Relatado por Arturo Valls
Al final han accedido a que grabe el programa para poder irme esta tarde a Valencia a ver a mi hijo. No han puesto problema ya que toda la semana he estado viniendo muy pronto. Ya estoy en la estación esperando al tren. El tren sale a las 5:30 para Valencia. Me estoy desesperando. Los minutos avanzan muy lentamente. ¿Por qué cuando quieres que el tiempo pase rápido, pasa más lento? ¡Por Dios! Quiero que venga ya el tren. Necesito ver a mi hijo. Son 2 semanas enteras sin verle.
Voy a una máquina a sacarme una Coca-Cola, necesito hacer algo. ¡Mierda! No tengo suelto. Voy a la tienda a comprar. Salgo de la tienda y vuelvo al andén. El tren en el panel ya está parpadeando. Ya le falta poco para que venga. Y de hecho en el altavoz se oye que el tren con destino Valencia saldrá a las 5:30.
¡Por fin! Ha venido y me ha llegado un whatsapp a la vez.
-"¿Vas a venir a casa? Así lo hablamos..."-whatsapp de Patricia.
Llevo 2 semanas mandándole whatsapp y llamándola y no se dignó a contestar. ¿Y ahora va de buenas, intentando arreglarlo? ¡Venga hombre!
-"¿Me vas a dejar ver a mi hijo?"-al final contesto, pero por mi hijo.
-"¡Claro! Está deseando verte. Me está todos los días preguntando que cuándo vas a venir, qué cuñando te va a ver..."
Tardo en contestar, ¿qué le respondo? Al menos no ha puesto el niño en mi contra, no le ha dio nada malo de mí. Es de agradecer por su parte. Pero le ha negado verme, volver a casa. He tenido que sobrevivir 2 semanas en el hotel con ropa prestada de mis compañeros. Esto va a ser difícil de perdonar. No sé si se lo perdonaré algún día.
-"Vale. ¿Dónde quedamos?"
-"Voy a llevar a Martín al parque de al lado de casa, ¿quedamos ahí?"
-"Ok, pronto llegaré"
-"De acuerdo. ¡Hasta ahora!"
El tren llega a la estación y me voy directo al parque. Veo a Martín balanceándose en el caballito. Per, ¡qué guapo está! Me quedo mirándole un buen rato hasta que me ve y viene corriendo hacía mí
-¡Papá!-grita mientras viene corriendo y me abraza.
-Hola cariño...-intento que las lágrimas no salgan de mis ojos.
-Papá, ¿por qué no has venido? Llevo mucho tiempo sin verte-pone carita de pena.
Esa carita me lleva al alma y se me cae el mundo encima. Ya no puedo evitar llorar. Lloro desconsoladamente. ¿Qué le habrá dicho Patricia a nuestro hijo?
-¡Venga, sigue jugando! Tengo que hablar con mamá...-digo con la voz quebrada.
Martín se v al tobogán y yo localizo a Patricia sentada en un banco no muy lejos de allí. Me acerco y la saludo secamente.
-Hola
-Hola
Me siento en el banco al lado de ella, pero salvando las distancias.
-¿Qué tal estás? ¿No has pasado por casa primero?-me pregunta Patricia al ver que tengo un aspecto lamentable.
-No, no sabía si habías cambiado la cerradura... Iba a ir a casa de mis padres... Pero antes quería ver al niño...
-Claro... ¿Vamos a casa, te das una ducha y hablamos?
-Bueno...
-Martín, ¡vamos a casa, cariño!-llama a nuestro hijo.
POBRE ARTURITO!!!!!! K MAL LO DEBERIA ESTAR PASANDO
ResponderEliminarOooohh!!! Que emotivo el reencuentro... Lloro!!! Yo, nunca me habría imaginado a Arturín, triste, como siempre se le ve contento, feliz... espero que lo arreglen, Neeext Prontoo!
ResponderEliminar