Relatado por Arturo Valls
Me suena el móvil, es Santi. Le cojo.
-Dime Santi-Arturo.
-¡Arturo! ¿Puedes venir a Madrid, tío? Trae la caravana y no hagas preguntas-Santi.
-Pero, ¿por qué?-Arturo.
-No tengo tiempo de explicártelo, pero ven ya-Santi.
Y tras esto me cuelga. Se le notaba agitado o nervioso. Como si estuviese corriendo. Pero por un colega hago lo que sea. Así que sin decir nada a nadie, me voy al parking y subo en la caravana. Me pongo rumbo a Madrid. Igual se han quedado sin transporte o han perdido el tren, no lo sé.
*1 hora después*
Llego a Madrid y paro en un semáforo. No me ha dicho donde recogerle. Pongo el manos libres y le llamo.
-Arturo-esta vez es Ángeles la que habla-¿Dónde estás?
-Ya estoy llegando, ¿dónde estáis vosotros?-Arturo.
-Tira para Getafe y espéranos en la puerta del ambulatorio si no hemos llegado. Pregunta si hace falta-Ángeles.
Y de nuevo me cuelgan sin darme ningún tipo de explicación. Esto me está empezando a sonar raro. Espero que no sea nada malo. Mi intuición me dice que no me fie. Pero son mis compañeros y debo ayudarles. Voy siguiendo las indicaciones de los carteles y llego a Getafe. Un cartel me señala por donde se va al ambulatorio. En un momento llego y veo que están allí esperando. Paro para que puedan subir. Vienen con Calma. Se montan en la parte trasera y vuelvo a arrancar dirección Barcelona. Después de comer iremos a Figueres. Será mejor que ahora no haga preguntas y me concentre en la carretera. Pero creo que tienen cosas que explicarme. Cuando quieran, claro. Pero, ¿y si me convierto en cómplice por ayudarles? ¿Y si han secuestrado a la niña? Uy suena muy peliculero. Arturo, ellos no han hecho nada. No desconfíes de tus compañeros y amigos. ¿Crees que Ángeles va a hacer algo ilegal? Es demasiado buena persona para eso. Intento alejar estos pensamientos de secuestros y persecuciones de mi cabeza, cuando oigo una sirena de policía. Santi se acerca.
-Acelera tío-dice algo nervioso.
-Pero, ¿qué pasa?-Arturo.
-Nada, que nunca me ha gustado demasiado la poli-Santi.
-¡Siéntate que nos vamos!-Arturo.
Veo por el retrovisor que vuelve y se sienta junto a Ángeles. Le doy a fondo al acelerador y escapamos a toda velocidad de Madrid. En un momento nos ponemos en la autopista donde ya no se oye la sirena. Voy siguiendo los carteles para volver a Barcelona. En poco tiempo llegamos a Barcelona y me meto directamente en el parking. Hemos llegado para la hora de comer.
-¿Me vais a explicar qué ha pasado?-les pregunto en cuanto bajamos y vamos de camino al ascensor.
-Uy es muy largo de contar...-Santi.
-Tenemos el viaje hasta Figueres, que no sé cuánto se tardará. Luego que conduzca otro. Pero, ¿me contáis eh?-Arturo.
-¡Eh! A mí no me digas....-dice Ángeles sonriendo.
-Algo sabrás...-miro a Ángeles divertido.
-Anda, vamos a comer...-dice Ángeles sonriendo como pensando que no tengo remedio.
-No me enfades a la niña-Santi.
-Si yo no me he enfadado...-dice Calma sin comprender nada.
Sonrío ante la situación. Santi tiene a 2 niñas y, claro, la niña pequeña se confunde porque no entiende nada. Y menos mal que es así, porque si entendiese todo lo que hablamos... tendríamos que estar callados la mayoría del tiempo. Santi le intenta explicar a su hija que Ángeles es su niña grande.
-Porque es tu novia, ¿no?-le pregunta enseguida Calma.
-Eh... sí, sí...-dice como puede Santi.
Relatado por Daniel Diges
Estamos en la puerta del comedor. Los profes y los del jurado no nos dejan pasar hasta que estemos todos. Faltan Santi y Ángeles que han ido a Madrid y Arturo, que no sé dónde se ha metido. Por si lo preguntáis, Roko ya está con nosotros. Pasó unas horas en Urgencias y le dieron de alta recetándole unas pastillas y poniéndole una dieta específica. Tenemos aquí a Rai y a Vane que van a comer con nosotros. Me acerco a Anna lentamente para hablar con ella. Últimamente noto que puedo hablar con ella sin problemas.
-¿Ya intentas ligar, Dani?-me pregunta Anna nada más ponerme a su lado.
-¿Y tú qué sabes, rubia?-Dani.
-Se te ven las intenciones de aquí a Lima-Anna.
-Pero, ¿tú sabes dónde está eso?-Dani.
Los que están cerca sueltan un uh, como de cuidado. Y no se equivocan. Anna se pone muy seria. Yo creo que hasta da miedo.
-¿Qué estás insinuando? ¿Eh?-me revuelve los rizos.
La miro de reojo intentando que no vea mi miedo. Agacho la cabeza.
-Nada...-Dani.
-Ah, pensaba que me habías llamado tonta...-Anna.
-¿Yo?-la miro a los ojos-¡Que va!
-¿Acojona mi nieta, eh?-me dice riendo María.
Hay cachondeo en el ambiente, pero es que a saber lo que es capaz de hacer Anna. Sí, nuestra Annita ahí donde la veis tiene una cara de chunga y acojona que no veas. Lo dice todo muy tranquila, como si no se enfadase. Pero a veces es peor que te lo digan muy tranquilo porque a veces está pensando en alguna venganza. Carolina se acerca a ella y la sonríe.
-Te pareces a Mónica-Carolina.
-Será cosa de catalanas-salta Javi.
Anna le fulmina con la mirada y se acerca lentamente a él. El ascensor se abre y oímos las voces de Arturo, Santi y Ángeles. Me giro y les veo venir hacia nosotros con Calma.
-Salvado por la campana-Vane.
-Mejor no te metas, cariño-le aconseja Rai.
-Mejor...-dice Anna mirando en su dirección.
-¿Qué hacéis aquí fuera?-pregunta Arturo.
-No nos dejan entrar-dice María mirando a los profes y los miembros del jurado. Estamos casi todos. Sólo faltan Mónica y Àngel que ya estarán en Figueres para preparar la fiesta de esta tarde.
En cuanto se acercan, Carlos abre las puertas y podemos entrar al comedor. Por fin, pensarán muchos. Ha sido mucho tiempo esperando, aunque hemos estado entretenidos hablando y bromeando. Javi está de los nervios por como será la fiesta de esta tarde. La verdad es que ninguno de nosotros sabe cómo va a ser. Nos han dicho que vayamos después de comer y que ya lo tendrán todo preparado. Eso nos han dicho al menos esta mañana Mónica y Àngel antes de irse. Mónica nos ha dado la dirección de su casa e iremos en cuanto comamos.
-¿Y si avisamos a Ainhoa e Irene?-propone Vane.
-Mi sobrina a lo mejor está con ella, se han hecho intimas-Carolina.
-Las aviso, si queréis-Vane.
La gente está de acuerdo en que se las avise. Myriam interviene.
-Pero, ¿cuánta gente vamos a ir? Entonces también podrá ir Giu ¿no?-Myriam.
-¡Claro!-Carolina.
-Es uno más ya-Santi.
Todos contentos y conformes. La puerta se abre. ¿Quién puede ser ahora? No creo que sean Ainhoa e Irene todavía. Algunos de nosotros nos giramos para averiguar quién es. Anna se sorprende y se levanta de la mesa al verle. Se acerca a él y le da un beso en la mejilla sonriente. Se acerca a la mesa con él cogido del brazo.
-Chicos, os quiero presentar a...-Anna.
-¡Tú!-Arturo.
Todos conocemos a quien acaba de llegar. De hecho le vemos a diario por aquí y sobre todo cuando hay gala en maquillaje. Se trata nada más y nada menos que de...
-...Lucho-termina Anna.
-A ti te da igual uno que otro, ¿no?-le pregunta Arturo recriminándole algo que nadie más sabe.
Relatado por Mónica Naranjo
Hemos vuelto a Figueres Àngel y yo. Ya le traje para enseñarle el pueblo y presentarle a mi madre. Mi madre está encantada con Àngel, le trata como un hijo más. Estamos comiendo, pero en cuanto acabemos de comer... ¡empezamos con los preparativos! Àngel no deja de mirarme sonriendo.
-¿Qué pasa?-Mónica.
-Estaba admirando a una preciosidad-Àngel.
-¡Anda, exagerado!-digo entre risas.
Cuando terminamos de comer, me ayuda a recoger la mesa y a fregar los platos. Mi idea es hacer yo misma una tarta de cumpleaños a Javi. Así será más especial que si la compro. Algo casero y así prueban alguna de mis recetas. Le pido ayuda a Àngel que se ofrece encantado. Le voy pidiendo los ingredientes que necesito para la tarta. Àngel mete las manos en la levadura.
-¡Eh! ¡Esa mano!-le regaño de broma.
-¿Qué pasa?-dice acercándose peligrosamente con las manos manchadas.
-Que te voy a cortar la mano izquierda... jajaja-Mónica.
-¿Y por qué no la derecha?-Àngel ya está a centímetros de mí.
Le miro mientras voy removiendo la levadura con el agua y se va haciendo la masa.
-Porque la derecha la necesitas para que te ponga el anillo de casado, para lucirlo y para cogértela siempre que quiera. Pero la izquierda no me sirve para nada...-digo riéndome.
-¿Conque piensas eso, eh?-me pregunta Àngel.
Me pone las manos sobre la cara y me planta un beso de los suyos que me descoloca totalmente. Cuando nos apartamos, se empieza a reír. Voy al hall a mirarme al espejo y veo que tengo ambos papos manchados de levadura. Entonces vuelvo a la cocina tan normal y abro la nevera. Cojo la nata y la pongo sobre la encimera. Le quito el tapón y hago como que le voy a echar a la masa, pero le echo en la cara. Me acerco a su cara y le empiezo a chupar y dándole besos para comerme la nata.
-Ay que ver lo bueno que estás...-Mónica.
-¡Te vas a enterar!-Àngel.
-Estamos en paz por lo de la levadura-Mónica.
Àngel levanta una ceja y me mira de arriba abajo con deseo.
-Ya sé para qué nos puede servir la nata...-Àngel.
Ya sé por dónde va y me encanta. Nos empezamos a besar con pasión y a acariciarnos el cuerpo. En menos de un minuto, Àngel ya tiene las manos sobre mi culo y me sube a la encimera. Rodeo su cuerpo con mis piernas mientras le voy besando. Le quito la camiseta y él me quita el bote de nata. Aprieta el botón manchándome la camiseta.
-Pues ahora hay que quitarla sí o sí-dice mirándome con lujuria.
Me ayuda a quitármela y va acariciándome el cuerpo. Nuestras respiraciones se van agitando y nuestros cuerpos se van moviendo cada vez con rapidez. La ropa va desapareciendo entre besos, caricias y gemidos. Àngel me va haciendo suya y yo siento que es el hombre perfecto para mí. No me equivocado al elegirle para pasar el resto de mi vida. Además es muy pasional, sensual, romántico, tiene buen humor. Lo tiene todo. Bajo a su cuello donde experimento ahí un rato. Lo beso, le muerdo levemente. Mis manos están en su espalda y cuando me hace llegar al cielo, le hinco las uñas gimiendo de placer. Llegamos al orgasmo a la vez y dejamos que nuestras respiraciones se acompasen al ritmo normal.
-Oh, oh-dice Àngel con cara seria.
-¿Qué pasa?-digo suspirando.
-Creo que te has quedado sin masa...-Àngel.
Miro al lugar que está mirando y veo en el suelo el cuenco hecho añicos y la levadura esparcida por el suelo. Lo tendré que recoger y empezar de nuevo.
-Pues tendré que empezar de nuevo...-Mónica.
-O comprarla, no pasa nada-Àngel.
-Es que quiero que sea algo casero y que prueben algunas de mis recetas-me explico.
Quiero que el primer cumple de Javi que pasemos todos juntos sea especial para todos. Para mí el día ya ha empezado genial. Pero también es verdad que ya no me da tiempo a terminarla antes de que lleguen los concursantes y los que se han quedado en Barcelona.
-Está bien, tú has ganado-le digo con una sonrisa a Àngel.
-¿Qué? ¿Me das la razón? Que alguien me pellizque que debo estar soñando. La Naranjo dándome la razón-dice Àngel divertido.
-¡Tonto!-le pego en el brazo suave, pero con cara seria para que vea que me ha "molestado".
-¡Anda, vamos a vestirnos! ¿Hay alguna pastelería por aquí cerca?-Àngel.
Ni se ha inmutado ni por cara ni por mi colleja. Ya me va conociendo demasiado y sabe que estoy de broma. Cogemos la ropa del suelo y, antes de bajarme, me pregunta que dónde está la fregona y el cepillo para recoger lo que hemos tirado a causa de nuestro desenfreno y pasión. Le indico el lugar de la casa donde guardo las cosas de limpieza y va a buscarlo. De mientras me termino de vestir y me retoco el pelo. Vuelve con una escoba, un recogedor y el cubo con la fregona.
-Deja que te ayude-digo haciendo el amago de bajar.
-No, no te vayas a cortar-Àngel.
Cuando está todo recogido, me coge en brazos plantándome otro beso y me baja al suelo.
-Voy a cambiarme-digo quitándome la camiseta y metiéndola a la lavadora.
-No me tientes de nuevo, no me tientes...-me dice Àngel mirándome con picardía.
-Calla, que mira la que hemos liado y estarán a punto de llegar-Mónica.
-Pero como en este pueblo habrá pastelerías con deliciosas tartas, no pasa nada-Àngel.
Subo a la habitación a cambiarme de ropa y a lavarme la cara. Que menuda cara me ha puesto el muy cabrito. Pero hay que ver que con la tontería, nos lo hemos pasado genial. Me suena el móvil. Me subo el vaquero y voy al bolso a buscar el móvil. ¡Mierda! ¿Dónde está? El aparatito sigue sonando. Al final opto por tirar el contenido encima de la cama. Pero para cuando lo encuentro, ya han colgado. Bueno, ya volverán a llamar.
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