jueves, 18 de diciembre de 2014

Capítulo 293:Equivocación

Relatado por Àngel Llàcer


Pues ya estamos en Figueres. Mónica me va explicando por cada lugar que pasamos y vamos viendo a través de las ventanillas. Miro de reojo el paisaje, pero me quedo embobado viendo su boca mientras habla.
-¿Me estás escuchando?-Mónica.
-¿Eh?-pregunto totalmente desconcertado.
-Que por ahí está el museo Dalí. Tenemos que ir...-Mónica.
-Claro cariño-la miro sonriendo.
Cuando me quiero dar cuenta, hemos llegado. Me bajo del coche. Estamos frente a una casa de piedra, rodeada de vegetación. A su derecha hay un árbol y a la izquierda un pozo.
-¿Es un "naranjo"?-le pregunto poniendo énfasis en naranjo.
Mónica me mira con mala cara y seria. Uy creo que le ha molestado la pregunta. Se gira y se dirige a la casa. Voy detrás de ella para no quedarme atrás. Entro antes de que cierre la puerta.
-No te enfades, mi amor-Àngel.
Mónica aparta la mirada, pero me mira de reojo. Creo que le he visto una sonrisilla traviesa. Está haciéndome sufrir.
-Por favor...-le suplico-Grítame o dime lo que quieras, pero no me tengas así.
Mónica hacia mí. Os juro que ahora mismo me da miedo. Tiene cara como de estar enfadada. Me voy yendo hacia atrás hasta que caigo en el sofá. Mónica se pone frente a mí.
-La próxima vez que te metas con mi apellido...-hace una pausa que se hace eterna. Extiende el dedo índice y lo pone frente a mi cara amenazante-¡Te tiro al pilón! ¿Entendido?
-Sí, pero no me he metido...-digo apenas sin voz. Estoy acojonado en estos momentos. Ahora mismo me da un miedo esta mujer.
Se acerca a mí, nuestros labios están a punto de unirse. Pero cuando están a milímetros, ella decide separarse.
-Me voy a duchar-me mira con una cara que lo dice todo aunque no haya dicho nada. Además ya me ha dejado con el calentón.
Mónica va contoneándose y yo le sigo cual perrito faldero. ¡Vaya culazo tiene! Y es sólo mío. Tengo esa suerte. Va muy lentamente hacia el baño sabiendo que yo la sigo. Mira a su espalda y me ve y se le ocurre sonreír de la manera más sexy que sabe y puede. Y yo me derrito por sus huesos. Me pide ayuda con la cremallera. Se echa el pelo hacia delante y gira el cuello para hacérmelo más accesible. Me acerco a ella y le bajo la cremallera con cuidado. Ella lo deja caer y me coge de la camiseta para acercarme a ella. Y nos empezamos a besar. Me quita la camiseta y nos seguimos besando. En menos de 5 minutos estamos desnudos unidos por nuestros labios, nuestras manos. Cojo a Mónica del culo y se sube encima mío. Poco a poco vamos yendo hacia la ducha. Busco el mando y lo presiono. El agua empieza a caer por encima de los 2 empapándonos por completo, haciendo esta pasión sea diferente. Apoyo la espalda de Mónica en la pared de la ducha y me apoyo con las manos. Nuestras respiraciones van acompasadas al unísono, suenan gemidos en estas 4 paredes y nos movemos rápidamente haciéndonos disfrutar mutuamente. Coloco mis manos en la espalda de Mónica y ella baja a mi cuello y noto como me lo muerde y quiera succionar mi sabor. Al terminar ayudo a Mónica a bajarse de encima mío. Me tenia agarrado en tenaza y no se podía caer. Cojo la esponja que tienen un estante y le doy la espalda. Lo hago como si fuera un masaje y dejo que ella me dé la espalda a mí.
Ya hemos terminado de ducharnos y estamos en la cocina. Quiere que le ayude a hacer unos dulces.
-Dame levadura, azúcar-me va pidiendo Mónica.
Me dice en qué armario está guardando y se lo voy dando. Le ayudo con todo lo que me permite. Ella es muy de la cocina y prefiere hacerlo ella. Meto las manos en la levadura y le mancho la cara juguetón.
-¿Así que quieres guerra?-hace lo mismo y me tira levadura a la cara.
Voy al grifo y me mojo las manos. La salpico y veo que ella coge el vaso de agua y se acerca a mí. Cojo otro vaso de la fregadera y lo lleno de agua. ¡Esto es la guerra! Nos miramos aguantándonos la mirada a ver quién es el que da el primer paso. Como siempre lo da ella y me lo tira en el pecho. Yo se lo tiro a la cara. Veo como el agua le recorre las mejilla y el cuello.
-Va, vamos acabar con los dulces y luego nos vamos a duchar-me dice Mónica.
Hemos acabado empapados y llenos de levadura. Parece que estamos empanados y sólo nos faltaría freírnos para poder comernos. Acabamos de hacer los dulces y Mónica los pone en la bandeja del horno.
-Bueno me voy a duchar y no me distraigas-Mónica.
-¿Yo? ¡Va hombre, va!-Àngel.
-Enseguida acabo, pero échale un ojo al horno-me pide Mónica.
-Quisiera echarte el ojo a ti-le digo con una sonrisa pícara.
-¡Anda tonto! No me entretengas más que al final no me da tiempo-Mónica.
Mónica sale de la cocina dejándome con una cara de tonto que no puedo con ella. Estoy de pie frente al horno, pero mirando la puerta por donde ha salido mi maravillosa futura mujer. Quiero que sea ya mi mujer, quiero amanecer a su lado todos los días de mi vida, cuidar de nuestros hijos y por qué no, jugar como niños como ahora mismo hemos hecho. Ella tiene una parte gamberra, aunque no lo quiera reconocer. Es una poligonera, pero mi poligonera y la mejor mujer del mundo. Estoy agradecido por haberla encontrado y que me vaya a hacer el regalo de ser padre. La quiero demasiado como para enfadarme con ella, dirigirle una mala palabra o... pegarla. Yo nunca la voy a hacer daño, sino todo lo contrario: la voy a cuidar, querer, proteger y todo lo que haga falta por verla feliz. Porque es la mujer de mi vida y quiero que lo sea por mucho tiempo.
-"Carlos, ya tengo fecha para la boda!!! (cara de felicidad y emoción)"-Àngel.
Entro a twitter y veo lo que se cuece por allí. Decido cómo poner un tweet que cree expectación entre los fans.
http://lemmetweetthatforyou.com/t/cqr8m0
Me quedo contemplando el mensaje un rato y cierro twitter. Me guardo el móvil de nuevo y miro el horno.


Relatado por Javier Herrero


Estamos en Madrid donde Blanca me ha llamado para seguir adelante con nuestra aventura. Tengo que inventarme algo para que María no sospeche nada. No como la otra vez que se puso celosa porque lo hice mal.
-Mari, mi vida, que voy a ir a dar una vuelta para despejarme-Javi.
-¿Te acompaño?-María.
-No, tú quédate aquí y descansa-Javi.
-De acuerdo, pero no tardes mucho-María.
Le doy un beso de despedida y me voy a la casa de mis suegros, ahora Blanca vive con sus padres de nuevo hasta que encuentre algo. Llego y toco al timbre, me abre el portal y subo. Subo los 3 pisos por las escaleras. En la puerta me espera Blanca apoyada en el marco. Me sonríe al verme y al llegar a su altura nos damos 2 besos. Hemos quedado como buenos amigos y de vez en cuando nos vemos cuando vengo a Madrid. Al fin y al cabo han sido varios años de matrimonio como para que terminemos mal. Pero el vernos me puede traer algún problema con María. Por los celos. Es muy celosa y que me vea con mi ex mujer lo lleva muy mal. Entramos y vamos al salón donde está todo preparado según me dijo por teléfono.
-Siéntate y ponte cómodo-me pide Blanca amablemente.
Vamos hasta el sofá y nos sentamos muy cerca. Encima de la mesa hay unos papeles.
-Lo primero, ya te he firmado los papeles del divorcio-me explica Blanca mirándome a los ojos. Sonreímos. Ella quiere verme feliz y eso le honra como persona y como esposa que fue. Otra a lo mejor se lo hubiera tomado de manera distinta, con discusiones y abogados de por medio. Sin embargo, ella me lo está haciendo fácil e incluso me está ayudando a lo que le pedí que será mi sorpresa a María cuando nos casemos.
-Gracias, eres muy amable. ¿Y de lo nuestro?-Javi.
-Va por buen camino, el lunes tenéis que ir a hablar con el asistente social. Pero me da que hay posibilidades-Blanca.
-¿Cómo te lo podré agradecer?-Javi.
-Invitándome a la boda es suficiente-me dice Blanca con una sonrisa.
-¡Mejor! ¡Vas a ser la madrina!-digo acercándome a ella para darle un abrazo.
-Pero tendrás que consultárselo a María, ¿no?-Blanca.
-Ella no sabe nada de esto, así que seguro que no le importa-Javi.
En cuanto hemos hablado un poco de nuestra vida de ahora, nos levantamos y nos damos un beso en los labios. Me quedo un poco cortado y me voy lo más rápido. Esto no ha debido ocurrir, pero ha ocurrido sin querer. Vuelvo a casa con María con el remordimiento en la cabeza. Espero que no se me note en la cara o María se dará cuenta. Ha sido un beso tonto, por equivocación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario