Relatado por Daniel Diges
Sigo mirando a Anna con cara de pocos amigos. Ella me sostiene la mirada enfadada. Es que no entiendo por qué me lo tiene que ocultar.
-¿Podemos hablar un momento?-me pregunta Anna levantándose de su silla.
Sin mediar palabra, me levanto yo también y la sigo hasta quedar fuera del restaurante. Espero una explicación por su parte.
-A ver, no quería que me malinterpretases... Pero al estar los 2 solos aquí, se me ocurrió estar juntos aquí en Barcelona. Pero sin compromisos. Sólo para el programa. Tú tienes a tu novia y a mí... me acaba de llamar mi novio-Anna.
-¿Quién? ¿Dani? Pero, ¿no estaba en el hospital?-le pregunto sorprendida.
-Y está, está. Pero se ha acordado de mí y me ha llamado. Ha habido una chica que le ha tenido engañado para que fuese su novio. Una antigua compañera de trabajo... Cristina Pedroche...-Anna.
Me quedo mirándola sin saber qué decir ni hacer. Es muy fuerte lo que me está contando. Pero siempre me ha gustado esta chica y veía una mínima oportunidad de estar con ella. Pero tampoco le puedo hacer eso a Ale ni a Galileo: abandonarles por Anna. No soy tan mala persona. Sonrío y la abrazo fuerte. Me separo de ella que me mira sin entender nada.
-¿Y si se entera la prensa? ¿Qué vamos a hacer? Acuérdate con lo de Ángeles...-Dani.
-¿Qué pasa? ¿Qué 2 amigos no pueden salir a dar una vuelta juntos?-me dice con una sonrisa, a la que yo pongo otra.
-Y ahora vamos a cenar, que se van a preocupar. Y van a pensar cosas que no son-Anna.
-¡Venga! Pues vaya malentendido más tonto, ¿eh?-le digo con una sonrisa.
-Es que eres rubio...-me dice con una sonrisa pícara.
Me giro para mirarla, fingiendo indignación.
-¡Mira quién fue a hablar!-Dani.
-Pero yo soy mujer, por tanto más lista-tras decir esto echa a correr para volver a entrar al restaurante.
La persigo, pero ya se ha sentado a la mesa. Otra vez será. El año nuevo será otro año y nos volveremos a ver las caras. Empezamos a cenar entre risas y bromas. María se levanta con la copa en la mano.
-Quería hacer un brindis. Por nosotros, por este programa y porque al próximo año nos toquen personajes más fáciles-María levanta la copa, a lo que nos vamos levantando todos y vamos chocando nuestras copas.
Anna me sonríe y guiña el ojo desde su posición. Si es lo que hace para provocar, es mala.
-Bueno y esta noche iremos de juerga ¿no?-propone Arturo.
-A ver si pillas, ¿no?-le pica Roko.
-Roko, que ya no llevas la peluca rubia...-Arturo.
-Pero alguien la controla desde fuera. Tal vez Mónica...-suelta Santi a lo que yo me empiezo a reír.
-Uy cuidao, Santi, no se lo vaya a decir...-Roko.
-¿Pero no os podéis llevar bien ni en la última cena del año?-pregunta Ángeles.
-Es él, ya lo sabes-le dice Roko.
-Cariño, es que la robot me provoca...-le dice Santi con cara de pena, pero se lleva una colleja por parte de Ángeles. Eso sí, se la ha dado con una sonrisa. No pierde la sonrisa ni cuando pega.
-Alégrate hombre, que esta gala la ha perdido-meto cizaña y me encanta ver la cara con la que se vuelve Roko a mirarme.
-Oju, que cansinos sois todos-Roko.
-Tú ni caso, mi niña, que a estos les voy a coger y no van a salir vivos de aquí-María.
-O tal vez duerman en el pasillo...-interviene Anna.
-¿Yo también?-pregunta Javi.
-Tú no. Y además tú duermes conmigo-le dice María.
-Y yo con mi niña, mi princesa-dice Santi mirando a Ángeles con una sonrisa.
-No le dejes, Ángeles-Anna.
-¡Tú calla!-la manda a callar Santi.
Seguimos cenando entre piques, risas y bromas. Pedimos una botella de champan para celebrar y seguir brindando. A ella le siguen otras botellas. El contenido de las botellas va bajando y el volumen de nuestras voces, subiendo. Hemos montado una verdadera juerga flamenca en el restaurante del hotel.
-Hoy habrá que irse de juerga, ¿no?-propone Arturo.
Con el cachondeo que llevamos encima, nadie duda y nos vamos levantando.
*31 de diciembre, 19 horas*
Relatado por Ángeles Muñoz
Nos estamos preparando para ir a casa de mis padres. Hoy nos vamos a juntar toda la familia para despedir el año. Todos los años lo hacemos, pero este año tengo a Santi también. Mi familia y la de Santi. Es una buena ocasión para estar todos juntos.
-¿Y qué propósito vas a querer cumplir para el año nuevo?-me pregunta, de repente, Santi.
-¿No se supone que es secreto?-le digo con una sonrisa.
-Eso es para los deseos...-Santi.
Me acerco a él y le doy un pico. Me alejo de nuevo, un poco, para seguir vistiéndome.
-Pues había pensado en dejar de fumar... Ya sabes, con mi profesión no es bueno el tabaco...-Ángeles.
-Y así dejaré de oler a cenizas y humo cuando esté contigo-me dice Santi empezando a reír.
-¿Me estás llamando cenicero?-le miro seria y me cruzo de brazos, fingiendo indignación.
-No te enfades, mi amor, que es broma-Santi.
-¿Y tú?-Ángeles.
-Pues yo... adelgazar...-Santi.
Descruzo los brazos y le miro con una sonrisa pícara.
-Si a mí me gustas así, como estás-Ángeles.
-Pero no está mal perder unos kilitos...-Santi.
Asiento y me vuelvo a girar. Le pido que me suba la cremallera del vestido. Me aparto el pelo. Le oigo que me pregunta al oído:
-¿Entonces lo hacemos?-Santi.
-Hombre... Ahora hay que ir a casa de mis padres... No va a dar tiempo...-Ángeles.
Santi se empieza a reír a carcajadas.
-No, mi vida, lo de los propósitos-Santi.
-¡Ah vale! Sí-digo empezando a reír yo también.
-Pues a ver si es verdad, mi niña-Santi.
-Lo que no sé...-le digo mientras me voy poniendo los zapatos-es lo que voy a hacer cuando lo hagamos. Me va a faltar el cigarrito de después.
-Pues...-empieza a decir Santi, pero le interrumpo.
-¿Me pongo a comer pipas?-Ángeles.
-A mí, que estoy más bueno-Santi.
-Creído...-digo entre risas.
-¡Oye!-ahora el que se hace el indignado es él.
Termino de abrocharme los zapatos y me acerco a él.
-Si yo te quiero mucho, mi amor. Y después de las uvas, te pruebo si quieres-Ángeles.
Me acerco a él para besarle. Me separo levemente de él y le miro enamorada.
-Y ahora vamos, que nuestras familias esperan-Ángeles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario