jueves, 1 de junio de 2017

Capítulo 390:Cambio de despacho y empieza el viaje

Relatado por Laia


Espero hasta que Roko venga al despacho. En cuanto llama a la puerta, me levanto y abro la puerta.
-¿Me habías llamado?-me pregunta.
-Sí, pasa-le digo haciéndome a un lado para que pueda pasar.
Me explica que la están esperando, aunque aún no ha llegado Anna. Bromeamos sobre la impuntualidad de Anna. Eso me hace sacar una pequeña sonrisa.
-No te tienes por qué preocupar por Lucho, ha quitado la denuncia-Laia.
-¿Y eso?-me pregunta extrañada.
-Hablé con él-le digo natural, como si no pasase nada. Aunque en realidad lleve fingiendo que no ha pasado nada desde el viernes.
-¿Y así por las buenas ha decidido retirarla?-me pregunta sin terminárselo de creer.
-Le comenté tus razones y accedí a su petición-Laia.
-¿Qué petición?-su cara es de asombro.
-Que le devolviese su trabajo y así lo hice-Laia.
-Pues... gracias por haber conseguido que entrara en razón...-me dice con una sonrisa.
-De nada-le contesto con una sonrisa fingida.
-¡Venga un abrazo!-exclama y al instante se levanta, se acerca a mí y me abraza.
Estoy intentando no llorar. Me repito continuamente en la cabeza "no llores, no llores". Roko se separa y se despide de mí feliz. Levanto la mano para despedirla. Menos mal que no ha durado más el abrazo, sino no hubiese podido controlar mi llanto. En cuanto la puerta se cierra, vuelvo a ponerme a llorar. Siento que he engañado a Tinet. Además, Lucho tenía la misma cara de felicidad cuando salió por esa puerta. Salgo rápidamente y voy al baño. Cierro la puerta tras de mí y me acerco al lavabo. Abro el grifo y me lavo la cara. Me subo las mangas de la camisa y me miro los brazos. Arañazos por todas partes. Me vuelvo a mirar al espejo. Mi aspecto es lamentable. Más lágrimas escapan de mis ojos a su voluntad. Ni siquiera las controlo. Me bajo las mangas y salgo del baño tranquilamente. Vuelvo al despacho y cojo los papeles que tengo encima del escritorio. Salgo rápidamente. Cada vez que piso este despacho, recuerdo todo. Y no puedo estar así. Voy a toda prisa por el pasillo para que nadie me vea. Me meto a la sala de reuniones y cierro el pestillo. Ahora mismo no quiero ver a nadie más. Necesito estar sola y distraerme con el trabajo.


Relatado por Roko


De camino de vuelta, medito en cómo he encontrado a Laia. No sé qué le pasaba. pero no estaba como siempre. Aunque ella lo quisiese ocultar. Además me ha dicho que Lucho ha quitado la denuncia y sólo ha tenido que devolverle su puesto de trabajo. Me da que hay algo más ahí. Sigo metida en mis propios pensamientos hasta que alguien me llama.
-¡Roko! ¡Que te chocas!
Alzo la mirada y he estado a punto de chocarme con Dani. Él se preocupa por mí y le digo que no me pasa nada, que estoy bien.
-¿Qué? ¿Ya ha llegado Anna?-pregunto a los presentes.
-Pues aún no-me responde Ángeles.
-No sé qué voy a hacer con esta chica...-dice María después de un suspiro.
-A lo mejor ha tenido un problema...-Javi.
-¡Eso! Dejaros de meteros con ella-salta Dani.
-Mira cómo se nota a quién le gusta-dice Santi vacilante.
-A Dani le gusta Anna, a Dani le gusta Anna-empieza a cantar, entre risas, Arturo.
-¿Qué sois? ¿Chiquillos de 3 años?-María.
-¿Quiénes? ¿Éstos? Ya lo deberías de saber, María-dice Anna acercándose.
-Pues ya estamos todos, podemos irnos-Arturo.
-¿Quién va a conducir?-pregunto antes de ir al parking.
-Yo-contesta Santi.
-Y yo de copiloto. Lo siento, Ángeles-Arturo.
Ángeles le hace un gesto de que no importa y le dedica una sonrisa. Nos dirigimos hacia el parking, donde está aparcada la caravana. Se pasa más tiempo aparcada aquí que circulando. Delante de nosotros están Santi y Ángeles hablando acalameradamente, Javi, Dani y María hablando entre risas y Arturo se nos ha unido a Anna y a mí pidiéndonos cotilleos.
-¿Ah, que no lo sabes?-le pregunta Arturo a Anna. Ésta niega con la cabeza-Que la señorita ha recibido un mensaje y ha salido pitando.
-Bueno, pitando, pitando... Yo he ido normal-Roko.
-Pero con prisa-me rebate Arturo.
-¿Ah sí?-me pregunta Anna con curiosidad.
-No le hagas ni caso a éste, que era un mensaje de Laia-Roko.
-¿Conque Laia, eh? ¿Y qué se cuenta la jefa?-Arturo.
-¡A ti te lo voy a contar!-le digo entre risas.
-¿Y tú por qué has llegado tarde?-ahora empieza a preguntarle Anna.
-Eso es otra movida, chaval-le dice Anna vacilante.
-Pero algo te habrá pasado, ¿no?-sigue insistiendo.
-No recuerdo que fuera tan largo el camino al parking-me dice Anna a lo que yo sonrío.
-¿No me vas a contestar?-vuelve a preguntar Arturo.
-¡Tira pa'lante!-le ordena Anna.
En efecto, ya hemos llegado al parking y estamos frente a la caravana. Arturo, muy a su pesar, va a la parte delantera de la caravana. Nosotros vamos subiendo. En cuanto nos hemos subido, se nos acerca una Ángeles sonriente y feliz.
-Ya sabemos quiénes van a dormir juntos estos días...-dice Anna con tono pícaro.
Empiezo a reír y ella se sonroja. Pronto se nos une María.
-¿Qué pasa aquí? ¡Hombre Anna! Estás aquí-María.
-¡Claro! ¿No me ves? A ver si vas a estar perdiendo la vista, que a tu edad no es igual-dice Anna entre risas a lo que Ángeles y yo nos reímos. Pero ella se lleva una colleja de María.
-¿A que no sabéis que me ha pasado este finde?-digo para que no empiecen con su pique antes de llegar a la casa.
Y es que lo que he vivido en casa de mis padres en este fin de semana ha sido muy fuerte.
-No, ¿el qué?-pregunta Ángeles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario