Relatado por Santiago Segura
-Pues que he venido a saludarte y a ver cómo estás. Nerviosa, ¿verdad?
-Sí, la verdad es que un poco... Pero ¿tú te auto-invitas a mi casa? Y por cierto, ¿cómo has llegado hasta aquí?
Me quedo en silencio. ¿Le digo la verdad y le digo que la he seguido porque me estoy fijando en ella, como algo más que una compañera, o le pongo una excusa? ¿Qué hago? Yo que he sido siempre tan decidido, que tengo todo controlado, estoy dudando... Y todo es debido a esta mujer... ¿Qué tendrá esta mujer que me vuelve loco?
-Bueno ¿y qué te trae por aquí?-me vuelve a preguntar.
-¡Pues a desayunar!-digo y pongo un pie dentro de su casa.
-¡Eh, eh! ¿Dónde vas?-me frena-¿Dónde te crees que vas? Eres muy jeta tú auto-invitándote a una casa ajena y además a desayunar.
-Venga, mujer... Que cuando quieras, te invito a mi casa. Por cierto, creo que no nos han presentado bien, ¿verdad? Hola, soy Santiago Segura; actor, guionista y director. Encantado-me presento dándole 2 besos en las mejillas.
-Jajaja, cómo eres Santiago... jajaja. Anda, pasa. Ya que has venido...
Entro a su casa. Está muy bien decorada: es sencilla pero me gusta. Tiene flores en un jarrón a la entrada de la casa y fotos de lo que debe ser su familia.
-Pasa al salón y ponte cómodo.
Más cómodo estaría en tus brazos y entre tus labios, bonita. No la puedo dejar de mirar y lo nota. Sonríe y baja la mirada.
Voy al salón a esperar.
-¿Y qué quieres para desayunar?-me pregunta desde la cocina.
-Un café estará bien.
-Vale.
Y de nuevo en silencio. Estoy cómodo en este sofá. Aquí se podrían echar buenas siestas... o... tal vez más cosas. Sonrío imaginándome a Ángeles en este sofá sentada junto a mí sonriéndome y mirándome con esos ojos tan bonitos.
-¡Joder!-oigo el grito de Ángeles desde la cocina y algo de cristal que se rompe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario