Relatado por Santiago Segura
Llegamos al hospital. La verdad no me apetece mucho venir aquí sin haber encontrado a mi princesa, pero las chicas del jurado se han empeñado. De repente al entrar oigo una voz que me resulta muy familiar. Cuando pasamos por el puesto de enfermería parir a la habitación de Ángel oigo que una enfermera le dice a otra:
-¿Te has enterado que hay una chica que dice que es Ángeles de Camela? Pobrecita... Y dice que está con Santiago Segura.
-Pobre, debe ser una perturbada-dice la otra enfermera.
Me acerco a donde las enfermeras para asegurarme que es mi Ángeles y no otra.
-Perdonen, ¿pero han dicho Ángeles de Camela? ¿Dónde está?
-¡Santiago Segura! Está en la sala de ahí, pero nadie puede entrar; está el psicólogo con ella.
Pero hago caso omiso a su advertencia y voy a donde me ha dicho. Abro la puerta y ahí la veo a ella. Tan guapa como siempre, aunque con ese horrible camisón de hospital.
-¡Santi! Sácame de aquí, por favor-me suplica llorando.
-Mi niña, ¿qué te han hecho? ¿Qué ha pasado?-esta última pregunta va para el médico que está en la habitación.
-Santiago Segura... Así que es verdad lo que me has dicho... En ese caso, puedes macharte. Pero la próxima vez compórtate para que no se vuelva a dar este malentendido. Puede vestirse. Les dejo solos.
-Gracias doctor-le digo y le doy la mano.
El médico sale de la habitación y me quedo con Ángeles que se echa en mi hombro a llorar. Le acaricio la espalda para intentar tranquilizarla.
-He venido con Mónica y Carol, ¿quieres que las avise?
-No, quédate tú conmigo.
-Pero... ¿para vestirte?
-Ya me has visto desnuda, por una vez más no pasa nada.
Se levanta de la cama y va al armario donde está su ropa. La coge y la saca de la bolsa donde se la han metido. Se quita el camisón quedando totalmente desnuda y se empieza a vestir. Cuando está vestida le doy la mano para salir de es habitación donde no va a volver jamás.
-Perdóname cariño, he sido una tonta...
-No, tú no eres tonta. En todo caso yo por pagar contigo mi enfado con Myriam. Perdóname, por favor. Por mi culpa has pasado la peor noche de tu vida. Pero te juro que no va a volver a pasar.
La abrazo y me echo a llorar entre sus brazos. Ahora es ella la que me consuela a mí.
-Mi príncipe, ya. Tú no has tenido la culpa.
-Sí, sí la he tenido.
-Bueno mírale dónde se había metido el amiguete...-dice Carolina.-¡Ángeles! Pero, ¿dónde estabas?
-Bueno churri, no la agobies y que nos lo cuente cuando nos lo tenga que contar. ¿Te apetece ver a Ángel?-dice Mónica
-Sí.
-Pero alégrame esa carita y límpiate esas lágrimas, eh? Que no te vea tu profe preferido llorando, eh?
Mónica ha conseguido sacarle una sonrisa a mi niña. Si es que es la mejor del jurado y la mejor amiga que se puede tener. Vamos al ascensor para ir a ver a Ángel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario