lunes, 22 de diciembre de 2014

Capítulo 294:Confío en ti

Relatado por María del Monte


Me dije que me fiaría de Javi, pero me es muy difícil. A fin de cuentas, ella fue su mujer y compartió muchos momentos antes de estar conmigo. A lo mejor sólo soy un capricho y esto se acabará algún día de estos. A lo mejor estoy exagerando y veo cosas que no son. Pero cada vez que venimos a Madrid creo que va a ver a Blanca. Me dijo que está con los papeles del divorcio, pero a saber si no se ven a escondidas. Ni siquiera quiere que le acompañe. Si son los papeles del divorcio, no le tendría que importar que le acompañase. Javi vuelve, está subiendo las escaleras. Le espero en el recibidor de casa. Entra y me da un beso seco. Uy esto me suena raro.
-Amor, ¿estás bien?-María.
-Sí. Ya me ha firmado el divorcio. Podemos casarnos cuando quieras-Javi.
-Pues a mí me gustaría casarme en Sevilla, en el Rocío...-María.
Caminando hasta el salón y nos sentamos en el sofá. Me apoyo en su hombro. Huele a ella. No debería oler a Blanca, ¿verdad? Creo que me estoy emparanoiando y me imagino cosas que a lo mejor no son.
-Javi, cariño, ¿qué te traes con Blanca?-le miro girando la cabeza sin levantarla de su hombro.
-¿En qué sentido?-me pregunta Javi desconcertado.
-Me refiero a que siempre que venimos aquí a Madrid, quedas con ella. Y seguro que cuando viniste solo también-levanto la cabeza para mirarle a los ojos-¿Me estás engañando con ella?
-¿Qué dices? ¿Pero qué tontería estás diciendo?-Javi.
-Entonces dime a qué has ido. Y no me digas que solo a lo del divorcio porque no me lo creo...-María.
Javi se queda callado un momento y retira la mirada.
-Eso no te lo puedo decir... Pero tenemos que ir el lunes al ayuntamiento...-Javi.
-¿Para qué? ¿Eh? ¿Para humillarme públicamente? ¡No me da la gana!-digo enfadada mirándole, aunque él a mí no me mire.-¡Y mírame a la cara cuando te hablo!
-Por favor María, no es no lo que piensas...-al menos me está mirando mientras me habla-Pero no puedo decir nada. ¡No te estoy engañando! ¿Piensas que te puedo engañar?-Javi.
-Yo ya no sé qué pensar...-le digo y me levanto del sofá y me voy a nuestro cuarto a estar sola. Me encierro y sólo me sale llorar e imaginármelos en la cama.
Estoy sentada en la cama derramando lágrimas, lagrimas de dolor, de impotencia, de rabia. Ya no sé qué pensar. Pero el olor de su perfume... No sé. Creo que me voy a volver loca. No me debería haber metido nunca entre Javi y Blanca. He roto una pareja y yo no soy de esas. Pero, ¿qué culpa tengo yo de que me enamorase de él? Es tan tierno, tan dulce, tan bueno que vi el hombre con el que compartir mi vida. Pero no puedo evitar pensar que sigue estando enamorado de su todavía mujer. No sé qué me pasa. Nunca me había pasado esto.
-María, abre por favor y te lo explico...-oigo al otro lado de la puerta.
Quizá le debería dar una oportunidad. No me ha dado ningún motivo para desconfiar de él. Me limpio las lágrimas y me levanto a abrir la puerta. Javi me mira con cara de pena. Me aparto a un lado para que pueda entrar y vuelvo a sentarme en la cama. Javi se sienta a mi lado, muy cerca de mí y me coge de la mano.
-María, escúchame, Blanca nos está ayudando a tener una familia. Por eso el lunes tenemos que ir al ayuntamiento. Tenemos que ir a hablar con el asistente social-Javi.
-¿Con el asistente?-pregunto intrigada. No entiendo nada.
-No te puedo contar nada porque es una sorpresa... Lo sabrás el lunes porque no se puede evitar hablar de ello. Yo quería que fuese una sorpresa para la boda, pero al parecer tienes que venir tú también-Javi.
Le miro a los ojos, hay verdad en su mirada. Le beso como nunca le he besado. Un beso que demuestra que confío en él, que estos celos que tengo no se vuelvan a interponer entre nosotros.
-Si quieres te enseño los papeles del divorcio-me dice Javi tímidamente.
-No hace falta, mi amor. Yo...-trago saliva y suspiro-confío en ti.
-¿Y entonces el lunes? ¿Tendremos que avisar a Àngel o a alguien no?-Javi.
-Pero, ¿a qué hora tenemos?-María.
-A las 11-Javi.
Le cojo de las manos y nos levantamos. Nos abrazamos y besamos con toda la pasión que poseemos. Por pe1queños detalles como estos me encanta este hombre.


Relatado por Mónica Naranjo


Cuando termino de vestirme, bajo a la cocina. Àngel está de espaldas a la puerta, así que aprovecho para entrar de puntillas. Voy por la espalda y le tapo los ojos.
-¿Quién soy?-pregunto con una sonrisa.
-Déjame que piense...-Àngel.
-¿Cómo que te deje pensar?-quito una mano y le doy una colleja en la nuca.
-Esta mala leche solo puede ser de mi novia...-dice Àngel girándose con una sonrisa en los labios.
Me cruzo de brazos y me pongo seria haciéndome la enfadada. Àngel se acerca a mí para darme un beso, pero me aparto. Tengo que fingir bien que me ha molestado su comentario. Aunque en realidad me muera de ganas de besarle y no separarme de él jamás. Si por mí fuera nos quedaríamos en esta casa para siempre. Los 2 juntos sin que nadie nos molestase. Y hacer las valoraciones y poner los puntos por videoconferencia. Anda que no molaría.
-¿No te habrás molestado, verdad?-me mira Àngel con cara de pena.
Ay mi niño... pobrecito... ¡No, Mónica! ¡Sigue en tu papel! Me dice mi yo interior.
-¿Tú qué crees?-hago esfuerzos para no acabar descojonada de la risa. De momento parece que lo consigo.
-Pero mi amor, te he vigilado el horno y te he estado esperado mientras te duchabas todo este tiempo...-me dice Àngel como disculpándose por lo de antes.
-¡Tira a ducharte!-le ordeno muy seria.
-Sí, señora...-va arrastrando los pies y la cabeza agachada. Se piensa que me he enfadado de verdad y ha metido la pata. Pero nada más lejos que eso.
En cuanto oigo la puerta del baño cerrarse, empiezo a reírme como si no hubiera un mañana. Cojo una bandeja del armario entre risas y la pongo encima de la mesa para poner las galletas. Abro el horno y las miro, ya están en su punto. Cojo el trapo de cocina para no quemarme y saco la bandeja del horno. Voy echando las galletas en la otra bandeja y dejo la del horno en el fregadero. Con cuidado las voy colocando mientras tengo una sonrisa permanente en mi rostro. Me asomo a la puerta y aún se oye el agua de la ducha. Cojo la manga pastelera y escribo en una de las galletas. Guardo la manga pastelera y espero hasta que baje Àngel. En poco tiempo oigo movimiento en la escalera y me siento en la silla escondiendo la bandeja de tal manera que Àngel no la vea.
-¿Ya estás mejor?-me pregunta Àngel preocupado porque siga enfadada.
Ya no puedo aguantar más seria y estallo en una carcajada. Me levanto y me acerco a él. Le beso con dulzura. Me encanta cómo huele después de ducharse. Le cojo de la mano y le acerco a la mesa.
-¡Mira! Ya están hechas las galletas-Mónica.
Àngel se queda mirando las galletas sobre todo la que está escrita. La coge y la parte por la mitad.
-Porque yo también te quiero y eres mi mitad, esto es para ti-me dice dándome de comer una parte de la galleta donde le he puesto "te quiero" con nata.
-Y ahora te voy a enseñar los rincones más bonitos de mi pueblo y a presentarte a mi madre-Mónica.
-¿Voy a conocer a mi suegra?-Àngel.
-¡Claro! Te tiene que conocer. Nos vamos a casar y aún no te conoce-Mónica.
Estamos preparados para salir. Después de comer unas cuantas galletas dándonoslas mutuamente, salimos de casa y vamos dando un agradable paseo cogidos de la mano. Le voy enseñando los lugares que marcaron mi infancia y mi juventud y él me mira sonriendo embelesado.


*lunes por la mañana*


Relatado por Roko


He vuelto a recaer. Anoche no cené y esta mañana me he pesado para ver si había perdido algo. Esta mañana me he obligado a desayunar un café con leche. Después tengo ensayo con Myriam y necesito tener energía. Pero ahora mismo es lo que necesito: bailar, moverme. Y cuanto más mejor. Me acerco a Gestmusic y voy directamente a la sala de ensayo, sin pararme a hablar con nadie. Y eso que me han llamado. Pero no tengo tiempo para pararme. Necesito estar activa.
-¿Empezamos?-le pregunto a Myriam en cuanto llego.
-¡Vaya! ¡Cuánta energía por la mañana!-me dice Myriam con una sonrisa.
Entro y me pongo a su lado. me pone un vídeo en el que se ve a Yuri cantando y bailando como si se tratase de una clase aeróbica. Myriam me va enseñando los pasos poco a poco, pero yo quiero más. Así que continúo haciendo lo que veo en el vídeo. Lo cojo bastante rápido. Myriam me pide que pare, pero no puedo ni quiero parar.
-Para un poco, Roko, te va a dar algo-me dice seria.
Paro pero porque ya no me quedan fuerzas. Me apoyo en la pared y cojo aire. Voy resbalando para poder quedarme sentada. Cierro los ojos un momento. Creo que me he mareado un poco.
-¿Estás bien?-oigo como me pregunta Myriam.
-Sí tranquila. Será el cansancio...-digo sin abrir los ojos. Me da vueltas la habitación.
-Te lo avisé y no me hiciste caso...-Myriam.
-Ya está, estoy bien. No me pasa nada. ¿Hemos terminado?-abro los ojos y la miro. No quiero escuchar más reproches por su parte. Ahora me toca con Arnau y al menos podré estar sentada y más relajada.
-Espera aquí un momento, tengo que salir un momento-dice Myriam mirándome.
Se levanta ya que estaba de cuclillas y me vuelve a mirar antes de salir. Apoyándome en la pared me levanto un poco mareada aún. Pero lo ultimo que quiero dar es lastima. Así que no se tienen que preocupar por mí. Voy a seguir trabajando, dando lo mejor de mí para ser la mejor y hacerlo perfecto o lo mejor que pueda. Hasta que no me sale no paro. Estoy acostumbrada a unos niveles de auto exigencia muy altos y ahora no va a ser menos. Nada me va a detener. Al cabo de un rato Myriam vuelve, pero no viene sola.

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