Relatado por Ángeles Muñoz
Santiago me ha abandonado un poco por estar con Javi, pero la verdad es que se ha pasado un poquito. Subo como puedo la maleta con la mano izquierda ya que nadie me ayuda ahora.
-Tantos compañeros, pero qué pocos caballeros...-digo indirectamente resoplando.
Dani se gira ante mi comentario, no entiende nada. Mi comentario más que nada va por Santiago que lo sabe porque ni Dani ni Javi saben nada de mi mano.
-¿Por qué dices eso, Ángeles? Uy, ¿qué te ha pasado en la mano?
-Nada, un accidente.-me la intento esconder pero Dani se me adelanta y me la coge entre sus manos.
-Dime.
Me coge la maleta y me la sube arriba en el hueco para las maletas encima de los asientos.
-Gracias Dani. Otros deberían aprender, ¿eh?-digo remarcando las palabras para que Santiago se dé por aludido.-Pues esto... me lo hic con el desayuno... Se calentó demasiado la taza del café y... me quemé...
-Espero que no sea grave...
-No, no. No te preocupes, Dani. Una quemadura sin importancia, salvo que tendré que llevar la venda 5 días y durante los 2 primeros días no puedo moverla.
Nos sentamos los 4 juntos en el mismo compartimento: yo al lado de Dani y Santiago y Javi juntos enfrente de nosotros.
-Pues te tendremos que cuidar entre todos, ¿a que sí?-les pregunta a Santiago y Javi.
-¿Eh? ¿Qué?-pregunta Santiago sin enterarse de que habla. No ha prestado atención a nada de la conversación.
-¿Por qué? ¿Qué te pasa, Ángeles?-pregunta, preocupado, Javi.
-Ángeles se ha quemado la mano y no la puede mover en 2 días. Digo yo que la tendremos que cuidar, ¿no?-les dice Dani.
-¡Claro! Yo la he ayudado antes...-dice, orgulloso, Santiago.
Enseguida me noto calor en la cara, debo estar colorada. Bajo la mirada para que ninguno me mire y me vea con este sonrojo.
-¿Qué dices, amiguete? ¿Cómo le has ayudado?-le pregunta Dani intentando sonsacarle algo.
-Eh... nada, nada... Esto... Mirad, hemos llegado a Zaragoza... -titubea y cambia de tema.
Le miro de reojo y me sonríe y me guiña el ojo. Le devuelvo la sonrisa y le miro por un instante.
-¡Ángeles! ¡No sabías que te traías este buen rollito con el amiguete!-me dice Dani echándome un brazo por encima de mis hombros y medio riéndose.
-Eh... no... Sólo... nos estamos conociendo... ¡Como compañeros!-añado rápidamente las últimas palabras.
-Ya, ya... Venga, Ángeles. Que no pasa nada-le miro y veo que me está sonriendo.-Daros un beso. ¡Venga, Santi!
Miro a Santiago y él me mira a mí. Estamos cortados, sin saber que hacer y aquí en el tren no tenemos escapatoria. La verdad es que así de cerca, le estoy viendo una belleza nunca vista en él...
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