domingo, 20 de julio de 2014
Capítulo 241:Avisada quedas.
Relatado por Dani Martínez
Estamos en la puerta de la habitación, ya que todos no entramos. Estoy abrazo a Anna para ver lo que ocurre dentro de la habitación. ¿Y por qué engañarnos? Para estar más cerca de Anna todavía. No soy listo ni nada, ¿eh? Yo cuando pienso, pienso bien. Sonrío pícaramente.
-¿Qué me he perdido?-pregunta Manel a mi espalda con voz de cansado, como si hubiese venido corriendo..
-Aquí estamos viendo a ver qué pasa...-le contesto.
-¡Roko!-dice sobresaltada María.
Todos dejamos de mirar a la habitación y miramos a nuestro lado. Roko está tumbada en el suelo.
-Apartaos-nos ordena y pidiendo paso Mónica.
Mónica sale de la habitación y se acerca a Roko. Le toma el pulso en la muñeca. Anna se da la vuelta y observa todo abrazada a mí. Mónica asiente sonriendo, no le ha pasado nada y tiene pulso.
-Pero dejad respirar a la muchacha-Arturo.
Entre Carlos y Santiago la cogen y la llevan dentro de la habitación. Seguimos al detalle todos los movimientos. Me hago paso como puedo entre los concursantes y con Anna cogida a mí.
-En lo que pueda ayudar, contad conmigo-Dani M.
-Gracias Dani-me dice Mónica.
-¿Y si llamamos al médico?-pregunta preocupada Anna.
-Habrá sido un mareo...-Carolina.
-Pero mejor asegurarnos-Santiago.
-¡Manel!-llama Mónica.
Manel entra a la habitación.
-Llama a Tinet para que avise a nuestro médico-le pide Mónica.
Manel vuelve a salir de la habitación. Tendríamos que hacer nosotros lo mismo. La vamos a agobiar tanta gente aquí. Y Carolina embarazada.
-Deberíamos salir de aquí-propone María.
-Eso pienso yo también-Dani M.
Anna se acerca a mi oído y me susurra que nos vayamos a casa. El ambiente no está para lo que hemos planeado. Y se ve que Mónica saca fuerzas de donde no las hay para lo que sea. Asiento a Anna y nos despedimos de los presentes. Aunque vaya de tipo duro, en el fondo soy frágil y me preocupo por mi gente. Y si los compañeros de Anna se han convertido en su familia, para mí también. Porque estamos juntos en esta aventura.
-Vamos a tomar algo y te relajas, mi vida-le digo al notar que tiembla sobre mí.
-Estoy bien, Dani-Anna.
-Venga va, a mí no me engañas-Dani M.
Al final la convenzo y vamos a un bar de la zona. Ella se pide un zumo y yo una cerveza.
Relatado por Vanessa
Veo como a Roko le dan aire. Los demás se están yendo y yo me he quedado en la puerta, inmóvil. Veo a Mónica tan maternal que no puedo apartar la vista de ella. Hace un rato estaba tan mal, según nos dijo Carolina, y ahora se la ve tan fuerte... No me dejará de sorprender nunca esta mujer. Por eso la quiero tanto y es mi ídola. Estoy en silencio observando cada movimiento. A mí también me ha dejado preocupada Roko. ¿Qué le habrá pasado? No merece sufrir porque ella es una luchadora. No como yo. Empiezan a caer unas lágrimas por mis mejillas. No hago por frenarlas, por intentar ocultarlas. Creo que estoy sola, todos se han ido. Y los de dentro están ocupadas en Roko. No se van a percatar de mi presencia.
-¿Estás bien?
Me sobresalto un poco. Pensaba que estaba sola. Pero veo a Arturo a mi lado mirándome. Intento sonreír para hacerle ver que estoy bien, pero no puedo engañarle porque más lágrimas traviesas salen de mis ojos.
-Ven, cariño-Arturo.
Me ofrece su mano y se la doy después de echar un último vistazo a la habitación donde están Mónica y Carolina con Roko. Me dejo llevar por Arturo, él me guía. Y entramos a una sala con una mesa larga blanca. Me pide que me siente y así lo hago Él se sienta a mi lado y me ofrece un pañuelo que yo cojo. Me limpio las lágrimas de la cara.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta Arturo.
-Debí evitar esto, la culpa es mía-Vanessa.
-Pero, ¿de qué hablas? Nadie ha tenido la culpa de esto, son cosas que pasan-me dice Arturo sin comprender lo que le digo.
-No les dije nada cuando se metieron con ella. Incluso yo me pasé con ella-Vanessa.
-Cuéntamelo desde el principio que creo que me estoy perdiendo... ¿O quieres que tire por la trampilla?-me pregunta Arturo con una sonrisa.
-No, eso no-le digo sonriendo un poco.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Avisada quedas-me dice divertido.
Le explico que a unas amigas y a mí nos caía mal Roko (a mí ya no, al irla conociendo por pasar ratos con ellos) y que empezamos a meternos con su físico y con su perfección en las imitaciones. Nos pasamos y esto puede ser una consecuencia de nuestras palabras. A veces las palabras duelen más, son más hirientes que cualquier golpe. Igual ha dejado de comer por nuestra culpa, pero sobre todo por la mía. Yo soy culpable de tantas cosas.
-Arturo, soy mala-termino diciendo.
-¡Anda! ¡No digas tonterías, niña. Tú eres una de las personas más buenas que he visto. No me cabrees que también vas pa la trampilla, ¿eh?-me dice serio mirándome directamente a los ojos.
-¡Mira lo que ha pasado! Si me hubiese callado...-Vanessa.
Arturo me coge en brazos como si fuese una niña pequeña, sin ningún esfuerzo.
-Arturo, suelta, suelta-digo entre risas.
-Sí, ahora te suelto-Arturo.
Veo como el pasillo va desapareciendo. Llegamos a una escaleras que Arturo sube conmigo a cuestas. Estamos en el plató de Ahora Caigo.
-¿Tú ves esto?-Arturo.
Me pone cara a cara suyo y yo asiento.
-Pues como vuelvas a decir algo malo contra ti, cojo el botón que abre las trampillas y lo pulso. Y tú irás para abajo. ¿Entendido?-Arturo.
Sonrío y asiento divertida. La verdad es que con que poco me ha conseguido animar este hombre. Es un crack junto a Santiago. Me hacen reír siempre, hasta en el peor de mis momentos. Me vuelve a poner a su espalda y bajamos las escaleras. Nos vamos de este plató. Por lo menos lo he visto y es algo que agradezco, aunque sea a través de "amenazas". Voy con una sonrisa en el hombro de Arturo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario