tan mal cuerpo, que no sabemos cómo va a reaccionar.
-Avisadles si queréis-dice Mónica tranquilamente.
-Voy yo-Arturo.
Dejo a la niña con Mónica y salgo del salón para avisar a Ángeles y a Santi. Ahora sí que me voy a tener que acercar porque me he ofrecido voluntario. Salgo de la casa, pero ya no están en el lugar donde les he visto antes. Busco por los alrededores, pero es todo bosque. A lo mejor se han ido a la caravana como la vez que los encontramos ahí. No creo que se hayan ido, así sin avisar.
Relatado por Carolina Cerezuela
Aprovechando que Arturo se ha ido y los demás están discutiendo sobre la manera de jugar, me acerco a la churri. La noto rara desde hace un rato. La conozco bastante como para saber que le pasa algo.
-Churri, ¿podemos hablar?-le pregunto en voz baja para que sólo ella se entere.
-Claro-Mónica.
Deja a Calma con Roko. Salimos del salón y me lleva a la cocina y allí cierra la puerta para que no nos molesten. Se gira rápidamente para mirarme a la cara y lo hace con una sonrisa. Pero noto que es de esas sonrisas fingidas que a veces ponemos para que no se preocupen.
-Churri, ¿te pasa algo?-Carolina.
-No...-me dice tranquila y después suelta un suspiro.
-Que nos conocemos churri...-la miro como regañándola, pero sólo es porque la quiero y me preocupo por ella.
-No es nada, sólo que debería aprender a no dar consejos a quien no los quiere...-Mónica.
-¿A qué te refieres?-le pregunto sin comprender nada.
-¿Tú has visto como se ha puesto Santi?-asiento-Pues le he dicho que si los Servicios Sociales ven que es mejor que Calma vaya a una casa de acogida, que debe hacer lo que le digan.
Intento poner en orden lo que me está diciendo Mónica, intentando comprender lo que me está queriendo decir.
-¿Me estás queriendo decir que Santi se ha llevado a su hija sin permiso?-le pregunto asombrada.
-Eso mismo, por lo que me ha contado Ángeles. Pero ahora creo que es mejor no haberle dicho nada y haberme callado-Mónica.
-No, tú le has dicho lo que tiene que hacer. ¿Y por eso se ha enfadado?-Carolina.
-Ya has visto antes cómo ha saltado...-Mónica.
-Pero tú no te pongas mal, no es culpa tuya-me acerco a ella y la abrazo.
-Pero noto que me odia... Y yo no quiero ningún mal para Calma, ni para Santi, ni para Ángeles...-la voz se le rompe-Ya sabes que yo los quiero...
-Lo sé, churri. Le has aconsejado lo que es mejor, pero él es se lo ha tomado mal. Es su problema. Tú no tienes la culpa de nada.
Vuelvo a abrazar a Mónica. Uno de esos abrazos largos y fuertes que dan seguridad y confianza a la persona que lo recibe. Yo la voy a apoyar siempre. La verdad es que Santi se ha pasado un poco. Entiendo que sea su hija, pero Mónica sólo le ha aconsejado para que no se meta en problemas. Porque ahora sólo es temporal, pero puede ser permanente si juega con fuego. Y eso sí que será mucho peor.
El sonido de una llamada nos hace separarnos. Miro la pantalla de mi móvil y veo que es un número largo. Lo cojo y contesto. Voy escuchando atentamente lo que me dicen y la cara se me va cambiando a medida que me comunican la noticia.
-Sí, el lunes estoy allí sin falta-digo sonriendo.
Cuelgo con la sonrisa tonta que se me ha quedado. No me lo creo.
-¡Madre mía!-Carolina.
-¿Qué pasa?-me pregunta Mónica con curiosidad.
Volvemos al salón con los regalos. Cada uno ha ido guardando su regalo donde ha podido para que Javi no lo viese. Yo lo he dejado en el recibidor, dentro de un mueble que tiene Mónica. Le vamos dando los regalos: algunos son serios y otros en plan broma. Santi le ha regalado una camiseta de Torrente (debe tener un armario lleno porque a mí me regaló una cuando participé en la peli), Àngel el primer borrador de su libro, Anna una camisa. Los que me han sorprendido han sido la profe y Giuseppe: Myriam le ha regalado unos calentadores y Giuseppe un diccionario de italiano.
-Por si te toca imitar en mi idioma-le ha dicho.
Todos hemos empezado a reír al instante. Se le ve majo, pero no me lo imaginaba así.
-Ahora viene mi regalo, te va a encantar-le digo entregándole mi regalo.
-A ver qué le has comprado, orejitas...-me dice María sonriendo.
Javi abre el regalo y se queda sorprendido mirándolo y se empieza a reír. Lo enseña a los demás y todos se empiezan a reír.
-¿En serio, Arturo?-me pregunta Ángeles entre risas.
-¡Claro!-digo orgulloso.
Le he comprado algo que le puede venir genial, sobre todo para carnaval: una peluca larga rubia y un par de tetas de plástico. Y, además, un vestido provocativo.
-Es un regalo como el vuestro, ¿eh?-digo haciéndome el indignado.
Siguen riéndose como si no hubiese un mañana.
-Pues tú no te rías tanto que no le has traído nada-le digo a Vane.
-Pero porque no le conozco tanto como para saber qué regalarle...-se defiende con una sonrisa.
-Aquí las chicas se han escaqueado de una manera...-Dani.
-¡Y luego soy yo la catalana!-Anna.
-No os metáis con mi sobrina-sale a defender Carol.
-¡Ni con la mía!-Mónica.
-¡Ah! Lo tuyo no se puede tocar pero lo mío sí, ¿verdad?-le suelta Santi enfadado.
Nos quedamos todos en shock. No sabemos de qué va la cosa, así que no decimos nada.
-Santi, no es el momento ni el lugar para hablar de eso-le suelta Mónica seria.
-Lo siento, Javi-le dice Santi y sale del salón.
Se oye la puerta de la calle. Ángeles se disculpa y sale detrás de él. Nos hemos quedado descolocados, sin saber qué decir.
-¡Que siga la fiesta!-irrumpe Carlos con su imitación de Pocholo.
-¿Alguien me ayuda con la consola?-pregunta Mónica con una sonrisa.
Àngel se ofrece a ayudarla y yo me voy hacia la puerta. Estoy preocupado por Santi desde que me llamaron desde Madrid. Abro la puerta y les veo a lo lejos muy juntos, cómplices.
No sé si acercarme o dejarles su momento de intimidad en pareja. Noto que me agarran de la pierna y miro hacia abajo.
-Tito Arturo, ¿y papi?-me pregunta Calma.
-Tu papá no se encuentra muy bien, pero está mami Ángeles para cuidarle-la cojo en brazos y la sonrío.
La verdad es que es una niña preciosa que nos tiene cautivados a todos. Yo creo que no han hecho tan mal trayéndosela hasta aquí. Son sus padres y merecen estar con ella. No sé qué le habrá dicho para haber saltado de esa manera. Pero yo voy a hacer todo lo posible para que esta niña se quede con Ángeles y Santi. Si hace falta voy a Madrid a explicar las razones por la que se debe quedar con ellos.
Oigo a Dani y a Àngel decidir cómo van a ser las reglas del juego. Vuelvo al salón con la pequeña en brazos.
-A ver, ¿qué se ha decidido?-pregunto a los presentes.
-Dani dice que se juegue por parejas y Àngel individualmente-me explica Anna.
-Ah pues si es por parejas, yo me elijo a Vane-Arturo.
-¡Y yo a Anna!-Dani.
-Por eso lo dices... ¡Claro! Que yo tengo novio...-Anna.
-Pero no está aquí-le digo con una sonrisa.
Anna me saca la lengua.
-Pero sé cómo sois, así que Vane no te fíes de éste ¿eh?-le dice Anna.
-Sólo es un juego, nieta mía-le dice entre risas María.
-Yaya, ¿tú también vas a jugar?-Anna.
-¡Venga! ¡Sí, María!-Carolina.
-Así les demostrarás que las mayores también juegan-Vane.
-Que guasa tiene la niña, ¿no?-dice María mirándola de reojo.
-¡Va María!-Ainhoa.
-Y apuesto por lo de las parejas. Tú conmigo, María-le dice Javi para convencerla.
-Vamos a votar, ¿quién quiere por parejas?-pregunta Mónica para que la decisión sea tomada por lo que diga la mayoría.
-Pero faltan Ángeles y Santi-Irene.
Miramos de reojo a Mónica, hasta Àngel la mira de reojo. Lo de antes nos ha dejado tan mal cuerpo, que no sabemos cómo va a reaccionar.
-Avisadles si queréis-dice Mónica tranquilamente.
-Voy yo-Arturo.
Dejo a la niña con Mónica y salgo del salón para avisar a Ángeles y a Santi. Ahora sí que me voy a tener que acercar porque me he ofrecido voluntario. Salgo de la casa, pero ya no están en el lugar donde les he visto antes. Busco por los alrededores, pero es todo bosque. A lo mejor se han ido a la caravana como la vez que los encontramos ahí. No creo que se hayan ido, así sin avisar.
Relatado por Carolina Cerezuela
Aprovechando que Arturo se ha ido y los demás están discutiendo sobre la manera de jugar, me acerco a la churri. La noto rara desde hace un rato. La conozco bastante como para saber que le pasa algo.
-Churri, ¿podemos hablar?-le pregunto en voz baja para que sólo ella se entere.
-Claro-Mónica.
Deja a Calma con Roko. Salimos del salón y me lleva a la cocina y allí cierra la puerta para que no nos molesten. Se gira rápidamente para mirarme a la cara y lo hace con una sonrisa. Pero noto que es de esas sonrisas fingidas que a veces ponemos para que no se preocupen.
-Churri, ¿te pasa algo?-Carolina.
-No...-me dice tranquila y después suelta un suspiro.
-Que nos conocemos churri...-la miro como regañándola, pero sólo es porque la quiero y me preocupo por ella.
-No es nada, sólo que debería aprender a no dar consejos a quien no los quiere...-Mónica.
-¿A qué te refieres?-le pregunto sin comprender nada.
-¿Tú has visto como se ha puesto Santi?-asiento-Pues le he dicho que si los Servicios Sociales ven que es mejor que Calma vaya a una casa de acogida, que debe hacer lo que le digan.
Intento poner en orden lo que me está diciendo Mónica, intentando comprender lo que me está queriendo decir.
-¿Me estás queriendo decir que Santi se ha llevado a su hija sin permiso?-le pregunto asombrada.
-Eso mismo, por lo que me ha contado Ángeles. Pero ahora creo que es mejor no haberle dicho nada y haberme callado-Mónica.
-No, tú le has dicho lo que tiene que hacer. ¿Y por eso se ha enfadado?-Carolina.
-Ya has visto antes cómo ha saltado...-Mónica.
-Pero tú no te pongas mal, no es culpa tuya-me acerco a ella y la abrazo.
-Pero noto que me odia... Y yo no quiero ningún mal para Calma, ni para Santi, ni para Ángeles...-la voz se le rompe-Ya sabes que yo los quiero...
-Lo sé, churri. Le has aconsejado lo que es mejor, pero él es se lo ha tomado mal. Es su problema. Tú no tienes la culpa de nada.
Vuelvo a abrazar a Mónica. Uno de esos abrazos largos y fuertes que dan seguridad y confianza a la persona que lo recibe. Yo la voy a apoyar siempre. La verdad es que Santi se ha pasado un poco. Entiendo que sea su hija, pero Mónica sólo le ha aconsejado para que no se meta en problemas. Porque ahora sólo es temporal, pero puede ser permanente si juega con fuego. Y eso sí que será mucho peor.
El sonido de una llamada nos hace separarnos. Miro la pantalla de mi móvil y veo que es un número largo. Lo cojo y contesto. Voy escuchando atentamente lo que me dicen y la cara se me va cambiando a medida que me comunican la noticia.
-Sí, el lunes estoy allí sin falta-digo sonriendo.
Cuelgo con la sonrisa tonta que se me ha quedado. No me lo creo.
-¡Madre mía!-Carolina.
-¿Qué pasa?-me pregunta Mónica con curiosidad.
lunes, 9 de marzo de 2015
Capítulo 305:Fiesta de cumpleaños
Relatado por Àngel Llàcer
Empiezo a cantar el cumpleaños feliz, pero me dicen que no cante más. Que mejor cante Mónica. Mónica se acerca a mí y me susurra al oído:
-Trae la tarta y luego tendrás tu recompensa...
Me voy enseguida a la cocina. Saco la tarta de la nevera. La verdad es que tiene una pinta más buena... La ha elegido Mónica y todos sabemos que tiene muy buen gusto. Voy lentamente al salón donde Mónica me está mirando. Me guiña, sonríe y empieza a cantar. Me voy acercando a la mesa y la coloco encima.
-¿Y las velas?-pregunta Calma en cuanto terminan de cantar.
-¡Sabía que se nos olvidaba algo!-Mónica.
-No pasa nada, está bien así-Javi.
-¿No tienes alguna vela por casa?-Àngel.
-Ni idea, tendría que buscar-Mónica.
-Pues no te molestes, de verdad-María.
-¡Eso! Que como tengas que buscar 52... jajajaja-Arturo.
María le pega una colleja que ni ve venir. Arturo se queja y ya está el espectáculo servido. Me posiciono en el lugar de Arturo.
-¡Venga! ¡A comer!-exclama Santi cortando el rollo.
Javi empieza a cortar la tarta y a repartir.
-Cariño, déjales a ellos-me susurra Mónica.
-Pero yo también me quiero divertir...-protesto.
-Vale, pero luego no te quejes, ¿eh?-Mónica.
-No mami...-digo con sorna dejándole un beso en la mejilla.
-¡Anda tonto! Come y calla...-me dice entre risas.
Le robo un trozo de su plato con la cucharilla y me lo como. Se tapa el plato para que no le vuelva a robar. Miro a mi alrededor: Santi le está dando a Ángeles que a su vez le está dando a Calma, Roko come a trozos pequeños como saboreando, Dani al lado de Anna riendo y tonteando y lo mismo se puede apreciar con Arturo y Vane. Estos 2 no paran y eso que tienen a su pareja.
-Y ahora los regalos, ¿no?-Myriam.
-¿También me habéis traído regalos? Chicos, no hacía falta...-Javi.
-Un cumpleaños sin regalos se queda en nada...-Àngel.
-Pero después del karaoke, ¿eh?-Mónica.
-¿Karaoke? ¿Y no tienes un FIFA o algo?-pregunta Arturo.
-Miraré en el cuarto de mi hijo...-Mónica.
-Pedigüeños...-digo como quien no quiere la cosa.
-Es que ya cantamos en el programa, ahí tiene razón Arturo-Anna.
Relatado por Santiago Segura
Mónica se va del salón. Ahora no la miro de la misma manera desde que me ha dicho lo de mi hija. No sé, la tengo un poco de odio ahora mismo. Lo intento disimular para que Àngel no me pregunte, pero prefiero que no esté presente la verdad. Si no fuese por Javi, me largaría de aquí ahora mismo. Y me llevaría a mi hija conmigo. Es mi hija y tengo derecho a estar con ella y ella con Ángeles y conmigo. Somos su familia. Soy su padre y Ángeles es como una madre para ella. Y de repente viene la doña perfecta a decirme lo que es mejor para Calma. Pero, ¿qué sabrá ella? Demasiado estoy aguantando sin decir nada. Miro a Calma con una sonrisa fingida, no quiero que se preocupe. Cuando termina de comer, porque está llena, se va a jugar con las chicas y yo me quedo con Ángeles. Me lo nota y se apoya en mi hombro y me abraza en silencio. Estoy intentando contener las lágrimas. No quiero mostrarme débil delante de todo el mundo. No es mi estilo. ¿Qué pensarían de mí? Me disculpo con Ángeles y voy al sofá donde he dejado mi regalo para Javi, es una camiseta de las mías; de Torrente. La aprieto contra mi regazo y empiezo a recordar mi personaje: Torrente sí que es fuerte y no se deja intimidar por nadie. Debería aprender de él para no estar así. Vuelve Mónica, oigo sus tacones bajar las escaleras. ¿No se podría haber quedado arriba? Me levanto del sofá con el paquete bajo mis brazos.
-¡Vamos a dar los regalos y luego seguimos!-Santiago.
-He traído la consola de mi hijo, luego la conectamos a la tele y podéis jugar si queréis-dice Mónica con una sonrisa.
Los demás van a por sus regalos y yo me espero a una distancia prudente. Ni me acerco a Ángeles, ni a Javi. Sólo a mi hija y me mantengo a unos metros de ella. La observo jugar feliz. No me puedo perder estos momentos porque la puta de su madre quiera y porque Mónica así lo quiera también. ¿Me quieren destrozar la vida entre todos?
Empiezo a cantar el cumpleaños feliz, pero me dicen que no cante más. Que mejor cante Mónica. Mónica se acerca a mí y me susurra al oído:
-Trae la tarta y luego tendrás tu recompensa...
Me voy enseguida a la cocina. Saco la tarta de la nevera. La verdad es que tiene una pinta más buena... La ha elegido Mónica y todos sabemos que tiene muy buen gusto. Voy lentamente al salón donde Mónica me está mirando. Me guiña, sonríe y empieza a cantar. Me voy acercando a la mesa y la coloco encima.
-¿Y las velas?-pregunta Calma en cuanto terminan de cantar.
-¡Sabía que se nos olvidaba algo!-Mónica.
-No pasa nada, está bien así-Javi.
-¿No tienes alguna vela por casa?-Àngel.
-Ni idea, tendría que buscar-Mónica.
-Pues no te molestes, de verdad-María.
-¡Eso! Que como tengas que buscar 52... jajajaja-Arturo.
María le pega una colleja que ni ve venir. Arturo se queja y ya está el espectáculo servido. Me posiciono en el lugar de Arturo.
-¡Venga! ¡A comer!-exclama Santi cortando el rollo.
Javi empieza a cortar la tarta y a repartir.
-Cariño, déjales a ellos-me susurra Mónica.
-Pero yo también me quiero divertir...-protesto.
-Vale, pero luego no te quejes, ¿eh?-Mónica.
-No mami...-digo con sorna dejándole un beso en la mejilla.
-¡Anda tonto! Come y calla...-me dice entre risas.
Le robo un trozo de su plato con la cucharilla y me lo como. Se tapa el plato para que no le vuelva a robar. Miro a mi alrededor: Santi le está dando a Ángeles que a su vez le está dando a Calma, Roko come a trozos pequeños como saboreando, Dani al lado de Anna riendo y tonteando y lo mismo se puede apreciar con Arturo y Vane. Estos 2 no paran y eso que tienen a su pareja.
-Y ahora los regalos, ¿no?-Myriam.
-¿También me habéis traído regalos? Chicos, no hacía falta...-Javi.
-Un cumpleaños sin regalos se queda en nada...-Àngel.
-Pero después del karaoke, ¿eh?-Mónica.
-¿Karaoke? ¿Y no tienes un FIFA o algo?-pregunta Arturo.
-Miraré en el cuarto de mi hijo...-Mónica.
-Pedigüeños...-digo como quien no quiere la cosa.
-Es que ya cantamos en el programa, ahí tiene razón Arturo-Anna.
Relatado por Santiago Segura
Mónica se va del salón. Ahora no la miro de la misma manera desde que me ha dicho lo de mi hija. No sé, la tengo un poco de odio ahora mismo. Lo intento disimular para que Àngel no me pregunte, pero prefiero que no esté presente la verdad. Si no fuese por Javi, me largaría de aquí ahora mismo. Y me llevaría a mi hija conmigo. Es mi hija y tengo derecho a estar con ella y ella con Ángeles y conmigo. Somos su familia. Soy su padre y Ángeles es como una madre para ella. Y de repente viene la doña perfecta a decirme lo que es mejor para Calma. Pero, ¿qué sabrá ella? Demasiado estoy aguantando sin decir nada. Miro a Calma con una sonrisa fingida, no quiero que se preocupe. Cuando termina de comer, porque está llena, se va a jugar con las chicas y yo me quedo con Ángeles. Me lo nota y se apoya en mi hombro y me abraza en silencio. Estoy intentando contener las lágrimas. No quiero mostrarme débil delante de todo el mundo. No es mi estilo. ¿Qué pensarían de mí? Me disculpo con Ángeles y voy al sofá donde he dejado mi regalo para Javi, es una camiseta de las mías; de Torrente. La aprieto contra mi regazo y empiezo a recordar mi personaje: Torrente sí que es fuerte y no se deja intimidar por nadie. Debería aprender de él para no estar así. Vuelve Mónica, oigo sus tacones bajar las escaleras. ¿No se podría haber quedado arriba? Me levanto del sofá con el paquete bajo mis brazos.
-¡Vamos a dar los regalos y luego seguimos!-Santiago.
-He traído la consola de mi hijo, luego la conectamos a la tele y podéis jugar si queréis-dice Mónica con una sonrisa.
Los demás van a por sus regalos y yo me espero a una distancia prudente. Ni me acerco a Ángeles, ni a Javi. Sólo a mi hija y me mantengo a unos metros de ella. La observo jugar feliz. No me puedo perder estos momentos porque la puta de su madre quiera y porque Mónica así lo quiera también. ¿Me quieren destrozar la vida entre todos?
lunes, 2 de marzo de 2015
Capítulo especial:1 mes (X)
Relatado por Àngel Llàcer
La miro con ojos llorosos. No me creo lo que está diciendo.
-No te puedo ni mirar porque me recuerdas demasiado a ella...-Mónica.
-¿Te crees que a mí no? ¡Pero haz lo que quieras! ¡A lo que estás acostumbrada!-Àngel.
-¡Ya vale!-exclama Vilches.
-Haré todo lo que pueda-le dice Cruz a Mónica.-Y ahora intenta descansar.
Se despiden de nosotros, a lo cual yo no digo nada, y salen de la habitación. Me intento bajar de la cama como sea. Si Mónica no quiere estar conmigo, se lo voy a poner fácil. Pero como mis piernas no me responden, me caigo al suelo. Me arrastro como puedo.
-¿Qué haces? ¿A dónde vas?
Relatado por Mónica Naranjo
He oído un golpe sordo y me he levantado enseguida. Àngel está en el suelo. A pesar de todo es mi marido y me preocupo por él.
-¿Qué haces? ¿A dónde vas?-Mónica.
-Ya que no quieres estar conmigo, ya me voy yo-Àngel.
-Vuelve a la camilla, anda-Mónica.
Pero hace caso omiso y sigue arrastrándose por el suelo. Es como un niño. Y cabezota como él solo. Camino hacia él y me pongo en la puerta para impedirle el paso.
-¡Quita de en medio!-me ordena.
-¡NO ME VOY A MOVER DE AQUÍ! ¡Y TÚ TAMPOCO!-Mónica.
-¡QUE TE QUITES!-Àngel.
Agarra mi pierna y me intenta apartar. Se pone de rodillas y me intenta empujar para quitarme de la puerta. No hay quien me mueva de aquí. A cabezota no me gana nadie. No le voy a dejar que se vaya de aquí. Llaman a la puerta y la intentan abrir. Eso hace que pierda el equilibrio y caiga.
La miro con ojos llorosos. No me creo lo que está diciendo.
-No te puedo ni mirar porque me recuerdas demasiado a ella...-Mónica.
-¿Te crees que a mí no? ¡Pero haz lo que quieras! ¡A lo que estás acostumbrada!-Àngel.
-¡Ya vale!-exclama Vilches.
-Haré todo lo que pueda-le dice Cruz a Mónica.-Y ahora intenta descansar.
Se despiden de nosotros, a lo cual yo no digo nada, y salen de la habitación. Me intento bajar de la cama como sea. Si Mónica no quiere estar conmigo, se lo voy a poner fácil. Pero como mis piernas no me responden, me caigo al suelo. Me arrastro como puedo.
-¿Qué haces? ¿A dónde vas?
Relatado por Mónica Naranjo
He oído un golpe sordo y me he levantado enseguida. Àngel está en el suelo. A pesar de todo es mi marido y me preocupo por él.
-¿Qué haces? ¿A dónde vas?-Mónica.
-Ya que no quieres estar conmigo, ya me voy yo-Àngel.
-Vuelve a la camilla, anda-Mónica.
Pero hace caso omiso y sigue arrastrándose por el suelo. Es como un niño. Y cabezota como él solo. Camino hacia él y me pongo en la puerta para impedirle el paso.
-¡Quita de en medio!-me ordena.
-¡NO ME VOY A MOVER DE AQUÍ! ¡Y TÚ TAMPOCO!-Mónica.
-¡QUE TE QUITES!-Àngel.
Agarra mi pierna y me intenta apartar. Se pone de rodillas y me intenta empujar para quitarme de la puerta. No hay quien me mueva de aquí. A cabezota no me gana nadie. No le voy a dejar que se vaya de aquí. Llaman a la puerta y la intentan abrir. Eso hace que pierda el equilibrio y caiga.
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