Relatado por Anna Simon
Dejadme relatar éste que es el capi 200 y ese número es muy especial para mí. Además que hace tiempo que no relato, creo. Que porque no esté Dani aquí, no quiere decir que yo no tenga derecho a relatar y no me pasen cosas. Que no estoy todo el día metida en la habitación. Lo intento, pero tengo ensayos y luego me insisten en que vaya a tomar algo con ellos. Si por mí fuera, me quedaría en la cama viendo la tele o durmiendo. Me estoy preparando para salir un rato con las chicas. Vamos a ir de tiendas antes del ensayo de la tarde. Iremos a tomar algo hasta que abran las tiendas y luego iremos a mirar ropa y si vemos algo que nos guste, nos lo compraremos. Al menos eso voy a hacer yo. Lo que vea que me gusta y me quede bien, me lo llevo. Tampoco voy a gastarme mucho que no está el presupuesto como para despilfarrar el dinero. Y me diréis: eres catalana. ¡Qué manía! Pero sí, soy catalana y muy orgullosa de serlo. Estoy aquí frente al armario y no sé qué ponerme.
-¿Te ayudo?-me pregunta Ángeles.
-Pues un poquito porque no tengo ni idea qué ponerme...-Anna.
-¡Claro! Con tanta ropa...-Ángeles.
-No tengo tanta, ¿eh?-Anna.
Ángeles deja su ropa encima de la cama y se pone enfrente del armario mirando. Se acerca y busca por dentro del armario. Coge unos pitillos, una camiseta azul y una americana de cuero.
-¿Qué te parece esto?-Ángeles.
-¡Genial! Gracias guapa-le digo sonriendo. La abrazo y le doy un beso en la frente.
Cojo la ropa y me empiezo a desvestir para ponerme la ropa de salir que me ha elegido Ángeles. Ángeles se sienta en su cama y se empieza a cambiar también con la ropa que ya había cogido. Tengo que admitir que yo soy muy indecisa con la ropa. Casi nunca sé qué ponerme y me tienen que ayudar. Cuando estoy sola, la elijo yo pero tardo media hora, una hora o a saber en elegir algo que me guste y que vaya combinado y vaya con la estación en la que estamos. Ahora estamos en otoño y hace algo de frío, así que lo de la americana viene bien. Y si hace calor, me la quito y listo. Tampoco tiene mayor misterio.
Cuando estoy vestida voy al baño que es donde todo el maquillaje. Tampoco me voy a sobrecargar porque no voy de fiesta, sólo voy de compras. O a lo mejor ni eso porque a lo mejor no compro nada. Pero sin maquillaje no estoy bien. Sé que mis simoneras me dirán que estoy guapa hasta sin maquillar y recién levantada, pero no es verdad. Me quieren demasiado y además no me han visto sin maquillar, por eso lo dicen. Bueno que me voy a maquillar, a ver si me voy a pintar la raya que voy a parecer un mapache...
Relatado por Javier Herrero
Estoy de acuerdo con Santi, pero yo no digo nada. Yo no soy tan echao palante, como diría María, como él. Mi timidez me puede y me da vergüenza muchas cosas todavía. Sí, a mi edad todavía soy muy tímido y vergonzoso. Lo de cantar lo tenía fácil porque tenía a mi hermano al lado y me apoyaba en él, pero aquí estoy solo. Bueno ya sé que estoy con compañeros que se han convertido ya en amigos y a mi María. Ay mi María. Pienso en ella mientras vamos andando por el pasillo en busca de Carolina. Santiago ha dicho que hay que hablar con ella y parar este reto absurdo.
-Pero tranquilízate, tío que te va a dar algo-Dani.
Y es Santi va como una moto y nos cuesta seguirle el ritmo. Va por delante de nosotros andando muy rápido.
-Creo que es aquí-dice Santiago parándose delante de una puerta. Llama a la puerta y esperamos a que abran.
-Que a lo mejor no es aquí o no están...-le digo a Santiago.
-Sí, aquí sí que es que vine yo-Arturo.
Tras un rato esperando abren la puerta. Es Carlos Moyá, el marido de Carolina.
-¿Sí?-nos pregunta Carlos.
-¿Está tu mujer?-le pregunta Santiago.
-Sí, un momento-dice Carlos cerrando la puerta y volviendo a entrar.
-Ahora tranquilo, ¿eh?-Javi.
-Si yo estoy muy tranquilo...-dice Santiago. Pero yo sé que no es así, se le nota. No hace falta tener un sexto sentido para darse cuenta. Por los gestos y la actitud ya se le nota que está nervioso y enfadado. Hombre, es para estarlo pero no para tanto, no sé.
Se vuelve a abrir la puerta y sale Carolina.
-¡Chicos! ¿Qué hacéis aquí? ¿Ya vais a reconocer que os habéis equivocado en vuestro comentario sobre las mujeres?-Carolina.
-No, no retiro lo dicho pero este reto me parece una autentica gilipollez-dice Santiago.
-Lo que Santiago quiere decir...-le empiezo a explicar a Carolina.
-Cuando reconozcas públicamente que las mujeres no somos unas marujas, pararé esto. Hasta entonces seguiremos igual, lo siento-Carolina.
-Tampoco es para tanto, Carolina-Arturo.
-¿Que no es para tanto? ¡Alucino! ¿Y vosotros a qué habéis venido? ¿De machitos a acompañar a vuestro amiguito?-Carolina.
-Pues como las mujeres, que vais de 2 en 2 al baño...-Santiago.
-No tengo ganas de discutir, así que lo voy a dejar porque estoy con mi hija. Y por cierto, con tu hija-le recalca a Santiago.
Miro a ambos sin saber ya qué decir. Vale que yo esté de acuerdo con Santiago, pero no sé dónde meterme ya. Esto está cogiendo muy mal color.
-Ahora mismo me llevo, así que dámela-le dice Santiago a Carolina.
-Chicos, no os pongáis así por una tontería...-Dani.
-Claro que te la voy a dar porque es tu responsabilidad, no la mía. Yo tengo a mi hija y me encargo de ella o sino mi marido, no la dejo con cualquiera para irme por ahí con los amigos-Carolina.
-¡Mira!-le dice Santiago amenazándola con el dedo. Entre Dani, Arturo y yo retenemos a Santiago cogiéndole de los brazos. Carolina nos mira y se entra a la habitación.
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