*Viernes, 30 de noviembre de 2012*
Relatado por Àngel Llàcer
Los chicos me sacaron ayer del ensayo casi a rastras. Me llevaron a casa de Arnau, donde guardaban mi traje. La verdad es que ha quedado realmente bien. No me quiero imaginar cómo irá ella. Irá preciosa como siempre. Su madre va a ser la madrina y mi padre el padrino. Mi madre quería ser la madrina también, pero al final ha cedido y ha dejado que mi suegra lo sea. Estoy hecho un matojo de nervios. Estoy en la cama dando vueltas, cuando mi madre entra a la habitación.
-Àngel, tienes visita.
-¿A estas horas?-pregunto anonadado-¡Que me caso en 2 horas!
-¿Y crees que te íbamos a dejar solo?-oigo decir a Carlos.
Entran a la habitación Carlos, Manu, Arnau, Santi, Arturo, Javi y Dani. Mi madre me mira divertida y se va. Estará pensando que me deja en buenas manos, pero no sé si fiarme de estos gamberros.
-¡Àngel, que te nos casas! ¿Quién lo iba a decir?-Manu.
-¡Venga arriba! Si no quieres que te saquemos a la fuerza-Santi.
-Ya me levanto, ya...-digo resignado.
-¿El día de tu boda y esas ganas? A ver si se lo decimos a Mónica...-Arturo.
-¡No, no!-le contesto asustado. Éste es capaz.
-¿Dónde tienes el traje?-pregunta Arnau.
-En el armario. Pero primero me tengo que duchar...-Àngel.
-¡Pues ya estás tardando!-Carlos.-Ay mi amol, si quieres nos duchamos juntos-pone una sonrisa imitando a Boris.
Después de ducharme, vuelvo a la habitación a vestirme. Me tienen el traje colocado encima de la cama con cuidado. Lo miro con una sonrisa. Todo lo que significa, lo que voy a vivir con él dentro de unas horas rodeado de familia, compañeros y amigos. Con este traje daré el sí quiero a la mujer más maravillosa del mundo. Me empiezo a vestir, poniéndome más nervioso si cabe. Me tienen que ayudar con los últimos detalles. Una vez vestido, salimos en tropa hacia el pasillo. Allí está mi madre esperando y se le saltan las lágrimas.
-Estás guapísimo, hijo-Mapi.
-Ni la mitad que ella, mamá-le digo con una sonrisa llena de felicidad.
-No te quites mérito tú tampoco-Mapi.
-Ahí los que vamos a desentonar somos nosotros-dice Dani entre risas.
-Desayuna algo, cariño-me dice mi madre.
-Es que no me entra nada, mamá...-Àngel.
-Luego en el banquete, señora-Arturo.
Miro el reloj atacado de los nervios. Falta media hora para la ceremonia.
-Tendremos que ir yendo, ¿no?-pregunto a los presentes.
-¿Has hablado con Patricia a ver cómo lo hacéis?-me pregunta mi padre.
-Que nos vemos directamente en la iglesia-le explico.
-Es la madrina, llámala y que se venga a casa. ¿Cómo vas a ir sin la madrina?-me rebate mi madre seria.
-Bueno...-Àngel.
-La traigo yo si queréis. Ahora voy a su casa-dice mi padre.
-Voy a llamarla. Pero buena idea, cariño-le dice mi madre a mi padre.
Mi padre se despide de todos y sale de casa. Mi madre se va al salón, donde está el teléfono, y la oímos hablar. Al poco rato vuelve y me dice que ya está avisada, que ahora vendrá. No sé si sentarme, quedarme de pie... Así que opto por dar paseos por el pasillo.
Relatado por Mónica Naranjo
No he podido dormir por los nervios. Me he quedado en el hotel con la churri. Me despierto, es decir, abro los ojos. Aún faltan 2 horas para la boda. Voy al baño con la toalla y ropa para cambiarme. La churri está dormida, por lo que voy despacio para no despertarla. A ver si me tranquilizo un poco. Pero creo que hoy va a estar difícil. Una vez con el agua recorriendo mi cuerpo, consigo relajarme algo. La cabeza ya me la lavaron ayer y me hicieron el peinado en la peluquería. Así que entre los nervios propios de la boda y no querer deshacer el peinado, apenas he pegado ojo. Salgo de la ducha y me visto allí mismo. Tendré que maquillarme un poco para quitar esta cara de zombie que llevo. Vuelvo a la habitación, donde Carol se empieza a despertar. Se gira y me ve. Sonríe y le devuelvo la sonrisa. Tocan a la puerta y voy a abrir. La primera en entrar es María, va lanzada. Le siguen Ángeles, Anna y Roko.
-¿Qué? ¿Nerviosa?-me pregunta Ángeles con una sonrisa.
-Como un flan-Mónica.
-Bueno churri, deja que me ponga decente y te ayudamos a prepararte-Carolina.
-Pero no le vayas a quitar protagonismo, ¿eh Cere?-le dice María riendo.
-¿Yo? ¡Qué va! jajaja. Hoy la estrella es ella-Carolina.
-¿Y cuándo no lo es?-pregunta Anna.
-¡Eso es verdad!-corrobora Roko.
-Chicas ya, que me vais a sonrojar-digo con media sonrisa.
Carolina se va a la ducha y María abre el armario para buscar el vestido. Lo coge con cuidado, colocándolo encima de la cama. Anna saca los zapatos y los pone en el suelo, cerca de la cama. Estoy deseando ponerme el vestido y que todos me lo vean. La verdad es que han tenido muy buen gusto. Mandamos todas las invitaciones, tenemos la iglesia (la madre de Àngel quería por la iglesia, así que le he dado el gusto a la mujer), el restaurante también está. La churri y mi hermana van a ser mis damas de honor, Ainhoa va a llevar los anillos, Kim, las arras e Irene, las flores. Está todo súper estudiado y organizado para que salga perfecto.
Carol sale del baño con el pijama puesto. Supongo que primero me ayudarán a vestirme y después se vestirán. Ay... cómo son... Entre María y Ángeles cogen el vestido y me ayudan a ponérmelo.
-Anna, ve a la sala de reuniones que está allí el ramo-Carolina le da las llaves-Roko, ayúdame a maquillarla.
Anna sale de la habitación y Carolina y Roko me empiezan a maquillar. Alguien me pone los zapatos. Pero no puedo ver quién ha sido, ya que no me dejan moverme.
Cuando quedan unos 10 minutos, se oye la puerta de nuevo y Anna va a abrir. Veo a mi suegro en la puerta, viene a buscarme.
-Pero tengo que llegar tarde, ¿no?-pregunto.
-Pero no como sueles llegar tú normalmente-me dice Carolina.
-Ja ja, muy graciosa-hago como que me enfado.
-Reconócelo Mónica, tú y yo somos las tardonas-me dice Anna sonriendo.
-Pues eso hay que cambiarlo de alguna forma, ¿eh?-María.
Ya estoy lista y no me dejan moverme de aquí hasta que ellas me digan. Me dicen que aún no ha llegado la limusina. ¿Qué limusina? Mira que les dije que no gastasen de más... No me han hecho ni caso. A veces creo que hablo para las paredes. Pido un cigarro, pero me lo niegan.
-Ahora no-me dice María.
-Después de la boda. Y tranquila, cariño, todo va a salir genial-me dice Pepe, mi suegro.
-Churri, ¿no te acuerdas que no puedes fumar?-me dice Carol con una sonrisa.
Asiento sonriendo, pero estoy tan nerviosa que lo necesito.
En cuestión de minutos, que para mí son horas, dicen de irnos. Las chicas me cogen la cola del vestido y mi suegro me ofrece su brazo. Al llegar a la calle veo una limusina enorme, blanca. Se han pasado. Es tradición llegar tarde, pero lo de la limusina... ¿de dónde se lo han sacado? Me ayudan a montar y montan a mi lado. Pepe se sienta al lado del conductor y nos ponemos en marcha.
En poco tiempo llegamos a la iglesia. Las chicas bajan antes que yo. Las veo dirigirse a la puerta. Mi suegro me ofrece su mano y bajo del coche.
-Deja que te ayude-dice una voz familiar a mi espalda.
Me giro y sonrío. Nos damos 2 besos para saludarnos.
-¡Felicidades!-Mónica.
-Gracias, pero es tu día.
Sonrío mirándola a los ojos. Realmente estoy muy nerviosa. Llum me ayuda a poner bien la cola del vestido y entra delante mío. No sin antes decirme lo guapa que voy y sonreírme de nuevo. Pepe y yo nos acercamos a la puerta donde ya están mi sobrina, la sobrina de Àngel y la de Carol con sus respectivos padres. Avanzan por el pasillo hasta llegar al altar. Cuando la música empieza a sonar, me voy poniendo más nerviosa. Como si ya no estuviera bastante. Es mi turno, mi gran momento. Todas las miradas se van a posar en mí, pero sobre todo la de él que me espera en el altar.
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