Relatado por Ángeles Muñoz
-Como tú me has presentado a tu familia, lo justo es que yo te presente a la mía-le digo a Santi.-Y tú, mi niña-me dirijo a Calma-ya es hora que conozcas a la abuela.
-Pero si ya la conozco... María...-me dice Calma como si fuese lo más evidente del mundo.
Santi y yo nos miramos y sonreímos. En nuestra mirada se puede leer: "¿se lo dices tú o se lo digo yo?". Al final es Santi quien se lo dice.
-Lo que Ángeles quiere decir es que te va a presentar a su mamá-Santi.
Como habréis podido adivinar, estamos en Madrid. En el tren y nos dirigimos al barrio donde me crié. Aquí empezó todo y me siento muy orgullosa de mi barrio, San Cristóbal de los Ángeles. Javi y su hermano Pedro eran mis vecinos cuando era pequeña y más de una vez fui a su casa. Llegamos a mi barrio y caminamos hasta mi casa. La casa familiar. Luego iré a donde mis hermanas. Ellas ya no viven en casa. Toco el timbre.
-¿Quién es?-pregunta la voz de mi madre por el telefonillo.
-Soy Ángeles, mamá-le respondo.
-Sube hija-y me abre el portal. Entramos al portal y miro a Santi. Lleva una camiseta y unos vaqueros. Le pongo bien la camiseta. No es que esté mal, pero es que estoy muy nerviosa. Calma lleva una falda, una camiseta y una chamarra. Todo rosa. Es su color favorito. Cuando que están a mi gusto, subimos las escaleras. La puerta está abierta y mi madre en la puerta.
-¡Hola cariño!-me saluda mi madre y me da un beso-¿Tú no eres Santiago?-le pregunta.
-Sí, señora-Santi.
-Trátame de tú y llámame Lucía-le dice a Santi-¿Y quién es esta niña tan guapa?
Calma se esconde detrás de su padre.
-Calma, no seas tímida-le digo a la pequeña-Es la abuela.
Calma se asoma un poco para ver a mi madre. Santi y yo sonreímos al verla tan vergonzosa.
-Pero pasad, no os quedéis en la puerta-nos invita mi madre.
Calma va pegada a su padre y entramos los 3 a casa. La casa sigue como siempre.
-Veo que hay novedades, ¿no Ángeles?-me pregunta mi madre mirando a Santi y a Calma.
-Unas cuantas, pa que nos vamos a engañar-sonrío.
-Verás Lucía, tu hija y yo...nos hemos enamorado-Santi.
-¡Eso es fantástico! ¿Y esta niña...?-pregunta un poco confusa.
-Es hija de Santi, pero no mía. Es de su anterior pareja-Ángeles.
-¿Quieres galletas, pequeña?-Lucía.
-Sí-dice Calma casi inaudible.
-Pues acompáñame-Lucía.
Calma mira a su padre como pidiéndole opinión y su aprobación. Santi sonríe y asiente con la cabeza. Calma se levanta y sigue a mi madre que ya se ha levantado y le da la mano. Salen del salón y nos quedamos a solas Santi y yo. Nos miramos y sonreímos. Desde que tenemos a la niña con nosotros, no hemos tenido ni un momento para estar a solas. Santi me acaricia la cara y carraspea.
-Yo te quería decir una cosa... pero...-no sabe cómo continuar, pobre. Es más mono.
-Tranquilo Santi, dímelo con calma-le insto a que continúe.
-Yo... tú... nosotros... ¿quieres...?-busca en el bolsillo del pantalón. ¿No será lo que creo que es, verdad?
Saca una cajita pequeña de color azul y la abre con mucho nerviosismo. Me pongo a llorar de la emoción. Le miro, le cojo la cara entre mis manos y lo beso. Me interrumpe el beso.
-Si aún no sabes qué quiero-dice y se empieza a reír. Me empiezo a reír yo también, pero de puros nervios.
-¿Crees que no sé lo que quiero? ¿O me dirás que esto no es lo que es?
-Creo que sí, pero déjame por favor. Déjame acabar y luego me dices ¿vale? Me cuesta mucho decir esto.
Asiento y me coge la mano. Me la besa delicadamente como un apuesto caballero a su princesa.
-Ángeles, ¿quieres casarte conmigo?-me pregunta mientras saca el anillo del estuche y me lo coloca en el dedo.
Miro el anillo, lo miro a él y caen más lágrimas por mis mejillas.
-Santi, estaría encantada de casarme contigo pero...
En ese momento oímos a Calma y a mi madre volviendo por el pasillo. Se las oye hablar. Parece que el momento que han pasado en la cocina les ha servido para coger confianza, para afianzar la relación abuela-nieta.
-Papi, mami. ¿Qué pasa? ¿Por qué lloráis?-nos pregunta Calma.
-Hija, ¿qué te pasa?-Lucía.
Relatado por Àngel Llàcer
Poco a poco me voy despertando de este letargo. He oído la voz de mi princesa cantándome a mí y no podía dejarla sola. Mi cuerpo ha reaccionado a su petición en forma de canción. He sentido una fuerza que me ha sobrecogido: tenerla cogida de mi mano. Me daba rabia escucharla y no poder estar con ella. Abro los ojos del todo y la veo a mi lado. Veo a Mónica y a mi sobrina a mi lado.
-Àngel, ¿estás bien?-me pregunta el médico examinándome los ojos.
-¿Qué ha pasado?-Àngel.
-Has tenido un accidente en la calle, te han atropellado.
Tengo la necesidad de moverme, de levantarme pero no puedo moverme. No siento las piernas. Me siento frustrado.
-Doctor, no siento las piernas. ¿Qué me pasa?-Àngel.
-Te haremos un escáner, pero no te preocupes que es normal. Veremos con el paso del tiempo cómo evolucionas.
El médico se va y la enfermera cambia el gotero y también se marcha. Miro a Mónica y a Kim. Están también mi cuñada y la amiga de mi sobrina. Intento sonreír para no preocuparlas, pero el no poder moverme me puede demasiado. Yo soy una persona que no puede estar quieta, estoy en movimiento todo el tiempo. Y verme ahora en la cama de un hospital sin poderme mover... ¡Dios! Suspiro y giro la cabeza para que no me vean. Golpeo la almohada con rabia.
-¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!-maldigo en voz alta.
-Cariño, por favor...-me pide Mónica.
-¿No lo entiendes Mónica? ¡No me puedo mover! Ya no soy el mismo que conociste. Dejadme sólo, por favor-digo sin girarme.
-Tito...-Kim.
-¡Que os vayáis! ¡Dejadme solo!-grito.
Sé que me voy a arrepentir de echarlas cuando más las necesito, pero ahora mismo lo siento así. Quiero quedarme solo, quiero desahogarme. Oigo la puerta cerrarse y es cuando me giro hacia donde estaba mi princesa hasta hace un momento. Miro la puerta y empiezo a llorar. No he sido justo con ella. Cuando esté bien, se lo intentaré explicar. Alargo el brazo para coger el móvil y así me distraeré. Tengo unos cuantos whatsapp. Todos son de apoyo y de ánimo. Mis compañeros, amigos y concursantes me piden que despierte, que sin mí no va a ser lo mismo la vida. ¡Ah! ¿Y así la vida es igual? No es lo mismo, todo ha cambiado. Espero que sea pasajero. No quiero quedarme en una silla de ruedas para toda la vida. ¿Cómo iría a plató? ¿A los ensayos? Sería un impedimento para todo. No. Me tengo que recuperar. Recuperar mi vida antes de este maldito accidente.
AIIIIIIIIIIIIIIIIIIII QUE HAY BODA!!!!
ResponderEliminarQue monada Calma con la abu Lucía *-*
Y AL FIN HA DESPERTADO MI TITO!!!! pero uff... es normal que esté así, pero pobre tita.... A ver si me pongo con el mío! Next! JAjaaj