Relatado por Anna Simon
Consigo que María deje de darme de comer como a una niña pequeña. Eso me pasa por putearla. Pero ha merecido la pena. Me deja volver a mi sitio y le dedico una sonrisa de mala gana. Al sentarme en mi asiento, noto miradas puestas en mí. Ángeles, Santi, Roko y Arturo me miran para que les cuente. Son a los que tengo más cerca. Miro de reojo a Dani y sonrío de forma inocente y algo vergonzosa. Sí, estoy como una adolescente con el primer amor, con alguien que le gusta.
-¿Qué? ¿Nos cuentas?-pregunta Roko rompiendo el silencio.
-¡Eso, cuenta!-la apoya Arturo.
-Teníais razón, ¿vale? Se ha vengado de mí-Anna.
-Si es que hay que tener cuidado con la yaya-me dice Ángeles con una sonrisa. Una sonrisa dulce.
A ella nunca le hace nada María. No podemos decir lo mismo los demás. No lo entiendo. Si yo no hago nada. Nada con maldad. Si quisiera hacerle algo con maldad... ¡uy! que se preparase.
-¿Por qué a ti nunca te hace nada?-me animo a preguntarle a Ángeles.
-Porque nunca le hago nada-Ángeles.
-Bueno casi te da cuando hiciste de Melody-dice entre risas Roko.
-Es que no parecías ni tú, bonita-Arturo.
-Es que mi niña sigue siendo una niña y sabe divertirse-suelta Santi.
Le miramos anonadados, sin creernos del todo lo que ha dicho.
-¿Quieres decir que no nos podemos divertir nosotros?-le pregunto con cara seria.
-Tú calla, que a ti te tienen pelota los del jurado...-Santi.
Le miro con mala cara.
-Ángeles, dale-le ordeno.
Ángeles empieza a reír y nos mira a ambos. Es que este hombre no para de meterse conmigo. Lo de Santi es peor que lo que me meto yo con María. En los ensayos viene a minarnos la moral. Cojo la copa y le echo agua para quitarme el sabor de boca que tengo. La boca me parece un salchichón. La música empieza a sonar y Mónica y Àngel se levantan para abrir el baile. Poco a poco se van uniendo parejas. Me levanto y me acerco al rubio.
-¿Bailas?-Anna.
-Yo no sé bailar-Dani.
-¡Venga!-le insisto.
Al final le acabo convenciendo y se levanta y me sigue hasta la pista de baile. Le agarro de los hombros y él pone sus manos en mi cintura. Y le llevo yo. Ya que él no sabe. O eso me ha dicho al menos. Aunque baila decente. Al menos no me está pisando y me lleva bien el paso y el ritmo.
*Lunes por la mañana*
Relatado por Santiago Segura
Intento divertirme a toda costa en el ensayo. Tengo que imitar a Fofito y tiene que ser todo alegría. Sin embargo, soy un payaso triste. Àngel me lo nota y para el ensayo.
-Ve y descansa, Santi-Àngel.
-Mejor no. Voy a pensar en ella y lo que quiero es distraerme-mis ojos se empiezan a encharcar de lágrimas, pero intento controlarlas.
Àngel vuelve a poner el vídeo, pero noto su mirada preocupada. Intento no mirarle y centrarme en el vídeo. Tengo un nudo en la garganta que no me deja ensayar. Casi 1 mes sin tenerla a mi lado. No tenía que haber hecho caso a nadie y seguir mis instintos.
-¡Vamos hombre!-me alienta Àngel.
No he querido su compasión, pero tampoco puedo ensayar. Salgo de la sala corriendo y me apoyo en el marco de la puerta del baño. Ahí ya no puedo más y me desmorono. No había estado tanto tiempo sin mi hija. Necesito su risa, su voz. Ella es el motor de mi vida, mi energía. Y ahora está en Madrid sola. Sólo me dejan verla los sábados 1 hora. Y cada vez que vamos Ángeles y yo nos dice que no quiere estar allí. Se me parte el alma cada vez que nos tenemos que ir y se la llevan llorando y gritando "papá" y "mamá". Ángeles me intenta consolar, pero sé que a ella le duele tanto como a mí. ¡Maldita la hora que le hice caso a Mónica!
-¡Maldita Mónica!-grito.
Me acerco al lavabo y me apoyo en él. No me miro al espejo. Debo tener una pinta horrible. Me da igual quién me haya oído, me da igual ya todo.
-¡Anímate hombre!-oigo que me dice Roko.
No me giro a mirarla, no quiero que me vea así.
-¿Aviso a alguien?-me pregunta.
Niego con la cabeza. Sólo quiero que me dejen un rato solo.
-Tranquilo, Mónica no está aquí-me dice acercándose. Oigo sus tacones.
Me doy la vuelta y la miro por primera vez desde que está aquí. Esboza media sonrisa. Pero es una sonrisa triste.
-Me da igual que me oiga. Me dan igual todas las broncas que me eche. ¡Por su culpa estoy así!-exploto por fin.
-Ella sólo te aconsejó lo que era mejor...-Roko.
-¿Y qué es lo mejor? ¿Que mi hija esté en un centro de acogida sola? Quiere venirse con nosotros y yo le tengo que decir que no puede todavía, que pronto estaremos juntos. ¿Pero cuándo es ese pronto? ¿Al mes que viene? ¿Dentro de 3 meses? ¿1 año?-Santi.
-Lo siento-baja la mirada.
Otra vez compadeciéndose de mí.
-¡No quiero compasión, quiero a mi hija!-digo entre gritos.
-Háblalo con Carlos, a lo mejor puede hacer algo...-Roko.
Salgo del baño dejando a Roko allí plantada. No puedo con esto. Necesito desahogarme con la persona que tengo que hacerlo. Vuelvo al hotel y subo hasta su habitación. Llamo a la puerta y, tras un rato esperando, me abre Carolina.
-¿Está Mónica?-pregunto nervioso.
-Sí, un momento-Carolina.
Pero antes que me deje paso, la aparto y entro a la habitación.
-¿Se puede saber qué te pasa?-me pregunta Mónica furiosa.
-¡Lo que me pasa eres tú desde hace 1 mes! ¡Ojalá nunca te separen de tu hijo, aunque es lo que han hecho conmigo!-Santi.
Oigo a Carolina quejarse, pero hago caso omiso. Es demasiada la rabia acumulada.
-¡Eres una mala persona! ¡Eres lo peor...-no me deja continuar porque se levanta de la cama y se acerca a donde Carolina.
-¡Lárgate de aquí! Como le pase algo a Carol, no respondo de mí-Mónica.
Pero me niego a moverme.
-¿No me has oído? ¡Que te pires! Y que sepas que de esto se van a enterar Àngel y Tinet-me amenaza Mónica.
A regañadientes me doy la vuelta para salir y veo a Carolina tumbada en la cama, ayudada por Mónica, quejándose de dolor de tripa.
Tampoco ha sido para tanto, ¿no? Salgo de la habitación y voy al ascensor. Cuando bajo de él, veo corriendo a médicos y a Àngel. Paso de largo siguiendo mi camino.
-¡Santi! ¡Santi!-me llama Àngel.
Me coge de la camiseta haciéndome parar.
-¿Qué has hecho?-me pregunta muy serio.
-Lo que tenía que hacer-intento soltarme de él.
-Ya hablaremos. Ahora ve con Arnau, que te espera para el ensayo-Àngel.
No le digo nada y sigo mi camino. Pero no me dirijo a Gestmusic. Paso de largo y me adentro por el centro de la ciudad.
Relatado por Roko
Voy a nuestra sala a descansar. He tenido un ensayo movidito con Miryam. Ahora me tocaba ensayo con Àngel, pero le he visto salir apresuradamente. No sé cuándo volverá. La verdad es que he encontrado muy mal a Santi, pero le entiendo. Yo creo que en su situación, yo estaría igual o incluso peor. Que te quiten a una hija es lo peor que te puede pasar o eso creo. Me suena el móvil y veo que es un whatsapp de Vero.
-"Carol está bien?"-Vero.
-"No me he enterado, le ha pasado algo?"-Roko.
-"Me han dicho que han llamado del hotel para Carolina"-Vero.
-"Gracias por avisar"-Roko.
Me guardo el móvil y salgo rápidamente hacia el hotel. Llego y subo a la habitación. En la puerta está Àngel, nervioso.
-¿Qué ha pasado?-le pregunto.
-No lo sé. Me ha avisado Mónica nerviosa y he venido corriendo. Me han pedido que espere aquí fuera-Àngel.
-¿Y Mónica cómo está?-Roko.
Le miro y su cara lo dice todo. No deja de mirar la puerta preocupado, esperando alguna noticia.
-Luego hablaré seriamente con Santi-dice más para sí mismo que para mí.
-Lo está pasando mal con lo de su hija...-Roko.
Me mira por primera vez desde que estoy aquí.
-Pero eso no es excusa para esto-Àngel.
-Ya...-ahí no tengo más que darle la razón a Àngel. Por muy mal que se esté, no se puede ir agrediendo a los demás.
La puerta se abre y salen con Carolina en camilla. Mónica sale detrás con los ojos llorosos.
-Nos la llevamos al Central.
-¿Puedo ir con ella?-Mónica.
-No deberías ir en tu estado, cariño-le dice Àngel pasándole el brazo por los hombros.
-Ya voy yo, si quieres-Roko.
-Sólo una persona.
-Voy yo-dice Mónica con determinación. Y se va con ellos.
Me quedo mirando a la dirección por la que se van hasta después de perderles de vista.
-Vamos a avisar a los demás-dice Àngel sin ganas.
Asiento y vamos hacia el ascensor. En el ascensor ninguno de los 2 habla. Es el recorrido más largo que he hecho en mi vida. Y también el más tenso. El móvil no para de sonar, pero no le hago caso. Àngel coge el suyo, teclea algo y después lo guarda. En la puerta de Gestmusic está Ángeles. Se la ve alterada.
-¿Qué ha pasado? Me he encontrado este mensaje-me enseña el móvil y leo el mensaje.
Saco el móvil y, entre los mensajes, tengo uno de Santi con el mismo texto.
-"He hecho lo que tenía que hacer y estoy donde merezco"-Santi.
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