jueves, 6 de agosto de 2015

Capítulo 325:Hoy tengo ganas de ti

Relatado por Ainhoa


Me llama mi tío. Veo su nombre en la pantalla del móvil y no tardo en cogerlo.
-¡Hola tito!-exclamo con entusiasmo.
-Todavía no me he casado con tu tía...-me dice divertido.
-Da igual. ¿Estás con ella, no?-Ainhoa.
-Sí, sí. ¿Puedes venir esta tarde? Tenemos que vernos-Àngel.
-¿Pasa algo?-me empiezo a preocupar, su tono ha sonado serio.
-No, nada. Hay que ensayar...-Àngel.
Suspiro aliviada. Quiere que ensayemos juntos la canción que les cantaré en la boda. Vaya susto me ha pegado.
-Ay tito, no me hables en ese tono...-le digo poniendo voz misteriosa.
-¿Qué pasa? ¿Qué te he asustado?-me dice con un toque de picardía.
-¡No!-sonando a lo más obvio del mundo. Al momento me empiezo a reír.
-¡Nooo! Tú también, no-pide Àngel como una súplica.-Se me ha ocurrido otra idea para la boda...
-Dímela... jajaja-le pido sin parar de reír.
-No, mejor cuando vengas...-le pone misterio al tono de su voz y cuelga.
Ya me ha dejado intrigada para el resto de la tarde. Bueno, hasta que me encuentre con él. Que con estas ganas de saberlo, no voy a tardar en ir. Eso os lo aseguro yo. Tengo que saberlo, pero ya. Intento que el ataque de risa se vaya antes de ir a donde mi madre. Cuando me he calmado, voy a donde ella y pongo mi cara de niña buena.
-Mami...-Ainhoa.
-¿Qué quieres ya?-me conoce demasiado.
-¿Puedo ir a ensayar con el tito Àngel?-Ainhoa.
Mi madre me mira con resignación. Suspira y asiente sonriendo. La abrazo y la doy un beso antes de salir de la habitación. Ando hasta Gestmusic, apenas a unos metros del hotel. Hoy no he comido con ellos porque he decidido comer con mi madre. No se va a quedar siempre sola. Abro la puerta y atravieso el pasillo en busca de la sala de ensayo donde se encuentre Àngel.
-¡Ainhoa!-oigo que me llaman a mi espalda.
Me giro y le veo al lado de una puerta. Sonrío y voy corriendo a donde él. Le abrazo.
-Dime lo que se te ha ocurrido-Ainhoa.
-Después del ensayo-me dice con una sonrisa.
-No, ahora-Ainhoa.
-Luego, impacienteeeee-arrastra la última sílaba con cansancio.
-¡Mucho!-le pongo mi mejor cara a ver si así me lo cuenta ahora.
-Anda, vamos-me coge de la cabeza cariñosamente, pero me obliga a andar echándome la cabeza hacia abajo.
Me guía por el pasillo hasta llegar a una puerta. "Sala de ensayo 1" leo mentalmente. Àngel saca las llaves y abre la puerta. Entramos y veo por primera vez en persona esta sala. La sala que veo por la tele cuando emiten los ensayos de los concursantes. La sala donde ensayan con Àngel y/o con Myriam.
-Qué pronto has venido, ¿no?-Àngel.
-Sí-sonrío.
-Bueno, pues vamos a ensayar la canción-me dice Àngel.
Caliento la voz antes de ponerme con la canción que abrirá la boda. Es una sorpresa, así que no puedo decir cuál es. Lo siento. Sé que os morís de ganas, pero os tendréis que aguantar. eso sí, yo tengo que saber la idea de mi tío. No es lo mismo, a lo mejor me atañe a mí. Después de ensayar unas cuantas veces la canción, Àngel se pone frente a mí.
-Sé que tenía que haberte avisado con más tiempo... Pero, ¿podrías cantar otra canción?-me pide.
-Claro, cuéntame-Ainhoa.
-A la hora de las ofrendas que sonase "Las campanas del amor"...-Àngel.
-¿No sería mejor para el final? Antes de acabar...-propongo.
-Hablaré a ver cómo se puede hacer. Si quieres, podemos ir ensayándola-Àngel.


*Al día siguiente*


Relatado por Ángeles Muñoz


Ya estoy en el AVE que me lleva de vuelta a Barcelona. Es viernes y espero llegar a mi ensayo. Sé que me van a matar por haberme ausentado ayer. Pero ambas lo necesitábamos. Yo necesitaba desconectar de todo aquello, alejarme y ella necesitaba una visita que no fuese la típica de fin de semana. Menos mal que me dejaron entrar a verla y no me pusieron. Estoy hablando con Anna por whatsapp. La estoy cogiendo cariño a esta chica. Hay que conocerla para saber cómo es en realidad. Porque detrás de las cámaras es una chica algo tímida. Pero cuando se la conoce es una chica majísima, divertida, atenta. Sonrío ante el último whatsapp.
-"Y cómo es que vuelves? No será por alguien llamado Santiago, apellidado Segura y que te hace tilín, verdad?"-Anna.
-"Jajaja bueno... algo de eso hay... Pero en realidad una personita me ha convencido para que vuelva :)"-Ángeles.
-"Ah sí? Y quién? ;)"-Anna.
-"Calma, la hija de Santi. Fui a verla... y, bueno, me convenció de que volviese. Si no me arrepentiría..."-Ángeles.
-"Esa niña es muy lista :)"-Anna.
-"Sale al papi *-* :)"-Ángeles.
Sigo enamorada de este hombre y cuando me lo encuentre, le voy a besar, abrazar, decirle una y mil veces que le quiero y que le he echado de menos. Seguramente volveremos a Madrid esta misma tarde. ¿Qué por qué vuelvo? Para el ensayo, para hacer acto de presencia. Me despido de Anna cuando anuncian que la próxima estación es Sants-Barcelona. Mi madre ha sido un gran pilar en este día y medio que he pasado allí. Ella me averiguó dónde estaba Calma y el horario de visita. También ha hecho posible el no sentirme sola al acogerme en su casa. No hubiera podido estar en mi piso yo sola. Bajo del tren y monto en un taxi a la entrada. Le doy la dirección del hotel y ya me dirijo a él. Tecleo de nuevo en el móvil.
-"Quiero veros cuando llegue. ¿Podéis estar en el hall?"-Ángeles.
-"Claro, ahora aviso a todos"-Anna.
-"Gracias :)"-Ángeles.
Bloqueo de nuevo el móvil y me lo guardo. Miro por la ventanilla. Barcelona me da la bienvenida con un cielo azul y unas nubes blancas. En cuestión de minutos llego. Pago y me bajo. Abro la puerta y entro al hotel. Allí están todos mis compañeros esperándome. Anna viene corriendo hacia mí y me da un fuerte abrazo. Uno a uno se van acercando diciéndome que me han echado de menos.
-Pero si sólo ha sido un día y medio...-les digo sonriendo.
Busco a Santi con la mirada. Tiene la mirada al suelo. Me acerco a él y le levanto la cara haciendo que me mire.
-Perdóname por haberme ido así, sin avisar...-le digo decepcionada.
-No, perdóname tú a mí por pensar lo que no era...-vuelve a agachar la cabeza.
Pero le levanto el rostro poniendo mi dedo en su barbilla. Le miro y veo que le he echado de menos más de lo que pensaba. Acerco mis labios a los suyos y nos fundimos en un tierno beso. A continuación le abrazo fuerte, muy fuerte. No quiero separarme de él nunca más. Su hija me ha enseñado que lo que tengo es muy importante. Me ha demostrado que tenemos lo que nos merecemos y podría perderlo en cualquier momento. Por eso hay que agarrarlo y no soltarlo, a no ser que sea inevitable dejarlo ir para estar bien. Pero yo soy feliz con este hombre. Y espero que muy pronto volvamos a tener a la pequeña junto a nosotros.
-Te echo mucho de menos, quiero sentirte. Hoy tengo ganas de ti-le susurro al oído.
Le miro y me muerdo el labio sexy. Santi lo entiende a la perfección y me agarra la mano.
-Si nos disculpáis...-dice a los presentes.
Me lleva al ascensor y nos empezamos a besar mientras esperamos. Necesitaba de estos besos, de sus labios, de sus caricias.


*Lunes por la mañana*


Relatado por Arturo Valls


Ha sido un finde en familia en el que he disfrutado, he jugado con mi hijo, he estado con mi mujer como nunca. Pocas veces puedo disfrutar de ellos por mi trabajo, así que lo he aprovechado a tope. Es hora de volver. Pero en vez de a Barcelona, me dirijo a Madrid. Hoy es la fecha de mi juicio. No tengo ni idea de lo que me dirán. Aunque no creo que sea para tanto. No secuestré a Calma, sólo pretendía dejarla cerca de sus padres para que la pudiesen visitar más a menudo. Estando en Madrid sólo la pueden visitar en fin de semana. Eso es muy duro. Tan sólo verla 2 días a la semana y durante un rato solamente. Me pongo en su situación y no podría soportarlo. Llego a Barajas y voy a donde están aparcados los taxis en una hilera. Me monto en el primero que veo y le doy la dirección del juzgado que pone en la carta. Estoy nervioso. A Patri y a Martín no les he dicho nada para no preocuparles. Ya sé que deberían saberlo, pero simplemente no he podido. En cuanto me den el veredicto, se lo diré a Patri. El niño no tiene por qué saberlo. Ya estoy fuera bastante tiempo. No creo que se dé cuenta por un poco más. Llego a la puerta y miro el edificio a través de la ventanilla del taxi. El taxista me dice el precio de la carrera y le pago. Voy al maletero donde tengo mi maleta y la cojo. No me daba ir al hotel a dejarla y luego venir. Aquí hay que presentarse muy puntual. Tan puntual que he llegado una hora antes. Espero que el tiempo pase muy lento. Atravieso las puertas y camino por el pasillo buscando la sala. Será mejor estar cerca para cuando sea mi turno. Hay unos asientos de plástico marrón enfrente de la puerta. Me siento a esperar. Pero estoy tan intranquilo que me levanto y doy vueltas por el pasillo. Como una señal del destino, el tiempo pasa a una velocidad vertiginosa cuando no quieres y llega la hora. Sale un funcionario de la sala donde me toca el maldito juicio.
-¿Arturo Valls Mora?
-Presente-me acerco a él.
-Pase, por favor.
Entro siguiéndole a una sala enorme donde hay una hilera de bancos a ambos lados. Están vacíos. Me dirige a la parte delantera donde hay bancos más pequeños cubiertos de terciopelo de color verde. El funcionario me manda sentar y obedezco al instante. Se dirige al lado del estrado y presenta al juez que va presidir. Me levanto. Es lo que he visto en las películas una y otra vez.
-Siéntese-me ordena el juez.
Me siento de inmediato ante la autoritaria voz. El juez empieza a revisar unos papeles.
-Acérquese al micrófono-me ordena el juez.
Me levanto para acercarme a un micrófono que hay en el centro. Me manda sentar y empieza a hacerme preguntas sobre aquel día, sobre la niña y mis intenciones. Le relato todo lo que puedo y toda mi verdad. Tras escucharme, se retira dejándome más preocupado aún. ¿Qué va a hacer conmigo? Creo que actué como un verdadero amigo y no hay nada de ilegal en lo hice, ¿no? Al rato vuelve a aparecer.
-Tras deliberar y estudiar su caso minuciosamente... yo le condeno a...-empieza a decir el juez.
Trago saliva temiéndome lo peor.

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