Relatado por Vanessa
Este Arturo está loco. No va y me coge y pretende meterme en la ducha con él... ¡con ropa y todo! Yo intento hacer que me baje, pero me tiene bien cogida. Hace como que me voy a caer y me coge de nuevo y me toca el culo. Me quedo anonadada. Mete un pie en la ducha. No se le ocurrirá meterse con ropa y menos conmigo, ¿verdad? Me resigno ya porque no puedo hacer nada. Se va metiendo poco a poco y me va echando hacia delante. El agua cae por mi cabeza.
-¡Aaaaaaah! ¡Arturo, está helada!-grito.
Se mete él también y siente un escalofrío, pero lo intenta disimular.
-¡Qué va! ¿Pero qué dices? ¿Eres del norte y no aguantas un poco de agua fría?-me pregunta Arturo.
Poco a poco me va soltando para acabar de pie frente a él. Pero hace una pared con sus brazos para que no pueda salir corriendo. La verdad es que eso había pensado. Cómo me conoce ya, el jodío. Le voy pegando en su pecho. Empiezo a sentir bastante frío, estoy tiritando.
-De verdad, Arturo. Déjame salir-le pido como súplica.
-Dame un beso y te dejo irte-me pide Arturo y pone cara de cachorrito.
Sonrío y me empiezo a reír. Me pongo de puntillas para darle un beso en la mejilla y cuando ya he llegado, Arturo gira la cara haciendo que nuestros labios se junten. No voy a negar que no me gusta, pero que está casado y su mujer es bastante (por no decir mucho) celosa. Estamos un rato más en el beso y nos separamos. El calor ha subido a mi cara de repente. Y ya ni me acuerdo del agua fría.
-¿Tú no tenías prisa por salir?-me pregunta Arturo divertido.
-Sí, es que me lías-Vane.
Salgo de la ducha con cuidado de no caerme pues estoy mojada de arriba abajo, zapatillas incluidas. Voy a matar a Arturo, juro que le voy a matar y su muerte será lenta y dolorosa. Sonrío maliciosamente y le miro con esa sonrisa.
-¡Eh! A mí no me mires así, ¿eh Vanessa?-me dice Arturo.
Sale detrás mío y salimos a la habitación. Mónica y Roko nos miran sorprendidas. Además Mónica tiene una mirada pícara.
-¿Qué habéis hecho ahí dentro, golosos?-pregunta con su voz sexy.
Entre lo que me pone esta mujer y que me hable así, a mí, me voy a acabar de derretir como un trozo de hielo. Ahora soy como un cubito de hielo derritiéndose. No puedo contestarla, noto que un nudo se empieza a formar en mi garganta y las lágrimas pronto brotarán de mis ojos.
-No es lo que piensas, Mónica-Arturo.
-Ya, ya... ¡Anda! Iros a cambiar que os vais a resfriar-Mónica.
Mis lágrimas ya no tratan de ocultarse y salen por su cuenta. Miro a Mónica con mis ojos empañados en lágrimas y resbalándome por la cara hasta caer en mi camiseta. Las lágrimas se funde con el agua de la camiseta. Así apenas se nota. Mónica se levanta y me abraza.
-No llores, amore. ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo éste? Tú cuéntamelo que le pego, ¿eh?-me dice Mónica.
-¡Eh, que yo no he hecho nada!-protesta Arturo como un niño pequeño.
-Mira como me has dejado a la muchacha...-le regaña Mónica. Yo sonrío. La verdad es que es una situación bastante divertida.
Me gusta que le regañen aunque no haya hecho malo, aunque estas lágrimas sean de emoción. Pero quiero verle un poco sufrir por haberme hecho esto. A veces me sorprendo de lo mala que puedo llegar a ser mala. Pero una mala sin maldad. Bueno, dejadlo porque soy pésima explicándome. ¡Y yo voy a ser profe! Más me vale saber explicar en clase a los niños o sino no tendré futuro. Lo preveo. De repente un estornudo. Creo que ya me he resfriado.
-Vete a cambiar, cariño. Que de ésta, te coges una pulmonía-me dice Mónica frotándome los brazos para que entre en calor.
-¡Eh! ¿Y yo qué?-se queja Arturo.
-Envidioso-Mónica
Mónica me da un beso en la mejilla y salimos de la habitación.
*Miércoles por la mañana*
Relatado por María del Monte
Desde por la mañana estamos con la locura, ¡madre! No se tiene ni un momento libre el día de grabación. Hoy grabamos la quinta gala. A mí me toca imitar a Sara Montiel. He ensayado por última vez la coreografía y ando con la voz puesta para que no se me vaya el personaje. Esto va a ser una locura. Àngel sigue en el hospital, el domingo le fuimos a visitar. Parece que está mejor, pero no se puede mover. Se le nota que no lo está pasando bien. Él que es puro nervio. Llego a estar yo en su situación y me da algo. Me preguntaréis qué pasó al final con Ángeles y Santiago, ¿verdad? ¿Que si hablaron? Pues sí, pero no sé qué se dijeron. No soy una cotilla, ¿eh? Así que no insinuéis lo que no es porque me enfado con vosotros. Me llaman ya para maquillaje, así que voy para allá. Pero podéis ir sabiendo lo que me hacen. O mejor lo veis en la gala del lunes. Que se supone que es secreto y no os puedo contar nada de la gala. Como cuente algo, me cuelgan. Y no querréis quedaros sin mí, ¿verdad? En maquillaje me encuentro con Arturo, con Anna, Santi y Dani. Los demás estarán en vestuario o ensayando. Hay mucho cachondeo con las pelucas. La verdad es que tenemos unas pintas... En cuanto me ponen la peluca de Sara, me posee y no puedo dejar de hablar como ella. Me encuentro con Javi que va a maquillaje y yo ya he terminado.
-Pero, ¡qué guapa estás, María!-me dice Javi sonriendo.
-Yo soy María, soy Sara-digo con la voz de Sara Montiel.
-Pues cánteme usted la violetera-me dice Javi entre risas.
Sale Santi con la peluca de El Fary y se para frente a nosotros. Se pone a cantar el carabirubi. Nos empezamos a reír.
-Señor, le veo en el comedor para comer-le digo a Javi. No me puedo quitar la voz de Sara. Desde que me han puesto la peluca, sólo me sale hablar como ella.
-Vale-me dice Javi sonriendo-Luego te busco.
Myriam me viene a buscar. Está muy nerviosa y bastante acelerada. Bueno más bien nos viene a buscar a los que hemos terminado de maquillarnos y peinarnos. Hoy tiene que hacer su trabajo y el de Àngel al no estar él. Pobre. Le va a dar algo tanto estrés.
-Relájate un poco, mujer-María/Sara.
-No puedo. Ahora id al escenario para hacer otro ensayo todos. Después de comer, os vestís y hacemos el ensayo general-Myriam.
Se va corriendo y habla con los bailarines. Bueno más bien creo que les está dando las últimas indicaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario