Estoy nervioso esperando a Vanessa. Llevo puesto mi mejor traje, he comprado un ramo de flores y una caja de bombones. Ayer nos dimos los teléfonos la prima de Vanessa y yo y me ha dicho lo que le gusta a su prima.
-"Se ha ido a duchar"-Nekane.
-"Vale, gracias"-Arturo.
Ya falta menos para que Vanessa baje y me vea. Me ha dicho que también le gustan las pulseras o los colgantes. Voy a mirar si encuentro algo por aquí y le compro algo.
-"¿Sabes cuánto tardará?"-Arturo.
-"Ni idea, por?"-Nekane.
-"Nada, por saberlo"-Arturo.
-"aaa vale. Y como que te has fijado en ella?"-Nekane.
¿Qué le respondo? Me ha echado una mano con los gustos de su prima, en prepararle esta sorpresa... Pero, ¿la conozco realmente para contárselo? Luego está mi mujer, que como se entere soy hombre muerto. Prefiero evadir la pregunta.
-"No sé, tiene algo..."-Arturo.
-"El que eh? ;) (me pone la cara de seducción)"-Nekane.
-"Cosas mías. Qué cotilla tú, no?-Arturo.
-"No lo sabes tú bien, jajaja"-Nekane.
-"Bueno te dejo por ahora"-Arturo.
-"Donde vas?"-Nekane.
Pero a la última pregunta no le respondo. Quito el whatsapp y me guardo el móvil en el bolsillo. Voy rápido a la joyería de enfrente a comprarle una pulsera o un colgante a Vanessa. Más o menos tengo la idea de lo que le quiero comprar, pero hasta que no vea lo que hay no lo sabré seguro.
Relatado por Santiago Segura
Viene la doctora que me atiende para saber cómo voy, cómo sigo. Yo me siento bien ahora y así se lo comunico, pero me dice que tengo que volver a hablar con el psicólogo. Uff, qué pesadez... me pongo mal contando mis cosas y no me gusta. Hablar de mi ex o casi ex me llena de odio y hablar de mi niñita Calma me llena de ternura, amor, pero también nostalgia por no tenerla. ¿Qué decir de Ángeles? Que se me ilumina la cara, sonrío cuando hablo de ella. Y por eso me duele que me digan que la he hecho sufrir. ¿Creen que no lo sé? Pero no podía estar sin mi hija. Si ellos tuvieran hijas, me entenderían por lo que estoy pasando. Que te alejen de tu hija y se la lleven lejos, eso sí que duele.
-Carlos, pasa-le dice Laura en la puerta.
Carlos entra con... ay, me echo a llorar. No lo puedo evitar.
-Mira quién te viene a visitar...-Carlos.
Sonrío y lloro a la vez. Lloro de felicidad por volverla a ver y sonrío porque me hace muy feliz. Carlos se acerca a la cama con mi hija Calma en brazos y la acerca a mí.
-Papi!-dice Calma muy contenta abrazándome.
-Mi pequeña! ¿Qué tal?-Santiago.
-Bien, pero tú no llores eh?-Calma.
-No, no lloro. Es que estoy muy feliz de que estés aquí-Santiago.
-Y yo, papá. ¿Estás malito?-Calma.
-Sí, cariño, un poco-Santiago.
-Pero pronto se va a poner bueno eh?-le dice Carlos a Calma.-¿A qué sí?-le pregunta a Laura.
-Claro que sí, chiquitina-le sonríe a Calma.
-Bueno, os dejo solos. Llama a alguien para que venga. No puedes estar a solas más de media hora con ella-me informa Carlos.
-Vale-Santiago. Cojo el móvil y llamo a Ángeles a ver si se puede venir conmigo.
Carlos la deja en el suelo cerca de la cama, cerca de mí.
-¿Ángeles? ¿Vas a venir al hospital? Es que hay una sorpresa... Ven lo antes que puedas. Te quiero, corazón-cuelgo la llamada-Ahora viene Ángeles-le digo a Carlos.
-De acuerdo, avísame en cuanto llegue-Carlos.
-Vale, hasta luego-Santiago.
-Adiós!-Carlos.
Carlos se va de la habitación y me quedo a solas con mi pequeña Calma. Pero qué bonita está, madre. Ah! No os lo he dicho, me han subido a una habitación; ya no estoy en Urgencias, en boxes.
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