jueves, 2 de marzo de 2017

Capítulo 383:Desde que estás conmigo, has cambiado

Relatado por Santiago Segura


Me acerco sonriente a Ángeles. Por fin estoy con ella. Le agarro de la cintura al sentarme junto a ella. Se gira y me dedica una sonrisa, una sonrisa llena de dulzura.
-¿Dónde estabas, cariño?-Ángeles.
-Cogiendo lo tuyo y alguien nos encerró-le explico.
-¿Y Arturo qué hacía allí?-me pregunta con mirada sospechosa.
-Debió entretenerse y nos encontramos en la sala de vestuario-intento que no me pille en la mentira.
Suspira y niega divertida. Parece que se lo ha creído. Bien. Si no, la sorpresa se puede estropear.
-Cena que luego tendrás tu postre-me dice mi chica con una voz sexy.
La miro sonriente y algo excitado. Me levanto rápidamente y me acerco a coger la bandeja y la comida. Allí ya se encuentra Arturo. Me saluda al verme.
-¿Sospecha algo?-Arturo.
-Me ha preguntado que qué hacías tú allí-Santi.
-Espero que no me hayas metido en ningún lío... Digo más del que estamos-me aclara.
-Le he dicho que nos encontramos en la sala de vestuario y ha quedado conforme. Mañana tenemos que ensayar-Santi.
-Pues ya me dirás cuándo: por la mañana tenemos limpieza y ensayo y por la tarde más ensayos-Arturo.
-Bueno, algún hueco sacaremos-Santi.
Termino de servirme mi comida y vuelvo junto a mi princesa. Veo a Calma, la cual está con los miembros del jurado. Me levanto y me acerco a ella. Ella se baja de Mónica y se acerca a mí. Me abraza.
-¡Papi!-Calma.
-¿Es tu hija, Santiago? Nunca pensé que tendrías una niña tan buena-me dice Carolina con una sonrisa.
-Uy no te fíes, que cuando se juntan la hija de Cerezuela y ella...-dice Àngel divertido.
-¡No es verdad!-se queja mi hija. Yo no me puedo sentir más orgulloso de ella. Está enfrentando a Àngel.
Mónica se empieza a reír.
-Para que te metas con ella-dice entre risas.
-Se parece a ti, ¿eh amiguete?-me dice Carolina con una sonrisa.
-Para algo soy su padre, ¿no? ¡Ah! Ya que estoy aquí... Qué mal has puntuado a Ángeles...-le digo a Carolina mirándola fijamente, con mala cara.
-La próxima vez te pongo el 6 a ti-me dice y se empieza a reír al instante.
Me agacho a la altura de mi hija y le digo que tengo que ir a cenar, que si se queda con ellos.
-Con la tita Mónica-dice Calma segura de sus palabras.
Reprimo una risa mirando la expresión de Carolina. Cojo en brazos a Calma y le doy un beso en la mejilla. La vuelvo a dejar en el suelo y me acerco a Mónica. Le cuento mi plan con Ángeles esta noche, no detallado, y le pido a ver si se puede quedar con la niña.
-Es tu responsabilidad, Santiago-me dice seria.
-Además me toca ensayo a primera hora-intento poner todas las excusas posibles.
-Yo también tengo planes, Santi-me dice Mónica.
-Ya me quedo yo con ella, si quieres-se ofrece Carolina.
-¿De verdad que no te importa?-Santi.
-Siempre que vosotros queráis-Carolina.
Asiento y me agacho a la altura de mi hija.
-Cariño, hoy te vas a quedar con la tita Carolina-Santi.
-Pero no la conozco... No sé si es divertida o no...-me comenta mi hija con el rostro serio, haciendo un puchero.
Carolina, que lo ha escuchado, se levanta y se acerca a ella.
-Sé jugar a unos juegos súper chulos. Tengo un hijo casi de tu edad-le dice con una sonrisa.
-¿Y lo vas a traer?-le pregunta.
-Si tú quieres conocerle, yo te lo presento-Carolina.
Me despido de ellas 2, que están entretenidas y se han caído bien, y vuelvo a la mesa para terminar de cenar. Porque después de la cena tengo mi postre. La miro a ella y sonrío. Tengo a la mejor novia del mundo. Ojalá pudiese tener hijos con ella.
Después de cenar, nos despedimos de los compañeros para tener nuestra particular fiesta en la habitación. Al entrar, Ángeles me mira con deseo.
-¿Lo has traído?-Ángeles.
-Me he arriesgado, pero ha merecido la pena-digo sacando el traje que ha usado en la gala.
Lo coge y se dirige al baño. Voy preparando lo que tengo en mente y le he explicado. Cojo la silla y la coloco delante de la cama. Al poco rato sale Ángeles vestida de naranja y el pelo recogido en un moño. Me acerco a ella y la cojo de la mano.
-Señorita, por favor, siéntese en la silla-le digo de forma sensual.
Ella me dedica una mirada pícara y se sienta.
-Has sido muy mala y vas a tener que pagar...-Santi.
-Pero señor, yo...-Ángeles.
Pero no la dejo continuar y poso mi dedo índice sobre sus labios, haciéndola callar.
-Voy a tener que encerrarte...-Santi.
-No, haré cualquier cosa para evitar la cárcel-Ángeles.
-¿Cualquier cosa?-mi cara de deseo hace que ella se ponga nerviosa y aparte la mirada.
-Sí, cualquier cosa-reafirma metida en su papel.
La repaso de arriba abajo con mirada de lujuria.
-Veamos qué tienes debajo de la ropa... ¡Arriba!-la mando de forma autoritaria.
Ella se levanta y yo ocupo su lugar, sentándome en la silla. Lentamente se va desabrochando la parte de arriba dejándome ver que no lleva nada. Me empiezo a excitar. Procede a quitarse el pantalón, muy lentamente. Mi respiración empieza a ser entrecortada. Pero ante todo soy un buen actor y sigo en mi papel de policía, de tipo duro. Me levanto y la miro. Veo lo que me ofrece. A mí y sólo a mí.
-¡Contra la pared!-Santi.
Hace caso a mis exigencias y se apoya contra la pared. Me acerco y la empiezo a besar.


*Al día siguiente*


Me encuentro abrazado a Ángeles. Realmente disfrutamos anoche y acabamos exhaustos de tanto ejercicio. Mi móvil suena. Uno, otro y otro whatsapp. Me despierto y lo cojo medio dormido. Oigo que el móvil de Ángeles también suena, pero ella sigue durmiendo. Entro a mirar los mensajes. Unos cuantos del grupo y otro de Arturo.
-"Dónde estás, tío? Me has dejado solo. Yo te mato!"-Arturo.
Me doy un manotazo en la frente y me acuerdo que tenía que limpiar con Arturo y Roko.
-"Dame 5 minutos y voy"-le contesto.
-"Has mirado el grupo?"-me contesta casi al instante.
-"No, qué dicen?"-Santi.
-"Tenemos que estar a las 12 en la sala VIP. Al parecer Tinet nos tiene que decir algo"-Arturo.
Miro la hora. Las 8. Mi ensayo empieza a las 9 con Miryam. Me levanto, dejando dormir plácidamente a Ángeles, y voy hacia la ducha.


*Una hora antes*




Relatado por María del Monte


El despertador suena y lo apago. Me refriego los ojos y miro la hora. Las 7. Roko apaga el despertador y se da la vuelta. El sueño está presente. A saber a qué hora llegó anoche. Yo volví a las 2 junto a Javi. Y aún así es dormir poco. Voy a la ducha y la dejo dormir un poco más. Al salir, veo que sigue en la cama y no tiene la intención de levantarse. Doy unas palmadas.
-¡Venga hija, venga! ¡A levantarse que es tarde!-María.
-¿mmm...? ¿María?-pregunta dormida.
-¿Quién va a ser? ¡Venga arriba!-le retiro las mantas y ella se queja.
-Un ratito más...-me pide Roko soñolienta.
Me acerco a su cama y le retiro la colcha y las mantas. Ella se encoge y queda en posición fetal.
-Si no quieres que te moje, más vale levantarte-le aviso.
-Tengo sueño...-protesta cual niña pequeña.
-¡Y yo! Pero aquí me tienes-María.
Voy al armario a coger la ropa que me voy a poner. Le voy a dar tiempo. Cuando me giro, veo que sigue dormida en la misma posición. Sonrío de forma maliciosa y cuento internamente. Me coloco encima de ella y protesta. Abre los ojos.
-¡Levanta! ¡Levanta! Que ya voy-dice quejándose.
Me levanto al instante entre risas. Ella se levanta y queda sentada al borde de la cama.
-Que sepas que no voy a poder quitar esa imagen de mí-Roko.
-Bien bonito que es mi cuerpo-le digo con una sonrisa de orgullo.
-Y me has mojado entera-Roko.
-Así te cambias. ¡Venga! ¡Que tenemos que bajar!-le meto prisa.
Me vuelvo a tapar con la toalla y veo cómo se dirige al baño. Mientras está en el baño, me voy vistiendo.
Un rato después, Roko sale con la toalla alrededor del cuerpo. Es el momento de entrar al baño a maquillarme. Y así le doy intimidad. A las 8 tenemos que estar en Gestmusic, pues a las 9 empiezan los ensayos. Yo tengo que estar más tarde, pero hay que dejarlo libre. Roko entra al baño y se hace hueco para mirarse al espejo para peinarse y maquillarse.
-Todo tuyo, yo ya he terminado-María.
Una vez ha terminado, salimos de la habitación y nos encaminamos al ascensor. Hay que ver lo que se hace por una amiga. Pero eso no quita para que la vuelva a regañar cuando nos encontramos bajando. Roko me mira aburrida. Bueno más bien con sueño.
Saludamos a Flo en la entrada y nos dirigimos a por las cosas de limpieza. Al llegar a la sala de ensayo, veo a alguien que no me esperaba.
-¿Qué haces aquí, Arturo?-le pregunto.
Él levanta la vista y me mira fijamente. Le noto nervioso.
-Eh... yo...-balbucea.
Pero no puede continuar hablando, puesto que una voz detrás nuestra interrumpe.
-A las 12 en la sala VIP. Avisad a vuestros compañeros-Tinet.
Me giro para mirarle, pero veo que ya se ha marchado. Al volver mi vista hacia mis compañeros, veo que están tecleando en sus móviles como locos.


Relatado por Laia Vidal


La puerta se abre a mi espalda. Estoy centrada en la gala que grabamos ayer. Toca montarla para que la puedan ver desde casa el día pactado, el lunes. Menos mal que vamos con 2 semanas de adelanto. Noto unas manos sobre mis hombros y sonrío.
-¿Sabes que tenemos nuevo servicio de limpieza?-me dice Tinet divertido.
-¿Lo dices por Roko?-le pregunto sin abandonar la sonrisa.
-Por Roko, María y Arturo-Tinet.
Mi cara cambia a una de sorpresa. Yo le dije a Roko que limpiase, pero a los otros 2 no les dije nada. A lo mejor se han ofrecido a ayudarla para que no hiciese todo el trabajo.
-Ya les he dicho que a las 12 estén en la sala VIP. Pero creo que todavía me temen-Tinet.
Me levanto para quedar frente a él y mirarle a los ojos. Le cojo de la cara para tenerle controlado.
-Después que les digas esto, su visión cambiará sobre ti-le digo para tranquilizarle.
Y parece que lo consigo, pues me dedica una sonrisa.
-¿Pero me acompañarás?-Tinet.
-¿A qué hora les has dicho?-Laia.
-A las 12-Tinet.
-Bien, creo que me dará tiempo a acabar de montar la gala. Tú ve llamando a los demás-Laia.
-¿A Mónica también?-me dedica una sonrisa maliciosa.
-No, a Mónica la llamo yo. Bueno y a las Carolinas-Laia.
-Así que las chicas tú, ¿verdad? Y a mí me toca los chicos, ¿no?-me pregunta haciéndose el molesto, pero noto la sonrisa en su rostro.
-¿Quieres montar también la gala?-le pregunto amenazante.
-Déjalo, ya voy. Desde que estás conmigo...-hace una pausa y me pasa un dedo por la mejilla-no veas cómo has cambiado.

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