Relatado por Àngel Llàcer
Ya han hecho su entrada Ainhoa, Kim e Irene con los anillos, arras y flores respectivamente. La marcha nupcial empieza a sonar delante de mí y me giro para mirarla. Sonríe, nos miramos fijamente y sonreímos ambos. Va avanzando lentamente cogida del brazo de mi padre. ¡Qué largo se me está haciendo el pasillo! No imaginaba que pudiese ser tan interminable. O a lo mejor son las ganas de tenerla a mi lado. Se pone a mi lado y nos miramos sin dejar de sonreír. El cura empieza su sermón y miramos al frente para escucharle. Habla sobre el amor, la familia, los hijos. Me giro de nuevo para mirar a Mónica. Cuando llegan las ofrendas, Ainhoa se acerca al altar acercándose al micrófono. Mónica se sorprende al escuchar su canción "Rezando en soledad" cantada por su sobrina. Unas lágrimas empiezan a salir por sus ojos. No me puedo sentir más orgulloso de la sorpresa que le acabo de dar. Y todavía falta la del final.
-¿Y esto?-me pregunta en un susurro.
-Algo sin importancia que hemos preparado tu sobrina y yo-le quito importancia, aunque la tenga. Soy muy modesto.
-¿Sin importancia? Es lo más grande que nadie ha hecho por mí.me dice con una sonrisa.
Al llegar los votos nupciales, el cura nos da paso ya que tenemos los nuestros propios. Me da el turno de palabra.
-Mónica, desde que te vi por primera vez sentí que estábamos destinados a estar juntos. Quiero hacerte feliz, que seas mi mujer, la madre de mis hijos y tenerte siempre a mi lado.. ¿Me aceptas como tu esposo para siempre a pesar de las adversidades?-Àngel.
Mónica se me queda mirando con una sonrisa y lágrimas recorriéndole las mejillas. No espera mucho y me da la respuesta con voz llorosa.
-Sí, quiero-Mónica.
El cura le ofrece el micrófono a Mónica para que diga su texto.
-¡No le deis un micrófono que se arranca a cantar!-dice Santi riendo.
Le echamos una mirada asesina y volvemos a mirarnos riendo. Al menos le ha ayudado a tranquilizarse un poco. Así que luego le daré las gracias.
-Àngel, eres la persona que me complementa tanto personal como espiritualmente. Eres la persona con la que me gustaría despertar cada día, con quien criar y educar a nuestros hijos. Que este amor no se acabe nunca. ¿Quieres ser mi esposo, mi angelito?-Mónica.
No lo dudo ni un instante y respondo:
-Sí, quiero-Àngel.
Ainhoa se acerca con los anillos y cojo el mío. Sé que va antes el tema de los anillos, pero esta boda es nuestra y la organizamos como queremos. Mónica me ofrece su mano y le pongo el anillo en su dedo, entre temblores. Estoy muy nervioso, estoy temblando. Mónica coge el anillo y lo pone en mi dedo. Miramos de nuevo al cura.
-Yo os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.
El momento que más ansiaba de este día. La cojo de la cintura y la beso. La beso como si hiciese años que no probase sus labios. Oigo aplausos a mi espalda y, cuando hemos satisfecho nuestro deseo, nos separamos para ir a firmar. Uy esto no ha hecho más que empezar. Estoy muy feliz por tenerla a mi lado. Pero ahora siendo mi mujer oficialmente. Ni nada ni nadie romperá esta unión. Ainhoa vuelve a acercarse al altar antes de acabar la ceremonia y canta "Las campanas del amor". De esta manera pone punto final a esta ceremonia haciendo que Mónica vuelva a mirarme entre lágrima y una sonrisa en sus labios. Cuando la ceremonia termina, los invitados van acercándose para felicitarnos. Nos hacemos algunas fotos: nosotros 2 solos, con los padrinos, con las damas de honor, con nuestras sobrinas. El resto de fotos las haremos en el restaurante.
-¡Que empiece la fiesta!-animo a los presentes.
-¡Espera! Antes de ir, el ramo-me dice Mónica.
-¡Eso! A ver quién es la próxima en casarse-Anna.
Mónica avanza hasta la puerta y se pone de espaldas. Gira la cabeza para ver si se han colocado las chicas y tira el ramo.
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