Relatado por Daniel Diges
Estamos todos en la sala VIP junto a Calma y Dan. Bueno todos los que nos encontramos aquí. Estamos esperando a los que faltan para ir a comer todos juntos.
-Qué raro que no haya vuelto Santi, ¿verdad?-comenta Ángeles.
-Y también faltan Roko y Anna. Yo que tú tendría cuidado...-le dice Arturo con una sonrisa perversa.
Ángeles le da, entre risas, en el brazo.
-Anna no es de ésas y creo que Roko tampoco...-suelto yo.
Dan se gira y nos mira sorprendido.
-¿Qué estáis hablando de mi chica?-pregunta con una sonrisa traviesa. Intenta mostrar enfado, pero no puede. A ver si va a ser como Ángeles que no le sale enfadarse.
-Que cuidado con los cuer...-pero Ángeles hace callar a Arturo con un codazo. Éste se queja y la mira mal.
-También falta la agüela y no decís nada, ¿eh?-dice sonriente Ángeles.
-Pero ella estará con Javi. Aquí quien no aprovecha el tiempo es porque no quiere-dice Arturo y al instante se empieza a reír.
Se acerca Calma donde Ángeles y la llama la atención tirando del pantalón. Ángeles la coge y la sienta en su regazo.
-Mami, ¿dónde está papá?-Calma
-Pues...-empieza a decir Ángeles.
-Aquí estoy, cariño-oímos la voz del aludido en la puerta.
Todos miramos hacia allí. Mira a su hija y a Ángeles con una sonrisa orgullosa.
-Dani, te llama Tinet. No sé qué habrás hecho, pero estaba que echaba chispas-me dice Santi.
Le miro con expresión de extrañeza. ¿Qué he podido hacer para que esté tan cabreado? Miro a los demás sin comprender, pero se encogen de hombros. Me levanto y me dirijo hacia la puerta. En ese momento viene Roko y me mira extrañada. Salgo de la sala y me encamino al despacho de Tinet. Al llegar, toco a la puerta y espero a que me abra. No tarda demasiado. Puedo comprobar que su rostro es serio. Me pide que pase y me siente. No sé de qué va todo esto, pero hago caso. Me siento frente al escritorio.
-Tú dirás-digo en cuanto se ha sentado frente a mí.
-Eso lo tendré que preguntar yo, ¿no?-hace una pausa en la que me pongo tenso y continúa-¿Qué le has hecho a Anna?
-¿A Anna?-pregunto sin entender. Vale que hemos discutido, pero no se ha enterado la prensa ni nada grave para que se ponga así conmigo.
-No voy a tener otro remedio que expulsarte y dar parte a la policía por lo que me ha pasado-Tinet.
-¿Qué?-pregunto sin salir de mi asombro. ¿Me van a expulsar por una discusión?
-Explícame por qué lo has hecho-Tinet.
-¿Hacer qué?-sigo preguntando. No me entero de nada.
En ese momento se oye la puerta abrirse y oigo la voz de Laia.
-¡Tinet! Menos mal que te encuentro. He hablado con Anna y me ha dicho...-pero Tinet la interrumpe.
-Ya tengo aquí al culpable, me lo ha contado Santiago-le dice Tinet.
Oigo los tacones y veo cómo se acerca a la mesa de Tinet. Se gira y me mira. Se extraña ella también al verme allí.
-Daniel, vete a prepararte para la gala-me ordena Laia.
-Pero...-empieza a decir Tinet.
-Ahora te explico, mi amor-le dice Laia mirándole.
Me levanto sin comprender nada de lo que ha pasado en ese despacho. ¿Esto quiere decir que no me van a expulsar? Y lo más importante, ¿qué le ha pasado a Anna? Pero ahora será mejor que vuelva con los demás para ir a comer.
Relatado por María del Monte
Nos estamos terminando de arreglar en el baño. Ha sido un momento precioso, pero también lleno de pasión. Y es que no podía aguantar hasta que llegásemos al hotel. Es mucho tiempo. Al menos ya estoy liberada y ahora haré la actuación mejor si cabe. Y espero haberle transmitido algo de mi suerte a mi Javi. Hoy le toca imitar a María Jesús, la del acordeón.
-¿Qué hora es, mi arma?-le pregunto abrochándome la camisa.
Mira su muñeca y pone una expresión de "la hemos liado".
-¡Madre mía! ¡Pero qué hora es ya! A este paso ya estarán en el comedor y no nos habrán esperado-Javi.
-Tranquilo, mi niño-me acerco a él y le acaricio la mejilla.-No se van a ir sin nosotros...-le dedico una sonrisa dulce-Y si no, les caneo-me empiezo a reír con ganas.
Javi me mira divertido y niega sonriendo. Termina de vestirse, al igual que yo, y salimos de ese baño en el que ha visto nuestra pasión. Le cojo de la mano y vamos por el pasillo para ir al comedor. Empujo la puerta para entrar. Todos se giran. Empieza a haber miradas cómplices y cuchicheos.
-¿Dónde habéis estado, tortolitos?-pregunta Arturo con una sonrisa.
-¿Pues dónde van a estar? Anda que tienes unas preguntas... ¿No ves la cara que trae María?-le contesta Santi conteniendo la risa.
Me suelto de Javi y me voy acercando peligrosamente a Santi.
-Yo que tú correría-le digo Roko riendo.
-Si es que con la agüela no se juega-le dice Ángeles divertida.
Llego a su altura y le miro seria, haciéndome la enfadada.
-Hola María. ¿Qué tal? ¿Qué tal todo?-me pregunta con cara de bueno, como que no ha roto un plato en su vida.
Miro a Santi y a Arturo.
-¿Tenéis algún problema con lo que haga con mi tiempo libre?-María.
Al lanzar la pregunta, todos los presentes se quedan en silencio esperando la respuesta de Santi y Arturo.
-Era una broma. Además que aquí el amiguete también aprovecha-dice Arturo echando una mirada amistosa a Santi.
-¿Envidia?-le pregunta Santi.
-Para nada-Arturo.
-Pues no quiero volver a oír nada así-termino diciendo para que se ponga fin a este tema-Y menos delante de la nena-miro a Calma, que está al lado de Ángeles, con una sonrisa.
Me dirijo hacia donde están las bandejas y cojo una para coger la comida. Enseguida se me une Javi.
-Cuando te pones así, das miedo-me dice con una sonrisa.
-Así se lo pensarán antes de insinuar cualquier cosa. Además que Calma no tiene que oír ciertas cosas-María.
-Tienes razón-dice Javi seguro.
-¿Y cuándo no la tengo?-María.
-Creída-me dice entre risas.
Le fulmino con la mirada y termino de servirme. Me acerco a él.
-Ten cuidado con lob que dices o duermes en el pasillo...-digo con una sonrisa perversa.
-Se me ha escapado jajaja-Javi.
-A ver si a mí se me va a escapar otra cosa jajaja-María.
Vamos a la mesa, donde la comida transcurre con tranquilidad. Hablamos y hacemos bromas entre nosotros. Echaré de menos a estos gamberros cuando se acabe el programa. Vamos dejando las bandejas en cuanto terminamos y vamos a vestuario a coger la ropa y cambiarnos. Hoy es día de grabación y es muy estresante. En la puerta del vestuario, me acerco a Javi y le doy un beso.
-No me eches mucho de menos. Ahora nos vemos-María.
Veo pasar a mi lado a Dani Martínez, el novio de Anna. Se dirige a donde está la rubia. Ésta va con la cabeza gacha, mirando al suelo. ¿Le pasará algo? Espero que no sea nada.
Relatado por Anna Simon
Voy hacia el vestuario para coger la ropa. No me quiero encontrar con nadie. Y menos después de lo que me ha pasado. Pero alguien me llama. Me coge del brazo.
-Ahora no, rubio-Anna.
-¿Rubio?-me pregunta Martínez.
Ahora mismo no puedo estar peor. La he cagado llamándole rubio. Debería haber levantado la vista y no intuir quién era. Levanto la vista avergonzada.
-¿Qué pasa, Annita? ¿Me engañas con un rubio?-Dani M.
-No... yo...-Anna.
-¿Has aprovechado mientras yo estaba en coma? Es eso, ¿verdad?-hay rabia en su mirada y en sus palabras.
-Dani... por favor...-noto cómo mis ojos se empiezan a aguar y unas lágrimas amenazan con salir. las estoy intentando retener con todas mis fuerzas.
-Creo que no ha sido buena idea venir-Dani me suelta y se gira para marcharse.
Quiero llamarle, quiero detenerle para que no se vaya y explicarle. Pero la voz se me queda en la garganta. Ahora mismo tengo un nudo en la garganta que me impide decir algo. Tengo unas inmensas ganas de llorar. Entro a la sala de caracterización a pedir mi ropa. En cuanto me la dan, me dirijo al vestuario y voy hacia un rincón. No quiero que nadie me vea, que nadie me hable, que nadie me toque. Hasta la gala no quiero tener ningún tipo de contacto. Y mis compañeros no tienen culpa de nada. El problema soy yo.
-Anna, ¿estás bien?-me pregunta María.
Ni la contesto ni la miro. La puerta se abre y entran hablando Ángeles y Roko. Las miro de reojo y veo que se están cambiando mientras charlan entre ellas. Quiero que salgan para poder cambiarme. Quiero quedarme sola y poder desahogarme. Ahora mismo sólo me apetece llorar y estar sola. Luego cambiaré la cara para que no se me note nada. Desvío mi mirada a la pared y paso mi dedo índice por ella. La puerta vuelve a abrirse y cerrarse. Ya no se oyen las voces de mis compañeras. Es mi momento de cambiarme.
-Annita...-oigo cómo me llama María.
Agacho rápidamente la cabeza y me limpio las lágrimas que habían salido con el dorso de la mano.
-Algo te pasa, rubia. Normalmente bromeas con ellas como la que más y hoy te has aislado. Ni siquiera nos miras. Estás en tu mundo-María.
-No pasa nada, María-Anna.
-¿Ha pasado algo con tu chico? ¿O con Diges?-María.
-No... ¿Por qué tendría que pasar algo?-me pongo a la defensiva.-¿Y ahora dejas que me cambie, por favor?
-Puedes contármelo. Soy la abuela de todos-me dice con una media sonrisa haciendo que saque una leve sonrisa entre lágrimas.
-No es nada, sólo que hoy no es mi día-Anna.
-Cualquier cosa me avisas y voy a charlar contigo-María.
Asiento con una sonrisa débil. María me abraza y me da un beso en la frente. Después se levanta y se va dejándome sola. Tal y como le he pedido. Me cambio en silencio y mirando al frente, pero absorbida en mis propios pensamientos. Hoy parece que no hago nada a derechas. Antes de salir, cojo el móvil y me lo guardo en el bolsillo. Salgo del vestuario. Debo ir a maquillaje a que me retoquen y a terminar de caracterizarme bien. Saco el móvil y comienzo a escribir un mensaje. Pero una voz hace que me ponga tensa y sólo quiera salir corriendo.
-¡Ey! ¡Espera!
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