domingo, 12 de enero de 2014

Capítulo 223:Un día negro

Relatado por Santiago Segura


Entro en el comedor con mi habitual sonrisa, pero veo caras largas a mi alrededor. De repente noto un golpe en el brazo y me giro. Es María.
-Te parecerá bonito, ¿no?-me regaña María.
-¿Qué he hecho ahora?-pregunto sin comprender.
Javi se intenta escaquear, pero María le agarra del brazo antes de que se vaya.
-Y tú no te vayas, que también va para ti la cosa-María.
-Pero, ¿qué pasa?-Javi.
-Iros por ahí sin avisar a nadie, no coger el teléfono... No sé para qué tenéis el móvil si no lo usáis...-María.
-Estábamos aquí mismo...-dice Javi casi sin voz.
-No te sulfures María, que te van a salir arrugas-le digo sonriendo.
Pero me da que no es el momento de hacer bromas, María me mira con cara de enfadada. Pero enseguida sonríe.
-¡Ah! ¡Ahora entiendo lo de Ángeles!-exclama María.
-¿Qué pasa con mi niña?-le pregunto preocupado.
-¿Qué le va a pasar? Que estaba preocupada por ti. Como yo por ti-le dice a Javi.
-¿Dónde está?-Santiago.
-La dejamos en el ascensor de aquí, no quería venir a comer-María.
Sin despedirme de nadie, me doy la vuelta y empiezo a correr hacia el ascensor. Puede que esté en el parking o que se haya ido al hotel a buscarme. Siento tanto todo esto. Tendría que haberla avisado. No me merece. Sigo corriendo rondándome estos pensamientos por la cabeza. Llego al ascensor y lo llamo. Por suerte está arriba y se abren las puertas. Y ahí la veo a ella, con lágrimas en los ojos y expresión triste. Tras verla así me doy cuenta de lo gilipollas que he sido. No podía haberla llamado, ¿no? Tenía que pasármelo bien yo y que ella no se enterase. Entro y le doy al botón del parking. No me atrevo ni a mirarla y mucho menos a hablarla.
-Santi, yo...-Ángeles.
-Mejor que no me hables, te he fallado. Si quieres dejarme, lo entenderé. pero déjame explicarte lo que ha pasado-le digo mirando los botones, de espaldas a ella.
De la rabia que siento, empiezo a golpear la pared del ascensor y unas lágrimas empiezan a caer por mis mejillas. ¿Por qué lo has hecho? ¿No te bastó con darle el susto de su vida cuando te tomaste las pastillas? No escarmientas, ¿eh Santi? Ahora entiendo por qué María se llevó a la niña. Quería evitarle el tener a un padre como yo. No siquiera la he visto. Soy un mal padre.
Llegamos al parking y las puertas se abren. Salgo primero y después Ángeles. La miro de reojo. Es imposible no mirarla. A pesar de haber llorado, está tan guapa como siempre. Voy a una columna y me apoyo en ella.
-Verás cariño... Sé que te debería haber avisado de donde estaba para no preocuparte, que estaba aquí mismo y escuchar tu voz. Te llega a pasar algo y me muero yo de pena-Santi.
Ángeles me pone un dedo en los labios y me empieza a hablar.
-He de reconocer que estaba asustada y hasta me he enfadado porque no me has llamado. Estaba todo el rato pendiente del móvil por si tenía una llamada tuya. No podía centrarme en nada más. Pero ahora que sé que estás bien...-calla para acercarse a mis labios y fundirnos en un beso tierno, pero a la vez lleno de pasión. Desde esta mañana que no nos vemos, pero parece que hubiesen pasado meses. Ángeles se separa.
-¡Ah! Hay una sorpresa. Te la quería enseñar... Y ya que estamos aquí...-Ángeles.
-¿Y qué es?-Santiago.
-Te lo enseño si me das un beso-Ángeles. Me lanzo a sus labios y le doy un beso. Nos separamos y me coge de la mano tirando de mí.
-¡Tachan!-hace un movimientos con las manos como si se tratase de magia y observo delante de mí, es una caravana grandísima.-Y si quieres...-me dice pícara. Me susurra al oído. Sonrío y asiento. Abre la puerta de la caravana y entramos. Es todavía más impresionante en el interior. Ángeles se acerca a mí sensual, sexy. No puedo dejar de mirarla, me derrito cuando se pone de esta manera.
-Cuidadito Ángeles, que se despierta la bestia-Santiago.


Relatado por Kim


Estoy segura que me están ocultando algo, algo que no me quieren contar. Pero, ¿qué será? Al oír una sirena, me giro y veo que se para una ambulancia en el lugar donde hay tanta gente.
-Vamos dentro, vamos a comer-dice Silvia haciendo que aparte la vista.
-¡Eso vamos! Tengo un hambre...-Vanessa.
-Id vosotras, ahora voy yo...-me puede la curiosidad y más con lo de querer ocultar lo que pasaba ahí.
-No tardes, ¿eh?-Natalia.
-No, tranqui-Kim.
Veo que Nekane le susurra algo a Vanessa en el oído, pero no me quedo más tiempo y voy al lugar concurrido. Me hago sitio entre la gente y veo a mi tío en el suelo tirado, sangrando y con los ojos cerrados.
-¡Tito!-grito y lloro desconsoladamente.
Noto a mi espalda tirar de mí, pero me intento soltar de quien me esté agarrando. Ahora mismo no me importa nadie más que no sea mi tío.
-Vamos Kim-oigo la voz de Vane a mi espalda.
-Tengo que estar con mi tío, es importante para mí. Tengo que avisar a mi padre, a mi tía...-empiezo a hablar a toda velocidad haciéndome un planning mental de llamadas que tendré que hacer.
-Kim, llama a tu padre y que vaya él-me dice Natalia poniéndose delante mío para que la haga caso y la vea. Pero aparto la mirada. No tengo fuerzas para ver a nadie.
-Me voy a casa, no ha sido buena idea... venir aquí... Si lo sé, no vuelvo de clase. Aquí ha empezado la pesadilla... ¿Alguien ha visto algo?-pregunto en voz alta por si los de alrededor han visto quién le ha hecho esto a mi tío. Todos se callan y miro a los de la ambulancia.
-¿A dónde os lo lleváis?
-Al Central.
-¿Puedo ir con él?
-¿No tienes a nadie que venga?
-Mi padre, pero está trabajando...-digo con lágrimas en los ojos.
-Díselo a Carol-Silvia.
-No quiero molestarla con esto, son cosas de familia...
-¡Tía! ¡Qué manía con eso de molestar! No molestas y menos por esto. Carol lo entenderá y se ofrecerá enseguida a ir al hospital con él. Ahora mismo vamos a donde ella a decírselo-me dice Natalia con un tono y una mirada que no admite réplica.
-Está bien... Vamos...-accedo.-Esperen, por favor-les suplico a los de la ambulancia.
-¿Dónde se ha metido mi prima?-pregunta Nekane.
-Pero, ¿qué pasa hoy?-pregunta Silvia.
-Un día maldito, un día negro. Y espero que no se tiña más de negro...-Kim.
-¡Chavala!-me llama el de la ambulancia. Me giro para ver qué quiere.-Nos lo llevamos, no podemos esperar. Que pregunten en recepción por él.-suben la camilla y la meten poco a poco en la ambulancia y se suben. Veo cómo la ambulancia se aleja a toda velocidad con su sonido particular de urgencia. Por favor, que no le pase nada. Me giro y voy corriendo a donde las demás.

3 comentarios:

  1. Pobre Ángeles, que susto se ha llevado. Y a Santi hay que decirle que si se la merece, y que es un tío cojonudo, que le hace falta. Pobre Kim, sustaco que lleva encima. Y como me conoces, las palabras que yo diría, aunque también la hubiese consolado, que no soy un monstruo.
    Capitulo genial y Next!!!

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    1. Hombre, la estabas intentando consolar pero a lo mejor no se ha entendido muy bien y te he puesto demasiado dura... :S

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  2. Este Santi que no cree que se la merece, pues se la merece y mucho. Es un tío genial. Y lo importante es que se han reconciliado. Àngel...pobre Kim, que susto.

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