Relatado por Mónica Naranjo
Entro al despacho con Calma en brazos. Arturo y yo nos cruzamos. No es que me dedique una sonrisa precisamente. Pero siento que es lo que tengo que hacer. Carlos le intenta explicar a la niña, de manera suave, que se tiene que quedar en el hospital e irse con otros niños.
-Yo quiero estar con mis papás-Calma.
-Muy pronto estarás con ellos-Carlos.
-¡No! Yo quiero ahora-Calma empieza a llorar y a patalear encima de mí.
La miro. Me da una pena verla así... Pero las normas son las normas, aunque cuesta y nos duela.
-¿Quieres ir despierta o dormida?-le pregunta después de un rato intentando tranquilizarla.
-Despierta...-dice con muy poca voz y con lágrimas por la cara.
-Pues si no paras de patalear, te tendré que pinchar...-Carlos.
Calma me mira asustada. Saco un pañuelo y le limpio las lágrimas con mimo. Sonrío para darle seguridad. Muevo las piernas a modo de caballito para que se anime. Veo que sonríe débilmente.
-¿Me puedo quedar un momento con ella?-Mónica.
-¡Claro! Voy a decirle a Arturo que ya se puede ir-Carlos se levanta y sale del despacho.
En cuanto se va, me acerco al oído de Calma y le susurro:
-¿Quieres que te cuente un secreto?
-Sí-me dice emocionada.
Le empiezo a susurrar al oído. ¡No me seáis cotillas! Que estoy hablando con la niña. Parece que funciona lo que le he dicho porque se le ilumina la cara de felicidad. La puerta se vuelve a abrir y me giro para ver quién es. Carlos ha vuelto y no trae muy buena cara.
-¿Dónde está el despacho de la tita Vero?-pregunta Calma en cuanto le ve entrar.
-Shhh, era un secreto-le digo sonriendo.
Se lleva las manos a la boca y me mira con preocupación. Niego sonriendo como dando a entender que no pasa nada, que no se preocupe.
-La puerta del final del pasillo-dice Carlos sin ganas.
Algo le ha pasado ahí fuera. Pero tanpoco es que me vaya a meter en su vida ni nada. Calma tira de mí diciendo que vayamos.
-¡Venga tita Mo! Que la quiero conocer-Calma.
-No os vayáis muy lejos por si vienen, ¿eh?-Carlos.
-Tranquilo-le digo con una sonrisa.
Relatado por Laia
Es la primera vez que relato por aquí. No sé cómo lo voy a hacer. Pero así me conocéis un poco. Soy Laia Vidal, la otra directora de Tu cara me suena. Pero las decisiones importantes las toma Tinet que es el que lleva más años y tiene más experiencia en Gestmusic. Hace un momento me ha llamado para pedirme ayuda. Me ha dicho a ver si puedo hablar con Anna, a ver si me cuenta algo de las fotos. Que por qué estaba en el hospital porque a él no le ha querido decir nada. Ha estado reacia y me ha dicho que entre mujeres, a lo mejor me cuenta algo a mí. Así que me levanto de mi silla y voy en busca de Anna. Aunque puede estar en la habitación porque no tenga ensayo. Voy a la sala de ensayo 1 y pico la puerta y la abro un poco. Allí están Àngel, Myriam y Ángeles.
-¿Habéis visto a Anna?-digo algo cortada.
-No-me dice Myriam.
Cierro la puerta y voy a la otra sala a ver si por un casual está ahí. Hago el mismo procedimiento, pero no tengo suerte. Están Arnau y Roko. Voy al baño a refrescarme y oigo un llanto. Me acerco al baño de donde procede.
-¿Estás bien?-Laia
No tengo ni idea de quién es. No conozco a la gente por el llanto, pero sí por la voz.
-Sí, tranquila-oigo que me responde Anna entre los sollozos.
-¿Y por qué lloras? Si quieres, puedes contarme...-Laia.
La puerta se abre y veo a Anna de pie llorando.
-Vamos a mi despacho, mejor-la invito a salir de ese cubículo tan pequeño.
Anna sale no muy convencida de lo que está haciendo, pero sólo quiero ayudarla, escucharla e intentar animarla. Nadie la va a juzgar por esas fotos que está claro que no han sido porque haya querido ella. ¿Quién va a querer hacerse fotos en la puerta de un hospital? Además que no estaba posando ni nada de eso. Según las fotos, no tenía ni idea de la presencia de los paparazzis. Parece que esos fotógrafos buscan fastidiar a nuestros concursantes: primero a Ángeles y ahora a Anna y a Santi. Paso un brazo por encima de sus hombros y la guío hasta mi despacho. Entramos y la invito a sentarse. Me siento a su lado en vez de al otro lado del escritorio.
-Nunca habías estado aquí, ¿no?-Laia.
-No, siempre es Tinet el que habla con nosotros...-Anna.
-Ya, parece como si yo estuviese al margen pero para nada. Es que... ¿te confieso algo?-Anna asiente-Me da algo de vergüenza...-noto calor en mis mejillas.
Anna sonríe y me mira asombrada. Creo que no se lo esperaba.
-Pero si diriges este programa que no es para vergonzosos precisamente...-me dice con una sonrisa.
-Ya, pero como yo no tengo que salir ahí delante...-Laia.
Empezamos a hablar de mi problemilla y de cosas del programa, antes de abordar el asunto en cuestión que nos ha traído hasta aquí. Anna empieza a llorar al hablar del tema. Me cuenta que tiene a su novio en coma en un hospital de Zaragoza, que tuvo un accidente de coche de camino a un espectáculo que tenía. Me levanto y la abrazo.
-¡Venga! Que te invito a algo. ¡Que no se diga que somos catalanas!-Laia.
Anna ríe débilmente y nos levantamos y vamos a la sala de reuniones, ahora vacía. Pero que tiene máquina de café.
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