jueves, 5 de noviembre de 2015

Capítulo 335:Te he encontrado

Relatado por María del Monte


Acabamos de salir del centro de menores. Hemos conocido a unos cuantos niños, los que nos ha dado tiempo. Si le queremos brindar un hogar, tenemos que elegir bien. Algunos estaban castigados, de modo que ni les hemos visto. Estaban en el recreo el resto de niños.
Y en cuanto a lo de antes, lo del móvil de Javi... Anna nos ha dicho que Ángeles ha desaparecido. Espero que no le haya pasado nada a mi niña. Como le haga algo... no respondo de mis actos. Que no me toquen a mi familia, que muerdo. Ya sea la de sangre o la de TCMS.
Caminamos por una zona de Madrid que no conozco. Necesitamos relajarnos y Javi me ha propuesto ir a un parque donde no suele ir gente. Es su lugar para recuperar la calma, según me ha dicho. Llegamos a un extenso prado y nos sentamos en la hierba. Javi me coge de la mano y me la acaricia mirándome a los ojos. Pero estoy distraída. Sólo puedo pensar en Ángeles. ¿Dónde estará? ¿Estará bien? En la lejanía noto algo, un bulto.
-Javi, ¿qué es eso?-le doy un golpe en el brazo para que mire hacia el lugar.
-Un momento, voy a mirar. Quédate aquí-Javi.
Javi se levanta y se acerca. Estoy de los nervios, como se puede apreciar. Espero impaciente hasta que Javi me llama a gritos.
-¡María! ¡Ven rápido!-Javi.
Me levanto rápidamente y me acerco. Me espanto al ver la imagen.
-Voy a llamar a una ambulancia-Javi.
Se aleja un poco para hablar por teléfono y me agacho a su altura. Unas lágrimas empiezan a brotar. No puede ser. Ella no. Ella es muy buena. No le puede estar pasando esto. Le cojo de la mano y le aparto un mechón que le tapa la cara.
-Mi niña, está aquí la yaya. La yaya te va a cuidar y no va a dejar que te pase nada malo. Pero tú tienes que aguantar hasta que lleguemos al hospital. Al final te he encontrado. Prometí encontrarte y aquí estoy...-más lágrimas recorren mis mejillas mientras la miro.
No sé quién es ese cabrón, pero como le coja se va a enterar. Esto no se le hace a una persona tan buena. Y si quiere estar con ella y ella está con otra persona, debe aceptarlo. Pero no hacer esta barbarie. Sus ojitos están cerrados, su labio roto, mejillas enrojecidas y una herida a la altura del abdomen. Busco algo para taponar la herida. Vuelve Javi, ya ha avisado a la ambulancia.
-¿No tendrás algún pañuelo?-María.
Javi saca uno del bolsillo y me lo da. Se lo pongo tapando la herida.
-Deberías avisar a Santi-María.
-Es lo que voy a hacer, tranquila-Javi.
-No me quiero imaginar cómo se pondrá cuando la vea así...-María.
Javi se acerca y me abraza por la espalda. Sé que a él también le afecta bastante. Es como una hermana para él. Fueron vecinos cuando ella era pequeña.
Llega la ambulancia y, mientras vemos cómo van poniéndole una vía y medicación, no puedo reprimir las lágrimas. Vaya día llevo de llorera. Vale que todo no es de tristeza. Pero buff. Suspiro intentando calmarme. La suben en una camilla y de ahí a la ambulancia. Nos dicen a qué hospital la llevan. Javi rápidamente coge el teléfono y le veo teclear muy deprisa.


Relatado por Santiago Segura


Miro la casa vacía. Me faltan mis princesas. Debería ir a visitar a Calma, pero no tengo ánimos. Tampoco sé lo que le diría si me preguntase por Ángeles. Me levanto y vago por la casa. Llego a nuestra habitación, a esa que compartimos cuando ella viene a mi casa. Me falta su sonrisa, simplemente su presencia. Me siento en la cama y acaricio la colcha que ha visto nuestro amor.
-Mi niña, no sé dónde estás pero te echo de menos...-Santi.
Me tumbo encima de la cama. Me quedo mirando la pared. No sé durante cuánto tiempo. El timbre suena y sin ganas me levanto y me acerco a la puerta, La abro y veo a Dani que se lanza a abrazarme.
-¡La han encontrado!-Dani.
-¿Qué dices? ¿Dónde está?-no me lo termino de creer.
-Está en el hospital. Venga, que te llevo-Dani.
Cojo las llaves y la chaqueta y le sigo rápidamente hasta el coche. Nos montamos y ponemos enseguida rumbo al hospital. Me siento aliviado por saber dónde está. Pero a saber cómo me la encuentro. Que es capaz de haberle hecho cualquier cosa.
En cuanto llegamos al hospital, me acerco a recepción y pregunto por ella.
-Enseguida saldrá un médico a hablar con usted. Vaya a la sala, por favor.
Dani me echa un brazo por encima de los hombros y vamos a la sala. María y Javi se levantan al verme llegar y vienen a abrazarme. Estoy impasible, no he derramado ni una sola lágrima. Pero tengo el nudo en la garganta. Siento una angustia en el pecho.
-¿Cómo está?-Santi.
-No nos han dicho nada. Simplemente a esperar-Javi.
-¿Familiares de Ángeles Muñoz?
Me giro y veo a un médico en la puerta con una carpeta en las manos. Me acerco y les digo a mis compañeros que esperen ahí. Puedo sólo enfrentarme a esto.
-Acompáñeme, por favor.
Me guía a través del pasillo, atravesamos unas puertas y nos detenemos.
-Quiero avisarle del estado de la señorita Muñoz antes de que la vea. Tiene hematomas por todo el cuerpo, varias costillas rotas...
-¿Y el bebé?-le interrumpo.
-A eso iba, señor. Tenía una puñalada en el abdomen. Lo siento, pero lo ha perdido...
-¿Puedo verla, por favor?-intento retener las lágrimas.
-Está sedada, pero pase. Dentro de poco despertará.
Me lleva a la cortina donde está entubada, con cables, un vendaje y con sus ojos cerrados. Dormida como si no hubiese pasado nada. Me acerco a la camilla y la tomo de la mano.
-Princesa...-unas lágrimas caen de mis ojos-ya estoy aquí... Me has tenido muy preocupado. Han sido las horas más duras de toda mi vida. No saber tu paradero me tenía en un sin vivir. Desde el momento en que tardabas en volver, ya me preocupé. Ojalá te hubiese acompañado... Te quiero-le dejo un tierno beso en los labios mientras no puedo dejar de llorar.
Me siento a su lado sin dejar de darle la mano. Quiero que me sienta cerca. Después de lo que parece una eternidad, noto como va moviendo sus dedos. Giro la cabeza para mirarla. Tiene sus ojos abiertos. Salgo corriendo en busca del médico. Viene enseguida y le pide que coja aire. Cuenta hasta 3 y le quita el tubo de su garganta. Ángeles tose y me mira confundida.
-¿Qué ha pasado?-Ángeles.
-¿De verdad no te acuerdas?-Santi.
El médico le pregunta si se acuerda cómo se llama, en qué año estamos y demás preguntas rutinarias. A todo contesta correctamente. Suspiro aliviado. No se ha olvidado de todo. Al acabar la revisión, me llama para salir fuera.
-Seguramente sea el shock y su mente bloquea el episodio traumático.
-Entonces... ¿aún cree que está embarazada?-Santi.
-Sí, pero será mejor no decírselo por ahora. La voy a dejar en observación esta noche a ver cómo evoluciona.
-Gracias-Santi.
Vuelvo a entrar y me acerco a ella fingiendo una sonrisa.
-Ángeles, te vas a quedar esta noche aquí. Si evolucionas favorablemente, mañana podrás irte a casa.
Ángeles le sonríe. El médico sale y me acerco a la camilla.
-Qué raro... No le conozco... Debe ser nuevo...-Ángeles.
-¿Dónde crees que estás?-Santi.
-En Barcelona... Mañana vamos a ver a la niña a Madrid-Ángeles.
Le acaricio la cara. Es tan preciosa. Unas lágrimas recorren mis mejillas. Cree que es jueves y estamos aún allí. Su cerebro quiere borrarle todo lo que haya vivido.
-Pero, ¿por qué lloras? Sólo ha sido un accidente. Y mañana volvemos a casa. ¿A qué casa vamos? ¿A la tuya o a la mía?-Ángeles.
Sigo llorando sin poder controlarlo. Es como si no hubiese pasado nada para ella.
-¿Me disculpas un momento?-ella asiente-Ahora vuelvo.
Salgo lo más rápido posible para que no me vea más en este estado. Me tiemblan las manos, las lágimas no dejan de salir y siento una opresión en el pecho. Camino rápidamente por el pasillo hasta salir de la zona de boxes. Salgo a la puerta de la calle, necesito tomar el aire. Ahí dentro me va a dar algo. Por la espalda noto unos brazos dándome un abrazo.
-Todo va a salir bien.

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