Relatado por Laia
Miro a Tinet todavía extrañada. Él me mira con una sonrisa y una cara que no le puedo negar nada. Además que puede ser buena idea.
-¿Qué propones?-le pregunto.
-¿Entonces eso es un sí?-Tinet.
-Eso es un "de qué va esto"-Laia.
Él se acerca más a mí y me da un beso. Después de eso me empieza a explicar la idea. Según le voy escuchando, mejor me parece. Pero también me da algo de vértigo tener tanta responsabilidad. Él me calma depositando su confianza en mí y halagándome. Le miro con una sonrisa de orgullo y cariño.
-¿Y ahora, nos vamos a casa o nos quedamos aquí a dormir?-me pregunta burlonamente.
-Ja, ja muy gracioso. A ver si te vas a quedar tú aquí por la noche a la semana que viene...-le rebato.
-Pero como eres tan buena, me acompañarías-me dice mirándome a los ojos con una sonrisa.
-Ya veremos, Rubira, ya veremos-Laia.
-¿Ahora me llamas por el apellido?-me pregunta entre curioso y divertido.
-Y si se precia, hasta de usted-río levemente.
-¿De usted? No me pega. No soy tan mayor-me dice con una sonrisa.
Le miro con una sonrisa y me acerco de nuevo a él para darle otro beso.
-Anda vamos-Laia.
-¡Hombre! Por fin-me dice sonriente. A lo que yo me limito a mirarle y a sacarle la lengua.
Salimos de mi despacho, cierro con llave y nos dirigimos al parking. Se ha empeñado en llevarme a casa y no he podido negarme. Me abre la puerta caballerosamente a lo que le miro con una sonrisa con extrañeza.
-No me mire así, señorita-Tinet.
-¿Ahora me tratas de usted?-le pregunto divertida.
-¿Acaso no puedo? ¿Me lo va a impedir?-Tinet.
-No, pero parezco tu alumna y tú el profe-Laia.
-Pues estudie, señorita Vidal-se monta en el coche y me mira con una cara divertida. Le miro extraña.
-¿A qué viene eso?-Laia.
-No sé, como has dicho lo del profe y la alumna... Aunque me gusta la relación prohibida entre profesor y alumna-me mira de forma pícara y me guiña el ojo.
Suspiro y miro hacia el frente. Este hombre no tiene remedio. Pero he de admitir que a mí también me gusta ese rol que ha dicho Tinet. Me hace olvidar de... ¡Mierda! Vuelvo a pensar en él y me prometí olvidarme del tema. A Tinet no le conté nada de lo ocurrido en mi despacho con Lucho. Vuelvo la mirada a la ventana para observar el paisaje. Una lágrima traicionera resbala por mi mejilla. Apoyo el brazo y me limpio disimuladamente. Espero que no se haya dado cuenta. Tinet me saca de mis pensamientos cuando empieza a hablar.
-¿Puedes ir mandando el mensaje?-Tinet.
-Claro-giro la cabeza para buscar mi móvil en el bolso.
-¿Estás bien?-me pregunta Tinet.
-Sí, tranquilo-Laia.
No pregunta nada más y yo se lo agradezco. Si me llegase a preguntar más, me acabaría derrumbando. Y no quiero llorar. No delante de él. No se lo merece. Esto me lo he buscado yo por querer ser la abogada defensora de todo el mundo. Saco el móvil y me meto a whatsapp. Busco el grupo que tenemos con los concursantes y empiezo a escribir el mensaje. Lo reviso antes de enviar y le doy a enviar. Tinet me echa una ojeada y asiento con una sonrisa.
-¿No quieres quedarte hoy en mi casa?-me pregunta de pronto Tinet.
La pregunta me pilla por sorpresa y no sé qué contestar. Le miro con gesto de sorpresa, o al menos eso creo, porque no tarda en rectificar.
-Si no quieres o no estás cómoda, no te presiono-Tinet.
-No, no es eso...-Laia.
¿Pero habéis visto a alguien así? Se preocupa tanto por mí, no me agobia, deja que tome mis propias decisiones y espera el tiempo que haga falta. Estoy segura que si hubiese tardado 1 hora o 2 horas más en terminar, me hubiese esperado para llevarme a casa.
-Quédate en lan mía, por favor-len suelto de pronto.
Vuelve su cara por un momento para mirarme. No se lo esperaba. Pero no dice nada y sigue conduciendo. Pronto llegamos a mi casa y aparca. Se baja y da la vuelta para acercarse a mí. Posa su mano en mi cintura y vamos juntos hasta la puerta. Allí tampoco me suelta mientras busco las llaves. Las encuentro y las meto en la cerradura y abro. Entramos y vamos al salón. Le aparto la mano de la cintura con suavidad y me siento en el sofá.
-Siéntate, por favor-le pido con la voz entrecortada.
-¿Te pasa algo?-me vuelve a preguntar.
Le señalo al lado mío del sofá. Creo que se merece que se lo cuente, necesito contarselo y tener esa confianza que tenían antes con él. Esto que me ha pasado me ha hecho retroceder. Todo lo que había avanzado con él, se había esfumado casi del todo. Espero que esto ayude. Tinet me mira antes de sentarse a mi lado. Suspiro antes de empezar a relatarle.
-¡Te juro que me lo cargo! No es qude lo despida, es que lo voy a echar-exclama Tinet claramente enfadado y fuera de sí después de haberle contado lo que me hizo.
-Por favor Tinet... Lo hice por Roko... La había denunciado y esto no podía llegar a oídos de la prensa-le pido entre lágrimas.
-¿Y por qué no me lo contaste antes?-suena como a un reproche, pero sé que es preocupación. O eso quiero creer.
-Para que no tomaras represalias, para que no te pusideras como te acabas de poner ahora-le explico.
Él me abraza y me susurra que todo va a estar bien, que él lo va a solucionar. Le pido que no haga nada de lo que se pueda arrepentir.
-Es que mira lo que te ha hecho, mi vida...-se separa para mirarme. Puedo notar los ojos vidriosos. Algo nuevo en él.
-Por eso no quería contar nada a nadie, por eso estaba rara estos días...-Laia.
-Ya decía yo que estabas rara...-Tinet.
-Y ahora sabes el motivo. Pero por favor, de esto no se puede enterar nadie más-Laia.
-Pero...-intenta decir, pero lde corto.
-Prometemelo-Laia.
-Te lo prometo-Tinet me vuelve a envolver en sus brazos y me siento protegida, me siento cómoda así.
*Lunes por la mañana*
Relatado por Daniel Diges
Con ayuda de mi chica, despertamos a mi hijo. Tiene una cara de sueño que no puede con ella y en parte le entiendo. Yo también tengo sueño. Pero en el mensaje que nos mandó Laia nos ponía que bajaramnos al hall todos con nuestras parejas e hijos. No contaba mucho más el mensaje, de modo que no sé de qué va. Mi chica me ha preguntado, pero no le he podido decir nada. Nos tienen aquí con sorpresas y supongo que nos tendrán así hasta último momento. Una vez listos, salimos de la habitación (esta vez la he compartido con Alejandra y Galileo, en lugar de con Arturo) y vamos hacia el ascensor. Veo salir a Arturo con su chica y su hijo y nos saludamos. Nuestras novias se saludan también. Los niños están a su mundo. Es demasiado temprano vuelvo a repetir.
-¿Bajas?-me pregunta Arturo sonriente.
-¡Claro! A no ser que tú subas, vamos al mismo sitio-le contesto divertido.
-¡Pues allá vamos!-presiona el botón de la planta baja y dejamos que el ascensor vaya bajando.
-¿Cómo puedes tener tanta energía de buena mañana?-Dani.
-¿Te lo cuento?-me pregunta con una sonrisa sugerente.
-No hace falta...-le contesto con una sonrisa.
-¡Arthur!-le regaña Patricia, su chica.
-¿Qué? Si no he dicho nada...-se excusa él.
-Que hay niños-le dice Patricia.
La conversación no sigue a más porque llegamos al hall del hotel. Al parecer somos los primeros concursantes en bajar. Ya están esperandonos Tinet y Laia. Nos acercamos a ellos y pregunto, pero me dice Tinet que hay que esperar a los demás.
Poco a poco los demás van bajando. También viene Carolina con su hija mayor y Carolina Ferre con un niño.
-Bien, ahora que estamos todos vayamos al comdedor a desayunar todos juntos-Tinet.
-¿Y para esto nos llamas?-pregunta Anna.
-Sí, eso ya lo hacemos todos los días que tenemos ensayo-oigo que dice Arturo a mi lado.
-Os vamos a explicar todo, pero queríamos que estuvieséis todos para saber dónde íbamos-vuelve a decir Tinet.
-Perdone, ¿y los niños?-pregunta mi chica algo tímida.
-Aquí mi compañera-dice Tinet refiriéndose a Laia-se lo explicará.
Laia carraspea para aclararse la garganta.
-Sí... Bien... Hemos decidido que vengáis con vuestros hijos y vuestras parejas para que estéis el mayor tiempo posible. Cuando estéis en los ensayos-Laia nos mira-,los niños y vuestras parejas estarán en otra sala.
-¿Como una guardería?-se aventura a preguntar Ángeles, que tiene cogida a Calma en brazos.
-Sí, algo así-dice Laia con timidez.
-¿Alguna pregunta más?-pregunta Tinet mirándonos a todos.
Miro a mi alrededor y termino con mi vista panorámica en mi novia y mi hijo. Todos se quedan en silencio. Hasta que Carolina Cerezuela lanza una pregunta.
-¿Y nosotras-señala a Ferre y a ella-para qué hemos venido?
-Para que os conozcáis más y para que vuestros hijos se relacionen entre sí-explica Tinet.
La respuesta parece haber convencido y por fin nos vamos al comedor de Gestmusic. Después del desayuno están los primeros ensayos y hay que recargar pilas para no dormirse e intentar darlo todo. Son las últimas semanas y las galas son en directo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario