viernes, 15 de julio de 2016

Capítulo 364:Nochevieja en Sevilla y vuelta a Barcelona por Año Nuevo

Relatado por María del Monte


Oigo a Javi gimotear. Me despierto y le veo agitarse dormido. Le toco el brazo para que se despierte y poner fin a ese sufrimiento que está viviendo en sueños.
-Javi, amor, despierta-María.
Al poco rato, Calma se acerca al sofá y nos mira confundida. Yo la miro con expresión de regañina, pero sonriendo a la vez.
-Agüela, ¿qué le pasa al agüelo?-Calma.
-¿Tú no deberías estar durmiendo, bichillo?-le pregunto señalándole el reloj.
Y es que es casi media noche. Después de cenar, y acostar a la niña, nos hemos tumbado Javi y yo en el sofá para ver la tele. Para esperar a la medianoche, a las campanadas. Y nos hemos dormido, está visto. La niña me dedica una sonrisa inocente y se acerca un poco más a donde estamos. Mira seria a Javi y después me mira a mí. Está preocupada por Javi y así me lo hace ver. Pero intento hacerle ver que no pasa. Me siento en el sofá y acerco a la niña para susurrarle algo al oído. Una forma de despertar a Javi. Calma me mira de manera traviesa y se acerca a Javi. Empieza a mover sus manitas por el cuerpo de Javi. Él se retuerce intentando librarse de las cosquillas.
-¡María! ¡Para!-me pide entre risas, con los ojos aún cerrados.
-Yo no soy...-digo evitando reír.
Estoy al margen viendo cómo Calma le sigue haciendo cosquillas. Ella se empieza a reír y le llama entre risas, le dice que se despierte. Como si su voz fuese un resorte, se despierta de inmediato. La coge en brazos y me mira a mí también.
-¡Estáis aquí! ¿Ya os han soltado?-pregunta con una sonrisa, pero también con los ojos empañados en lágrimas. Las lágrimas escapan y ruedan por sus ojos.
Le miro sin entender nada y Calma me mira también como pidiéndome una explicación. Salvo que esta vez no se la puedo dar porque yo tampoco sé de qué va el asunto.
-Cariño... ¿Nos han soltado... de dónde?-María.
-Ha venido la policía y de servicios sociales a por ti y a por la niña... Vino Blanca a avisarme...-Javi.
Suspiro sonriendo. Ya sé lo que ha pasado. Ay pobre mi niño. Le abrazo y le acaricio el pelo intentando calmarle.
-Estamos en Sevilla, mi arma. Blanca está a muchos km de aquí-le explico.
-¿De verdad?-me pregunta intrigado sin acabar de creérselo.
-Yo nunca te mentiría. Y si no sal a la calle y avanza 2 calles y verás el puente de Triana-María.
-No, no. Me fío-Javi.
-¿Vamos a ir a ver ese puente de Trina?-pregunta Calma en brazos de Javi que ha terminado cogiéndola.
No puedo evitar sonreír mirándola tiernamente.
-Triana, mi vida, pero eso ya mañana durante el día. Ahora hay que dormir-María.
-Jooo-se queja.
-Déjala hoy, mujer-me pide Javi.
Calma me mira con una cara suplicante, cara de niña buena que no ha roto nunca un plato. Y, claro, no me puedo negar. Me levanto del sofá, mandando encender la tele a Javi. Voy a la cocina y cojo las uvas.
-Yo también quero-dice Calma.
-Al año que viene, ¿vale? Es que no tengo más...-no quiero que se atragante. Al año que viene podemos hacer con todos los compañeros las pre campanadas con gominolas.
-Vale-acepta no muy convencida de ello.
Javi coloca a la niña entre nosotros 2 en el sofá y nos ponemos a ver la tele. Le miro de reojo con una sonrisa. Me gustaría estar así con un niño que adoptemos. La vida o la naturaleza no me ha brindado la condición de ser madre. Y me gustaría. Javi me ha dado la oportunidad. Pero en cuanto vi a Calma, no podía dejarla en ese sitio lejos de sus padres. Merecen estar juntos. Y así se lo he dicho a Ángeles. Será mi regalo de Reyes.
Tras las uvas, Javi empieza a recibir mensajes de su familia, de los compañeros felicitándonos el Año Nuevo. Calma se ha quedado dormidita apoyada en mis piernas. Las miro con ternura y la cojo en brazos y la llevo a su habitación. Vuelvo al salón con Javi y le miro de forma sexy.
-Bueno, habrá que empezar bien el año, ¿no?-María.
Me voy acercando a él lentamente, insinuante. Me siento frente a él y le pido que apague el teléfono para que no nos molesten. Javi me mira con deseo y hace lo que le pido diciendo que mis deseos, son órdenes para él. Sigo sonriendo. En cuanto deja el móvil en la mesa, me lanzo a besarlo. Nos besamos con mucha pasión, jugando con nuestras lenguas. Voy bajando mis manos por su cuerpo hasta meterlas por debajo de la camisa. Acaricio su espalda, pero me va molestando la camisa por lo que se la voy desabrochando. Javi me va subiendo la camiseta y le ayudo subiendo los brazos. Me la quita y empiezo a acariciar mis pechos y a presionarlos entre sí. En poco tiempo nuestras prendas van desapareciendo. Javi se coloca encima mío haciendo que quede debajo, tumbada en el sofá. Y empezamos a disfrutar de nuestros cuerpos, nuestras bocas. Nuestras lenguas recorren casa uno de los rincones de nosotros. Hacemos el amor callando nuestros gemidos a través de besos. Tampoco es cuestión de despertar a la niña. Al terminar, nos quedamos abrazados.


*Lunes 8 de enero*


Relatado por Anna Simon


Miro a mi chico mientras le doy un beso tras otro. No quisiera moverme de su lado. Pero tengo que volver a Barcelona a grabar las galas y a los ensayos. Ojalá esté en la final. Ganar sé que no voy a ganar. Con Roko es imposible. No nos deja jugar a gusto. Esa mujer no es de este planeta. ¿A ver si va a tener razón Santi y es una muñeca biónica? Me río nada más imaginarlo. No me imagino a Roko recargándose la batería para poder moverse.
-¿Qué pasa, mi vida?-me pregunta mi novio.
-Nada, que he pensado una cosa muy graciosa de una compañera-Anna.
-¿Qué compañera? ¿La conozco?
-Me da que sí. Es Roko-le digo entre pequeñas risitas.
-Miedo me das... ¿Y qué has pensado, rubia?
-Lo que dice siempre Santi, lo de muñeca biónica... jajaja-Anna.
-A ver si va a ser de otro planeta y lo está disimulando-me insinúa divertido.
-Ay qué cosas tienes, Martínez-digo sin parar de reír-Esto le encantaría escucharlo a Santi y a Arturo. Son los que se meten con Roko. Pobrecita mía.
Dani me mira con cara triste y me pide que no me vaya. Pero es que no tengo más remedio. También me dice que quiere venir conmigo a Barcelona (seguimos en Zaragoza, en el hospital).
-Cuando te recuperes, cariño-digo acariciándole la barbilla.
Me pone pucheros como si de un niño pequeño se tratara. Me acerco a él y le doy un tierno beso. Uno más de tantos.
-Al final llego tarde-le digo.
-Igual así no tienes que volver...-Dani M.
Le pego suavemente en el brazo regañándole con la mirada. Oímos la puerta sonar y se abre. Aparece una chica morena, con una sonrisa en la cara. Nos saluda sonriente y se acerca a la camilla. Le pregunta a Dani que qué tal ha pasado la noche.
-Bien, pero tengo ganas de irme de aquí. Anna se va a Barcelona y yo me tengo que quedar aquí...-le dice con cara de pena.
Me da mucha pena verle así. Pero también tengo muchas ganas de volver a mis compañeros, de volver a subirme a ese escenario y a pasármelo bien. Porque cuando voy a Tu cara me suena me lo paso pipa.
-Tranquila Anna, que yo te lo cuido. Ve tranquila.
-¿De verdad que no te importa?-Anna.
-¡Claro que no! Para eso estamos las amigas, ¿no?
-Pues también es verdad. Cualquier cosa me llamas, ¿eh Cris?-Anna.
Le doy otro beso a Dani y doy la vuelta a la camilla para despedirme de Cristina. La verdad es que no ha puesto mucho inconveniente en que yo haya vuelto por aquí. Dani ha recuperado por fin la memoria y sabe que está conmigo y no con Cris. Y a base de nuestras charlas mientras Dani estaba dormido y nuestras visitas a la cafetería del hospital, Cris y yo hemos recuperado esa amistad que forjamos en Otra movida. Lanzo miles de besos a Dani mientras voy caminando hacia la puerta. Él hace como que los coge al vuelo. Me acerco al parking y monto en mi coche. Pongo rumbo a Barcelona.
Llego al hotel y dejo el coche en el parking. Por fin en casa. Sonrío al bajarme del coche e ir al ascensor. Me muero de ganas por contarles lo que he vivido estas Navidades y que me cuenten ellas sus vacaciones. Al salir del ascensor camino por el pasillo. Busco la habitación que comparto con Ángeles. Ni he pasado por recepción. Confío en que esté. Porque si no no tengo llave. Llego frente a la puerta de la habitación y llamo a la puerta. Espero paciente frente a la puerta.
-¡Ey rubia!-oigo que me llaman.

No hay comentarios:

Publicar un comentario