Relatado por Arturo Valls
Volvemos al salón con los regalos. Cada uno ha ido guardando su regalo donde ha podido para que Javi no lo viese. Yo lo he dejado en el recibidor, dentro de un mueble que tiene Mónica. Le vamos dando los regalos: algunos son serios y otros en plan broma. Santi le ha regalado una camiseta de Torrente (debe tener un armario lleno porque a mí me regaló una cuando participé en la peli), Àngel el primer borrador de su libro, Anna una camisa. Los que me han sorprendido han sido la profe y Giuseppe: Myriam le ha regalado unos calentadores y Giuseppe un diccionario de italiano.
-Por si te toca imitar en mi idioma-le ha dicho.
Todos hemos empezado a reír al instante. Se le ve majo, pero no me lo imaginaba así.
-Ahora viene mi regalo, te va a encantar-le digo entregándole mi regalo.
-A ver qué le has comprado, orejitas...-me dice María sonriendo.
Javi abre el regalo y se queda sorprendido mirándolo y se empieza a reír. Lo enseña a los demás y todos se empiezan a reír.
-¿En serio, Arturo?-me pregunta Ángeles entre risas.
-¡Claro!-digo orgulloso.
Le he comprado algo que le puede venir genial, sobre todo para carnaval: una peluca larga rubia y un par de tetas de plástico. Y, además, un vestido provocativo.
-Es un regalo como el vuestro, ¿eh?-digo haciéndome el indignado.
Siguen riéndose como si no hubiese un mañana.
-Pues tú no te rías tanto que no le has traído nada-le digo a Vane.
-Pero porque no le conozco tanto como para saber qué regalarle...-se defiende con una sonrisa.
-Aquí las chicas se han escaqueado de una manera...-Dani.
-¡Y luego soy yo la catalana!-Anna.
-No os metáis con mi sobrina-sale a defender Carol.
-¡Ni con la mía!-Mónica.
-¡Ah! Lo tuyo no se puede tocar pero lo mío sí, ¿verdad?-le suelta Santi enfadado.
Nos quedamos todos en shock. No sabemos de qué va la cosa, así que no decimos nada.
-Santi, no es el momento ni el lugar para hablar de eso-le suelta Mónica seria.
-Lo siento, Javi-le dice Santi y sale del salón.
Se oye la puerta de la calle. Ángeles se disculpa y sale detrás de él. Nos hemos quedado descolocados, sin saber qué decir.
-¡Que siga la fiesta!-irrumpe Carlos con su imitación de Pocholo.
-¿Alguien me ayuda con la consola?-pregunta Mónica con una sonrisa.
Àngel se ofrece a ayudarla y yo me voy hacia la puerta. Estoy preocupado por Santi desde que me llamaron desde Madrid. Abro la puerta y les veo a lo lejos muy juntos, cómplices.
No sé si acercarme o dejarles su momento de intimidad en pareja. Noto que me agarran de la pierna y miro hacia abajo.
-Tito Arturo, ¿y papi?-me pregunta Calma.
-Tu papá no se encuentra muy bien, pero está mami Ángeles para cuidarle-la cojo en brazos y la sonrío.
La verdad es que es una niña preciosa que nos tiene cautivados a todos. Yo creo que no han hecho tan mal trayéndosela hasta aquí. Son sus padres y merecen estar con ella. No sé qué le habrá dicho para haber saltado de esa manera. Pero yo voy a hacer todo lo posible para que esta niña se quede con Ángeles y Santi. Si hace falta voy a Madrid a explicar las razones por la que se debe quedar con ellos.
Oigo a Dani y a Àngel decidir cómo van a ser las reglas del juego. Vuelvo al salón con la pequeña en brazos.
-A ver, ¿qué se ha decidido?-pregunto a los presentes.
-Dani dice que se juegue por parejas y Àngel individualmente-me explica Anna.
-Ah pues si es por parejas, yo me elijo a Vane-Arturo.
-¡Y yo a Anna!-Dani.
-Por eso lo dices... ¡Claro! Que yo tengo novio...-Anna.
-Pero no está aquí-le digo con una sonrisa.
Anna me saca la lengua.
-Pero sé cómo sois, así que Vane no te fíes de éste ¿eh?-le dice Anna.
-Sólo es un juego, nieta mía-le dice entre risas María.
-Yaya, ¿tú también vas a jugar?-Anna.
-¡Venga! ¡Sí, María!-Carolina.
-Así les demostrarás que las mayores también juegan-Vane.
-Que guasa tiene la niña, ¿no?-dice María mirándola de reojo.
-¡Va María!-Ainhoa.
-Y apuesto por lo de las parejas. Tú conmigo, María-le dice Javi para convencerla.
-Vamos a votar, ¿quién quiere por parejas?-pregunta Mónica para que la decisión sea tomada por lo que diga la mayoría.
-Pero faltan Ángeles y Santi-Irene.
Miramos de reojo a Mónica, hasta Àngel la mira de reojo. Lo de antes nos ha dejado tan mal cuerpo, que no sabemos cómo va a reaccionar.
-Avisadles si queréis-dice Mónica tranquilamente.
-Voy yo-Arturo.
Dejo a la niña con Mónica y salgo del salón para avisar a Ángeles y a Santi. Ahora sí que me voy a tener que acercar porque me he ofrecido voluntario. Salgo de la casa, pero ya no están en el lugar donde les he visto antes. Busco por los alrededores, pero es todo bosque. A lo mejor se han ido a la caravana como la vez que los encontramos ahí. No creo que se hayan ido, así sin avisar.
Relatado por Carolina Cerezuela
Aprovechando que Arturo se ha ido y los demás están discutiendo sobre la manera de jugar, me acerco a la churri. La noto rara desde hace un rato. La conozco bastante como para saber que le pasa algo.
-Churri, ¿podemos hablar?-le pregunto en voz baja para que sólo ella se entere.
-Claro-Mónica.
Deja a Calma con Roko. Salimos del salón y me lleva a la cocina y allí cierra la puerta para que no nos molesten. Se gira rápidamente para mirarme a la cara y lo hace con una sonrisa. Pero noto que es de esas sonrisas fingidas que a veces ponemos para que no se preocupen.
-Churri, ¿te pasa algo?-Carolina.
-No...-me dice tranquila y después suelta un suspiro.
-Que nos conocemos churri...-la miro como regañándola, pero sólo es porque la quiero y me preocupo por ella.
-No es nada, sólo que debería aprender a no dar consejos a quien no los quiere...-Mónica.
-¿A qué te refieres?-le pregunto sin comprender nada.
-¿Tú has visto como se ha puesto Santi?-asiento-Pues le he dicho que si los Servicios Sociales ven que es mejor que Calma vaya a una casa de acogida, que debe hacer lo que le digan.
Intento poner en orden lo que me está diciendo Mónica, intentando comprender lo que me está queriendo decir.
-¿Me estás queriendo decir que Santi se ha llevado a su hija sin permiso?-le pregunto asombrada.
-Eso mismo, por lo que me ha contado Ángeles. Pero ahora creo que es mejor no haberle dicho nada y haberme callado-Mónica.
-No, tú le has dicho lo que tiene que hacer. ¿Y por eso se ha enfadado?-Carolina.
-Ya has visto antes cómo ha saltado...-Mónica.
-Pero tú no te pongas mal, no es culpa tuya-me acerco a ella y la abrazo.
-Pero noto que me odia... Y yo no quiero ningún mal para Calma, ni para Santi, ni para Ángeles...-la voz se le rompe-Ya sabes que yo los quiero...
-Lo sé, churri. Le has aconsejado lo que es mejor, pero él es se lo ha tomado mal. Es su problema. Tú no tienes la culpa de nada.
Vuelvo a abrazar a Mónica. Uno de esos abrazos largos y fuertes que dan seguridad y confianza a la persona que lo recibe. Yo la voy a apoyar siempre. La verdad es que Santi se ha pasado un poco. Entiendo que sea su hija, pero Mónica sólo le ha aconsejado para que no se meta en problemas. Porque ahora sólo es temporal, pero puede ser permanente si juega con fuego. Y eso sí que será mucho peor.
El sonido de una llamada nos hace separarnos. Miro la pantalla de mi móvil y veo que es un número largo. Lo cojo y contesto. Voy escuchando atentamente lo que me dicen y la cara se me va cambiando a medida que me comunican la noticia.
-Sí, el lunes estoy allí sin falta-digo sonriendo.
Cuelgo con la sonrisa tonta que se me ha quedado. No me lo creo.
-¡Madre mía!-Carolina.
-¿Qué pasa?-me pregunta Mónica con curiosidad.
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