Relatado por Mónica Naranjo
Un halo de luz blanca me ciega. Me hace daño en los ojos. Me protejo con el brazo. Poco a poco, la luz va perdiendo intensidad y voy bajando el brazo. Al fondo distingo una figura borrosa que se va acercando a mí. Cuando está a pocos metros de mí, le veo y le reconozco. Sonrío y unas lágrimas resbalan por mi cara. Me acerco corriendo y le abrazo. Le echaba tanto de menos... Y ahora le tengo aquí.
-¡Hermanito! ¿Dónde estamos?-Mónica.
-En el cruce... Pero aún no es tu momento... Tienes que cuidar de tu niña, de Àngel...-Enrique.
-¿Qué? ¿Te has enterado?-pregunto asombrada mirándole. No sé si es un sueño o verdad, pero estoy junto a mi hermano y no voy a desaprovechar la oportunidad.
-Claro, aquí nos enteramos de todo... Me quedaré contigo hasta que vuelvas-Enrique.
No entiendo nada. Empecé a sangrar y me llevaron a quirófano. ¿Quiere decir que estoy en coma de nuevo? ¿Qué me estoy muriendo? Miro a Enrique con cara de extrañeza.
-No has muerto, si eso es lo que temes. Has tenido una parada y están intentando reanimarte-me explica mi hermano.
Oigo las voces lejanas de Cruz y Vilches. Creo que ahora le estoy entiendo. Pero me quiero quedar con él, no tengo a mi hija. Ya no importa nada.
-Enrique, ¿tú sabes quién tiene a mi hija? Me la han quitado...-Mónica.
-Claro, como te he dicho antes aquí lo sabemos todo-Enrique.
-Dímelo, por favor-le suplico, una suplica desesperada.
Soy una madre desesperada a la que le han quitado a su hija recién nacida. Mi primera hija. La hija que hemos tenido Àngel y yo. Y encima le echo la culpa a Àngel. Y, pobrecito mío, él no tiene la culpa.
-La tiene...-empieza Enrique. Pero no acierto a oír el nombre pues me voy alejando y las voces de los médicos se vuelven más cercanas.
¡No! ¡Ahora no! Quiero saber quién tiene a mi hija, estaba a punto de descubrirlo... Me resigno a volver a la realidad, a volver a respirar y no estar en ese limbo particular. Porque estaba con mi hermano, la persona a la que más he querido en toda mi vida. Para mí era mi mejor amigo, un amigo que se me fue demasiado pronto y de la peor manera posible. ¡Y ahora esto!
-Hay pulso-oigo decir a Vilches.
Relatado por María del Monte
Me dirijo a la estación de tren donde he quedado con Javi. Él no sabe nada, pero le voy a dar la sorpresa. Se esforzó mucho para hacerme feliz y que pudiese ser madre, pero al final no resultó y la tuvimos que devolver. Pero ésa es otra historia. Con esta niña, voy a empezar de cero, a intentar ser una buena madre para ella. El móvil me empieza a sonar cuando ya estoy llegando a Sants. Veo a Javi en la puerta y le pido que la sostenga. Me mira extrañado y me pregunta que de dónde ha salido, pero me limito a dársela y a coger el móvil.
-¡Inútil! ¡Te han descubierto!
-¿Qué? He hecho lo que me has dicho...-María.
-He tenido que engañar al padre... Me vas a tener que pagar el doble si no quieres meterte en problemas...
-¿Qué?-me alejo un poco de Javi, no quiero que se entere-Yo no tengo tanto dinero... No puedes pedirme eso...
-¡O me das lo que te pido o se lo cuento todo a la policía!
-Pero entonces tú también irías...-no sabe la gravedad del asunto.
-No hay papeles firmados... Puedo decir que entraste y la robaste de la guardería... Estás jodida, María.
Medito un momento mi situación. Miro de reojo a Javi que juega con la niña ajeno a todo esto y una lágrima escapa de mis ojos. Si sólo soy yo a la que perjudica, no me importa. Pero que no meta a Javi en esto...
-¿Qué dices? ¿Hay trato?
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