miércoles, 19 de marzo de 2014

Capítulo 232:Finde en casa y primera reacción de Àngel

Relatado por Roko


Estamos adentrándonos en Andalucía. Falta poco para mi parada. Dejo la maleta en el portaequipajes y salgo del compartimento. Atravieso pasillos y cruzo vagones hasta llegar donde quiero. Toco la puerta del compartimento y la abro. Ya hay confianza hasta para entrar sin que te digan adelante.
-¡Roko! ¿Qué haces tú por aquí?-me pregunta María.
-Es que como voy a llegar en nada... La siguiente parada es la mía y quería despedirme de vosotros-Roko.
Javi se levanta y María hace lo mismo. Viene primero Javi a donde mí.
-Que te vaya bien, bonita. Nos mantendremos en contacto-Javi.
-Claro que sí. A ver si María se hace también whatsapp y hablo con ella...-digo mirando a María con una sonrisa.
-A mí déjame de guasá... No lo entiendo, ni quiero entenderlo. Que estáis pegaos al móvil-María.
-Es para mantenernos en comunicación...-le intento explicar a María.
-¡Pues los mensajes de toa la via!-exclama María.
-Déjalo Roko que con ella es imposible...-me dice Javi.
-¿Qué estás queriendo decir con eso, Javier?-le dice con tono grave María.
-Nada, nada...-Javi.
-No, no. Ahora me lo explicas-le exige María a Javi.
-Bueno yo me voy no me vaya a pasar de parada...-digo intentando salir de esta situación.
-¿No te irás sin darme un abrazo, no?-me pregunta María. Viene hacia mí y me abraza con efusividad. Tras soltarme salgo de su compartimento y vuelvo al mío.
Bajo la maleta y me dirijo a la puerta. El tren va aminorando la marcha. Estamos llegando a Jaén. Desde aquí ya me queda menos recorrido hasta mi pueblo, hasta mi casa. El tren se detiene del todo. Cojo la maleta y bajo al andén.






Relatado por Daniel Diges

Me están gustando estos findes que vuelvo a casa y me reciben en la estación mi chica y mi hijo. Mi hijo se ha venido corriendo a abrazarme. Normal, toda la semana sin verme que me echa de menos. Ahora mismo le tengo contándome qué ha hecho en el cole, qué ha comido en el comedor. Ale le obliga a contarme algo que hizo el miércoles.
-Eh... nada...-Galileo.
-Cuéntale a tu padre por qué te castigó la profe...-le insta Alejandra.
-¿Qué pasó, hijo?-le pregunto mirándole a los ojos. Tampoco demasiado agresivo, pero con autoridad.
-Eh... le corté el pelo a Julia...-me dice avergonzado mi hijo.
-¿Y por qué hiciste eso, cariño?-le pregunto a mi hijo.
-.Porque... quería... que se pareciese a ti...-Galileo.
Reprimo una risita. Miro a Alejandra que me mira seria y me vuelvo a poner serio.
-Pero eso no se hace, Galileo. ¿A ti qué te parecería que te cortasen el pelo como...-pienso un poco-el tito Santi?-termino la pregunta.
Galileo se queda pensativo. Supongo que estará pensando en el aspecto de Santiago. Su carita cambia a una de tristeza.
-No me gustaría...-Galileo.
-Pues a Julia tampoco le habrá gustado... ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Le pediste perdón a tu compañera?-Dani.
-No, eso no es lo peor-empieza a decir Ale-El señorito fue castigado por su profe y se puso a pegar patadas a la pared.
-Yo que te iba a llevar conmigo a Barcelona... Ahora no sé si llevarte, ¿eh?-Dani.
-Porfi papi. ¡Que voy a portarme bien! ¿Va a estar Calma?-pregunta Galileo.
-Pues no sé si la llevará el tito Santi o se quedará aquí en Madrid... ¿Sabes quién ha estado estos días también?-Dani.
-¿Quién?-me pregunta Galileo intrigado.
-Carla-Dani.
-Pero ésa es muy pequeña...-suelta Galileo.
-Uy perdone usted, que es muy mayor usted, ¿eh?-le digo mientras le empiezo a hacer cosquillas.
-Eh... ¿Y Martin ha estado?-como ve que no es su terreno, opta por cambiar de tema. ¡No son listos ni nada los niños!
-No, Martin no ha estado...-Dani.
-Pues dile a su padre que lo lleve, así tengo alguien con quien jugar-Galileo.
-Pero, ¿tienes tan claro que te voy a llevar?-Dani.
-No sé yo, ¿eh?-Patricia.
Galileo empieza a poner pucheritos, está a punto de llorar. Cuántas veces me habrá dicho, desde que empecé en el programa, que le llevase conmigo a Barcelona para verme actuar en directo y conocer a mis compis de juegos. Así es como les llama. Nos ve disfrazados, imitando y lo ve como un juego. Y no se equivoca realmente. Yo me lo estoy pasando genial en esta experiencia. Ojalá nunca se acabe. Llegamos a casa y me siento en el sofá. Estoy agotado. He dejado la maleta en la habitación y me he venido al salón. Galileo se ha venido aquí y está intentando que juegue con él. Pero estoy cansado de toda la semana de ensayos, el miércoles la grabación, el viaje desde Barcelona. Me suena el móvil, es un whatsapp.
-"¿Qué tal tío? ¿Has llegado ya a casa?!"-Arturo.
-"Sí, hace nada he llegado. Aquí tengo al nene encima mío, que quiere jugar"-Dani.
-"El mío estaba igual hasta hace un rato, pero ya se cansará... Martin se ha ido a su cuarto a jugar"-Arturo.
-"A ver si es verdad lo que dice. Oye! Vas a llevar a Martin la semana que viene a Barcelona? Es que me dice el mío que lo lleves para jugar con alguien... :)"-Dani.
-"Pues lo hablaré con Patri y a ver si se viene... Porque para llevármelo solo y tenerlo que dejar con alguien..."-Arturo.
-"Pues ya me dirás lo que te dice"-Dani.
-Claro, no problema bro ;)"-Arturo.
Me sale una sonrisa automática. Qué payaso es, en el buen sentido ¿eh?
-¿De qué te ríes, papi?-me pregunta Galileo.
-He estado hablando con el tito Arturo...-Dani.
-¿Y qué te ha dicho?-pregunta Galileo saltando encima mío.
-Deja de saltar, que me haces daño...-le pido al niño.
-Pero dime, dime, dime-Galileo.
-¡A cenar!-nos llama Alejandra desde la cocina.
-Salvado por la cena, pero luego me dices ¿eh?-me dice Galileo, se levanta y va corriendo a la cocina. Le miro asombrado. Pero qué morro tiene el niño... Me levanto y voy también a la cocina para cenar.






Relatado por Kim

Nos hemos quedado solas en Barcelona Natalia y yo. Vanessa y Nekane han vuelto a Bilbao, Silvia a Valencia y Noelia a Sevilla. Mañana tenemos planeado ir a visitar a mi tío al hospital y de paso ver cómo está Mónica. No ha querido apartarse de su lado y no ha querido que nadie se quedase para que fuese a casa a descansar. Yo si pudiese quedarme en el hospital, también lo haría. Confío en que Àngel se ponga bien. Él es fuerte y puede con esto. Se recuperará y volverá a ser el de siempre. Y volveremos a ver a la parejita feliz haciéndose carantoñas, dándose besos, diciéndose piropos y alguna que otra bronca. Pero siempre se reconcilian porque su amor es fuerte y va a ser eterno. Se nota que se quieren y que se necesitan. Eso sí, mi tita necesita descanso sino va a estar agotada para la semana que viene.



*A la mañana siguiente. 9:00*






Me despierto muy pronto para ser sábado. Miro el reloj, son las 9 de la mañana. Sé que la visita en fin de semana empieza a las 12 de la mañana y voy a aprovecharlo. Me levanto de la cama y voy a la cocina a prepararme el desayuno. La verdad es que no me apetece mucho, pero algo habrá que meter al cuerpo. En la cocina me encuentro a mi madre calentándose el café en el microondas.
-¿Qué haces tan pronto levantada, hija?-me pregunta mi madre.
-Es que quiero ver al tito y cuanto antes, mejor. ¿Nos vas a llevar tú o papá?-Kim.
-Pero tranquila, cariño, que hasta las 12 no empieza el horario de visita...-mamá.
-Ya, pero tengo de ver al tito, a la tita...-Kim.
-Lo sé, pero tranquilízate. ¿Qué quieres para desayunar?-mamá.
-Un Cola cao, por favor. Voy a ir llamando a Natalia-me doy la vuelta para salir de la cocina, pero mi madre me detiene.
-Pero déjala dormir un poco más... Es muy pronto...-mamá.
-Está bien-me doy la vuelta y vuelvo a entrar a la cocina. Cojo una silla y la acerco a la mesa y me siento.



*12:30*






Al final nos ha traído mi madre y está buscando sitio para aparcar. Llamé a Natalia para que se despertase sobre las 11 y se ha tenido que duchar y desayunar. No es que haya tardado una eternidad, sino que mi madre tenía que dejar todo hecho antes de irnos. Encuentra un sitio para aparcar y aparcar. No está muy lejos del hospital, pero para mí todo lo que no sea la puerta es lejano. A ver, entendedme, es mi tío, una tía... (mejor me callo lo que pienso, ¿no?) le atropelló. Subimos en el ascensor y vamos a su habitación. Ahora que estoy aquí me quedo en la puerta. ¿Qué me pasa? Estaba deseando venir, verle, ver a mi tía... Oigo cantar a Mónica. Me armo de valor y abro la puerta y entro dentro. Mónica ni se gira hasta que no oye la puerta cerrarse.
-No os había oído llegar...-dice limpiándose los ojos con el dorso de la mano.
Me acerco lentamente. Le doy un beso a Mónica y me acerco a Àngel y le doy otro. Mónica le tiene cogido de la mano.
-¡Me la ha apretado! ¡Me ha apretado la mano!-dice emocionada y muy contenta Mónica.
-¿En serio? ¿No habrá sido un espasmo? ¿O...?-le pregunta mi madre.
-¿O que me lo he imaginado? ¡No! ¡Yo lo he notado!-dice Mónica.
-Tranquila mujer, yo sólo decía...-mamá.
-Mamá, por favor... avisa al médico para que venga-le digo a mi madre.
Mi madre sale y Natalia sigue donde se ha quedado cuando hemos quedado.
-Natalia, acércate que no muerde-Kim.
Mónica se gira y ve a Natalia. Se levanta y se dirige a ella. Habla con ella en voz baja que no me entero lo que le dice. Al momento se acercan las 2 a la cama de Àngel.

1 comentario:

  1. Maríaaaaaaaaaa hazte guasaaaaaap JAJAJAJJAJA y OIIIIIIIIXXXX que monos Diges y Galileoooo!!!!! *^* Y MI TITO DESPIERTA!!! WIIIIIII SIII PERO QJEBLE DICE LA TITA A NATA??? Chan chan chaaaan

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