Relatado por Mónica Naranjo
Miro a la churri con cara sexy a ver si me lo cuenta. Me acerco a ella lentamente.
-Pues me han llamado del hospital...-empieza a decir Carolina.
A ver, cotillas, ¿qué es eso de espiar conversaciones? Si os lo quiere decir a vosotros, que os lo cuente. Pero ahora me lo está contando a mí.
Cuando acaba de contármelo, me cambia la cara y la abrazo.
-Si quieres, puedo acompañarte-Mónica.
-Vale-Carolina.
Me abraza de nuevo y le limpio la lágrima que tiene en la mejilla con el pulgar. Nos miramos sabiendo lo que estamos pensando la una de la otra. Carolina me sonríe y me susurra, yo niego con la cabeza. La cojo de la mano y salimos de la cocina lo más normal del mundo. Se giran todos para mirarnos. Hay caras de complicidad, caras de extrañeza y caras divertidas. Nos acercamos a los demás.
-Juego con la churri-anuncio a los presentes con una sonrisa-¿Lo tenéis preparado ya?
-Creía que ibas a jugar conmigo...-me dice Àngel poniendo carita de pena.
-Si eso luego, amore. Juega con otra persona. Puedes jugar con mi sobrina si quieres o con Latre...-Mónica.
-¿No quieres jugar conmigo, amor?-le pregunta Latre poniendo la voz de Boris.
-Bueno, por una vez...-dice Àngel cediendo.
-¡Bien!-decimos Carlos y yo. Miro a Carol y nos sonreímos. Miro a Àngel que me mira con un poco de enfado.
-¿No vamos a esperar a Arturo, Santi y Ángeles?-pregunta Dani.
-¡Eso! Vamos a esperar a mi papi-Calma.
Me acerco a Calma y la cojo en brazos. La sonrío. Yo no creo que Santi sea un mal padre y menos viendo cómo cuida de su hija, cómo pasa el tiempo con ella. Se le cae la baba con su niña. Por eso no entiendo la decisión del juez. Pero si lo ha decidido, tiene que cumplirlo. Hay que cumplir la ley. Aunque también digo que las normas están para saltárselas. Pero esto no es saltarse un stop o un semáforo, estamos hablando de secuestro.
-Calma, ¿quieres mucho a papá-Mónica.
-De aquí hasta la luna-me dice inocentemente con una sonrisa-¿Dónde está?
-Papá se sentía un poco mal y ha salido a que le dé el aire-miento.
-¿Le duele la tripita?-Calma.
-Creo que sí...-miro a Carolina preocupada. Santi se ha ido por mi culpa y encima estoy mintiendo a la niña.
-Tranquila-me susurra Carolina acariciándome el brazo.
Empiezan a jugar Anna y Roko contra Àngel y Carlos. Àngel y Anna ya están picados en cuanto los chicos meten el primer gol. Miro de reojo la partida para distraerme. No puedo dejar de pensar en Santi, Ángeles y Calma. A lo mejor no he hecho bien en meterme en sus asuntos. No habrá hecho bien, pero hay otros momentos para habérselo dicho. Es lo malo de ser tan impulsiva. Le paso la niña a Carol.
-Quédate con ella, churri-Mónica.
Carolina la coge y salgo del salón y voy al recibidor. Me apoyo en el mueble y empiezo a llorar. Cojo el móvil del bolso y hago una llamada. Me intento calmar antes que al otro lado de la línea me lo cojan. Yo soy la fuerte, la que hace lo que le da la gana, la altiva, la diva. Pero también soy una persona sensible, que se equivoca, que necesita cariño de su gente, que se enfada, divertida. Y ahora mismo necesito del cariño de mi gente y los tengo lejos.
Relatado por Ángeles Muñoz
Estamos en la caravana. Hemos venido a que nadie nos moleste y para estar solos. Y una cosa ha llevado a la otra... Me encuentro abrazada al hombre más maravilloso del mundo. Quiero estar y confiar en Santi, pero también es verdad que se ha llevado a Calma sin autorización del juez. Pero es que si se la quitan, iba a sufrir mucho y no quiero eso. Pero tampoco quiero que infrinjamos la ley. ¡Voy a matar a su ex! Le acaricio su torso desnudo mientras acompasamos nuestras respiraciones. Le miro sonriendo.
-Cariño, no creo que Mónica lo haya dicho a malas...-Ángeles.
-Lo sé... Y a lo mejor tiene razón... Pero, ¿cómo quedarme sin mi hija?-Santi.
-Yo también la he cogido mucho cariño... Pero todavía me tienes a mí...-le beso el cuello.
Se estremece y le veo una tímida sonrisa. Poco a poco creo que le voy convenciendo para que haga lo correcto. Si algo malo le ocurriese, si le meten en la cárcel... No sé qué haría sin él. Nos estamos perdiendo la fiesta, pero no me importa si estoy con el hombre al que quiero, del que estoy enamorada profundamente. Tras un rato abrazados, nos levantamos y nos empezamos a vestir. Tengo una sonrisa de "mira qué perfecta estoy y qué polvazo acabo de echar". Uy, ¿qué me pasa? Me empieza a afectar estar con Santi que ya pienso como él. Sonrío mirándole como se viste.
-¿De qué te ríes?-me pregunta Santi con curiosidad.
-Nada, nada... Cosas mías...-le contesto sonriendo.
Nos terminamos de vestir y salimos de la caravana. Vamos cogidos de la mano y mirándonos mientras nos sonreímos el uno al otro. Por el camino nos encontramos con Arturo que nos mira sonriendo pícaramente.
-¿Qué parejita? ¿Aprovechando el momento?-Arturo.
-No lo sabes tú bien... jeje-Santi.
-¡Santi! ¡Eso no se cuenta y menos a éste!-regaño a Santi entre risas.
-Que tú eres igual, Ángeles. No vayas de santa ahora...-me dice Arturo sonriendo.
-¿Vamos?-propongo para cambiar de tema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario