Relatado por Anna Simon
Le miro fijamente esperando una respuesta. Él también me mira, pero quita rápidamente la mirada. Por lo que se ve está molesto e intimidado.
-Está bien, haz lo que quieras-determino ya que él no se ha pronunciado.
Me doy la vuelta para volver con Roko y seguir hablando, pero mi sorpresa es mayúscula al encontrarme a las 3 en la entrada. Abro la puerta y las fulmino con la mirada. María sale seguida de Ángeles y Roko. Me cruzo de brazos y las sigo con la mirada.
-Anda que... Ya os vale, tías. ¿Cuánto habéis escuchado?-Anna.
-Acabamos de llegar-me dice rápidamente Roko.
Dani las mira y entra rápidamente a Gestmusic. Le sigo con la mirada. No me esperaba esto de él. Si alguien me preguntase que cómo me siento ahora, pues... Enfadada, pero también decepcionada por su actitud. Me lo hubiese esperado de otra persona, pero no de él. Creía que había quedado claro.
-¡Niña!-María chasquea los dedos delante de mi cara, llamando mi atención.
-¿Qué? ¿Qué?-le pregunto cabreada.
-Chst, a mí no me hables así, ¿eh?-me regaña ella.
-Lo mejor será ir a tomar algo y relajarnos-propone Ángeles.
-Será lo mejor-asiente Roko.
-Id vosotras, a mí no me apetece-Anna.
-De eso nada. Tú te vienes con nosotras-dice, con determinación, María.
-Yaya, de verdad-Anna.
-O vamos a la habitación contigo, tú misma-María.
-Yo que tú vendría al bar. Mejor será-me dice Roko, sabiendo lo que María puede hacer en la intimidad.
Le mantengo la mirada. No me apetece nada tomar algo. Sólo quiero estar sola y dormir hasta mañana. Pero me parece que se va a tener que posponer. María me agarra del brazo y me arrastra hasta la cafetería del hotel. Aunque aún no me fío del todo de María. Es capaz de hacerme el tercer grado a pesar que estemos rodeadas de gente. Pero no me queda otra que aceptar. Enseguida llegamos y Ángeles se ofrece voluntaria para ir a pedir. Roko dice de ayudarla. ¡Serán capullas! Me dejan aquí sola con la yaya para que me empiece a preguntar. Y no me apetece hablar. Y tal y como sospecho, en cuanto nos quedamos solas María me pregunta.
-¿Qué ha pasado con Diges, Annita?-María.
-Nada, ¿por?-le pregunto poniendo una cara de inocente.
-¿Y entonces por qué estabais discutiendo? Algo ha pasado y no me lo quieres contar-María.
-Que no ha pasado nada, yaya...-Anna.
-¿Quieres que le pregunte a Dani?-María.
Ante eso, me echo a temblar. Imagino que se refiere a Diges, pero no puedo arriesgarme. ¿Y si le pregunta a mi novio? ¿Qué se supone que debo hacer? Miro a la barra con la esperanza que vuelvan pronto con las bebidas. Internamente suplico para que me saquen del apuro.
-No, no hace falta. ¿Para qué?-Anna.
-Pues ya me lo puedes ir contando-María.
-Uy cuanto tardan éstas. A lo mejor necesitan ayuda-me levanto, pero ella me retiene.
-De eso nada-María.
La miro y veo que no tengo nada que hacer contra ella. Le cuento que hemos discutido, pero el motivo que le doy es completamente distinto. Espero que me crea.
-¿Pero cómo te puede hacer eso? Ya me encargo de hablar yo con él-me dice ella.
-No, no hace falta. Es algo que tenemos que solucionar entre nosotros-Anna.
En ese momento llegan Ángeles y Roko con las bebidas.
-Está bien...-accede ella. Mira a las chicas-¿Y vosotras qué? ¿Por qué habéis tardado tanto?
-Había gente, yaya. No seas impaciente-le dice Roko.
Se lleva una colleja por parte de María que me saca una sonrisa. No, si al final el pasar tiempo con ellas me va a hacer bien. Ahora es lo que necesito.
-Ay, que no he dicho nada-se queja Roko.
-¿Entonces tarde de chicas?-pregunta Ángeles.
Asiento sonriendo.
-Mientras me mantengas a la yaya lejos...-le dice Roko.
En cuanto dice eso se aleja para no llevarse otra colleja. Lo que sí se lleva es una mirada fulminante de María.
*Jueves por la mañana*
Relatado por Javier Herrero
Nos hemos levantado temprano. Hoy es cuando viene el asistente social a visitarnos. He de reconocer que estoy bastante nervioso.
-¿Te quieres parar, chiquillo?-María.
-¿Y si lo descubren?-Javi.
Sí, estoy preocupado. Pero todo sea por ver felices a nuestros amigos y a la niña, que es como parte de la familia ya. Nos llama agüelos. En cierta parte así nos consideramos.
-No tienen por qué. Y si nos descubren, pues les contamos la verdad-yo la miro desconcertado-Sí, les contamos que es la hija de unos amigos nuestros. Tendrán sentimientos, ¿no?
Me encojo de hombros. La verdad es que no sé qué pensar. Nunca he tratado con los asuntos sociales hasta ahora.
-¿Y si quiere hablar con la niña?-le vuelvo a preguntar preocupado.
-Es una niña de 4 años. Mucha conversación no va a tener con ella-me intenta tranquilizar María.
-Pero a lo mejor tienen sus métodos... Con juegos, hablándole cariñosamente... No sé-Javi.
-Tranquilo, que no va a pasar nada. Bueno voy a despertarla-María.
María se va a la habitación donde duerme Calma. Se ha tenido que venir a dormir a casa para no levantar sospechas.
Tras un rato, el timbre suena y voy a abrir la puerta. Veo allí al asistente y le hago pasar.
-¿Dónde está su mujer?
-Está jugando con la niña-Javi.
-¿La puede avisar, por favor?
-Claro-Javi.
Subo a la habitación y allí me las encuentro jugando. Me quedo apoyado en el marco de la puerta observándolas. Me encanta esta imagen y me gustaría que formásemos una familia. Sé que es complicado, pero nunca hay que dejar de intentarlo. María levanta la mirada y me ve aquí.
-¿Llevas mucho tiempo ahí? ¿Quién ha llamado?-María.
-Ya ha venido-le digo y enseguida sabe de quién hablo.
-Pues vamos. Cuanto antes mejor, ¿no?-María.
No hay comentarios:
Publicar un comentario