Relatado por Àngel Llàcer
Hoy no me puedo quejar. Estoy bastante mejor y feliz. ¿Y sabéis por qué? Porque tengo a la mejor mujer del mundo del mundo. Ella hace que no decaiga en mi recuperación, en que no me deprima, me hace feliz con tan solo su presencia. Se ha venido por la mañana, cuando ha empezado el horario de visitas y aún sigue aquí. La amo, amo a esta señorita tan bella, tan dulce y a la vez gamberra morbosa. Lo tiene todo y por eso es tan especial y la quiero tanto.
-¿Y los demás?-Àngel.
-Se han ido a Madrid, por el funeral de Sylvia...-Mónica.
-¿Y tú no has ido?-Àngel.
-Prefiero contigo-Mónica.
-Pero qué amor eres-Àngel.
-La mitad que tú-Mónica.
-Acércate-la llamo. Mónica se acerca a mí y le cojo la cara entre mis manos y le doy un señor besazo.
Hoy necesito demostrarle todo lo que me está ayudando, que aunque esté postrado en esta cama de hospital, siento mucho amor por ella. Y ya que yo no me puedo acercar, se tiene que acercar ella. Con ese beso, no sólo le estoy demostrando mi amor por ella; también le estoy dando las gracias por estar a mi lado, por darme fuerzas para continuar. Porque gracias a ella saldré adelante, lo sé. Tengo que hacer algo por ella, se lo debo. Me viene una idea a la cabeza que tal vez le guste. Sonrío al admirarla. Ella me devuelve la sonrisa. Llaman a la puerta y entra mi médico.
-¿Qué tal estamos hoy?
-Mejor-le digo mirando de reojo a Mónica.
-Con compañía siempre es mejor, ¿verdad?.
Asiento con la cabeza. La verdad es que si no estuviese Mónica a mi lado, no tendría sentido luchar. Pero con ella a mi lado, soy capaz de cualquier cosa.
-Tenemos que ir a rehabilitación, Àngel.
-¿Puede venir ella?-Àngel.
El doctor mira a Mónica y sonríe.
-Claro, que se venga. Ahora viene un celador a por ti, ¿eh?
El chico se da la vuelta para salir de la habitación, pero se gira y me mira. Sonríe para sus adentros y me sigue observando. Me está dejando con una intriga...
-¿Qué pasa?-le pregunto.
-Mónica, ¿puedes salir un momento, por favor?
-Claro-Mónica.
Mónica me da un breve beso en los labios y sale con el hombre de la bata blanca. ¿Qué querrá decir esa sonrisa y esa mirada? ¿Me tengo que preocupar? Bueno Àngel, tú a lo tuyo me digo a mí mismo. Alargo la mano y cojo el móvil. Busco entre los contactos y escribo un whatsapp.
-"Hola! Qué tal por allí?"-Àngel.
-"Àngel, por aquí todo genial. Es bastante tarde, pero bueno. Ando estudiando unas cosillas"
-"Entonces no podrías hacer skype? Te echa de menos"-Àngel.
-"Claro, por ella lo que sea. Está ahí contigo?"
-"Ha salido a hablar con el médico, pero ahora volverá. Ahora te aviso para que llames"-Àngel.
-"Ok tío"
-"Te has vuelto ya americano? Jaja"-Àngel.
Oigo la puerta abrirse de nuevo y tecleo rápido en el móvil y lo dejo en la mesilla.
-Àngel, tenemos algo que contarte-me dice Mónica seria.
El móvil empieza a sonar, pero ya no le hago caso. Uy, esa cara no me gusta. Me preocupan las caras con las que han entrado.
-¿Qué?-Àngel.
-¿No lo vas a coger?-me pregunta Rai.
¡Coño, la llamada! Cuelgo y le escribo un whatsapp.
-"Llama en otro momento, por favor. Ya lo siento"-Àngel.
Suelto el móvil y les miro a ambos.
-Y ahora contadme-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Estoy genial con Àngel. He pasado de ir porque prefiero estar con Àngel que se lo merece más. Todo son miradas y sonrisas. Entra Rai, el médico de Àngel y le pregunta que cómo está. A continuación le dice que tiene que ir a rehabilitación y Àngel le pregunta si puedo ir yo. Rai le dice que sí, así que esta tarde le veré y estaré con él para darle apoyo moral. De repente hay un silencio, el médico parece que se iba pero vuelve y mira a Àngel sonriendo. Noto a Àngel como se va poniendo cada vez más nervioso. Rai me pide que le acompañe fuera. Será para hablar del estado de salud de Àngel. Una vez hemos salido, me empieza a hablar.
-Sé que le va a alegrar, por eso te lo digo a ti primero. He decidido darle un permiso de salida para ver cómo se adapta al exterior. Es como un período de prueba. Si lo supera, en unos días le daré el alta y estará dando guerra por allí-Rai.
-Y a ver tú cuándo vas por allí, que se te echa de menos ¿eh?-Mónica.
-Prometo que cuando esté más libre, me pasaré por allí. ¿Y ahora entramos y se lo decimos? Que le va a dar un ataque de nervios, jeje-Rai.
-Vale, pero se lo digo yo-Mónica.
Rai me deja pasar primero y cambio la cara a una seria, de preocupación. Para que sea más sorpresa, tiene que pensar que pasar algo para llevarse la sorpresa del siglo.
-Àngel, tenemos algo que contarte-le digo con mi cara seria, aunque por dentro estoy disfrutando de esta situación. Mi yo interior se lo está pasando pipa.
-¿Qué?-me pregunta preocupado.
El móvil le suena y no hace ademán de cogerlo. Ahora mismo sólo está pendiente de mí y de mis palabras. Me gusta este poder que tengo en él. Ay, cómo le hago sufrir al pobre. Qué mala soy, jeje. Una sonrisa traviesa se escapa de mis labios.
-Àngel...-espero dejando un breve espacio de tiempo-¡vas a volver!-exploto ya emocionada.
Me mira sorprendido, creo que no me ha entendido. Estoy tan emocionada que se lo he soltado de golpe sin medir mis palabras ni lo que digo.
-Lo que Mónica quiere decir es que vas a poder salir unos días del hospital. Será un período de adaptación a tu vida diaria, a ver cómo te desenvuelves-me explica Rai.
Àngel suspira aliviado y yo empiezo a reír ilusionada. Rai dice que enseguida vendrá un celador para llevarle a la zona de rehabilitación. Sale de la habitación y Àngel me mira sonriendo. Masculla algo entre dientes.
-¿Perdona? No te oído-Mónica.
-¡Qué cabrona! Pensaba que algo malo me pasaba... ¡Te voy a matar!-Àngel.
-¿Cómo me vas a matar?-digo con una sonrisa traviesa.
-Uy, ya pensaré... Tengo tiempo de pensar mi venganza. De momento te quedas sin tu sorpresa-Àngel.
-¿Qué sorpresa?-le digo como una niña pequeña el día de su cumpleaños con sus regalos.
-¡Aaaaah! Tendrás que esperar...-Àngel.
-Pero yo lo quiero ahora-le pongo pucheros a ver si me funciona y me dice qué es.
-No insistas, Mónica, no me vas a ganar-me dice Àngel empezando a reír.
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