martes, 22 de julio de 2014

Capítulo 243:Tarde caliente

Relatado por Carlos Moyà


Cojo a Carolina de la mano y empezamos a correr hasta la puerta del ascensor. Allí esperamos hasta que venga. Hoy tengo ganas de jugar. Hace tiempo que no hacemos nada y mi cuerpo lo nota. Espero ansioso hasta que venga. En cuanto viene, montamos y subimos a nuestra planta. Pero a nuestra habitación no podemos ir porque están Mónica y Roko. Pero hoy me toca a mí ser travieso, así que busco una habitación libre (los concursantes están por ahí con sus familias) y abro la puerta. Es una puerta al azar, no sé quién duerme aquí.
-Carlos... ¿qué haces?-me pregunta Carolina entre suspiros. Le estoy dando besos por el cuello y la oreja.
Voy hasta su boca y la empiezo a besar apasionadamente. Aún estamos en la puerta, apoyados en ella. Poco a poco nos vamos acercando a una de las camas. Con cuidado la tumbo en ella mientras nos seguimos besando. Meto mis manos dentro de su camiseta y poco a poco se la voy quitando. Ella hace lo mismo con la mía. Me va dando besos por mis cuerpos, por mis pectorales, mi tripa. Llega a zona sensible. Aún están mis pantalones. Pero tan pronto me los desabrocha, acaban en el suelo. Le beso la tripita donde está nuestro futuro hijo y sigo bajando. Tengo muchas ganas de poseerla así que no me entretengo mucho y voy a su pantalón. Se lo quito, pero aún estamos en desventaja. Ella tiene 2 prendas y yo sólo una.
-Elige: ¿arriba o abajo?-le pregunto con una mirada sexy.
Me mira con una mirada pícara y va a mi parte interior.
-No, no. ¿Que qué prefieres perder primero? ¿Parte de arriba o parte de abajo?
Con el dedo me hace gesto de que me hace y se acaricia los pechos. Mensaje recibido Carlitos. ¡Al ataque! Le acaricio los pechos con el sujetador y mientras vuelvo a su boca, busco el cierre para quitárselo. Me está costando un poco hoy desabrochárselo, pero al fin lo consigo. Bajo recorriendo su cuerpo con mi lengua y le engancho con los dientes la goma de sus braguitas. Me separa la cara y me hace el gesto de que no con el dedo mientras se muerde el labio. Me agarra el culo y me lo estruja. Mete las manos por dentro de mis bóxer y me los va bajando. ¿Así que quiere jugar, eh? Meto yo mi mano dentro de sus braguitas y le acaricio su zona íntima, ya húmeda. La hago sufrir un poco porque aún no se las quito. Ella da pequeños gemidos de placer, pero también de desesperación. Me está queriendo decir que me dé prisa. Le voy bajando lentamente las braguitas y las tiro por ahí. A saber dónde han acabado. Nuestra ropa estará desperdigada por el suelo. Y me da mucho más morbo pensar que no es nuestra habitación y nos pueden pillar. Con cuidado de no hacer daño a Carolina me tumbo encima de ella entrando poco a poco en su interior. Nos vamos moviendo suavemente entre gemidos y besos. Carolina me acaricia la espalda. Me la acaricia de arriba a abajo y se detiene en mi culo donde está un buen rato disfrutando de mi anatomía.


Relatado por Arturo Valls


Invito a Vane a mi habitación. A hablar y a pasar el tiempo, ¡mal pensaos! Es una muy buena amiga después de lo que pasó. Además yo no me arriesgo a perder a mi mujer por un calentón. Hemos ido a dar una vuelta por los alrededores y estamos en el hotel de vuelta. Abro la puerta y lo que veo me deja de piedra. Cierro la puerta rápidamente y sin hacer ruido. Creo que no me han visto.
-¿Qué pasa?-me pregunta Vane intrigada.
-Nada, nada. Vamos a ver cómo está Roko, ¿vale?-Arturo.
-Bueno... Pero... ¿qué ha pasado? ¿Qué has visto?-Vane.
Noto que mi temperatura va subiendo y que mi Arturín tiene vida propia. Sí, es lo que estáis pensando. Ahora sí. Me he empalmado.
-¿Te apetece...?-le pregunto a Vane con mirada pícara y sonriendo.
Sonríe y me mira. Se muerde el labio y eso me pone más.
-No-dice sonriendo.
-¡Venga!-digo con voz de niño pequeño.
-Que no...-Vane.
-¿Me vas a dejar así?-le pregunto con cara de pena y de vicioso.
Vane mira hacia la zona levantada de mi cuerpo. Pone una cara de asombro totalmente. Me mira y se empieza a reír, a descojonar literalmente.
-Vamos donde Roko, anda...-me dice Vane entre carcajadas.
Como puedo avanzo por el pasillo. No es que me deje andar muy bien esto, pero se hace lo que se puede. Vane llama a la puerta y esperamos hasta que nos abra alguien. Nos abre Mónica. Me lanzo hacia ella, cual desesperado y le toco las tetas. Oigo a Vane y sus carcajadas.
-Que te doy con la mano abierta, ¿eh Arturo?-me avisa Mónica.
Pero no me importa. Ahora mismo estoy muy salido y no pienso yo, piensa Arturín. Le abro la camisa dejando sus pechos al aire. No lleva sujetador y babeo con sus pechos. Lo siguiente ocurre muy deprisa. Mónica me da un bofetón y Vane me tira un vaso de agua por encima.
-Uy, la has liado chiquilla-amenazo a Vane. A Mónica no me atrevo a decirle ni hacerle nada.
-Pero, ¿qué le pasa a éste?-le pregunta Mónica a Vane sin entender.
-Cosas de hombres-le dice Vane.
Mónica por fin se percata de lo que me pasa y se empieza a reír también. Bueno, ya está bien de tanto cachondeo con mi problema ¿no? No he mirado ni a Roko, pero en cuanto se me pase esto que se me va a pasar, me preocuparé cómo está. Cojo a Vane en brazos por la cintura mientras Mónica intenta taparse. Creo que le he roto la camisa. Llevo a Vane al baño y le doy al grifo del agua fría.
-¡Arturo! ¡Ni se te ocurra!-me avisa Vane. No le veo la cara porque está a mi espalda, pero seguro que la tiene seria.
-Lo siento pero no tienes opción, bonita-Arturo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario