Relatado por María del Monte
Y os preguntaréis que a dónde he ido, ¿verdad? Eso quedará para vuestra curiosidad, mis queridos lectores. Y ahora dejadme que os cuente la situación. Tengo frente a mí a Javi con los ojos cerrados. Rebusco en el bolso lo que he comprado. Es tan pequeño que se esconde. Lo encuentro al fin y lo abro. Sonrío y lo vuelvo a cerrar. Mi madre me mira con cara de no entender nada.
-Quilla, hija, no le hagas sufrir más-me mete prisa.
Noto a Javi nervioso aunque esté con los ojos cerrados. Sonríe a ratos, mueve el cuerpo hacia delante y hacia atrás con las manos en la espalda.
-Abre los ojos, mi amor-le pido a Javi.
Los abre impaciente.
-Que estoy pensando... ¿Has desayunado?-María.
-María...-Javi me mira con cara de impaciencia.
Si es que pobre, le llamo y ahora le hago esperar. Pero no quiero que esté con el estómago vacío el muchacho. Tendrá que comer algo y luego ya... Que el desayuno es la comida más importante del día.
-Yo digo para que comas algo, que tengas algo en el cuerpo, ¡chiquillo!-María.
-He desayunado ya. ¿Me vas a decir qué es ya? María, por favor, que estoy de los nervios...-Javi.
-Y yo-corrobora mi madre.
-Vale, vale. De acuerdo-digo calmando los ánimos.
Ya no le voy a hacer cerrar los ojos de nuevo. Pobrecito, cómo le hago sufrir a mi niño. Sonrío y saco la mano de detrás de la espalda.
-Abre la mano y extiéndela-María.
Estoy alargando el momento porque estoy atacá de los nervios. Y así voy haciendo cosas a la vez que me relajo. Creo que estoy transmitiendo mis nervios a los presentes. Tanto mi madre como Javi me miran con curiosidad. Javi extiende la mano abierta y le coloco la cajita encima. Javi está tan nervioso que no puede abrirla. Por más que lo intenta, se le resiste. Le miro divertida.
-¿Quieres que te la abra?-digo con una sonrisa.
Me la extiende sin mediar palabra. Ahora soy yo la que no la puede abrir.
-¡Anda que vaya 2! Traed aquí-pide mi madre.
Le doy la cajita a mi madre y la abre sin problemas. Se queda alucinada. Me mira, mira a Javi y se le saltan las lágrimas.
-Ay cariño...
-¿Qué? ¿Qué?-pregunta Javi alterado.
Mi madre le pasa la caja y por fin puede ver el contenido. Espero haber acertado. Le cojo la mano, sonrío y me armo de valor.
-Javi, ya sé que suele al revés pero me da igual. ¿Quieres... casarte conmigo?-María.
-¿En serio?-Javi.
-Claro, si tú quieres...-María.
-Antes tengo que solucionar un asuntillo...-dice Javi y se va dejando la caja encima de la mesa.
No sé si quiere, si no quiere. Se ha marchado precipitadamente hacia la habitación. Le dejaré que haga lo que tenga que hacer. Será importante.
Relatado por Santiago Segura
Espera un momento: ¿ha dicho que no puede o que no quiere? Me quedo un poco confuso. Además están de vuelta mi hija y mi futura suegra. Bueno ahora ya no lo sé. No me ha quedado muy clara la respuesta de Ángeles.
-Perdóname-dice Ángeles y se marcha.
Ha salido de casa. Tengo el impulso de seguirla, pero Lucía me detiene.
-Sea lo que sea, déjala un rato sola. Volverá aquí, no te preocupes.
-Papi, ¿qué le pasa a mami?-Calma.
-Nada-le contesto con un nudo en la garganta.
-¿No le vas a dar a papá galletas para que las pruebe?-le pregunta Lucía a mi hija.
Calma asiente y me ofrece una galleta, que ha cogido de la bandeja que lleva Lucía. Las cojo por no hacerle el feo. Me quedo mirando la cajita y la puerta de la calle. ¿Por qué? Que al menos me dé una razón, pero no irse así sin más. A lo mejor es que ya no me quiere y no se atreve a decírmelo. O por mi ex. O por la niña (aunque se lleva genial con ella). Esto me ha dejado trastocado.
Relatado por Carolina Cerezuela
Estoy recibiendo cariñitos de mi marido cuando me suena el móvil. Es un whatsapp de Anna.
-Cariño, tengo que irme a Barcelona-Carolina.
-¿Tan pronto?-me pregunta Carlos poniéndome carita de pena.
-¡Vente conmigo!-sólo se me ocurre eso para estar con todos a los que quiero.
Cojo de nuevo el móvil mientras Carlos se va. Entro a whatsapp y mando uno por el grupo.
-"Chicos! Los que podáis, nos vemos en Barcelona. Llevad a vuestras parejas e hijos. Os lo explicaré en el hotel"-Carolina.
Bloqueo de nuevo el móvil y voy a la habitación a hacer la maleta. Al pasar por la habitación de mi hija sonrío. Están padre e hija haciendo la mochilita de Carla. Así que al final van a venir. Así estaremos todos juntos. ¡Anda! Hay que avisar a Vanessa. Ella no está en el grupo. Hay que meterla, sin ninguna duda. Pero hasta que lo hagan...
-"Vane, puedes ir hoy a Barcelona?"-Carolina.
-"Por?"-Vanessa.
-"Es por Mónica...-Carolina.
Pero antes de seguir escribiendo, me escribe que claro que va. Bien, ya está todo organizado. Ahora a hacer la maleta.
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