Relatado por Ángeles Muñoz
Miro a mi alrededor. Santi me ha dicho que iba a salir un momento. Tal vez necesite tomar el aire. A mí también me gustaría. Alguien abre la cortina, pero no es Santi.
-Tenemos que llevarte a hacerte pruebas-me dice una enfermera revisando el gotero.
La camilla empieza a moverse, me trasladan. Pero si yo puedo andar... Me resigno y me dejo llevar tumbada en la camilla. Dejaré que me hagan pruebas. Si eso ayuda a salir antes de aquí...
Tras realizarme las pruebas, me vuelven a llevar a la cortina. Un médico entra y pide hablar conmigo.
-Cuénteme qué ha pasado, Ángeles.
-No me acuerdo, no me acuerdo de nada...-Ángeles.
-Intente recordar, por favor.
Inconscientemente me llevo las manos a la tripa. Ha sido cuestión de un segundo, pero me ha venido la imagen de una navaja y he sentido un dolor punzante. Empiezo a llorar en silencio. Él se acerca y me abraza, pero lo aparto. Miro hacia mi abdomen y veo que tiene una gasa puesta. Giro la cabeza hacia el otro lado. No quiero verle, quiero que se vaya. En estos momentos quiero estar sola.
-Vete-Ángeles.
-Ángeles... sólo quiero que me cuentes qué ha pasado...
-¡Que te vayas!-Ángeles.
-Como quieras...
Sigo llorando en silencio acariciándome la tripa. No puede ser. Me ha quitado a lo que llevaba dentro de mí, a aquello que era de Santi y mío. Y ahora... estoy aquí, en la cama de un hospital. No quiero recordar más el suceso. Pero ese pequeño flash, da lugar a otros. Lo estoy reviviendo y no quiero. Me tapo los ojos con las manos y sigo llorando. Poco a poco me voy quedando dormida.
Relatado por Àngel Llàcer
Hemos salido ya del ginecólogo con la feliz noticia. Vamos a tener una niña.
-¿Puedo encender ya el móvil?-Mónica.
Mi móvil sigue vibrando, no paran de llegar mensajes. Si lo enciende, va a ver los mensajes.
-¿Para qué?-le pregunto nervioso.
-Para avisar a la churri-me dice con una sonrisa-Oye, estás muy raro... ¿Te pasa algo?-me mira con sospecha.
-¿A mí? Nada...-Àngel.
-Ya...-dice sin convencerse.
Saca el móvil y empieza a encenderlo. Saco el mío y se lo ofrezco.
-Teniendo aquí el mío... Puedes llamarla desde aquí...-Àngel.
-Prefiero desde el mío-Mónica.
-Bueno, pero déjame que te invite a algo para celebrarlo-Àngel.
La cojo del brazo y vamos a una cafetería cercana. Le pregunto que qué va a querer y voy a pedir. Desde la barra la miro. Desde el embarazo está más guapa si cabe. Aprovecho, mientras espero a que me pongan las bebidas, para revisar los mensajes.
-"¡Chicos! ¡La han encontrado!"-Carlos.
-"Dónde estaba?"-Miryam.
-Está bien?"-tecleo a toda velocidad.
-"De eso todavía no sabemos nada"-Carlos.
-"Nos vas avisando eh?"-Arnau.
-"Claro"-Carlos.
-"Oye, y Carol?"-Miryam.
-"Se iba a Mallorca este finde"-Carlos.
"Qué ha pasado, chicos? Por qué he leído que Ángeles ha desparecido?"-Mónica.
Cierro whatsapp rápidamente y la miro. Por suerte está pendiente del móvil y no me está mirando. Guardo el móvil y cojo las bebidas. Me acerco a la mesa y coloco las bebidas encima.
-Carol no lo coge, no da señal-me dice Mónica levantando la vista.
-Debe estar en el avión...-Àngel.
-Debe ser eso... Oye, ¿y qué es lo que ha pasado con Ángeles?-Mónica.
-Hemos dicho que nada de estrés, ¿eh?-Àngel.
-Es una compañera y me preocupo por ella. Que no soy tan mala como decís...-Mónica.
-Nadie dice eso...-Àngel.
-Santiago... Y a veces Arturo...-me dice con cara de pena.
Le cojo la mano y le acaricio el dorso de la mano.
-Pero no lo dicen en serio. Sólo lo dicen cuando les pones mala nota. Tú eres la mujer más buena que conozco. Y quien diga lo contrario, miente. Además de tener que enfrentarse a mí enfadado-Àngel.
-Pues no te enfades. Pero cuéntame lo que ha pasado...-me pide con cara de buena.
A esa carita no me puedo resistir y se lo acabo contando. Lo que yo sé al menos. Pero le he avisado antes que no se asuste ni se altere por nuestra niña. Ay qué bien suena eso, nuestra niña.
-¿Y al ex no le pueden poner una orden de alejamiento o algo?-pregunta al terminar mi relato.
-Pero si Ángeles no denuncia, poco podemos hacer nosotros...-Àngel.
-Ya hablaré yo con ella-Mónica.
Relatado por Anna Simon
Ya estoy en Zaragoza y me dirijo en taxi al hospital donde está Dani. Aún me pregunto por qué le he dicho a Lucho que iba a ver a un amigo. ¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en Lucho? Esos rizos, esa sonrisa, la forma de maquillarme, lo divertido que es... Cuando me quiero dar cuenta, el taxista me avisa que hemos llegado. Pago y me bajo. Atravieso las puertas automáticas y me dirijo al ascensor. Llevo mucho tiempo sin venir. Parece eso, que vengo a visitar a un amigo y no a mi novio. El ascensor llega y me monto. Le doy al botón y el ascensor va subiendo. Mi cabeza no para de darle vueltas a todo: Dani, Lucho, Ángeles, ensayo, familia. Tendría que ir a Mollet a visitar también a mi familia. O al menos llamarles. Luego les avisaré que estoy aquí y que iré a la semana que viene. Abro la puerta y veo a Dani en la camilla tumbado como siempre. Pero esta vez despierto. Corro hacia él para abrazarlo. Me aparta con la mano y me mira confundido.
-¿Quién eres tú?-Dani.
-Dani...-unas lagrimas empiezan a brotar-soy yo... Anna...
Lo siento, pero no te conozco...-Dani.
Empiezo a llorar contemplándole. Me mira como si no me conociese. Esa mirada me duele, me está matando lentamente por dentro. Me doy la vuelta. No tiene sentido que siga aquí. La puerta se abre y aparece una mujer de pelo castaño, a la que conozco muy bien.
-Hola cariño-le dice cariñosamente.
Me giro y veo que se están besando y sonriendo. Esto no puede ser verdad. Salgo de la habitación dando un portazo y echo a correr escaleras abajo. Con tal mala suerte que el tobillo se me tuerce y caigo rodando por las escaleras.
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